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¿Élite o
clase política?
Algunas precisiones terminológicas
Luis E. Blacha*
* Facutad Latinoamericana de Ciencias Sociales y
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina.
E-mail: lblacha@vianw.com.ar
1.- Introducción
Gaetano Mosca, fue el primer científico social que desarrolló una
teoría moderna de las “élites”, o mejor dicho de las “clases
políticas”, como él prefería llamarlas. Este autor entiende a la
historia como “la historia de las minorías dominantes”(Meisel,
1975)1; un escenario en el que surgen y desaparecen esas minorías. Es
él quien remarca la necesidad de las jerarquías en la organización
social. El Estado y la sociedad aparecen como complementos, donde
existen debe haber “una minoría que gobierna y una mayoría que es
gobernada por la minoría gobernante.” (Meisel, 1975)2 Esta distinción
entre mayoría y minoría, según Raymond Aron, es característica de toda
la tradición maquiavélica, que también incluye a Vilfredo Pareto.(Aron,
1996)3
El concepto de “élite”, que será mundialmente difundido por Pareto, es
el término con que los franceses designaron a “los mejores”. Desde
hace tiempo, ha dejado de ser una palabra francesa para designar a
“quienes, por cualquier razón –quizá muy poco valedera- se destacan y
se sitúan por encima de los demás” (Meisel, 1975)4, intentado excluír
toda referencia a una superioridad moral.
La tradición elitista moderna se remonta a Henri de Saint Simon. Estas
teorías al igual que las clasistas son “producto de épocas de crisis”
y su principal premisa es que toda acción social es “esencialmente una
lucha por el poder” (Meisel, 1975)5. Es una formulación de la clase
media, que se encuentra combatiendo, al mismo tiempo, contra el
antiguo régimen y el proletariado. Resulta, en consecuencia, una
doctrina defensiva ante la propaganda de la izquierda revolucionaria
frente al avance de las masas.
El estudio de las “élites” es importante, según Wright Mills, por su
centralidad en la comprensión de la estructura social que habitamos.
Esta estructura limita a los hombres a proyectos que no son suyos,
sino que les son impuestos por la minoría.
Para llevar adelante esta investigación analizaremos la “clase
política” en Gaetano Mosca, “la circulación de las élites” en Vilfredo
Pareto y el concepto de la “élite del poder” de Carl Wright Mills. El
objetivo es arribar, finalmente, a una definición que, basándose en
los clásicos anteriores, nos permita comprender mejor a “los que
mandan”.
2.- Gaetano Mosca y la clase política
La ciencia política desarrollada por Mosca utiliza el método “de la
comparación histórica” (Meisel, 1975)6 que extrae leyes constantes que
regulan el nacimiento y ocaso de los Estados de la confrontación de
hechos históricos de distintas épocas y regiones.
La ciencia política es posible, para Mosca, porque existen "tendencias
psicológicas constantes, que determinan la acción de las masas
humanas." (Mosca, 2002)7 Su fin debe ser enseñar a los gobernantes y a
sus opositores a respetar esas leyes constantes descubiertas gracias a
la ciencia política, evitando el cambio revolucionario e introduciendo
modificaciones graduales en el sistema político con el fin de evitar
su disolución.
Para este autor existen en todas las sociedades dos clases de
personas: "la de los gobernantes y la de los gobernados”. (Meisel,
1975)8 La primera, es siempre la menos numerosa, desempeña las
funciones políticas, monopoliza el poder y disfruta de sus ventajas.
La segunda, la mayoría, es dirigida por la primera de una manera más o
menos arbitraria y le da a la minoría los medios materiales de
subsistencia. Una diferencia de tipos sociales es lo que separa a la
minoría de la masa y no diversos estados psicológicos, que podrían
dejar entrever una superioridad moral en la minoría, como supone
Vilfredo Pareto. Es él quien le asigna -en un primer momento- una
pasividad total a las masas. Mosca, por su parte, considera el buen
funcionamiento de las élites “como sinónimo de sociedad sana”. (Meisel,
1975)9
Esta teoría representó una ruptura con el pasado, ayudando a los
estudios políticos a realizar un análisis de las fuerzas reales, en
detrimento de un doctrinalismo abstracto. Nos remarca que “no puede
haber organización humana sin jerarquía” (Mosca, 2002)10, haciendo,
necesariamente, que algunos manden y otros obedezcan. En la transición
de una época a otra no cambia el hecho de que exista una clase
política, sólo varía su formación y organización.
Inspirándose en Henri de Saint Simon, de quien toma su sistema de dos
clases con una minoría dominante y una mayoría dirigida, Mosca creyó
haber descubierto la herramienta ideal para destruir el concepto
marxista de clase. De hecho su obra pretende ser una refutación al
marxismo, al que considera como utópico, y le opone una teoría
“realista” en donde habrá siempre una minoría dominante. Ambas teorías
coinciden en reconocer las desigualdades de la sociedad burguesa, pero
la tesis de Mosca es conservadora por el papel pasivo que concede a la
masas sometidas.
El ascenso y caída de las sociedades son entendidos como efecto de los
“cambios en sus tipos de estructura social” (Zeitlin, 1993)11
relegando las “leyes psicológicas constantes” a un papel subordinado a
las variables sociales y culturales. Pero, Mosca, termina cayendo en
esas leyes constantes para explicar la preeminencia de la minoría
gobernante, haciendo de su sistema algo eterno.
El dominio de la minoría, no está justificado por un status moral
superior, sino por su organización. El poder es ,para Mosca,
organización. El peso que la minoría tiene sobre los individuos de la
mayoría desorganizada es "irresistible frente a cada individuo de la
mayoría, que se encuentra solo ante la totalidad de la minoría
organizada.” (Mosca, 2002)12 Pero las masas, también ejercen cierta
influencia en la clase política.
La educación es otro factor determinante en la "clase política", que
permite el desarrollo de "ciertas tendencias intelectuales y morales
con preferencia a otras" (Mosca, 2002)13 otorgándole ventajas
significativas.
Las minorías gobernantes están constituidas por individuos con ciertas
cualidades, reales o aparentes, que son apreciadas en la sociedad que
viven. Esta es una minoría que ejerce autoridad y asume
responsabilidades; Mosca la denomina “clase política”. Habría en esta
explicación un elemento constante y otro variable; el constante haría
referencia a que siempre habrá una “clase política” en cualquier
tiempo de la historia, pero los criterios por los que esa clase
gobierna pueden ser disímiles y variables.
Una definición muy útil de la "clase política" nos la ofrece Bell
quien la conceptualiza como "un grupo poseedor de poder, con una
comunidad establecida de intereses y una continuidad de intereses". (Meisel,
1975)14
El hallazgo de la “clase política” representa “un momento decisivo en
el pasaje de la metafísica a la ciencia política". (Meisel, 1975)15 Es
esta última la que lleva adelante el estudio, históricamente
documentado, de los diversos tipos de “clase política” y su relación
con las masas. Según Norberto Bobbio puede interpretarse mejor la obra
de Mosca, sustituyendo el concepto abstracto de Estado por “el
históricamente más concreto de clase política”. (Meisel, 1975)16 Cabe
aclarar que este término no es equivalente al aristotélico de
aristocracia.
Al ser una minoría logra comprensión mutua y una acción concertada,
que le permite una celosa promoción de estos intereses gracias a su
organización. Su número será tanto más reducido cuando mayor sea la
comunidad política, haciéndose más dificultoso a la masa organizarse
en su contra. La “clase política” es “un hecho y una necesidad a la
vez” (Meisel, 1975)17 ya que sin ella no se podría gobernar la
sociedad. Debe sostener el principio de unidad social y sólo se
mantendrá en su posición mientras lo refleje.
El origen de las clases políticas, parece ser confuso para Mosca. Por
momentos lo sitúa en las clases guerreras, que acapararon la propiedad
de las tierras. En otras explicaciones la importancia pasa del valor
guerrero, a la inteligencia. También hace referencia a los jefes de
familia, que gradualmente se van agrupando hasta que, luego de siglos,
logran convertirse en “clase política” a través de un proceso interno
de integración elitista. Mosca adjudica estas explicaciones
contradictorias a la escasez de datos de las sociedades primitivas.
La clase política justifica su posición mediante "principios
abstractos" o una “fórmula” que es compartida y aceptada por la masa
poco educada; que refleja su carácter y funciones. Es lo que Mosca
denomina “fórmula política”; equivalente al concepto weberiano de
“legitimación” , e incluye los valores, creencias, sentimientos y
hábitos comunes que resultan de la historia colectiva de un pueblo y
hacen aceptables las ficciones empleadas por la clase política para
legitimar su poder. La "fórmula política", corresponde a “una genuina
necesidad de la naturaleza social del hombre, (...) de gobernar y
sentirse gobernado, no en base a la fuerza material e intelectual,
sino a un principio moral” (Mosca, 2002)18. Es una "justificación" más
que un procedimiento de explicación del poder.
La "fórmula política" le otorga a una “clase política” el fundamento
de legitimidad, haciendo, según Bobbio, "de un poder de hecho un poder
legítimo." (Mosca, 2002)19. Mosca, a diferencia de Weber, no pasa de
una enunciación del problema, poniendo el acento en sólo dos clases de
"fórmulas" las que justifican el poder derivándolo de la voluntad
divina y aquellas que lo consideran emanado de la voluntad popular.
Los principios de esta "fórmula" deben estar arraigados en la
conciencia de la masa y no deben apartarse demasiado de éstos
parámetros para evitar conflictos, que pueden amenazar la
supervivencia de la sociedad misma. La “fórmula” intenta representar
el consenso popular, acerca de lo que es considerado justo en una
comunidad y en una época determinadas. Nuevamente el papel pasivo de
la masa entra en acción, ya que acepta estas fórmulas porque su escasa
educación le imposibilita comprender acabadamente la situación social
en la que está inmersa.
La cooperación dentro de la "clase política" es otra condición
necesaria para un adecuado ejercicio del poder. De esta manera, la
sociedad mantiene en equilibrio sus fuerzas. Estas minorías son, para
Mosca, "meros epifenómenos del proceso social, (...) que unifica
dialécticamente el conflicto y la cooperación”. (Meisel, 1975)20
La "clase política" siempre tiene intereses propios y se organiza en
defensa de ellos. Lo cual no debe hacernos pensar que la minoría posee
siempre los mismos intereses, sino que por lo general son
incongruentes. Sus decisiones sólo coinciden "cuando el gran Tribuno
del Pueblo se convierte en César"(Meisel, 1975)21; volviéndose más
claro en estos momentos sus intereses de clase gracias a su aceitada
organización. La necesidad de una "clase política" está dada porque
mantiene el orden y conserva unida a la sociedad, forjando las
condiciones para el trabajo productivo y suministrando personal
técnico y directivo. Si no lo logra, es reemplazada por otra minoría.
Por estas razones, Mosca clasifica los distintos regímenes según el
carácter de la “clase política” en tres formas de aristocracia: la
militar, la del dinero y la sacerdotal. De esta manera llega a la
comprobación de que "todos los regímenes son aristocráticos” (Mosca,
2002)22, pero no del mismo tipo.
Presta especial atención a los problemas de la formación y
organización de la clase política. Cuando analiza la formación hace
referencia a dos tendencias constantes, una hacia la clausura que
lleva a la cristalización de la “clase política” y otra orientada a la
apertura, que permite su renovación. La organización, por su parte,
comprende los procedimientos empleados por la “clase política”, para
mantener su propia cohesión y ejercer el dominio. La unidad moral
entre las clases sociales explica la fuerza o debilidad de los
organismos políticos.
Otro de los aspectos sobre los que este teórico llama la atención es
la cerrazón de la “clase política”, que produce una distancia tal
entre masas y minorías, que las primeras se sienten totalmente
aisladas del estrato superior. Las leyes pueden cumplir un papel
importante al excluir a los individuos de la masa de ingresar en la
minoría, produciéndose lo que en física se denomina “inercia”. Mosca,
a diferencia de lo que sostiene Pareto, hace hincapié en lo que hoy
llamaríamos técnicas de consenso; vale decir, cuando las masas ejercen
cierta presión sobre la “clase política”, aludiendo a una relación de
poder en donde las masas participan en cierta medida, por mínima que
sea, en las decisiones.
La cerrazón de la “clase política” hace que ésta se encuentre con
mayores probabilidades de caer en errores, al no permitir el ingreso
de individuos vigorosos de las masas e imposibilitando el
mantenimiento de las cualidades que le permitieron llegar al poder.
Los nuevos individuos son necesarios porque la fuerza de la costumbre
naturaliza las posiciones de los hombres y diluye las virtudes de la
"clase política". Además, junto a estas tendencias a la inercia,
actúan siempre fuerzas renovadoras de los ordenamientos sociales,
haciendo que si una minoría no posee los atributos que la llevaron a
gobernar o esos atributos ya no son valorados en la sociedad, sean
reemplazadas por una nueva minoría. Los cambios socio-culturales
favorecen está circulación de las minorías.
La "clase política" ideal a que alude Mosca, no debe impedir el
ingreso de individuos vigorosos de las masas en sus filas. Esta
penetración debe hacerse, para ser útil a la sociedad, en una
proporción tal que los recién llegados asimilen rápidamente las
mejores cualidades de los antiguos miembros de la minoría. Si el
número es excesivo la "clase política" no se renueva, "se vuelve
plebe". (Mosca, 2002)23 Mosca sostiene que si todas las minorías
hubieran "permanecido inmutablemente cerradas y estacionarias el mundo
no habría cambiado jamás”. (Meisel, 1975)24. Esta circulación asegura
la continuidad de la cooperación dentro de la "clase política".
En esta coyuntura, la democracia se vuelve una fuerza conservadora,
que impide bruscos cambios sociales gracias a la renovación gradual de
la minoría. Mosca descree de la democracia, ya que en todo movimiento
democrático triunfante siempre surge una minoría que toma
efectivamente el poder. A pesar de considerarlo un sistema imperfecto,
lo visualiza como la mejor opción posible. La crítica a la democracia
se hace más evidente cuando analiza a los "representantes", quienes
actúan sólo en nombre de su propio interés y se hacen elegir por la
masa. Las elecciones no dan al pueblo una verdadera opción, “y los
únicos que tienen alguna posibilidad de éxito son aquellos cuyos
candidatos son promovidos por grupos, comités, por minorías
organizadas”.(Zeitlin, 1993)25 Este autor va más allá, cuando afirma
que los "representantes" son una creación de la misma "clase
política". Nuevamente el peso de la minoría organizada se impone a la
mayoría desorganizada, pero la masa puede llevar adelante un
pequeñísimo control sobre la "clase política" porque los
representantes deberán prestar atención , al menos en apariencia, a
sus "representados" para ganarse el voto.
A pesar de lo expuesto, no puede atribuirse a la minoría todo el
mérito por la prosperidad o disolución de una sociedad; hay que
investigar al cuerpo social en su conjunto. Los estratos intermedios,
juegan un rol central en la eficacia de los organismos políticos,
aportando sus capacidades directrices que hacen aceptables para el
público las normas dictadas por la "clase política". Esta importancia
es más notoria en las últimas obras de Mosca; quien sueña con una
clase de intelectuales comprometidos con la sociedad. Estas clases
mantienen con las masas una relación más cercana que con el estrato
más elevado de la sociedad.
En su último análisis Mosca hace derivar la estabilidad de cualquier
organismo político del nivel de moralidad, inteligencia y actividad de
este estrato intermedio; pero remarca que si el mismo se disgrega,
puede ser reemplazado por un nuevo estrato intermedio, dando muestras
de la importancia de la presencia de este estamento.
3.- Vilfredo Pareto y la "élite"
Si bien es Gaetano Mosca el primero en realizar una conceptualización
moderna de las “élites” o, como él prefería llamarla, de la “clase
política”, es Vilfredo Pareto quien da fama internacional al concepto.
El análisis del término de “élites” y, especialmente, la “circulación
de las élites” son los puntos centrales de la obra de Pareto que
estudiaremos en este apartado.
De los teóricos de la élite considerados en este trabajo, es Pareto
quien mayor atención presta a la heterogeneidad social. A diferencia
de Marx, las desigualdades entre los hombres no están fundadas en las
clases sociales, sino en el poder de gobernar. Por lo tanto, toda
sociedad se divide en una masa de individuos gobernados y una minoría
que los domina, denominados “élite”, que se distingue por una
“psicología” diferente a la de la masa. Se produce, entonces, una
rivalidad entre los intereses de la “élite” y los de la masa;
rivalidad que actúa sobre los intereses mismos y que está destinada a
continuar eternamente. Según Raymond Aron esta distinción es
característica de toda la tradición maquiavélica. (Aron, 1996)26
Pareto conceptualiza dos definiciones de la “élite”, una amplia que
engloba al conjunto y otra estrecha que hace referencia a la “élite
gobernante”. La definición amplia sería la que se obtiene si "formamos
una clase con los que tienen los índices más elevados en la rama en
que despliegan su actividad, y asignamos a esta clase el nombre de
élite". (Aron, 1996)27. No hay que atribuirle un sentido metafísico o
moral a este concepto, ya que es una categoría objetivamente
aprensible.
Este autor concentra su análisis en la “élite gobernante”, que “agrupa
al reducido número de individuos que, como parte del grupo de los que
alcanzaron éxito ejercen funciones políticas o socialmente
dirigentes”.(Aron, 1996)28. Estos individuos representan, directa o
indirectamente, un destacado papel en el gobierno. Ésta “élite” no es
homogénea e incluso se podría caracterizar a las sociedades por la
naturaleza de su minoría gobernante. Gracias a ella se percibe el
nivel de equilibrio del sistema social.
Son tres las variables interdependientes que nos permiten comprender
el movimiento general de la sociedad: los intereses, los residuos y
las derivaciones. Los residuos son las expresiones de los sentimientos
humanos; el elemento constante de la acción. Las derivaciones, por su
parte, son los sistemas intelectuales de justificación que permiten al
individuo enmascarar sus pasiones y “racionalizar” conductas que no lo
son; es la parte variable de la acción. Los intereses, en tanto, son
las tendencias que impulsan a los individuos y colectividades a
apropiarse de bienes útiles y agradables para la vida, así como
“procurar la conquista de consideración y de honores."(Aron, 1996)29.
Pareto los sitúa fuera de los residuos, derivándolos de una toma de
conciencia que el individuo se propone alcanzar.
Pareto desarrolla más profundamente el análisis de los residuos que el
de las otras variables. Los considera como una categoría que
representa "lo sociológicamente relevante del comportamiento humano".
(Agulla, 1987)29. Al ser una categoría el residuo no existe, sino que
se utiliza para medir analíticamente un impulso del comportamiento
considerado sociológicamente relevante. Para este autor, todos los
conceptos deben definirse con respecto a realidades comprobadas
directamente o creadas experimentalmente.
Si bien divide a los residuos en varias clases, sólo utiliza en su
análisis dos, "el instinto de las combinaciones" y "la persistencia de
los conglomerados". A la primera clase la asocia con el origen de las
civilizaciones y su caída, la investigación intelectual, el progreso
científico y el desarrollo del egoísmo. Es la tendencia a "establecer
relaciones entre las ideas y las cosas, a extraer las consecuencias de
un principio formulado, a razonar bien o mal". (Aron, 1996)30. Es un
impulso por buscar lo nuevo e implica una necesidad de desarrollos
lógicos. Es la inteligencia de la "élite" para aprovechar las
supersticiones de las masas.
La "persistencia de los conglomerados" es la tendencia a mantener "las
combinaciones ya formadas".(Agulla, 1987)31. Es un impulso
conservador, comparable con la inercia, que rechaza los cambios.
Equivale al conjunto de sentimientos religiosos y patrióticos que
mantienen a las sociedades y residen primordialmente en los individuos
de la masa. Es lo contrario del "instinto de las combinaciones".
Esta segunda clase de residuos, son fundamentales para la teoría
paretiana del equilibrio social y la “circulación de las elites”, al
ser "en última instancia, el fundamento del orden." (Agulla, 1987)32.
Basándose en su concepción "cuasi freudiana"(Agulla, 1987)33 de la
acción, Pareto desarrolla su teoría de la "circulación de las élites",
uno de sus grandes aportes a la teoría política.
Las "élites" se degeneran con rapidez, por lo que necesitan
vigorizarse con refuerzos que consisten en los mejores elementos de la
masa. Esta decadencia se expresa en una explosión de humanitarismo
enfermizo. La nueva "élite", formada en el seno de la masa, se
encuentra –según Pareto- llena de vigor. Toda “élite” no dispuesta a
luchar para defender su posición se halla en plena decadencia. Es que
la "circulación de las élites es la esencia de la historia". (Zeitlin,
1993)34.
Para este autor la historia es “un cementerio de aristocracias” (Aron,
1996)35. Para que una "élite gobernante" pueda mantenerse en el poder
debe equilibrar el "instinto de las combinaciones" y la "persistencia
de los conglomerados"; este último residuo, además, debe abundar en la
masa. Si esto no sucede se trastoca el equilibrio social y, para
recuperarlo, se promueve una nueva distribución de residuos entre
masas y "élites" que llevaría a una "circulación de las élites", al
reemplazo de una minoría por otra.
Para mantenerse en su lugar de privilegio "las elites gobernantes"
cuentan con dos mecanismos: la fuerza y la astucia, que nos recuerda a
"la vieja teoría de Maquiavelo de los "leones" y los "zorros" (Agulla,
1987)36. La fuerza le permitiría reprimir a los elementos vigorosos
que surgen en la masa, mientras que la astucia le posibilitaría captar
a su favor a los individuos más fuertes. Las familias que surgen de
las clases inferiores y llevan consigo el vigor y las proporciones de
residuos necesarios para mantenerse en el poder, restablecen la
calidad de la "élite gubernamental". Si esta cooptación cesa, la
minoría en el poder se derrumba. El vigor que aportan los nuevos
elementos de la "élite gubernamental" incluye el uso de la fuerza. En
este contexto, la movilidad social pasa a ser una expresión más de la
"circulación de las elites".
Pareto también utiliza los residuos como los principales factores para
determinar el equilibrio social. Si se perturba el equilibrio
existente, entran en juego “fuerzas” o residuos que lo restablecen. En
la teoría paretiana el equilibrio social es central para todos los
análisis que lleva a cabo. Parte de una simplificación de la realidad
que presupone "un minimum de equilibrio" (Agulla, 1987)37 entre los
diferentes atributos psicológicos individuales. Este equilibrio
conlleva una concepción donde las sociedades casi no cambian, pero
evita las explicaciones causales de los hechos sociales y promueve
aquellas donde se interrelacionan los diferentes fenómenos puestos en
juego.
Esta teoría marca una tendencia a reducir al mínimo las situaciones
revolucionarias y a relacionar el desarrollo social con la actividad
de la minoría dominante. Si bien la masa recibe pasivamente los
residuos -por la situación de ignorancia en la que se halla condenada
eternamente- éstos no se hallan en excesiva contradicción con las
exigencias de la vida colectiva; si así fuera imposibilitarían la vida
social. La "persistencia de los conglomerados" debe ser bastante
fuerte como para asegurar la obediencia al líder, pero no tanto como
para impedir ciertas "actualizaciones" necesarias para mantener el
equilibrio social. Por otra parte, el "instinto de las combinaciones"
no debe ser excesivo en la "élite gobernante", porque llevaría a la
primacía del egoísmo de sus miembros.
Las oscilaciones de los residuos, entre la masa y en la élite,
determinan que estén unidos funcionalmente, de tal manera que
"conjuntamente determinan la estructura social"(Agulla, 1987)38 y se
necesitan mutuamente.
4.- Carl Wright Mills y la "élite del poder"
A diferencia de los autores analizados hasta el momento, Charles
Wright Mills lleva adelante un estudio más concreto de las clases
altas, al centrarse en un solo país, los Estados Unidos de América. En
su análisis ocupa un lugar central las posiciones que los individuos
tienen dentro de las instituciones. Entiende a éstas como
“organizaciones de roles que implican una diferenciación de funciones
para el logro de determinados fines.” (Agulla, 1987)39. El "rol" es la
unidad de comportamiento ejercida regularmente, que permite al actor
orientarlo en función del de los otros. Por lo tanto, el hombre debe
ser entendido como un conjunto de roles y la estructura social, como
un conjunto de instituciones.
Las instituciones son importantes por ser medios para el poder, que
permiten a los hombres realizar los acontecimientos históricos.
Gracias a ellas, una minoría puede imponer sus proyectos a los hombres
corrientes. Los poderosos son quienes realizan su voluntad a pesar de
la resistencia de otros y , en consecuencia, “nadie puede ser
verdaderamente poderoso sino tiene acceso al mando de las grandes
instituciones”. (Wright Mills, 1987)40
°Wright Mills clasifica las instituciones de acuerdo a las funciones
que cumplen y las ordena basándose en dos ideas: los "órdenes" y las
"esferas". Hay cinco “órdenes” (el político, el económico, el militar,
el parental y el religioso) y cuatro "esferas" (la tecnológica, la
simbólica, la de status y la educativa). Para nuestro trabajo nos
interesan especialmente 3 ordenes: el político, donde se encuentran
"las instituciones mediante las cuales los hombres adquieren, manejan
e influyen en la distribución de poder y autoridad dentro de las
estructuras sociales”; el económico con las instituciones “mediante
las cuales los hombres organizan la mano de obra, los recursos y los
medios técnicos en orden a la producción y distribución de los bienes
y servicios”; y el militar con sus instituciones “mediante las cuales
los hombres organizan la violencia legítima y supervisan su uso.”(Agulla,
1987)41 Cuando esos “órdenes” se centralizan y amplían, se
racionalizan, aumentan las consecuencias de sus actividades y su
relación mutua, porque las consecuencias tomadas en un ámbito influyen
en los otros. Este triángulo de poder es "la fuente del directorio
entrelazado que tanta importancia tiene para la estructura histórica
del presente". (Wright Mills, 1987)42
Las “esferas”, por su parte, "traspasan todos los órdenes" (Agulla,
1987)43centrándose Wright Mills en la estratificación social,
entendida como la distribución del "prestigio, rango y honor". (Agulla,
1987)44omo los órdenes económico, político y militar han coincidido,
como las decisiones tienden a hacerse totales en sus consecuencias,
sus intereses se vuelven coincidentes, haciendo que los individuos en
la cima de cada uno de éstos órdenes, se unan y formen la minoría del
poder. Esta situación se hace posible, al tomar alcance nacional los
negocios y convertirse en “iguales y hasta intercambiables” las
funciones de las clases altas. (Wright Mills, 1987)45. Al interior de
estos órdenes hay una gradación del poder, que es necesario examinar
para comprender mejor a la minoría en el poder.
La minoría esta formada por quienes tienen el máximo de lo que puede
tenerse, gracias a sus posiciones institucionales que les permiten
tomar decisiones, que tienen importantes consecuencias y trascienden
los ambientes habituales de los hombres corrientes. Son ellos quienes
comandan “las grandes empresas, gobiernan la maquinaria del Estado y
exigen sus prerrogativas, dirigen la organización militar, ocupan los
puestos de mando de la estructura en los cuales están centrados ahora
los medios efectivos del poder y la riqueza y la celebridad de que
gozan”. (Wright Mills, 1987)46. La "élite del poder" está constituida,
en definitiva, por quienes deciden, al menos, los acontecimientos
nacionales.
Este autor prefiere el término de "élite del poder" al de "clase
dirigente", pues ésta última conceptualización concede demasiada
autonomía al orden político y no especifica nada en relación al
militar. Para Wright Mills los tres órdenes son importantes y su
interacción puede verse en el concepto de “esferas” que trasciende a
los diferentes órdenes. Tampoco hay que confundir la "élite del poder"
con la aristocracia, porque la primera no es un grupo dirigente basado
en la nobleza hereditaria como la segunda. A pesar de que existen
similares orígenes entre sus miembros, los mismos debe buscarse en su
educación común, en su más temprana socialización y no en una nobleza
heredada, porque el origen social de los individuos no es tan
determinante en las sociedades actuales y nos dice poco sobre las
inquietudes que los motivan.
La mayor parte los individuos de este estrato tienen orígenes sociales
análogos y mantienen entre sí una red de conexiones familiares o
amistosas singulares. Por ser un tipo social análogo tienen “bases
psicológicas y sociales para su unión”(Wright Mills, 1987)47Pero los
integrantes de la “élite del poder” no son un club con miembros
estables y límites fijos.
La unión, la cooperación al interior de la "élite del poder", está
fuertemente determinada por las escuelas a las que asisten sus
miembros desde pequeños, donde son seleccionados y preparados para sus
funciones futuras. “La escuela –y no la familia de clase alta- es el
agente más importante para transmitir las tradiciones de las altas
clases sociales y para regular la admisión de riqueza y talentos
nuevos”. (Wright Mills, 1987)48La escuela se transforma en una
influencia unificadora que posibilita el alcance nacional del accionar
de la "élite del poder". La formación común, a su vez, posibilita los
matrimonios entre personas que se han educado de la misma manera.
Los clubs metropolitanos, por su parte, son un lugar de contacto
continuo entre los individuos pertenecientes a la "élite del poder",
además de importantes “ascensores de posición social" (Wright Mills,
1987)49 para sus miembros. Si al origen social análogo le sumamos la
educación común y el contacto continuo entre sí, es fácil comprender
por qué los integrantes de la "élite del poder" se entienden a través
de códigos comunes. La conciencia de clase es manifiesta en estos
planos sociales más que en los inferiores. Wright Mills entiende por
conciencia de clase, como hecho psicológico, “que el miembro de una
“clase” sólo acepta a aquellos hombres aceptados por su propio círculo
como representativos de la imagen que él tiene de sí mismo”(Wright
Mills, 1987)50. Nuevamente se hace presente la importancia de las
“esferas” que permite la intercambiabilidad de sus miembros y
posibilita una mayor conciencia de clase.
La conciencia de clase no debe hacernos creer que la "élite del poder"
está exenta de cierta tensión; ya que “sólo se une en determinados
puntos coincidentes y en ciertas “crisis”, según las tareas que deban
ser llevadas a cabo (Wright Mills, 1987)51. Su unidad no descansa sólo
en su analogía psicológica, sus relaciones sociales, sus coincidencias
estructurales de los puestos de mando e intereses, sino que en
ocasiones se basa en una unidad de coordinación más explícita, que
implica un "juicio" común y mutua responsabilidad entre sus miembros.
Durante su análisis, Wright Mills hace referencia a dos tipos de
clases que conviven en los Estados Unidos, además de los 3 "órdenes"
que forman parte de la "élite del poder". Según este autor en las
pequeñas poblaciones -especialmente en el sur de ese país-, conviven
un tipo de clase alta formada por las familias rentistas a la que
denomina "vieja clase alta", con otro vinculado a la empresa
capitalista, a la que llama "nueva clase alta".
Los integrantes de la “nueva clase alta” ven a los de la “vieja” como
poseedores de un prestigio que ellos no tienen pero, a la vez, como
individuos anticuados que impiden negocios importantes; “como
provincianos atados a las cosas locales, sin visión para ponerse en
pie y avanzar”. Los miembros de la “vieja clase alta”, por su parte,
ven al integrante de la “nueva” como demasiado consciente de su
dinero.
Los estilos de vida entre ambos tipos son diferentes y, de hecho, los
la "vieja clase alta" se burlan de los recién llegados. Si ésta quiere
perdurar debe incorporar a estos hombres vigorosos en sus filas, o de
lo contrario su influencia - meramente local- quedará eclipsada ante
la importancia nacional de la "nueva clase alta". La educación y el
contacto continuo, son factores claves para superar las asperezas.
El alcance nacional de los negocios posibilita que sean iguales las
condiciones para ocupar los primeros puestos en los 3 "órdenes"
principales, conllevando a una similitud entre los hombres que los
desempeñan, tanto en su selección como en su educación. Para Mills el
concepto de “élite del poder” y su unidad se basa en "el desarrollo
paralelo y la coincidencia de intereses entre las organizaciones
económicas, políticas y militares. (...) Esta conjunción de fuerzas
psicológicas e institucionales, queda de manifiesto en el gran
intercambio de miembros entre los tres grandes sectores." (Wright
Mills, 1987)52.
Otra característica de la “élite del poder”, es la transformación del
“público” en “masa”. El público, a diferencia de la masa, se organiza
en asociaciones y partidos, que representan a los diferentes puntos de
vista. El público presupone individuos informados, capaces de tomar
decisiones y defender sus intereses. La transformación del público en
masa supone el colapso del optimismo liberal del siglo XIX. En la masa
son menos los individuos que exponen su opinión que aquellos que las
reciben, impidiéndose la formación de la opinión propia y de fuentes
independientes de información, que permitan responder a la opinión
recibida. Además, las autoridades penetran en la masa suprimiendo
"toda autonomía en la formación de opiniones por medio de la
discusión”. (Wright Mills, 1987)53.
La distancia que se origina entre la minoría y la masa, hace
primordiales a los niveles medios como eslabón entre el ciudadano y
los centros decisorios. La relación de los sectores intermedios con
las masas es esencial, pues sólo a través de estos sectores "se ejerce
el poder de que dispone” (Wright Mills, 1987)54 persuadiendo a las
masas de la inacción. La distancia entre masas y minoría no conduce
tanto a "la ley férrea de la oligarquía como a la ley del que habla en
nombre de otros" (Wright Mills, 1987)55 ya que los representantes
organizan las opiniones que "representan", gracias a la manipulación
psíquica de las masas. En esta situación, aparece un hombre de la masa
aprisionado por sus preocupaciones personales, y aislado de sus pares.
A diferencia de la idea de público que sugiere una sociedad sin "élites"
o con "élites" transitorias, la idea de una sociedad de masas sugiere
una "élite del poder". Si un público auténtico es soberano, las masas,
son "únicamente soberanas en algún momento de adulación plebiscitaria
a una minoría como celebridad autoritaria”. (Wright Mills, 1987)56e
produce, además, un debilitamiento de los sectores intermedios en su
función de eslabón entre la minoría y la masa, generando en ellos una
actividad pasiva. Las organizaciones de nivel medio, se han vuelto "
campos de entrenamiento en que los jóvenes activos de la cumbre se
ponen a prueba". (Wright Mills, 1987)57.
5.- Hacia una conceptualización de los estratos cimeros de la
sociedad
A partir de los autores y conceptos hasta aquí analizados, este
estudio propone construir una conceptualización, una definición, que
nos permita comprender mejor los estratos cimeros de la sociedad. La
idea es focalizar la cuestión en dos temas centrales: la definición y
funcionamiento de las "élites" o "clases políticas", por un lado, y su
circulación, por el otro.
La polémica desatada en las primeras décadas del siglo XX, con
respecto a la autoría de la conceptualización de una minoría
gobernante, fue ardua e involucró a los dos primeros autores
analizados en el presente trabajo. Si bien fue Gaetano Mosca el
primero en dar una forma moderna al concepto de "élite", el término se
hizo mundialmente conocido gracias a la obra de Vilfredo Pareto.
Livingston, editor de las obras de Pareto en Estados Unidos, acredita
a Mosca muchas de las intuiciones y aproximaciones que luego retoma
Pareto. Para Livingston es este último quien transforma esas
intuiciones en un sistema coherente, pero enfatiza que Pareto "tiene
en cuenta las principales posiciones de Mosca". (Meisel, 1975)58
Mosca, por su parte, se sintió dolido por la falta de reconocimiento
que le dio Pareto, quien ni siquiera lo nombra en una cita, y hasta lo
acusó de haberse apropiado tanto de su teoría de la "clase política"
como de su argumentación contra la interpretación meramente económica
de la historia desarrollada por Marx. Pareto sostiene en su defensa
que “el principio de que las minorías gobiernan es conocido desde hace
mucho; es una premisa habitual no sólo en los trabajos científicos,
sino en escritos de índole exclusivamente literaria” (Meisel, 1975)59.
Vilfredo Pareto tiene una concepción más heterogénea de la sociedad
que Gaetano Mosca, "quien a partir del grupo, termina con una virtual
fusión de las fuerzas sociales que operan dentro y fuera del gobierno
formal" (Meisel, 1975)60. La "clase política" tiene la función de
amalgamar las voluntades grupales de la sociedad, que son inicialmente
autónomas. Además presta mayor atención, al "consenso", que Mosca
denomina, en cierta medida, con el término de "fórmula política".
En la concepción paretiana la diferenciación social se equipara con la
libertad, haciendo de las asociaciones intermedias un elemento
esencial de la “defensa jurídica”. Este enfoque es totalmente ajeno a
Mosca, quien para enfatizar el equilibrio de las fuerzas sociales
presupone la existencia de una gran sociedad plenamente integrada y el
concepto de "élite" es "equívoco y sugería superioridad moral" (Meisel,
1975)61. En esta afirmación puede comprenderse la importancia que le
asigna Pareto a las bases psicológicas o residuos, en su teoría de las
"élites", en contraste con Mosca; para quien la "clase política" tiene
una mayor influencia de factores sociales, a pesar que para ambos
autores las bases de sus explicaciones son psicológicas.
Es Carl Wright Mills quien hace referencia a los orígenes sociales y
educativos comunes dentro de la "élite del poder", a los que les
asigna un rol central que posibilita la toma de decisiones en conjunto
y la intercambiabilidad de sus miembros. La conciencia de clase es
enfatizada en demasía por Wright Mills, lo cual podría llegar a
suponer una "superioridad moral" por parte de la minoría. Si bien este
autor se refiere a los estratos intermedios y enfatiza, hasta cierto
punto, sus funciones en el mantenimiento del orden social, no aclara
cómo se desarrolla la circulación entre éstos y la "élite del poder",
dándole un papel pasivo a los nuevo receptores, a las masas; una
situación que Mosca resuelve de manera más consensuada. Wright Mills
centra su estudio en la intercambialidad de los miembros de la minoría
entre los 3 "órdenes" primordiales de la sociedad contemporánea y su
formación común.
La relación entre la masa y la minoría es central en la definición de
ésta última. En este sentido es Gaetano Mosca quien le presta mayor
atención al “consenso”, a pesar de que su "fórmula política" no es del
todo específica. Si entendemos el poder en un sentido no
unidireccional sino como una "red de relaciones", debemos prestar
particular atención al concepto de "clase política".
El concepto de “élite” desarrollado por Vilfredo Pareto supondría
ciertas características morales superiores en la minoría que nos hace
descartar este término. Lo mismo ocurre con la "élite del poder", en
este caso el marcado énfasis en la "conciencia de clase" de esos
grupos, podría llevarnos a cometer el error de suponer una
superioridad moral, ya que las masas en su pasividad no poseen
conciencia de su situación; siendo influidas por la “élite del poder”
en su forma de pensar y percibir la realidad.
El concepto de "clase política" es, a nuestro juicio, el más adecuado
para el trabajo que pretendemos llevar adelante aquí, aunque el mismo
quedaría incompleto sino incorporáramos algunas características que
remarcan las "élites" de Pareto y la "élite del poder" de Wright Mills.
Primeramente, debiéramos incluir dentro del concepto de "clase
política", la importancia que tiene el contacto continuo y la
educación similar de sus miembros, que posibilitarían como principal
característica la aceitada organización que Mosca atribuye a sus
minorías. La capacidad de tomar decisiones de amplio alcance, cuanto
menos de carácter nacional, es un aspecto central en el análisis de
Mosca y Wright Mills, que merece ser retomado en esta nueva
conpcetualización de la “clase política”.
Tomaremos de Pareto el concepto de “circulación” para desarrollar la
“circulación de las clases políticas”. Ésta incluye tres tipos
distintos de circulación, que poseen tres tiempos diferentes de
desarrollo.
El primer tipo, el más frecuente en las sociedades actuales, es la
circulación como intercambiabilidad que hace referencia al pasaje
entre los 3 órdenes de los miembros de la élite, al que hace alusión
Wright Mills.
El segundo tipo, que tiene una frecuencia media, es la circulación
como cooptación, es decir, el ingreso de los elementos más vigorosos
de la masa en la minoría. Para que este tipo de “ascenso” sea
efectivo, el número de individuos en la masa que ingresan en el
estrato cimero, debe ser tal que a los recién llegados asimilen los
valores de los antiguos sin modificarlos. No olvidemos la importancia
de esta “renovación continua” de la “clase política” que menciona
Mosca, para evitar la caída de la minoría debido a su cerrazón.
El último tipo de circulación, es el que refiere al reemplazo de una
“clase política” por otra; el que con menos frecuencia se da en las
sociedades actuales. Si bien los procesos son siempre graduales, es
este último tipo el que tiene un menor tiempo de maduración y sus
consecuencias sólo pueden ser observadas en el largo plazo.
6.- Conclusiones generales
Un balance de los autores hasta aquí analizados, nos permite plantear
la necesidad de una jerarquía en la sociedad, así como la importancia
de la “clase política” para su normal funcionamiento. No debemos
pensar a esta minoría como un conjunto estático e inalterable, que
sólo esporádicamente es reemplazado por otro grupo de iguales
características. La “circulación de las clases políticas”, el
principal aporte de este trabajo al análisis de los estratos cimeros,
propone una tipología que nos permita comprenderlos mejor. La
circulación como intercambiabilidad es una característica cotidiana de
las sociedades actuales, tanto como la circulación como cooptación,
permite el mantenimiento en el tiempo de una “clase política”. Por
otra parte, el último tipo de circulación, el referido al ascenso y
decadencia de una minoría y su reemplazo por otra, es menos común de
lo que los autores aquí analizados sostienen.
Si nos atenemos a estos diferentes tiempos de “circulación” es posible
sostener una definición de “clase política” donde primen las
características sociológicas, en detrimento de las psicológicas, ya
que esos tiempos son meramente sociales. Son también sociales, el
origen común de sus miembros, su educación, selección y capacitación;
condiciones que les permite un juicio común, capaz de posibilitar su
intercambialidad de posiciones y su conciencia de clase.
El interés por comprender a la sociedad en su conjunto, desde una
óptica que actualmente no predomina en las ciencias sociales, ha
guiado el objetivo central de este trabajo, que se propuso estudiar a
quienes se encuentran en la cima de la sociedad. En este sentido,
resultó fundamental comprender la organización de estas minorías,
conceptuar sus “tiempos” y caracterizar los medios a su disposición,
para definir el perfil de quienes toman las decisiones.
Bibliografía fundamental
AGULLA,
JUAN CARLOS: Teoría sociológica. Sistematización histórica, Buenos
Aires, Ediciones Depalma. 1987.
ARON, RAYMOND: Las etapas del pensamiento
sociológico, Buenos Aires, Ediciones Fausto, t II, 1996.
MEISEL, JAMES H.: El mito de la clase gobernante. Gaetano Mosca y
la élite, Buenos Aires,
Amorrortu Editores, 1975.
MOSCA, GAETANO: La clase política,
México, FCE, 2002.
WRIGHT MILLS, CARL: La élite del poder,
México, FCE, 1987.
ZEITLIN, IRVING: Ideología y teoría sociológica, Buenos Aires,
Amorrortu Editores, 1993
Notas:
1
MEISEL, James H:, El mito de la
clase gobernante. Gaetano Mosca y la
élite, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1975, p. 7 y 21
2
MEISEL, James H.: El mito de la. .
.,., op. cit.
, p. 135
3
ARON, Raymond: Las
etapas del pensamiento sociológico, Buenos Aires, Ediciones Fausto, t II,
1996, p. 175
4
MEISEL, James H.: El mito de la. .,
op. cit. , p. 8
5
MEISEL, James H.: El mito de la. .,
op. cit. , pp. 8,9 y 12
6
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
México, FCE, 2002, p. 9. Esta obra, compendiada por Norberto Bobbio resume
las partes más importantes de Los Elementi di scienza política cuya
su primera edición es de 1896. La obra que utilizo reproduce la última
edición al cuidado del autor, de 1939
7
MOSCA, Gaetano: La
clase política, op.
cit., p. 10
8
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 106
9
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 56
10
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
op. cit. , p. 305
11
ZEITLIN, Irving: Ideología y teoría sociológica, Buenos Aires,
Amorrortu Editores, 1993 p.222
12
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
op. cit. , p. 110
13
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
op.cit p. 122
14
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 315
15
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., p. 16
16
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., p. 19
17
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 158
18
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
op.cit p. 133
19
MOSCA, Gaetano: La
clase política, p. 23
20
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 12
21
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 342
22
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
op.cit p. 20
23
MOSCA, Gaetano: La
clase política,
op.cit p. 339
24
MEISEL, James H.: El mito de la. .
., op. cit. , p. 196
25
ZEITLIN, Irving: Ideología y teoría sociológica, op. cit. , p. 238
26
ARON, Raymond: Las etapas del ..., op. cit., p. 175
27
ARON, Raymond: Las
etapas del ..., op. cit., p. 176
28
ARON, Raymond: Las
etapas del ..., op. cit., p. 176-7
29
ARON, Raymond: Las
etapas del ..., op. cit., p. 170
30
AGULLA, Juan Carulos: Teoría sociológica. Sistematización histórica,
Buenos Aires, Ediciones Depalma. 1987, p. 224
31
ARON, Raymond: Las
etapas del ..., op. cit., p. 145
32
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p.226
33
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p.227
34
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p. 219
35
ZEITLIN, Irviing: Ideología y teoría sociológica..., op. cit. , p.
191
36
ARON, Raymond: Las
etapas del ..., op. cit., p. 184
37
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p. 232-3
38
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p. 229
39
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p.231
40
AGULLA, Juan Carlos: Teoría sociológica..., op. cit., p.470
41
AGULLA, Juan Carlos: Teoría
sociológica..., op. cit., p.
471
42
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 15
43
AGULLA, Juan Carlos:
Teoría sociológica..., op. cit., p.
470
44
AGULLA, Juan Carlos:
Teoría sociológica..., op. cit., p.
471
45
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 71
46
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 12
47
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p.25
48
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 67
49
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 65
50
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, p.265
51
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, p.259
52
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 273
53
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …., op. cit., p. 283
54
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 286
55
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, op. cit., p. 286
56
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, p. 300
57
WRIGHT MILLS, Carl: La élite …, p. 43
58
MEISEL, James H.: El mito de la. . .,
op. cit. , p. 124
59
MEISEL, James H.: El mito de la. . .,
op. cit. , p. 163
60
MEISEL, James H.: El mito de la. . .,
op. cit. , p. 168-9
61
MEISEL, James H.: El mito de la. . .,
op. cit. , p. 169
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