Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 12 (segundo semestre de 2005) 
number 12 (second semester of 2005)

    

ISSN 1515-6443

 

La construcción de los 'sin tierra' en Misiones, Argentina

Gabriela Schiavoni *

 

CONICET y Universidad Nacional de Misiones. E-mail: gacha@arnet.com.ar


Introducción

En su estudio clásico sobre la clase obrera inglesa, Thompson (1963) distingue la experiencia de clase, ampliamente determinada por las relaciones de producción, y la conciencia de clase, constituida por el modo en que esas experiencias son manejadas en términos culturales, encarnadas en tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales. Así, la lucha de clases no es sólo una contradicción objetiva de intereses, sino una confrontación concreta de organizaciones, hombres, palabras de orden; un fenómeno histórico que incluye dimensiones económicas, políticas y culturales.

Nuestro artículo describe la constitución de la categoría de los agricultores sin tierra en Misiones, proceso indisociable del accionar de ONGs, vinculadas al desarrollo rural y a la Iglesia Católica, que representan a los ocupantes hablando en su nombre y proponiendo la existencia del grupo. En este sentido, las formas culturales que asume la lucha por la tierra en la provincia provienen en gran medida del mundo de los mediadores(1).

Las ONGs plantean un enfrentamiento con los propietarios, reclaman el derecho de los campesinos a una tierra de trabajo y la intervención del Estado como garante de la función social de la tierra. Los agricultores, a su vez, han ocupado la tierra de modo silencioso y paulatino, mediante redes domésticas y no en el marco de una acción organizada. Este tipo de poblamiento constituye una estructura de larga duración en la provincia, asociada a la escasa presencia estatal en la planificación del poblamiento y a la disponibilidad de tierras. Sin embargo, a partir de los noventa, el agotamiento de la reserva de extensiones fiscales y la valorización creciente de la tierra, producto de la difusión masiva de forestaciones, limitó severamente el alcance de estas estrategias, configurando un contexto adverso, en el que tiene lugar el accionar de las ONGs de lucha por la tierra.

Un análisis referido a los asentamientos de la reforma agraria en Brasil en los últimos veinte años (Leite y otros, 2004) afirma que el principal motor de las expropiaciones han sido los conflictos e iniciativas de los movimientos sociales. Y si bien la mayoría de los asentamientos considerados en dicho estudio resultan de "ocupaciones" —forma popularizada por el MST en los últimos quince años—, hay zonas con características diferentes. Así, en el sudeste de Pará, los asentamientos representan "una especie de 'regularización' de áreas previamente ocupadas por pequeños agricultores.(...)Entraban individualmente o en pequeños grupos, delimitaban los lotes de cada familia e iniciaban el trabajo de desmonte y plantación. Cuando no había riesgos de represión, toda la familia se establecía de inmediato en el área. Los ocupantes iban consolidando su derecho de posesión a través de la construcción de la casa y otras mejoras, cultivos, pasto y frutales. El apoyo de mediadores sólo se volvía necesario cuando surgían represalias” (Leite y otros, 2004: 43).

La cuestión de la tierra en Misiones presenta puntos de contacto con esta última situación; los agricultores ocupan las parcelas con recursos propios y los mediadores acuden a posteriori, cuando la ocupación se halla amenazada (desalojos, avisos de remate, etc.). El derecho de los ocupantes se consolida en marcos distintos de los provistos por las organizaciones que aspiran a constituirlos como clase. La ocupación espontánea pone en juego modos de hacer fundados en el carácter multifacético y circunstancial de las acciones, propios de las prácticas de reproducción familiar de los pequeños productores. La intervención de las organizaciones, en cambio, recorta relaciones contrapuestas, de contenido único, y se basa en principios generales.

La interpretación que proponemos, derivada del trabajo de campo antropológico en el nordeste de Misiones, destaca la heterogeneidad de estos modos de operar y las dificultades involucradas en la formación de una clase de agricultores sin tierra.


1. Prácticas de ocupación

                                 "el colono es así porque lo más importante para él es la tierra. La casa no te da de comer"  (ocupante)


Las prácticas son combinaciones sutiles que juegan sobre las posibilidades que ofrecen las tradiciones, aprovechando lo flojo que está detrás de lo rígido. El carácter multifacético de este modo de utilizar los recursos hace que una misma cosa tenga empleos y propiedades variables según las combinaciones en las que participa. La economía de lugar propio que caracteriza estas operaciones torna difícil su objetivación, tanto por parte del antropólogo, como de las agencias que promueven la organización de la acción.

La distinción entre táctica y estrategia, propia del arte de la guerra, es retomada por de Certeau (1990) para conceptualizar la lógica de la práctica (tácticas), en contraste con las formas organizadas de acción (estrategias). Aplicamos esta distinción con el fin de caracterizar, por un lado, la lógica de los procesos de ocupación realizados por agricultores pobres y, por el otro, la posterior organización de la lucha por la tierra, llevada a cabo por ONGs. El trabajo de estructuración de las ONGs crea un lugar(2), capaz de resistir el desgaste del tiempo, mientras que las prácticas de los productores juegan sobre la utilización hábil de las ocasiones, y en este sentido, son asimilables a acciones tácticas(3).

La acción de las organizaciones de lucha se ejerce constituyendo un grupo, una base visible y permanente que responde a ciertos principios. Esto supone una transformación con respecto a las prácticas de los ocupantes, estructuradas en torno a agrupamientos esporádicos y móviles, fruto de combinaciones múltiples.

La lógica de los ocupantes conjuga elementos heterogéneos y la habilidad descansa en el aprovechamiento de coyunturas precisas. Este modo de utilizar los recursos, puesto en juego por los más débiles, no supone siempre la burla o la trampa. Es decir, crea intersticios en los fundamentos del poder, sin oficiar sistemáticamente como resistencia o antidisciplina (tal como sugiere Scott, 1990 y también de Certeau, 1990). En lugar de medir fuerzas con el adversario, las acciones se basan en la habilidad y el olfato para explotar ocasiones (modos análogos a los analizados por Detienne y Vernant, 1999 a propósito de la métis o inteligencia práctica de los griegos).

Así, aún cuando se trate de acciones no—planificadas, las ocupaciones espontáneas reflejan modos característicos de actuar. Las tierras se ocupan en momentos particulares, en los que estea alterada la disparidad fundamental entre propietarios y ocupantes (tierras inactivas, poblamiento pre—existente, anuencia de agencias estatales, etc.). En este sentido, son prácticas de tiempo. Además, la instalación no se realiza en el marco de un proceso organizado, de manera pública ni en bloque. Basadas en una economía de lugar propio, las ocupaciones multiplican sus formas (redes de parentesco y amistad). Finalmente, son prácticas que no tienen existencia a nivel de plan o del discurso, no producen una imagen de sí, desapareciendo en el acto mismo.

Estos modos de hacer de los ocupantes expresan disposiciones e intereses derivados de una posición semejante en el espacio social. En virtud de estas características compartidas, los ocupantes constituirían una "clase probable" (Bourdieu, 1984).

La ocupación espontánea es un rasgo característico del poblamiento agrícola de Misiones. Una vez concluida la colonización —e incluso de manera simultánea a ésta, como un proceso subalterno—, la instalación no—planificada estructuró la expansión de la frontera agraria provincial a lo largo de todo el siglo XX (Schiavoni, 1995). Este tipo de movilidad territorial obedeció a las dinámicas de la explotación familiar basada en el principio de "conseguir tierras para instalar a los hijos" (modelo abierto, cfr. Bouchard, 1996). La apropiación de extensiones fiscales constituyó la vía privilegiada de acceso a la tierra para los agricultores sin capital.

Hasta mediados de 1980, la expansión agrícola de tipo familiar se extiende sobre las tierras fiscales situadas en fracción nordeste del territorio provincial (deptos. Guaraní, San Pedro y Gral. Belgrano), sin avanzar sobre las grandes extensiones privadas que permanecen vacías a su alrededor(4). En las décadas siguientes, la ocupación de propiedades (tierras privadas) se convierte en el principal mecanismo de reproducción social de la pequeña agricultura en Misiones. Este proceso se lleva a cabo mediante prácticas semejantes a la instalación en fisco (tierras fiscales).


Fisco y propiedad

El asentamiento agrícola paulatino, silencioso, en tierras privadas es una práctica conocida, llevada a cabo por agricultores pobres, aún en tiempos de disponibilidad de tierras fiscales. Así, un productor analiza el caso, actualmente paradigmático, de lucha por la tierra en Pozo Azul (depto. San Pedro), comparándolo con una experiencia anterior, durante 1970 en la zona centro de la provincia, estableciendo una continuidad entre ambas situaciones:

"Lo que pasó en Pozo Azul … Una vez yo tuve una tierra así en Aristóbulo, una propiedad, de finado Guillermo, un uruguayo … Había gente antigua ahí ya. Y vinimos. Yo tenía un lugarcito, una chacra que papá me compró en el fisco mensurado, la chacra[era] lindo, pero el camino era muy feo ... Yo fui a mirar una mejorita ahí y le conté a papá. El viejo dijo: "Macanudo, pero eso es propiedad". No importa —le dije— vive gente. Entonces me compró para mí y fuí a vivir. Un día, con finada mamá fuimos … Ra. era jefe de tierra en Aristóbulo, manejaba mucho la política aquel tiempo. Yo dije que compré una mejorita allá y dijo: "Métale, trabaje. Si él no paga impuesto, es extranjero y la tierra es de todos". Bueno, así, uno, si le decían allá, iba a venir a contar para la gente, no es cierto? Ese es el tema de Pozo Azul. Yo fuí y conté para la gente: "así y así dijo el jefe de tierra" y la gente invadieron. En el 76 [1976] cambió la política, entró la dictadura y terminó todo. De paso, el hombre [el propietario], tenía un cuñado que era coronel. Eso es lo que yo digo un cambio de política" (Ca., 2001, ocupante fiscal)

Inicialmente, también la ocupación de tierras fiscales reviste un carácter clandestino, sólo progresivamente legitimado. Los comienzos del primer consorcio de mensura en tierras fiscales, en la década de 1980, en el depto. San Pedro, son referidos por un ocupante en estos términos:

"El marido de la directora [de la escuela] fue a Posadas y tocó ese tema. Quería saber si era una propiedad, ... o si era fisco Y dijeron: " Es fisco, es una reserva, zona oscura [en el mapa oficial]. No vive nadie, es solo tierra". No, dijo él, ahí está lleno de gente. Llevó como un censo y dijo hay tantas familias en ese predio. Dijeron: "No, si acá no figura nadie, figura zona oscura. Vamos a ir a ver". Ahí, vino la inspección y con eso se armó el consorcio nº1 " (Ca., 2001, ocupante fiscal).

Mientras que la ocupación de una propiedad es fruto de la evaluación cuidadosa de un conjunto de circunstancias (que haya otros pobladores conocidos o parientes; que el propietario sea ausentista y adeude impuestos), la ocupación de fisco está sujeta a consideraciones menos rigurosas. Así, una propiedad sin presencia del dueño queda asimilada a una tierra fiscal y en consecuencia disminuyen los requisitos de ocupación: "vinimos acá porque esta tierra quedó fisca: el propietario no aparecía, no había tableros...".

La tierra fiscal, a su vez, ofrece mayores garantías de regularización. Un agricultor explica que "como quería hacer propiedad" eligió comprar mejoras en el fisco mensurado: "En esa época [1982] la provincia sólo tenía la exigencia de 5 años de residencia para dar el permiso, para adjudicar..."( Ce., propietario, 2002).

Ocupando directamente o adquiriendo mejoras, los agricultores aprovechan coyunturas favorables de acceso a la tierra, evitando el enfrentamiento con los propietarios. Un productor refiere que abandonó la chacra que había "sacado", al enterarse que pertenecía a una explotación forestal en actividad:

"En 1982, antes de la mensura, hice un rumbo para sacar una chacra, para el lado de Fortaleza, y me encontré con unos rollos. Ahí me dijeron que eso era Teper, una propiedad forestal, de más de 2000 ha . Entonces, avisé a Tierra [Dirección de Tierras]. A las dos semanas pasé por ahí y ya habían hecho un camino de 6 metros: era Teper!. La gente me decían que me quede, que yo ya tenía plantas de raíz ... pero no quise, tenía problemas con mi cuñado por la chacra, no quería más" (Bo., 2002, ocupante fiscal)


"Hacer propiedad": los que se meten y los que compraron

La ocupación paulatina comprende múltiples situaciones. En efecto, "la gente entra para hacer propiedad", pero están "los que se meten" (ocupación directa) y "los que compraron" (adquisición de mejoras). La propiedad "se hace" mediante la puesta en valor directa, a través de las mejoras (casa, rozados, galpones, plantaciones(5)).

Así, los Ba., ocupantes fiscales escasamente capitalizados, refieren la instalación de sus hijos y nietos en una propiedad cercana (Santa Rita, a 15 km): "No compramos: sacamos chacras. O sea, compramos fiado. Es clandestino. Cada uno marcó, sacó el rumbo" (de Ba., 2001, ocupante fiscal).

En otro predio, lindante con el anterior, la ocupación de la propiedad se organizó a través de un mercado informal de parcelas:

"El que vende los lotes es Miguel R., un colono, que era el empleado, el cuidador del dueño, pero hace 15 años que el dueño no aparece entonces él empezó a vender. Casi que te reciben lo que vos ofrecés. La mayoría de las chacras son a medias: 20 ha. para uno y 20 ha. para otro …" (Mil., 2001,ocupante fiscal).

Los circuitos de venta de mejoras no operan completamente desconectados de las dependencias del Estado. Un agricultor relata las gestiones realizadas en ocasión de la adquisición de mejoras en una propiedad:

"Las chacras de Pozo Azul: fuimos a la municipalidad y arreglamos con el dueño[titular de las mejoras]. Antes de comprar hablé con el intendente y me dijo que mejor compre cerca de la ruta porque era un sobrante. La gran propiedad fue atravesada por el asfalto y quedó un sobrante entre la ruta y el rumbo. Ahí, esa tierra, era más fácil de conseguir[de legalizar]. También hablé con el Ingeniero de Tierras y me dijo: "Es dudoso, si comprás no pagues mucho" " (Cr., 2000, ocupante fiscal).

De esa manera, el productor adquirió tres chacras, dos para sus hijos mayores y una tercera, en reserva, para los menores:

"En 1996, la chacra de Yu. [2º hijo]: eran 12 ha. que costaban $1300, pagué con cambalacho de motosierra y animales. En el 1997—98, la chacra de Ya. [1º hijo]: compré por $1500, más o menos 12 ha., también con cambalacho de motosierra y animales. Después [1999] compré 30 ha., cerca del aula satélite, para Preto o para Sandro [hijos menores], ahí tengo un señor que planta y cuida la tierra: no está para dejar sin gente. A ese señor le voy a dar una sección de la chacra, que es una curva de la ruta" (Cr., 2000, ocupante fiscal).

La adquisición de mejoras representa un grado mayor de legitimidad en relación a la ocupación directa. El desarrollo de estos circuitos demanda una cierta duración, ya que están asociados a las oleadas sucesivas de poblamiento y al recambio de ocupantes. La mensura de los lotes representa un paso en dirección a la constitución de un mercado de tierra, con la consecuente valorización de los predios. El período que antecede a la mensura, tanto en terrenos fiscales como en propiedades, es un momento propicio para la adquisición de parcelas: "antes de la mensura aproveché la tierra fiscal barata y compré chacras para mis hijos" (Mila.,1997, agricultor propietario).

Cuando ya se dispone de tierra, o en los casos en que las propiedades ocupadas están en producción, la legitimidad de la ocupación es discutida. Así, la hermana de un agricultor comenta: "Ar. compró más chacras allá en Santa Rita [propiedad], compró como 100 ha. Qué ganas de andar jodiendo con lo que es ajeno, si podía limpiar y plantar ahí donde es de él!… "(Z., 2001, esposa de ocupante fiscal). En otro caso, un productor relata: "Los intrusos que entraron en la tierra, el dueño les sacó. Ni 24 horas estuvieron. Gente que ya tienen una chacra y ocupan tierra! Bueno, están los que ocupan, que se meten, y los que compraron [mejoras]"(Bo. 2001, ocupante fiscal).

Así también, los propios agricultores consideran una transgresión ocupar tierras reforestadas: "La gente entraron ahí donde estaba plantado pino. No sé qué dengue les picó para meterse en esas propiedades que están con pinos ...". (Ca. 2002, ocupante fiscal.

A semejanza de lo observado en la expansión agrícola sobre tierras fiscales, la adquisición de mejoras con fines de "negocio" acompaña la ocupación de propiedades y está encarnada en la figura del pequeño productor que adquiere derechos para luego revenderlos: "Tenía otra chacra en Santa Rita [propiedad], pero así como compré vendí, porque se metían gente. Vendí para Ro., a cambio de una motosierra y $500 [son 40 ha. que él a su vez había comprado entregando mudas de pino, una puerta y $100]" (Mil., 2001,ocupante fiscal).


Tierra para los hijos

El derecho a ocupar propiedades es evaluado en conexión con distintas situaciones domésticas. Así, se admite, la instalación en una propiedad de una hija casada con un agricultor sin tierra, pero resulta inaceptable para un varón joven (19 años) que aún trabaja en la explotación paterna:

"Vil. [22 años] se casó con un muchacho del 304 y se fueron a vivir al km. 300. Es propiedad. Compraron de otro que sacó la chacra, pero tenía hecho sólo un rozadito. Entregaron la chancha y la novilla que dimos para la Vil. y la otra mitad de la chacra compró mi hermano, que está en el 304. Hicimos ayutorio para rozado, para desmonte y para hacer la casa y nosotros le dimos a Wa. [hijo soltero] por diez días. Wa. también quiere sacar chacra ahí pero nosotros le hablamos, eso es para la gente que no tiene chacra. Como el marido de la Vil. que estaba de chacrero y no tenía donde plantar, donde criar"(Ma. Opi., 2001, esposa de ocupante fiscal).

En otro caso, un productor que tenía una parcela en reserva para instalar a sus hijos, prefirió comprar mejoras en una propiedad, ya que esto le permitiría al hijo acceder a superficies mayores. La chacra en reserva será anexada a la explotación paterna: "Lugar doblado... Más tarde yo quiero reforestar. Para vivir es medio ruin. Como yo, que estoy acá, no es difícil trabajar, para mí sacar un carro cargado de allá abajo es cerquita. El es joven, que vaya a un lugar amplio" (Ca., 2001, ocupante fiscal).

En cierto modo, este agricultor aprovecha la oportunidad de adquirir derechos relativamente baratos en una situación que juzga favorable para la regularización: los vecinos son conocidos y parientes, y el propietario: "había sacado un crédito de Ifona y nunca forestó. El no va a sacar a la gente, va a dar los papeles para el gobierno. Trabaja en un banco en Paraguay…" (Ca. 2001, ocupante fiscal).

Actualmente el hijo cultiva tabaco en forma independiente en la explotación paterna (10 mil plantas) y se instalará en la propiedad "después de la zafra". Como las condiciones de tenencia no están completamente aseguradas, proyecta "sacarle el jugo unos cinco años, sin hacer muchas cosas. Un potrero son mil pesos y si la tierra no va a ser para uno, no conviene. Pero me gustaría no sólo para sacarle el jugo, porque es linda chacra" (V., 2001, hijo de ocupante fiscal).

Otro productor, titular de un lote pequeño (2,5 ha.), adquiere mejoras en una propiedad cercana (a 10 km. de su explotación) con el fin de acumular parcelas para la instalación de sus hijos, residiendo alternativamente en los dos lugares. La mujer refiere: "Hace dos años que Ar. [su marido] está en Santa Rita [propiedad]. Se quedan él y Ro. [hijo mayor, 17 años] y yo voy cada tanto con los más chicos. Necesitamos sacar tres chacras [actualmente han ocupado 60 ha]. Para nosotros da acá [2,5 ha.], pero tenemos ellos que no estudiaron [3 hijos varones]. Tenemos que conseguir chacras" (Del., 2001, esposa ocupante fiscal).

La ocupación de propiedades se efectúa de manera semejante a la ocupación de fisco, siguiendo el principio "un pariente lleva a otro": "Siempre uno va llevando al otro. Como acá [tierra fiscal], cuando vinimos de Aristóbulo para acá vine yo y Jo. , y después vinieron todos los parientes y los primos, vinieron los viejos, vinieron todos. De nuestra familia quedó una hermana solo[en la colonia de origen] " (Ca., 2001, ocupante fiscal). Así, en las zonas próximas se constituyen asentamientos que son derivaciones de otros. Las propiedades actualmente ocupadas en Pozo Azul, Santa Rita, son "colonias hijas" de las ocupaciones fiscales de las décadas de 1970—80.

Esta proximidad geográfica entre el lote de origen —frecuentemente la explotación paterna, pero también puede corresponder a la chacra de un hermano, un cuñado, etc.—, y la nueva parcela constituye un elemento significativo de los procesos de ocupación espontánea. Esto se expresa en patrones residenciales dobles, un elemento señalado por Velho (1979) como característico de la expansión agrícola espontánea.


Con posibilidad se paga

La ocupación de tierras no está guiada por una concepción anti—mercantil de la tierra, ni supone la reivindicación de derechos que el Estado tendría la obligación de garantizar. El objetivo de comprar la tierra con recursos propios siempre está presente:

"el Estado lo que puede hacer es que el propietario haga un financiamiento para la gente. Con posibilidad, se paga "(Ca. O., 2001, ocupante fiscal)

"En Pozo Azul, en las chacras de los muchachos[sus hijos], venían a sacar madera (...) Ahí un día mi hijo les dijo "de mi chacra no sacan madera" y no les dejó entrar. Les dijo: "esa madera necesito para hacer la mejora". Y el otro le dijo: "tenemos autorización del dueño", entonces mi hijo le dijo: "Con el dueño quiero hablar, porque queremos arreglar para comprar la tierra". Los tipos no aparecieron más"(Cr., 2001, ocupante fiscal)

Desde el punto de vista de los agricultores, la ocupación representa una vía gradual y heterodoxa de adquisición de parcelas, que les permite desplegar maniobras en relación a los plazos, la estimación del valor del predio y los medios de pago (preferencia por los tratos que implican pago en especie, "cambalacho" de bienes diversos: animales, motosierras, etc.).

Sólo los productores familiares con cierta capacidad de acumulación pueden afrontar los costos de expansión doméstica, comprando tierra en un mercado formal. También es en este sector que comienzan a tener importancia cuestiones relativas a los "papeles" y a las formas jurídicas de transmisión de la propiedad(6).

"Para conseguir chacra para mi hermano, Pozo Azul no es una oportunidad porque no tiene arreglado los papeles" (Wa., 1999, ocupante capitalizado)

"Fo. no se hizo la casa porque compró una chacra para el hijo mayor [18 años] que se está por casar. Trató de comprar una chacra por Pozo Azul, no de Colonizadora sino de un particular, pero eran chacras grandes, de 50 ha. y tenía que pagar $12.000. Al final compró una chacra atrás de M., de 14 ha., propiedad de una viuda y pagó $1500" (Mil., 2000, propietario)

"Me compré una chacra en el km 27, son tierras de Celulosa, están mensuradas. El tipo quería vender a U$ 5000 y yo le dije: en Argentina se habla en pesos. Ahí me dejó en 5000$. Hice un galpón grande, de 12 por 20 metros y plantamos tabaco. Hice un rozado de 1,5 ha. y tengo un hombre ahí. Le doy 15% libre del tabaco"( B. M., 2002, hijo de propietarios)

Nuestra descripción subraya la continuidad entre la ocupación de tierras fiscales y privadas, así como la inscripción de estos procesos en las formas de reproducción familiar. El modo de utilización de los recursos puesto en práctica por los ocupantes sugiere que no se trata de una racionalidad alternativa, enfrentada a las relaciones dominantes, sino más bién de una lógica que aprovecha intersticios del poder.

Esta lógica común constituye una suerte de "inconsciente de clase" que, sin embargo, no representa una matriz susceptible de engendrar un grupo de lucha. En este sentido, el trabajo de las organizaciones supone introducir una ruptura con las prácticas de los ocupantes con el fin de constituir un colectivo de lucha. Conformadas por actores urbanos, escolarizados y politizados, las ONGs les proporcionan a los ocupantes tecnologías de movilización y representación.


2. Estrategias de lucha

                                 "los procesos de ocupación son espontáneos, individuales, hechos por la gente. Los procesos organizativos han venido después" (promotor ONG)


En las últimas décadas (1980—98) la cuestión agraria en Misiones se plantea cada vez más en términos foresto—agropecuarios. La actividad forestal tiene un peso creciente en la organización del espacio y está dominada por empresas y corporaciones transnacionales. El sector forestal contribuye al Producto Bruto Geográfico con el 16%, mientras la ganadería y la agricultura representan en conjunto el 8,9% (Inta 2003: 13).

La implantación del modelo forestal va acompañada de un proceso de concentración de la tierra que torna crítica la situación de la pequeña agricultura(7). En este contexto, las lógicas domésticas de apropiación resultan insuficientes para lograr la regularización de la tenencia, tal como ocurrió en décadas anteriores, especialmente con extensiones fiscales, pero también con algunas propiedades (por ej., Monteagudo S.A., El Soberbio).


No somos sin tierra: tenemos la tierra y la trabajamos

La acción de la pastoral social de la Diócesis de Iguazú(8) enuncia en términos de lucha el problema de la tierra, defendiendo el derecho de los agricultores "sin tierra".

El 12 de octubre de 1997 se lleva a cabo en El Soberbio (depto. Guaraní) el Primer Encuentro por la Tierra, organizado por la Pastoral Social de la zona norte, el Movimiento Agrario de Misiones y la Pastoral aborigen. Participan el sacerdote Luis Farinello, el secretario general de la CTA (Víctor de Genaro), el presidente de FAA, René Bonetto, y el Obispo de Iguazú J. Piña. La reunión tiene el apoyo de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado). La prensa local registra el evento señalando que: “La Diócesis de Pto. Iguazú promueve desde hace un tiempo la movilización de quienes se asentaron ilegalmente en terrenos fiscales o en propiedades privadas para conseguir la titularización” (El territorio, 6/10/97).

En los años 2001 y 2002 se realizan en la localidad de San Pedro (depto. San Pedro) dos ediciones del Foro de la tierra, organizadas conjuntamente por el Proyecto rural de la Pastoral social (a partir de 2002, Aphydal(9)) y el Indes (Instituto de Desarrollo social y Promoción humana)(10).

La acción de estas organizaciones fija en términos de lucha situaciones creadas mediante arreglos tácticos. De modo semejante a la transformación que operan sobre la lógica práctica, el calendario, el mapa o la genealogía(11) la acción de las organizaciones lleva a un espacio de relaciones unívocas el conjunto heterogéneo y polivalente de elementos puestos en juego en la ocupación espontánea.

Así, mientras las prácticas de los ocupantes eluden el enfrentamiento con los propietarios y el Estado(12), las organizaciones defienden el derecho de los campesinos en contraposición a los propietarios y reclaman la intervención del Estado.

Mediante afirmaciones tales como "la tierra es del que la trabaja", "la gente necesita plantar", "los propietarios no pagan impuestos", las organizaciones encuadran la lucha por la tierra planteando la existencia de un derecho general, no dependiente de circunstancias y arreglos particulares. Con el fin de otorgar visibilidad a los ocupantes, ponen en circulación la categoría "sin tierra", discutiendo la apelación de "intrusos", utilizada por los propietarios y el Estado:

"Mis queridos hermanos: Los "sin tierra" no existen! Entonces por qué reclaman? Es como aquel Sr. que fue a protestar en una oficina del Estado, porque le habían dicho que en el registro figuraba que se había muerto,... o que no tenía documentos, y que por eso no existía! Pareciera que para cierta gente, ciertos propietarios de grandes extensiones de tierra, esta gente, los que ellos llaman "intrusos", es gente que molesta; que no debería existir. Que no existe. Pero el problema es que están ahí, que existen. Que es gente que vive, o sobrevive, y en algún lado tiene que estar" (Obispo Piña, Plenario de la tierra, San Pedro 2001).

La asimilación de la lucha por la tierra en Misiones a los procesos liderados por el MST en Brasil, es enfatizada por la visión mediática que describe "la invasión de propiedades" en la provincia como resultado de vinculaciones con el movimiento de los Sin Tierra de Brasil(13).

Sin embargo, la construcción social del ocupante en Misiones reconoce una génesis distinta. Los "asentamientos" no son resultado de una acción masiva y pública, sino que, como admite el promotor de una de las ONGs, "en general los procesos de ocupación de la tierra son espontáneos, individuales, hechos por la gente. Los procesos organizativos han venido después"(14).

A su vez, los agricultores eligen las propiedades a ocupar, basándose en la presencia de atributos que faciliten una posterior negociación con los dueños, y no por tratarse de símbolos del poder terrateniente(15).

Así, las ocupaciones de las últimas décadas en la provincia comprenden grandes propiedades y también propiedades medianas. En el primer caso, se trata de empresas forestales dedicadas a la explotación de monte nativo, que a veces procesaban la madera en el lugar(16).

El carácter extractivo de la actividad hace que una vez agotados los recursos naturales valiosos, las tierras queden abandonadas. En el nordeste de Misiones, al tratarse de vastas extensiones ubicadas en plena frontera agraria, el poblamiento agrícola fue inmediato(17).

Ademeas, en la liquidación de la actividad, las empresas dejaron deudas pendientes (jornales impagos(18), incumplimiento de créditos estatales para reforestación, tasas municipales, impuesto provinciales). Estos factores, aunados a la existencia de un poblamiento previo (obreros de los aserraderos y pequeños productores que abastecen a los asalariados), generaron circunstancias favorables para la ocupación.

De este modo, si bien en Misiones las organizaciones utilizan el léxico popularizado por el MST, lo que se refleja en el empleo de términos como "asentamiento" —para el movimiento brasilero: tierra conquistada para la producción agropecuaria—, u "ocupación" —de acuerdo al MST medida de presión, comparable al derecho de huelga para los trabajadores urbanos, instrumento de lucha para exigir derechos—, los procesos a los que hacen referencia estas denominaciones difieren de los brasileros.

Las recomendaciones del MST, por ejemplo, establecen que la tierra se conquista mediante la instalación colectiva en propiedades extensas (nunca menores de 700 ha y, en algunas regiones como Mato Grosso, no menor de 1500 ha(19)). Esta acción se lleva a cabo de acuerdo a una logística especializada, provista por la organización. Un dirigente del MST describe las operaciones que componen una ocupación de este tipo:

Durante 2 o 3 meses, nuestros activistas visitan los pueblos y comunidades en un área donde hay muchos agricultores sin tierra, y comienza un trabajo de concientización y proselitismo (...) En lo que hace a las ocupaciones de tierra, conocemos nuestro negocio…Todos deben ir, todas las familias juntas. Hay que hacerlo durante la noche para evitar la policía. Los que quieren unirse tienen que organizarse en grupos de 15 o 20 personas. Cada grupo tiene que alquilar un camión, hacer una colecta para comprar plástico y almacenar provisiones. Lleva 2 o 3 meses estar listos. En una reunión de los representantes de estos grupos de 15 personas se decide cuándo tendrá lugar la ocupación. La decisión se mantiene secreta. A la noche, llegan los camiones alquilados...recorren las comunidades, recogen a todos y los llevan a la propiedad. Las familias tienen una noche para tomar posesión del área y construir sus refugios, de manera que a la mañana siguiente cuando el propietario se da cuenta de lo ocurrido el campamento ya está establecido. Se elige una familia para reconocer el lugar, para saber donde hay agua, árboles que den sombra. Hay muchos factores involucrados en un campamento al aire libre. Es mejor estar cerca de la ruta, así no hay que acarrear mucho las cosas. Esta especie de experiencia logística tiene gran influencia en cómo se desarrolla una ocupación. Pero el éxito realmente depende de la cantidad de familias involucradas y cuántos más sean menos favorable es la relación de fuerzas para el propietario y la policía (Stedile J. 2002: 83).

Las ocupaciones de tierra en Misiones no son el resultado de acciones de este tipo, e incluso, podría decirse que se desarrollan siguiendo vías opuestas a las estrategias de movilización colectiva y enfrentamiento planteadas por el MST. Los ocupantes provinciales rechazan la denominación "sin tierra" ("no somos sin tierra: tenemos la tierra y la trabajamos"; "no estamos en carpas"), así como otros rótulos asociados a la realización de medidas combativas ("no somos piqueteros, tenemos que cortar la ruta para que el gobierno nos escuche").

 
Derecho a la tierra cuando se vive sobre el lote

Desde el punto de vista de las ONGs, la oposición entre la tierra de trabajo y el derecho jurídico de los propietarios(20) estructura el enfrentamiento entre campesinos y latifundistas.

El derecho a la tierra se reconoce "cuando se vive sobre el lote", considerando la casa y el rozado como indicadores estratégicos de la tierra de trabajo. De este modo, una de las propiedades ocupadas: "En un momento los de la Pastoral dijeron que los rozados que no tenían casa, ellos iban a largar gente. Ahí Ar. le avisó a Ca. [el hermano] porque la chacra de V. no tenía casa. Y rápido, a hacer una casa! Después vendió para un sobrino de la Gri. " (Zu., 2002, agricultora)

El hecho que los ocupantes no dispongan de otros lotes es de gran importancia para el argumento de que lo que está en juego es un objetivo de supervivencia. En este sentido, la acumulación de "parcelas en reserva" con miras a la instalación de los hijos, una práctica considerada legítima por los ocupantes, aún en los casos en que implica ocupación de propiedades, introduce una tensión con respecto al encuadre de las ONGs.

La representación del ocupante como un agricultor orientado exclusivamente a la subsistencia ha sido analizada también como característica del discurso de la iglesia brasilera sobre los ocupantes de la frontera agraria amazónica (cfr. Musumeci, 1988; Velho, 1982(21)). Esta construcción elude el hecho que los ocupantes, además de su subsistencia, tratan de reproducirse socialmente y obtener una renta de la actividad agrícola. En Misiones, por ejemplo, los ocupantes pueden ser plantadores de tabaco a cierta escala que desarrollan la producción contratando asalariados(22). Como refiere un productor:

"En Pozo Azul la tierra es demasiado linda, uno ve esa tierra y va a querer. Vienen muchos de Aurora, ahí la tierra no da más, tiene como 130 años de colonias. Los Ro. vendieron todo y se instalaron en Pozo Azul y están contentos porque la tierra da. Hacen 17.000 kgs. de tabaco, poniendo personal. Hacen sólo tabaco pero tienen vacas que trajeron de sus primeras chacras"(Mil., 2001, ocupante fiscal)

La oposición entre tierra de trabajo y derecho jurídico, planteada por las ONGs, recibe una adhesión parcial por parte de los ocupantes, ya que ellos mismos aspiran a convertirse en propietarios. Así, en algunas oportunidades afirman el derecho a la tierra de los que la trabajan y, por el otro, reconocen el derecho de los propietarios:

"es cierto que apareció el dueño, pero también está la idea de que la tierra es para el que la trabaja" (Ya., 2004, ocupante propiedad)

"Se quedaron con ese bocado del Obispo, que dijo que la tierra es para el que la trabaja. Pero no es así. Los de la pastoral dicen que se metan, que el dueño debe, que la tierra está abandonada, pero es más que eso"(Ca., 2001, ocupante fiscal)

"La Pastoral está ayudando mucho, pero ni ellos no saben una cosa concreto. Dicen así, bueno trabajen que va a ser de ustedes ..."(Ro., 2002, esposa de ocupante fiscal)

Esta posibilidad de adherir al mismo tiempo a verdades contradictorias es una modalidad de creencia, analizada por Veyne (1983), que permite jugar sobre varios tableros a la vez. En un trabajo anterior (Schiavoni, 2001) describimos esta forma de adhesión a propósito de otras organizaciones (Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones, Cámara del Tabaco, Proyectos de autoconsumo), subrayando el hecho que el status de semi—creencia condiciona la participación de los agricultores, haciendo que los jefes deleguen la representación de la unidad en las categorías menos jerarquizadas del ámbito doméstico (mujeres y jóvenes). Algo similar ocurre en la lucha por la tierra. Así, una delegada comenta que durante el corte de ruta, su marido le aconsejó que participe ella "así él se quedaba a cuidar los animales". En otro caso, un productor señala que prefiere que participen sus hijos jóvenes porque él "no es bueno para las reuniones, para discutir"(23).


La gente nos colonizó más rápido de lo que pudo llegar el Estado

En Misiones, durante la segunda mitad del siglo XX, el Estado desempeñó un papel limitado en la planificación del poblamiento. La política de tierras consistió en reconocer la ocupación de hecho. Así, "el rol del Estado fue entregar tierras fiscales" (promotor Ong)(24).

Sin tomar la iniciativa del poblamiento, el estado provincial impulsó la legalización de la ocupación fiscal (ley 2935, mod. por ley 2941 en 1992), aceptando que "la gente nos colonizó más rápido de lo que pudo llegar el Estado (subsecretario de tierras, El territorio, 17/9/00). En las últimas décadas, la acción de ordenamiento territorial se ejerció mediante la preservación de grandes extensiones con fines ambientales(25). La creación de la Reserva de Biosfera Yabotí (1992) y el Corredor Verde (1999) en plena frontera agraria ponen de manifiesto el control estatal del territorio(26).

Con el fin de resolver el problema de la ocupación de propiedades, el gobierno creó en 1994 la Dirección de Tierras Privadas y sancionó la ley 3141 que prevee la mediación del Estado en el proceso de regularización de la tenencia, una vez obtenido el consentimiento del propietario(27). La sanción de la ley Nº 4093 en el año 2004 otorga al Estado una mayor intervención en los conflictos, facultándolo a actuar como sujeto expropiante.

Hasta el momento, el desenlace más frecuente de estos conflictos han sido los contratos directos entre propietarios y ocupantes (El territorio, 24/12/02 y 7/12/03). Estos contratos suscitan la reprobación unánime de las ONGs, ya que van a contrapelo de la acción colectiva.

Las representaciones de los ocupantes acerca de los intereses de los propietarios y la capacidad del Estado son más complejas y multifacéticas que el antagonismo preconizado por las ONGs:

"En Pozo Azul es cierto que los propietarios deben impuestos, pero si van a dar tierras sólo por eso ... El gobierno no tiene para pagarles la tierra y la gente no tiene para pagar. La Iglesia tendría que pagar"(Neg., 2001, agricultor)

"La iglesia y el Obispo defienden a la gente contra los propietarios, pero a los propietarios les convienen los intrusos. En la propiedad de Laharrague nadie entra, porque está bien vigilada, ahí [las propiedades en conflicto] dejan que entre para después venderle al Estado, porque a los colonos no le van a vender, quién les va a pagar, no pueden pagar"(Mil., 2002, agricultor)

También la adscripción territorial de la lucha por la tierra pone de manifiesto la existencia de lógicas diferentes. Así, las ONGs nuclean a los agricultores considerando como unidades de pertenencia las propiedades ocupadas, fortaleciendo la identidad de los campesinos sin tierra versus el propietario(28). A su vez, las redes sociales de los ocupantes, puestas en juego en los procesos de ocupación, si bien conocen los límites de las propiedades, no se estructuran con referencia a ellos.


Conclusiones

Nuestra descripción de las prácticas de los ocupantes y las estrategias de las ONGs plantea las dificultades a las que se expone el trabajo de estructuración simbólica tendiente a constituir un grupo de lucha.

La ocupación de propiedades se lleva a cabo en el marco de las estrategias de reproducción familiar de los pequeños productores, sin estructurarse en torno a un conflicto con los propietarios. Son prácticas que aprovechan intersticios en los fundamentos del poder.

Las estrategias de lucha, a su vez, requieren que la proximidad de los ocupantes en el espacio social se traduzca en la creación de un sujeto colectivo, un grupo de individuos con intereses compartidos, que se opone a otra clase. Así, el trabajo de estructuración simbólica que tienen que realizar las ONGs implica una ruptura con respecto a las prácticas de los ocupantes. Se trata de poner en discusión las relaciones de dominio y no meramente utilizar los intersticios. De este modo, las organizaciones proponen una representación del ocupante basada en una racionalidad enfrentada al capitalismo, considerándolos campesinos en busca de una tierra de trabajo, que únicamente aspiran a lograr la subsistencia de su familia.

Esta representación, comprensible en términos de estrategias de lucha, va a contrapelo de las características sociales de los ocupantes provinciales. Integrados en muchos casos al complejo agro—industrial tabacalero, los ocupantes son agricultores interesados en obtener una renta de su actividad y adquirir tierra para la instalación agrícola de sus hijos.

En síntesis, lo que recupera nuestra descripción es el desencuentro entre las disposiciones e intereses de los ocupantes y la estructuración simbólica de la clase 'campesinos sin tierra', propuesta por las ONGs. Nuestra interpretación no discute la pertinencia del concepto de clase para el análisis de estos procesos (Vilas, 1996; Veltmeyer y Petras, 2002; Kearney, 1996), sino que enfatiza la necesidad de atender a los modos en que se realiza el trabajo de construcción de los grupos.


Notas

1) Thompson también destaca el papel de los mediadores en la formación de la clase obrera inglesa. Y, estudios realizados en la Argentina, referidos a las Ligas Agrarias del nordeste (Bartolomé, 1982; Archetti, 1988) ponen de manifiesto el carácter articulador de la Iglesia Católica en un caso y de las ideologías populistas en otro. En el nordeste brasilero, Reyes Novaes (1997) señala que las categorías religiosas surgidas de la teología de la liberación desempeñaron un rol significativo en la estructuración simbólica de los conflictos entre latifundistas y trabajadores rurales, haciendo que cuestiones "de cuerpo y alma" se pongan en juego en la construcción de identidades para la acción.
2) El establecimiento de un lugar es característico de la acción estratégica:“Llamo estrategia al cálculo (o la manipulación) de las relaciones de fuerza que se vuelve posible a partir del momento en que un sujeto de querer y de poder (empresa, ejército, ciudadela, institución científica) es aislable. Postula un lugar susceptible de ser circunscripto como lo propio y de ser la base desde la cual gestionar las relaciones con una exterioridad de objetivos o de amenazas" (de Certeau, 1990: 59).
3) Las tácticas "son procedimientos que valen por la pertinencia que otorgan al tiempo, a las circunstancias que el instante preciso de una intervención transforma en situación favorable, a la rapidez de los movimientos que cambian la organización del espacio, a los entrecruzamientos posibles de duraciones y ritmos heterogéneos etc." (de Certeau, 1990:63).
4) En 1978 se realiza el estudio "Proyecto de incentivación de la explotación de tierras privadas en el área de frontera (deptos. Guaraní, San Pedro y Gral. Belgrano)", y en 1984 se formula un "Plan de Colonización en Tierras Privadas (deptos. Guaraní y San Pedro)". En ambos casos, se afirma que las extensiones privadas permanecen vacías mientras las proximidades fiscales se encuentran densamente pobladas.
5) En los procesos de ocupación espontánea que analizamos en Amazonia oriental (estado de Pará, Br.;
Araújo R.;Schiavoni G., 2002), la implantación de pasturas constituía el principal indicador del derecho sobre la tierra. Así, los agricultores que ofrecían "morada" a parientes y amigos sin tierra, les permitían plantar (subsistencia y venta), pero no autorizaban la implantación de pasturas.
6) A medida que se estabiliza el poblamiento en las tierras fiscales, comienza a plantearse la necesidad de titularización de los predios, el pago de impuestos y las cuestiones relativas al status jurídico del patrimonio, en conexión con la transmisión. Las figuras a las que se recurre con mayor frecuencia ("bien de familia"; "crecer con usufructo") tratan de evitar la subdivisión excesiva de las parcelas.
7)
Como señala un artículo periodístico: "Emprendimientos como la Colonizadora Misionera son rémoras del siglo diecinueve, cuando la provincia entera era propiedad de dos docenas de personas. Y aunque muchas de estas grandes propiedades fueron divididas y vendidas en loteos a colonos inmigrantes en el siglo pasado, en los últimos años se dio un proceso de concentración en el que las compañías forestadoras comenzaron a consolidar sus propiedades para plantar pinos. Según un reciente estudio catastral, más del 30 de por ciento de la superficie de la provincia pertenece sólo a 140 personas o empresas. Este proceso ocurre en un momento en que la demanda por la tierra es mayor que nunca, como resultado de un proceso en el que el gobierno provincial repartió las últimas tierras públicas disponibles y la población de Misiones se duplicó en apenas treinta años" (R. Lindsay, Página 12, 03/02/2003).
8)
La Diócesis de Iguazú se crea en 1986 y desde el inicio estuvo a cargo del padre jesuíta Piña Betllevel, perteneciente a las fracciones del catolicismo que plantean una opción preferencial por los pobres y promueven una horizontalización de la estructura de la iglesia, concibiéndola como reunión de comunidades eclesiales de base, y proponiendo la incorporación de laicos (agentes de la pastoral).
9) Asociación de Promoción Humana y Desarrollo Agroecológico Local.
10)
El trabajo conjunto de estas ONGs es fruto de las recomendaciones de una agencia de financiación externa.
11)
De este modo, así como "la genealogía lleva a un espacio de relaciones establecidas de una vez y para siempre, el conjunto espacial y temporalmente discontinuo de islotes de parentesco, ... el plano lleva al espacio homogéneo y continuo de la geometría el espacio discontinuo y lacunar de los recorridos prácticos, y el calendario lleva a un tiempo lineal, homogéneo y continuo el tiempo práctico hecho de islotes de duración inconmensurables, dotados de ritmos particulares"(Bourdieu, 1972: 137, 138).
12) Cuando concurren a labrar actas por la realización ilegal de desmontes, los empleados del Ministerio de Ecología de la Provincia, le sugieren a los productores la conveniencia de establecer la residencia en las fracciones más alejadas del lote y realizar los rozados por lo menos a 200 metros de distancia de la ruta.
13)
"Un hecho de extrema gravedad se ha registrado en la región misionera fronteriza con Brasil, en la que se verificó una invasión de tierras por parte de intrusos argentinos y extranjeros. El gobierno provincial atribuye la ocupación de nada menos que 150.000 hectáreas por parte de unas 6000 familias, que estarían integradas por unas 30.000 personas. La legión de intrusos tendría vinculación con el Movimiento de los Sin Tierra (MST), ya de larga vigencia y gran expansión en Brasil y Paraguay; por ello, varias y trascendentes facetas tiene esta invasión de propiedades" (La Nación, 5/10/2002).
14)
Promotor del Indes, Panel sobre la tierra, Facultad de Humanidades de Ciencias Sociales, Posadas, 6/XI/02).
15)
En el caso del Movimiento Sin Tierra, la elección de las propiedades toma en cuenta situaciones especialmente significativas en términos de poder terrateniente. Como relata Stedile: "La ocupación más grande fue en 1996, en la Fazenda Giacometti, en Paraná. La propiedad sobrepasa las 80.000, cerca de 200.000 acres de tierra fértil, buena. Era un insulto a la sociedad que esa tierra permaneciera sin usar, todos los agricultores en la región estaban enojados con eso" (Stedile J. 2002: 83).
16)
En su origen, las grandes superficies de los deptos. San Pedro y Gral. Belgrano (propiedades de 30.000 ha y más) resultaron de la venta de tierras realizada por la Provincia de Corrientes en oportunidad de la federalización del territorio de Misiones en 1882. Es un ejemplo de “latifundio de manos muertas”, vastas extensiones que quedan en reserva, a la espera de que surjan las condiciones que permitan la valorización de la renta. En el caso de la selva subtropical de Misiones, la puesta en producción adquiere el carácter de una simple actividad extractiva de las maderas nativas. Luego la explotación podrá ser forestal (implantación de especies no autóctonas, subsidiada fuertemente por el Estado) o agrícola (venta de parcelas a colonos).
17) En ocasión de realizarse el Panel sobre la tierra (Facultad de Humanidades de Ciencias Sociales, Posadas, 6/XI/02) los promotores de las Ongs mencionan que en Misiones los procesos de ocupación tienen lugar en propiedades grandes y medianas. Junto a los latifundios, de más de 30. 000 ha, de Colonizadora Misionera o Intercontinental, otros conflictos involucran propiedades de 3.800 ha (Agroforestal, depto. Guaraní) o 660 ha (Schmidt o Santa Ritat, depto. San Pedro).
18) Un ocupante de Intercontinental (depto. Gral Belgrano) relata en estos términos el proceso de ocupación: "se fue a quiebra la empresa y dejó tirado la gente. Y hasta ahora no pudieron cobrar, quedaron como hasta 4 quincenas, que hasta hoy no se recibió un peso. Lo único que tuvieron que hacer es ubicarse en una chacrita para vivir" (Dar., 2003). Este tipo de poblamiento es distinto del que venimos analizando como característico de la frontera agraria de Misiones, ya que aquí se trataría de una forma de "resistencia en la tierra", no de moradores o aparceros expulsados, sino de ex—peones forestales a quienes los propietarios de las tierras adeudan jornales.
19) En Brasil se consideran latifundios las propiedades superiores a 5000 ha.
20)
Así, el promotor de la pastoral social afirma: "Tierras privadas no quiere decir que tengan un dueño … Quiénes son los propietarios? Aparecen poco los supuestos propietarios. Mandan apoderados, administradores. No los podemos tratar cara-a-cara. Estos administradores hablan en nombre de los supuestos dueños. Que el Estado se haga cargo de decirnos por qué no coincide la propiedad registral con el que viene a representar" (Panel sobre la tierra, Facultad de Humanidades de Ciencias Sociales, Posadas, 6/XI/02).
21)
Velho subraya el tinte populista del trabajo simbólico llevado a cabo la Iglesia católica brasilera en relación a los pequeños productores, focalizándose en los ocupantes de la frontera agraria. Dicha perspectiva afirma el carácter no—capitalista, e incluso anticapitalista, del pequeño productor rural, descartando como referente los agricultores integrados del centro—sur de Brasil. Así: "parece haber amplio consenso en la atribución al ocupante de Amazonas de los atributos de autenticidad y pureza que lo mantienen en contra de los gérmenes del capitalismo"(Velho, 1982: 128).
22)
El Censo de Ocupantes en Tierras Privadas (Baranger; Schiavoni, 2003) realizado en cuatro propiedades de los deptos. Guaraní, San Pedro y Gral. Belgrano recoge información acerca de 1267 unidades domésticas. El 31% de estas unidades se dedica al cultivo de tabaco. A su vez, sobre el total de ocupantes que plantan tabaco, el 47% se ubica en los estratos inferiores (hasta 36.000 plantas; menos de 2 has. de tabaco). No obstante, hay que señalar la existencia de un 16 % del total de ocupantes tabacaleros que superan las 72.000 plantas, lo que supone un cierto grado de capitalización ligado a la utilización de mano de obra asalariada.
23) También las Ligas Agrarias del Norte de Sta. Fe (Arg.), en el contexto conservador de la Iglesia Católica (Archetti, 1988), basaron su reclutamiento en las categorías dominadas del ámbito doméstico: jóvenes, mujeres, recién casados.
24) Panel sobre la tierra, Facultad de Humanidades de Ciencias Sociales de la UNaM, Posadas, 6/XI/02).
25) El Plan de Tecnología Regional del INTA (2001—2004) señala que en el período 1987—97 la superficie bajo regímenes de conservación en Misiones creció de 2,9% a 7,4%. El mismo documento afirma que ya no existen tierras fiscales para colonizar.
26) En una de las grandes propiedades, actualmente ocupada: "Los Gobiernos de la Provincia y la Nación intentan frenar el remate de las 35.156 has. de tierras de la Intercontinental, ubicadas cerca de Bernardo de Irigoyen, porque quieren transformar el lugar en una reserva de biosfera para evitar el desmonte" (El territorio 30/08/00).
27) Estos acuerdos entre propietarios y ocupantes estean representados en la prensa local mediante testimonios de este tipo: "Para los Al., negociar en forma directa con los propietarios, es un gran adelanto. "Respetamos la propiedad privada y el que quiere tierras tiene que esforzarse para ser propietario", reflexionó R. Al. (El territorio 2/4/03). El periodista concluye: "Quienes están decididos a comprar las propiedades ocupadas sin intermediarios, utilizarán el medio directo de la ley de compra y venta. Este esquema casi inevitable, lo plantea con claridad el productor R. Al.: "si yo quiero un auto, negocio con el dueño: y en el tema de tierras también debe ser así" " (El territorio 2/4/03).
28) La participación de los ocupantes se lleva a cabo mediante un sistema de delegados, representantes de asentamientos (parajes, agrupamientos locales), que a su vez están nucleados según propiedades. La Comisión Central de Tierras de Pozo Azul, surgida en el año 2001, reúne a los ocupantes de Colonizadora Misionera S.A.. También existe una Coordinación Provincial de Organizaciones de Lucha por la Tierra que comprende 16 asentamientos.


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