Declaración sobre el conflicto laboral en Kraft Foods (ex Terrabusi)

Repudiamos la brutal represión ejercida sobre los trabajadores de la empresa Kraft Foods (ex Terrabusi) desatada en la propia fábrica y en sus inmediaciones el 25 de setiembre, tras la intervención de las fuerzas de seguridad bonaerense -compuestas por la Guardia de Infantería y la Policía Montada-. Rechazamos la criminalización de la protesta social, como práctica que silencia la legítima defensa del trabajo.

Como docentes e investigadores, vemos con profunda preocupación las irregularidades cometidas por la empresa en el ejercicio de su poder de disposición de la fuerza de trabajo. Como muchos ya conocen, el conflicto se inicia con una huelga ante la negativa patronal de adoptar medidas sanitarias frente a la pandemia de Gripe A desatada en nuestro país. Tras la medida de fuerza, la empresa despidió a 160 trabajadores, entre los cuales están cinco delegados de la Comisión Interna del sindicato de la alimentación y miembros del Cuerpo de Delegados por sección. Ahí comienza un espiral de irregularidades ya que la empresa atentó contra dos derechos fundamentales de los trabajadores: el derecho de huelga y el de organización sindical en el lugar de trabajo.

La empresa compuesta por capitales norteamericanos mostró en lo sucesivo un continuo desconocimiento de los dictámenes ministeriales, además de asumir hacia adentro de la fábrica medidas de disciplinamiento claramente autoritarias: como el encierro de los despedidos en un quincho del predio alejado de la producción por varias horas, la organización de un lockout ofensivo e ilegal permeable a la avanzada represiva. De tal manera, tras el empleo de gases lacrimógenos y balas de goma se produjo el desalojo de los que se resistían a abandonar el lugar de trabajo.

En un marco democrático los trabajadores y sus representantes cuentan con una serie de derechos que deben ser respetados tanto por la empresa, el gobierno y la propia dirigencia sindical. Por eso, nos pronunciamos por el retiro de las fuerzas de seguridad de la planta de Kraft (ex Terrabusi) y de sus inmediaciones, y por la inmediata reincorporación de los trabajadores despedidos, junto con sus delegados gremiales. Expresamos asimismo nuestra preocupación porque la crisis del capitalismo recaiga sobre las espaldas de los trabajadores y consideramos imprescindible que cesen los despidos.

 

Claudia Figari (UBA-CONICET-UNLU); Juan Montes Cató (UBA-CONICET); Paula Lenguita (UBA-CONICET); Martin Spinosa (UBA-CONICET); Ana Drolas (CONICET); Paula Varela (UBA-CONICET); Cristian Busto (UBA-CONICET); Hernán Palermo (Theomai-UBA-CONICET); Nuria Giniger (UBA-CONICET); Santiago Duhalde (UBA-CONICET); Patricia Ventrici (CONICET); Gabriel Bober (UBA-CONICET); Matías Berger (UBA-CONICET); Elena Mingo (UBA-CONICET); Cynthia Rivero (Theomai-UBA); Marisol Esteve (Theomai-UNQ-CONICET); Verónica Hendel (Theomai-UNQ-CIONCET); Valería Iñigo Carrera (Theomai-UBA-CONICET); Natalia Lascano (Theomai-UNQ-CONICET); Marcos Schiavi (Theomai-UBA-CONICET); Pablo Volkind (Theomai-UBA-CONICET); Andrés Dimitriu (UNComa); Guido Galafassi (Theomai-UNQ-CONICET)