|
La construcción de los 'sin tierra' en Misiones, Argentina
Gabriela Schiavoni *
*
CONICET y Universidad Nacional de Misiones. E-mail:
gacha@arnet.com.ar
Introducción
En su estudio
clásico sobre la clase obrera inglesa, Thompson (1963) distingue la
experiencia de clase, ampliamente determinada por las relaciones de
producción, y la conciencia de clase, constituida por el modo en que esas
experiencias son manejadas en términos culturales, encarnadas en
tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales. Así, la
lucha de clases no es sólo una contradicción objetiva de intereses, sino una
confrontación concreta de organizaciones, hombres, palabras de orden; un
fenómeno histórico que incluye dimensiones económicas, políticas y
culturales.
Nuestro
artículo describe la constitución de la categoría de los agricultores sin
tierra en Misiones, proceso indisociable del accionar de ONGs, vinculadas al
desarrollo rural y a la Iglesia Católica, que representan a los ocupantes
hablando en su nombre y proponiendo la existencia del grupo. En este
sentido, las formas culturales que asume la lucha por la tierra en la
provincia provienen en gran medida del mundo de los mediadores(1).
Las ONGs
plantean un enfrentamiento con los propietarios, reclaman el derecho de los
campesinos a una tierra de trabajo y la intervención del Estado como garante
de la función social de la tierra. Los agricultores, a su vez, han
ocupado la tierra de modo silencioso y paulatino, mediante redes domésticas
y no en el marco de una acción organizada. Este tipo de poblamiento
constituye una estructura de larga duración en la provincia, asociada a la
escasa presencia estatal en la planificación del poblamiento y a la
disponibilidad de tierras. Sin embargo, a partir de los noventa, el
agotamiento de la reserva de extensiones fiscales y la valorización
creciente de la tierra, producto de la difusión masiva de forestaciones,
limitó severamente el alcance de estas estrategias, configurando un contexto
adverso, en el que tiene lugar el accionar de las ONGs de lucha por la
tierra.
Un análisis
referido a los asentamientos de la reforma agraria en Brasil en los últimos
veinte años (Leite y otros, 2004) afirma que el
principal motor de las expropiaciones han sido los
conflictos e iniciativas de los movimientos
sociales. Y si bien la mayoría de los asentamientos considerados en dicho
estudio resultan de "ocupaciones" —forma popularizada por el MST en los
últimos quince años—, hay zonas con características diferentes. Así, en el
sudeste de Pará, los asentamientos representan "una especie de
'regularización' de áreas previamente ocupadas por pequeños
agricultores.(...)Entraban individualmente o en pequeños grupos, delimitaban
los lotes de cada familia e iniciaban el trabajo de desmonte y plantación.
Cuando no había riesgos de represión, toda la familia se establecía de
inmediato en el área. Los ocupantes iban consolidando su derecho de posesión
a través de la construcción de la casa y otras mejoras, cultivos, pasto y
frutales. El apoyo de mediadores sólo se volvía necesario cuando surgían
represalias” (Leite y otros, 2004: 43).
La cuestión de la tierra en Misiones presenta puntos de contacto con esta
última situación; los agricultores ocupan las parcelas con recursos propios
y los mediadores acuden a posteriori, cuando la ocupación se halla
amenazada (desalojos, avisos de remate, etc.). El derecho de los ocupantes
se consolida en marcos distintos de los provistos por las organizaciones que
aspiran a constituirlos como clase. La ocupación espontánea pone en juego
modos de hacer fundados en el carácter multifacético y circunstancial de las
acciones, propios de las prácticas de reproducción familiar de los pequeños
productores. La intervención de las organizaciones, en cambio, recorta
relaciones contrapuestas, de contenido único, y se basa en principios
generales.
La interpretación que proponemos, derivada del trabajo de campo
antropológico en el nordeste de Misiones, destaca la heterogeneidad de estos
modos de operar y las dificultades involucradas en la formación de una clase
de agricultores sin tierra.
1. Prácticas de ocupación
"el colono es así porque lo más
importante para él es la tierra. La casa no te da de comer"
(ocupante)
Las prácticas son combinaciones sutiles que juegan sobre las posibilidades
que ofrecen las tradiciones, aprovechando lo flojo que está detrás de lo
rígido. El carácter multifacético de este modo de utilizar los recursos hace
que una misma cosa tenga empleos y propiedades variables según las
combinaciones en las que participa. La economía de lugar propio que
caracteriza estas operaciones torna difícil su objetivación, tanto por parte
del antropólogo, como de las agencias que promueven la organización de la
acción.
La distinción entre táctica y estrategia, propia del arte de la guerra, es
retomada por de Certeau (1990) para conceptualizar la lógica de la práctica
(tácticas), en contraste con las formas organizadas de acción (estrategias).
Aplicamos esta distinción con el fin de caracterizar, por un lado, la lógica
de los procesos de ocupación realizados por agricultores pobres y, por el
otro, la posterior organización de la lucha por la tierra, llevada a cabo
por ONGs. El
trabajo de
estructuración de las ONGs crea un lugar(2), capaz de resistir el desgaste
del tiempo, mientras que las prácticas de los productores juegan sobre la
utilización hábil de las ocasiones, y en este sentido, son
asimilables a acciones tácticas(3).
La acción de
las organizaciones de lucha se ejerce constituyendo un grupo, una base
visible y permanente que responde a ciertos principios. Esto supone una
transformación con respecto a las prácticas de los ocupantes, estructuradas
en torno a agrupamientos esporádicos y móviles, fruto de combinaciones
múltiples.
La lógica de
los ocupantes conjuga elementos heterogéneos y la habilidad descansa en el
aprovechamiento de coyunturas precisas. Este modo de utilizar los recursos,
puesto en juego por los más débiles, no supone siempre la burla o la trampa.
Es decir, crea intersticios en los fundamentos del poder, sin oficiar
sistemáticamente como resistencia o antidisciplina (tal como sugiere Scott,
1990 y también de Certeau, 1990). En lugar de medir fuerzas con el
adversario, las acciones se basan en la habilidad y el olfato para explotar
ocasiones (modos análogos a los analizados por Detienne y Vernant, 1999 a
propósito de la métis o inteligencia práctica de los griegos).
Así, aún
cuando se trate de acciones no—planificadas, las ocupaciones espontáneas
reflejan modos característicos de actuar. Las tierras se ocupan en
momentos particulares, en los que estea alterada
la disparidad fundamental entre propietarios y ocupantes (tierras inactivas,
poblamiento pre—existente, anuencia de agencias estatales, etc.). En
este sentido, son prácticas de tiempo. Además, la instalación no se realiza
en el marco de un proceso organizado, de manera pública ni en bloque.
Basadas en una economía de lugar propio, las ocupaciones multiplican sus
formas (redes de parentesco y amistad). Finalmente, son prácticas que no
tienen existencia a nivel de plan o del discurso, no producen
una imagen de sí, desapareciendo en el acto mismo.
Estos modos de
hacer de los ocupantes expresan disposiciones e intereses derivados de una
posición semejante en el espacio social. En virtud de estas características
compartidas, los ocupantes constituirían una "clase probable" (Bourdieu,
1984).
La ocupación
espontánea es un rasgo característico del poblamiento agrícola de Misiones.
Una vez concluida la colonización —e incluso de manera simultánea a ésta,
como un proceso subalterno—, la instalación no—planificada estructuró la
expansión de la frontera agraria provincial a lo largo de todo el siglo XX (Schiavoni,
1995). Este tipo de movilidad territorial obedeció a las dinámicas de la
explotación familiar basada en el principio de "conseguir tierras para
instalar a los hijos" (modelo abierto, cfr. Bouchard, 1996). La apropiación
de extensiones fiscales constituyó la vía privilegiada de acceso a la tierra
para los agricultores sin capital.
Hasta mediados de
1980, la expansión agrícola de tipo familiar se extiende sobre las tierras
fiscales situadas en fracción nordeste del territorio provincial (deptos.
Guaraní, San Pedro y Gral. Belgrano), sin avanzar sobre las grandes
extensiones privadas que permanecen vacías a su alrededor(4). En las décadas
siguientes, la ocupación de propiedades (tierras privadas) se
convierte en el principal mecanismo de reproducción social de la pequeña
agricultura en Misiones. Este proceso se lleva a cabo mediante prácticas
semejantes a la instalación en fisco (tierras fiscales).
Fisco y propiedad
El asentamiento
agrícola paulatino, silencioso, en tierras privadas es una práctica
conocida, llevada a cabo por agricultores pobres, aún en tiempos de
disponibilidad de tierras fiscales. Así, un productor analiza el caso,
actualmente paradigmático, de lucha por la tierra en Pozo Azul (depto. San
Pedro), comparándolo con una experiencia anterior, durante 1970 en la zona
centro de la provincia, estableciendo una continuidad entre ambas
situaciones:
"Lo que pasó en
Pozo Azul … Una vez yo tuve una tierra así en Aristóbulo, una propiedad, de
finado Guillermo, un uruguayo … Había gente antigua ahí ya. Y vinimos. Yo
tenía un lugarcito, una chacra que papá me compró en el fisco mensurado, la
chacra[era]
lindo, pero el camino era muy feo ... Yo fui a mirar una mejorita ahí y le
conté a papá. El viejo dijo: "Macanudo, pero eso es propiedad". No importa
—le dije— vive gente. Entonces me compró para mí y fuí a vivir. Un día, con
finada mamá fuimos … Ra. era jefe de tierra en Aristóbulo, manejaba mucho la
política aquel tiempo. Yo dije que compré una mejorita allá y dijo: "Métale,
trabaje. Si él no paga impuesto, es extranjero y la tierra es de todos".
Bueno, así, uno, si le decían allá, iba a venir a contar para la gente, no
es cierto? Ese es el tema de Pozo Azul. Yo fuí y conté para la gente: "así y
así dijo el jefe de tierra" y la gente invadieron. En el 76 [1976]
cambió la política, entró la dictadura y terminó todo. De paso, el hombre
[el propietario], tenía un cuñado que era coronel. Eso es lo que yo
digo un cambio de política" (Ca., 2001, ocupante fiscal)
Inicialmente,
también la ocupación de tierras fiscales reviste un carácter clandestino,
sólo progresivamente legitimado. Los comienzos del primer consorcio de
mensura en tierras fiscales, en la década de 1980, en el depto. San Pedro,
son referidos por un ocupante en estos términos:
"El marido de la
directora
[de la escuela] fue a Posadas y tocó ese tema. Quería saber si era una
propiedad, ... o si era fisco Y dijeron: " Es fisco, es una reserva, zona
oscura [en el mapa oficial]. No vive nadie, es solo tierra". No, dijo
él, ahí está lleno de gente. Llevó como un censo y dijo hay tantas familias
en ese predio. Dijeron: "No, si acá no figura nadie, figura zona oscura.
Vamos a ir a ver". Ahí, vino la inspección y con eso se armó el consorcio
nº1 " (Ca., 2001, ocupante fiscal).
Mientras que la
ocupación de una propiedad es fruto de la evaluación cuidadosa de un
conjunto de circunstancias (que haya otros pobladores conocidos o parientes;
que el propietario sea ausentista y adeude impuestos), la ocupación de
fisco está sujeta a consideraciones menos rigurosas. Así, una
propiedad sin presencia del dueño queda asimilada a una tierra fiscal y
en consecuencia disminuyen los requisitos de ocupación: "vinimos acá
porque esta tierra quedó fisca: el propietario no aparecía, no había
tableros...".
La tierra fiscal,
a su vez, ofrece mayores garantías de regularización. Un agricultor explica
que "como quería hacer propiedad" eligió comprar mejoras en el
fisco mensurado: "En esa época [1982] la provincia
sólo tenía la exigencia de 5 años de residencia para dar el permiso, para
adjudicar..."( Ce., propietario, 2002).
Ocupando
directamente o adquiriendo mejoras, los agricultores aprovechan coyunturas
favorables de acceso a la tierra, evitando el enfrentamiento con los
propietarios. Un productor refiere que abandonó la chacra que había
"sacado", al enterarse que pertenecía a una explotación forestal en
actividad:
"En 1982, antes de
la mensura, hice un rumbo para sacar una chacra, para el lado de Fortaleza,
y me encontré con unos rollos. Ahí me dijeron que eso era Teper, una
propiedad forestal, de más de 2000 ha . Entonces, avisé a Tierra
[Dirección de
Tierras]. A las dos semanas pasé por ahí y ya habían hecho un camino de 6
metros: era Teper!. La gente me decían que me quede, que yo ya tenía plantas
de raíz ... pero no quise, tenía problemas con mi cuñado por la chacra, no
quería más" (Bo., 2002, ocupante fiscal)
"Hacer propiedad": los que se meten y los que compraron
La ocupación
paulatina comprende múltiples situaciones. En efecto, "la gente entra para
hacer propiedad", pero están "los que se meten" (ocupación directa) y "los
que compraron" (adquisición de mejoras). La propiedad "se hace" mediante la
puesta en valor directa, a través de las mejoras (casa, rozados, galpones,
plantaciones(5)).
Así, los Ba.,
ocupantes fiscales escasamente capitalizados, refieren la instalación de sus
hijos y nietos en una propiedad cercana (Santa Rita, a 15 km): "No
compramos: sacamos chacras. O sea, compramos fiado. Es clandestino. Cada uno
marcó, sacó el rumbo" (de Ba., 2001, ocupante fiscal).
En otro predio,
lindante con el anterior, la ocupación de la propiedad se organizó a través
de un mercado informal de parcelas:
"El que vende los
lotes es Miguel R., un colono, que era el empleado, el cuidador del dueño,
pero hace 15 años que el dueño no aparece entonces él empezó a vender. Casi
que te reciben lo que vos ofrecés. La mayoría de las chacras son a medias:
20 ha. para uno y 20 ha. para otro …" (Mil., 2001,ocupante fiscal).
Los circuitos de
venta de mejoras no operan completamente desconectados de las dependencias
del Estado. Un agricultor relata las gestiones realizadas en ocasión de la
adquisición de mejoras en una propiedad:
"Las chacras de
Pozo Azul: fuimos a la municipalidad y arreglamos con el dueño[titular
de las mejoras]. Antes de comprar hablé con el intendente y me dijo que
mejor compre cerca de la ruta porque era un sobrante. La gran propiedad fue
atravesada por el asfalto y quedó un sobrante entre la ruta y el rumbo. Ahí,
esa tierra, era más fácil de conseguir[de legalizar]. También hablé
con el Ingeniero de Tierras y me dijo: "Es dudoso, si comprás no pagues
mucho" " (Cr., 2000, ocupante fiscal).
De esa manera, el
productor adquirió tres chacras, dos para sus hijos mayores y una tercera,
en reserva, para los menores:
"En 1996, la
chacra de Yu.
[2º hijo]: eran
12 ha. que costaban $1300, pagué con cambalacho de motosierra y animales. En
el 1997—98, la chacra de Ya. [1º hijo]: compré por $1500, más o menos
12 ha., también con cambalacho de motosierra y animales. Después [1999]
compré 30 ha., cerca del aula satélite, para Preto o para Sandro [hijos
menores], ahí tengo un señor que planta y cuida la tierra: no está para
dejar sin gente. A ese señor le voy a dar una sección de la chacra, que es
una curva de la ruta" (Cr., 2000, ocupante fiscal).
La adquisición de
mejoras representa un grado mayor de legitimidad en relación a la ocupación
directa. El desarrollo de estos circuitos demanda una cierta duración, ya
que están asociados a las oleadas sucesivas de poblamiento y al recambio de
ocupantes. La mensura de los lotes representa un paso en dirección a la
constitución de un mercado de tierra, con la consecuente valorización de los
predios. El período que antecede a la mensura, tanto en terrenos fiscales
como en propiedades, es un momento propicio para la adquisición de parcelas:
"antes de la mensura aproveché la tierra fiscal barata y compré chacras
para mis hijos" (Mila.,1997, agricultor propietario).
Cuando ya se
dispone de tierra, o en los casos en que las propiedades ocupadas están en
producción, la legitimidad de la ocupación es discutida. Así, la hermana de
un agricultor comenta: "Ar. compró más chacras allá en Santa Rita
[propiedad], compró como 100 ha. Qué ganas de andar jodiendo con lo que
es ajeno, si podía limpiar y plantar ahí donde es de él!… "(Z., 2001, esposa
de ocupante fiscal). En otro caso, un productor relata: "Los intrusos
que entraron en la tierra, el dueño les sacó. Ni 24 horas estuvieron. Gente
que ya tienen una chacra y ocupan tierra! Bueno, están los que ocupan, que
se meten, y los que compraron [mejoras]"(Bo. 2001, ocupante fiscal).
Así también, los
propios agricultores consideran una transgresión ocupar tierras
reforestadas: "La gente entraron ahí donde estaba plantado pino. No sé
qué dengue les picó para meterse en esas propiedades que están con pinos
...". (Ca. 2002, ocupante fiscal.
A semejanza de lo
observado en la expansión agrícola sobre tierras fiscales, la adquisición de
mejoras con fines de "negocio" acompaña la ocupación de propiedades y
está encarnada en la figura del pequeño productor que adquiere derechos para
luego revenderlos: "Tenía otra chacra en Santa Rita [propiedad],
pero así como compré vendí, porque se metían gente. Vendí para Ro., a cambio
de una motosierra y $500 [son 40 ha. que él a su vez había comprado
entregando mudas de pino, una puerta y $100]" (Mil., 2001,ocupante
fiscal).
Tierra para los hijos
El derecho a
ocupar propiedades es evaluado en conexión con distintas situaciones
domésticas. Así, se admite, la instalación en una propiedad de una hija
casada con un agricultor sin tierra, pero resulta inaceptable para un varón
joven (19 años) que aún trabaja en la explotación paterna:
"Vil.
[22 años] se
casó con un muchacho del 304 y se fueron a vivir al km. 300. Es propiedad.
Compraron de otro que sacó la chacra, pero tenía hecho sólo un rozadito.
Entregaron la chancha y la novilla que dimos para la Vil. y la otra mitad de
la chacra compró mi hermano, que está en el 304. Hicimos ayutorio para
rozado, para desmonte y para hacer la casa y nosotros le dimos a Wa.
[hijo soltero] por diez días. Wa. también quiere sacar chacra ahí pero
nosotros le hablamos, eso es para la gente que no tiene chacra. Como el
marido de la Vil. que estaba de chacrero y no tenía donde plantar, donde
criar"(Ma. Opi., 2001, esposa de ocupante fiscal).
En otro caso, un
productor que tenía una parcela en reserva para instalar a sus hijos,
prefirió comprar mejoras en una propiedad, ya que esto le permitiría al hijo
acceder a superficies mayores. La chacra en reserva será anexada a la
explotación paterna: "Lugar doblado... Más tarde yo quiero reforestar.
Para vivir es medio ruin. Como yo, que estoy acá, no es difícil trabajar,
para mí sacar un carro cargado de allá abajo es cerquita. El es joven, que
vaya a un lugar amplio" (Ca., 2001, ocupante fiscal).
En cierto modo,
este agricultor aprovecha la oportunidad de adquirir derechos relativamente
baratos en una situación que juzga favorable para la regularización: los
vecinos son conocidos y parientes, y el propietario: "había sacado un
crédito de Ifona y nunca forestó. El no va a sacar a la gente, va a dar los
papeles para el gobierno. Trabaja en un banco en Paraguay…" (Ca. 2001,
ocupante fiscal).
Actualmente el
hijo cultiva tabaco en forma independiente en la explotación paterna (10 mil
plantas) y se instalará en la propiedad "después de la zafra". Como las
condiciones de tenencia no están completamente aseguradas, proyecta
"sacarle el jugo unos cinco años, sin hacer muchas cosas. Un potrero son mil
pesos y si la tierra no va a ser para uno, no conviene. Pero me gustaría no
sólo para sacarle el jugo, porque es linda chacra" (V., 2001, hijo de
ocupante fiscal).
Otro productor,
titular de un lote pequeño (2,5 ha.), adquiere mejoras en una propiedad
cercana (a 10 km. de su explotación) con el fin de acumular parcelas para la
instalación de sus hijos, residiendo alternativamente en los dos lugares. La
mujer refiere: "Hace dos años que Ar. [su marido] está en Santa
Rita [propiedad]. Se quedan él y Ro. [hijo mayor, 17 años] y
yo voy cada tanto con los más chicos. Necesitamos sacar tres chacras
[actualmente han ocupado 60 ha]. Para nosotros da acá [2,5 ha.],
pero tenemos ellos que no estudiaron [3 hijos varones]. Tenemos que
conseguir chacras" (Del., 2001, esposa ocupante fiscal).
La ocupación de
propiedades se efectúa de manera semejante a la ocupación de fisco,
siguiendo el principio "un pariente lleva a otro": "Siempre uno va
llevando al otro. Como acá [tierra fiscal], cuando vinimos de
Aristóbulo para acá vine yo y Jo. , y después vinieron todos los parientes y
los primos, vinieron los viejos, vinieron todos. De nuestra familia quedó
una hermana solo[en la colonia de origen] " (Ca., 2001, ocupante
fiscal). Así, en las zonas próximas se constituyen asentamientos que son
derivaciones de otros. Las propiedades actualmente ocupadas en Pozo Azul,
Santa Rita, son "colonias hijas" de las ocupaciones fiscales de las décadas
de 1970—80.
Esta proximidad
geográfica entre el lote de origen —frecuentemente la explotación paterna,
pero también puede corresponder a la chacra de un hermano, un cuñado, etc.—,
y la nueva parcela constituye un elemento significativo de los procesos de
ocupación espontánea. Esto se expresa en patrones residenciales dobles, un
elemento señalado por Velho (1979) como característico de la expansión
agrícola espontánea.
Con posibilidad se paga
La ocupación de
tierras no está guiada por una concepción anti—mercantil de la tierra, ni
supone la reivindicación de derechos que el Estado tendría la obligación de
garantizar. El objetivo de comprar la tierra con recursos propios siempre
está presente:
"el Estado lo que
puede hacer es que el propietario haga un financiamiento para la gente. Con
posibilidad, se paga "(Ca. O., 2001, ocupante fiscal)
"En Pozo Azul, en
las chacras de los muchachos[sus
hijos], venían a sacar madera (...) Ahí un día mi hijo les dijo "de mi
chacra no sacan madera" y no les dejó entrar. Les dijo: "esa madera necesito
para hacer la mejora". Y el otro le dijo: "tenemos autorización del dueño",
entonces mi hijo le dijo: "Con el dueño quiero hablar, porque queremos
arreglar para comprar la tierra". Los tipos no aparecieron más"(Cr., 2001,
ocupante fiscal)
Desde el punto de
vista de los agricultores, la ocupación representa una vía gradual y
heterodoxa de adquisición de parcelas, que les permite desplegar maniobras
en relación a los plazos, la estimación del valor del predio y los medios de
pago (preferencia por los tratos que implican pago en especie, "cambalacho"
de bienes diversos: animales, motosierras, etc.).
Sólo los
productores familiares con cierta capacidad de acumulación pueden afrontar
los costos de expansión doméstica, comprando tierra en un mercado formal.
También es en este sector que comienzan a tener importancia cuestiones
relativas a los "papeles" y a las formas jurídicas de transmisión de la
propiedad(6).
"Para conseguir
chacra para mi hermano, Pozo Azul no es una oportunidad porque no tiene
arreglado los papeles" (Wa., 1999, ocupante capitalizado)
"Fo. no se hizo la
casa porque compró una chacra para el hijo mayor
[18 años] que
se está por casar. Trató de comprar una chacra por Pozo Azul, no de
Colonizadora sino de un particular, pero eran chacras grandes, de 50 ha. y
tenía que pagar $12.000. Al final compró una chacra atrás de M., de 14 ha.,
propiedad de una viuda y pagó $1500" (Mil., 2000, propietario)
"Me compré una
chacra en el km 27, son tierras de Celulosa, están mensuradas. El tipo
quería vender a U$ 5000 y yo le dije: en Argentina se habla en pesos. Ahí me
dejó en 5000$. Hice un galpón grande, de 12 por 20 metros y plantamos
tabaco. Hice un rozado de 1,5 ha. y tengo un hombre ahí. Le doy 15% libre
del tabaco"( B. M., 2002, hijo de propietarios)
Nuestra
descripción subraya la continuidad entre la ocupación de tierras fiscales y
privadas, así como la inscripción de estos procesos en las formas de
reproducción familiar. El modo de utilización de los recursos puesto en
práctica por los ocupantes sugiere que no se trata de una racionalidad
alternativa, enfrentada a las relaciones dominantes, sino más bién de una
lógica que aprovecha intersticios del poder.
Esta lógica
común constituye una suerte de "inconsciente de clase" que, sin embargo, no
representa una matriz susceptible de engendrar un grupo de lucha. En este
sentido, el trabajo de las organizaciones supone introducir una ruptura con
las prácticas de los ocupantes con el fin de constituir un colectivo de
lucha. Conformadas por actores urbanos, escolarizados y politizados, las
ONGs les proporcionan a los ocupantes tecnologías de movilización y
representación.
2. Estrategias de lucha
"los
procesos de ocupación son espontáneos, individuales, hechos por la gente.
Los procesos organizativos han venido después" (promotor ONG)
En las últimas
décadas (1980—98) la cuestión agraria en Misiones se plantea cada vez más en
términos foresto—agropecuarios. La actividad forestal tiene un peso
creciente en la organización del espacio y está dominada por empresas y
corporaciones transnacionales. El sector forestal contribuye al Producto
Bruto Geográfico con el 16%, mientras la ganadería y la agricultura
representan en conjunto el 8,9% (Inta 2003: 13).
La implantación
del modelo forestal va acompañada de un proceso de concentración de la
tierra que torna crítica la situación de la pequeña agricultura(7). En este
contexto, las lógicas domésticas de apropiación resultan insuficientes para
lograr la regularización de la tenencia, tal como ocurrió en décadas
anteriores, especialmente con extensiones fiscales, pero también con algunas
propiedades (por ej., Monteagudo S.A., El Soberbio).
No somos sin tierra: tenemos la tierra y la trabajamos
La acción de la
pastoral social de la Diócesis de Iguazú(8) enuncia en términos de lucha el
problema de la tierra, defendiendo el derecho de los agricultores "sin
tierra".
El 12 de octubre
de 1997 se lleva a cabo en El Soberbio (depto. Guaraní) el Primer Encuentro
por la Tierra, organizado por la Pastoral Social de la zona norte, el
Movimiento Agrario de Misiones y la Pastoral aborigen. Participan el
sacerdote Luis Farinello, el secretario general de la CTA (Víctor de
Genaro), el presidente de FAA, René Bonetto, y el Obispo de Iguazú J. Piña.
La reunión tiene el apoyo de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado). La
prensa local registra el evento señalando que: “La Diócesis de Pto. Iguazú
promueve desde hace un tiempo la movilización de quienes se asentaron
ilegalmente en terrenos fiscales o en propiedades privadas para conseguir la
titularización” (El territorio, 6/10/97).
En los años 2001 y
2002 se realizan en la localidad de San Pedro (depto. San Pedro) dos
ediciones del Foro de la tierra, organizadas conjuntamente por el Proyecto
rural de la Pastoral social (a partir de 2002, Aphydal(9)) y el Indes
(Instituto de Desarrollo social y Promoción humana)(10).
La acción de estas
organizaciones fija en términos de lucha situaciones creadas mediante
arreglos tácticos. De modo semejante a la transformación que operan sobre la
lógica práctica, el calendario, el mapa o la genealogía(11) la acción de las
organizaciones lleva a un espacio de relaciones unívocas el conjunto
heterogéneo y polivalente de elementos puestos en juego en la ocupación
espontánea.
Así, mientras las
prácticas de los ocupantes eluden el enfrentamiento con los propietarios y
el Estado(12), las organizaciones defienden el derecho de los campesinos en
contraposición a los propietarios y reclaman la intervención del Estado.
Mediante
afirmaciones tales como "la tierra es del que la trabaja", "la gente
necesita plantar", "los propietarios no pagan impuestos", las organizaciones
encuadran la lucha por la tierra planteando la existencia de un derecho
general, no dependiente de circunstancias y arreglos particulares. Con el
fin de otorgar visibilidad a los ocupantes, ponen en circulación la
categoría "sin tierra", discutiendo la apelación de "intrusos", utilizada
por los propietarios y el Estado:
"Mis queridos
hermanos: Los "sin tierra" no existen! Entonces por qué reclaman? Es como
aquel Sr. que fue a protestar en una oficina del Estado, porque le habían
dicho que en el registro figuraba que se había muerto,... o que no tenía
documentos, y que por eso no existía! Pareciera que para cierta gente,
ciertos propietarios de grandes extensiones de tierra, esta gente, los que
ellos llaman "intrusos", es gente que molesta; que no debería existir. Que
no existe. Pero el problema es que están ahí, que existen. Que es gente que
vive, o sobrevive, y en algún lado tiene que estar"
(Obispo Piña, Plenario de la tierra, San Pedro 2001).
La asimilación de
la lucha por la tierra en Misiones a los procesos liderados por el MST en
Brasil, es enfatizada por la visión mediática que describe "la invasión de
propiedades" en la provincia como resultado de vinculaciones con el
movimiento de los Sin Tierra de Brasil(13).
Sin embargo, la
construcción social del ocupante en Misiones reconoce una génesis distinta.
Los "asentamientos" no son resultado de una acción masiva y pública, sino
que, como admite el promotor de una de las ONGs, "en general los procesos de
ocupación de la tierra son espontáneos, individuales, hechos por la gente.
Los procesos organizativos han venido después"(14).
A su vez, los
agricultores eligen las propiedades a ocupar, basándose en la presencia de
atributos que faciliten una posterior negociación con los dueños, y no por
tratarse de símbolos del poder terrateniente(15).
Así, las
ocupaciones de las últimas décadas en la provincia comprenden grandes
propiedades y también propiedades medianas. En el primer caso, se trata de
empresas forestales dedicadas a la explotación de monte nativo, que a veces
procesaban la madera en el lugar(16).
El carácter
extractivo de la actividad hace que una vez agotados los recursos naturales
valiosos, las tierras queden abandonadas. En el nordeste de Misiones, al
tratarse de vastas extensiones ubicadas en plena frontera agraria, el
poblamiento agrícola fue inmediato(17).
Ademeas, en la
liquidación de la actividad, las empresas dejaron deudas pendientes
(jornales impagos(18), incumplimiento de créditos estatales para
reforestación, tasas municipales, impuesto provinciales). Estos factores,
aunados a la existencia de un poblamiento previo (obreros de los aserraderos
y pequeños productores que abastecen a los asalariados), generaron
circunstancias favorables para la ocupación.
De este modo,
si bien en Misiones las organizaciones utilizan el léxico popularizado por
el MST, lo que se refleja en el empleo de términos como "asentamiento" —para
el movimiento brasilero: tierra conquistada para la producción
agropecuaria—, u "ocupación" —de acuerdo al MST medida de presión,
comparable al derecho de huelga para los trabajadores urbanos, instrumento
de lucha para exigir derechos—, los procesos a los que hacen referencia
estas denominaciones difieren de los brasileros.
Las
recomendaciones del MST, por ejemplo, establecen que la tierra se conquista
mediante la instalación colectiva en propiedades extensas (nunca menores de
700 ha y, en algunas regiones como Mato Grosso, no menor de 1500 ha(19)).
Esta acción se lleva a cabo de acuerdo a una logística especializada,
provista por la organización. Un dirigente del MST describe
las operaciones que componen
una ocupación de este tipo:
Durante 2 o 3
meses, nuestros activistas visitan los pueblos y comunidades en un área
donde hay muchos agricultores sin tierra, y comienza un trabajo de
concientización y proselitismo (...) En lo que hace a las ocupaciones de
tierra, conocemos nuestro negocio…Todos deben ir, todas las familias juntas.
Hay que hacerlo durante la noche para evitar la policía. Los que quieren
unirse tienen que organizarse en grupos de 15 o 20 personas. Cada grupo
tiene que alquilar un camión, hacer una colecta para comprar plástico y
almacenar provisiones. Lleva 2 o 3 meses estar listos. En una reunión de los
representantes de estos grupos de 15 personas se decide cuándo tendrá lugar
la ocupación. La decisión se mantiene secreta. A la noche, llegan los
camiones alquilados...recorren las comunidades, recogen a todos y los llevan
a la propiedad. Las familias tienen una noche para tomar posesión del área y
construir sus refugios, de manera que a la mañana siguiente cuando el
propietario se da cuenta de lo ocurrido el campamento ya está establecido.
Se elige una familia para reconocer el lugar, para saber donde hay agua,
árboles que den sombra. Hay muchos factores involucrados en un campamento al
aire libre. Es mejor estar cerca de la ruta, así no hay que acarrear mucho
las cosas. Esta especie de experiencia logística tiene gran influencia en
cómo se desarrolla una ocupación. Pero el éxito realmente depende de la
cantidad de familias involucradas y cuántos más sean menos favorable es la
relación de fuerzas para el propietario y la policía (Stedile
J. 2002: 83).
Las
ocupaciones de tierra en Misiones no son el resultado de acciones de este
tipo, e incluso, podría decirse que se desarrollan siguiendo vías opuestas a
las estrategias de movilización colectiva y enfrentamiento planteadas por el
MST. Los ocupantes provinciales rechazan la denominación "sin tierra" ("no
somos sin tierra: tenemos la tierra
y la trabajamos";
"no estamos en carpas"), así como otros rótulos asociados a la realización
de medidas combativas ("no
somos piqueteros, tenemos que cortar la ruta para que el gobierno nos
escuche").
Derecho a la tierra cuando se vive sobre el lote
Desde el punto de
vista de las ONGs, la oposición entre la tierra de trabajo y el derecho
jurídico de los propietarios(20) estructura el enfrentamiento entre
campesinos y latifundistas.
El derecho a la
tierra se reconoce "cuando se vive sobre el lote", considerando la casa y el
rozado como indicadores estratégicos de la tierra de trabajo. De este modo,
una de las propiedades ocupadas: "En un momento los de la Pastoral
dijeron que los rozados que no tenían casa, ellos iban a largar gente. Ahí
Ar. le avisó a Ca. [el hermano] porque la chacra de V. no tenía casa.
Y rápido, a hacer una casa! Después vendió para un sobrino de la Gri. " (Zu.,
2002, agricultora)
El hecho que los
ocupantes no dispongan de otros lotes es de gran importancia para el
argumento de que lo que está en juego es un objetivo de supervivencia. En
este sentido, la acumulación de "parcelas en reserva" con miras a la
instalación de los hijos, una práctica considerada legítima por los
ocupantes, aún en los casos en que implica ocupación de propiedades,
introduce una tensión con respecto al encuadre de las ONGs.
La representación
del ocupante como un agricultor orientado exclusivamente a la subsistencia
ha sido analizada también como característica del discurso de la iglesia
brasilera sobre los ocupantes de la frontera agraria amazónica (cfr.
Musumeci, 1988; Velho, 1982(21)). Esta construcción elude el hecho que los
ocupantes, además de su subsistencia, tratan de reproducirse socialmente y
obtener una renta de la actividad agrícola. En Misiones, por ejemplo, los
ocupantes pueden ser plantadores de tabaco a cierta escala que desarrollan
la producción contratando asalariados(22). Como refiere un productor:
"En Pozo Azul
la tierra es demasiado linda, uno ve esa tierra y va a querer. Vienen muchos
de Aurora, ahí la tierra no da más, tiene como 130 años de colonias. Los Ro.
vendieron todo y se instalaron en Pozo Azul y están contentos porque la
tierra da. Hacen 17.000 kgs. de tabaco, poniendo personal. Hacen sólo tabaco
pero tienen vacas que trajeron de sus primeras chacras"(Mil., 2001, ocupante
fiscal)
La oposición entre
tierra de trabajo y derecho jurídico, planteada por las ONGs, recibe una
adhesión parcial por parte de los ocupantes, ya que ellos mismos aspiran a
convertirse en propietarios. Así, en algunas oportunidades afirman el
derecho a la tierra de los que la trabajan y, por el otro, reconocen el
derecho de los propietarios:
"es cierto que
apareció el dueño, pero también está la idea de que la tierra es para el que
la trabaja" (Ya., 2004, ocupante propiedad)
"Se quedaron con
ese bocado del Obispo, que dijo que la tierra es para el que la trabaja.
Pero no es así. Los de la pastoral dicen que se metan, que el dueño debe,
que la tierra está abandonada, pero es más que eso"(Ca., 2001, ocupante
fiscal)
"La Pastoral está
ayudando mucho, pero ni ellos no saben una cosa concreto. Dicen así, bueno
trabajen que va a ser de ustedes ..."(Ro., 2002, esposa de ocupante fiscal)
Esta posibilidad
de adherir al mismo tiempo a verdades contradictorias es una modalidad de
creencia, analizada por Veyne (1983), que permite jugar sobre varios
tableros a la vez. En un trabajo anterior (Schiavoni, 2001) describimos esta
forma de adhesión a propósito de otras organizaciones (Asociación de
Plantadores de Tabaco de Misiones, Cámara del Tabaco, Proyectos de
autoconsumo), subrayando el hecho que el status de semi—creencia condiciona
la participación de los agricultores, haciendo que los jefes deleguen la
representación de la unidad en las categorías menos jerarquizadas del ámbito
doméstico (mujeres y jóvenes). Algo similar ocurre en la lucha por la
tierra. Así, una delegada comenta que durante el corte de ruta, su marido le
aconsejó que participe ella "así él se quedaba a cuidar los animales". En
otro caso, un productor señala que prefiere que participen sus hijos jóvenes
porque él "no es bueno para las reuniones, para discutir"(23).
La gente nos colonizó más rápido de lo que pudo llegar el Estado
En Misiones,
durante la segunda mitad del siglo XX, el Estado desempeñó un papel limitado
en la planificación del poblamiento. La política de tierras consistió en
reconocer la ocupación de hecho. Así, "el rol del Estado fue entregar
tierras fiscales" (promotor Ong)(24).
Sin tomar la
iniciativa del poblamiento, el estado provincial impulsó la legalización de
la ocupación fiscal (ley 2935, mod. por ley 2941 en 1992), aceptando que "la
gente nos colonizó más rápido de lo que pudo llegar el Estado (subsecretario
de tierras, El territorio, 17/9/00). En las últimas décadas, la
acción de ordenamiento territorial se ejerció mediante la preservación de
grandes extensiones con fines ambientales(25). La creación de la Reserva de
Biosfera Yabotí (1992) y el Corredor Verde (1999) en plena frontera agraria
ponen de manifiesto el control estatal del territorio(26).
Con el fin de
resolver el problema de la ocupación de propiedades, el gobierno creó en
1994 la Dirección de Tierras Privadas y sancionó la ley 3141 que prevee la
mediación del Estado en el proceso de regularización de la tenencia, una vez
obtenido el consentimiento del propietario(27). La sanción de la ley Nº 4093
en el año 2004 otorga al Estado una mayor intervención en los conflictos,
facultándolo a actuar como sujeto expropiante.
Hasta el
momento, el desenlace más frecuente de estos conflictos han sido los
contratos directos entre propietarios y ocupantes (El territorio,
24/12/02 y 7/12/03). Estos contratos suscitan la reprobación unánime de las
ONGs, ya que van a contrapelo de la acción colectiva.
Las
representaciones de los ocupantes acerca de los intereses de los
propietarios y la capacidad del Estado son más complejas y multifacéticas
que el antagonismo preconizado por las ONGs:
"En Pozo Azul es
cierto que los propietarios deben impuestos, pero si van a dar tierras sólo
por eso ... El gobierno no tiene para pagarles la tierra y la gente no tiene
para pagar. La Iglesia tendría que pagar"(Neg., 2001, agricultor)
"La iglesia y el
Obispo defienden a la gente contra los propietarios, pero a los propietarios
les convienen los intrusos. En la propiedad de Laharrague nadie entra,
porque está bien vigilada, ahí
[las propiedades
en conflicto] dejan que entre para después venderle al Estado, porque a
los colonos no le van a vender, quién les va a pagar, no pueden pagar"(Mil.,
2002, agricultor)
También la
adscripción territorial de la lucha por la tierra pone de manifiesto la
existencia de lógicas diferentes. Así, las ONGs nuclean a los agricultores
considerando como unidades de pertenencia las propiedades ocupadas,
fortaleciendo la identidad de los campesinos sin tierra versus el
propietario(28). A su vez, las redes sociales de los ocupantes, puestas en
juego en los procesos de ocupación, si bien conocen los límites de las
propiedades, no se estructuran con referencia a ellos.
Conclusiones
Nuestra
descripción de las prácticas de los ocupantes y las estrategias de las ONGs
plantea las dificultades a las que se expone el trabajo de estructuración
simbólica tendiente a constituir un grupo de lucha.
La ocupación de
propiedades se lleva a cabo en el marco de las estrategias de reproducción
familiar de los pequeños productores, sin estructurarse en torno a un
conflicto con los propietarios. Son prácticas que aprovechan intersticios en
los fundamentos del poder.
Las estrategias de
lucha, a su vez, requieren que la proximidad de los ocupantes en el espacio
social se traduzca en la creación de un sujeto colectivo, un grupo de
individuos con intereses compartidos, que se opone a otra clase. Así, el
trabajo de estructuración simbólica que tienen que realizar las ONGs implica
una ruptura con respecto a las prácticas de los ocupantes. Se trata de poner
en discusión las relaciones de dominio y no meramente utilizar los
intersticios. De este modo, las organizaciones proponen una representación
del ocupante basada en una racionalidad enfrentada al capitalismo,
considerándolos campesinos en busca de una tierra de trabajo, que únicamente
aspiran a lograr la subsistencia de su familia.
Esta
representación, comprensible en términos de estrategias de lucha, va a
contrapelo de las características sociales de los ocupantes provinciales.
Integrados en muchos casos al complejo agro—industrial tabacalero, los
ocupantes son agricultores interesados en obtener una renta de su actividad
y adquirir tierra para la instalación agrícola de sus hijos.
En síntesis, lo
que recupera nuestra descripción es el desencuentro entre las disposiciones
e intereses de los ocupantes y la estructuración simbólica de la clase
'campesinos sin tierra', propuesta por las ONGs. Nuestra interpretación no
discute la pertinencia del concepto de clase para el análisis de estos
procesos (Vilas, 1996; Veltmeyer y Petras, 2002; Kearney, 1996), sino que
enfatiza la necesidad de atender a los modos en que se realiza el trabajo de
construcción de los grupos.
Notas
1)
Thompson también destaca el papel de los mediadores en la formación de la
clase obrera inglesa. Y, estudios realizados en la Argentina, referidos a
las Ligas Agrarias del nordeste (Bartolomé, 1982; Archetti, 1988) ponen de
manifiesto el carácter articulador de la Iglesia Católica en un caso y de
las ideologías populistas en otro. En el nordeste brasilero, Reyes Novaes
(1997) señala que las categorías religiosas surgidas de la teología de la
liberación desempeñaron un rol significativo en la estructuración simbólica
de los conflictos entre latifundistas y trabajadores rurales, haciendo que
cuestiones "de cuerpo y alma" se pongan en juego en la construcción de
identidades para la acción.
2) El establecimiento de un lugar es característico de la acción
estratégica:“Llamo estrategia al cálculo (o la manipulación) de las
relaciones de fuerza que se vuelve posible a partir del momento en que un
sujeto de querer y de poder (empresa, ejército, ciudadela, institución
científica) es aislable. Postula un lugar susceptible de ser
circunscripto como lo propio y de ser la base desde la cual gestionar
las relaciones con una exterioridad de objetivos o de amenazas" (de
Certeau, 1990: 59).
3) Las tácticas "son procedimientos que valen por la pertinencia que otorgan
al tiempo, a las circunstancias que el instante preciso de una intervención
transforma en situación favorable, a la rapidez de los movimientos que
cambian la organización del espacio, a los entrecruzamientos posibles de
duraciones y ritmos heterogéneos etc." (de Certeau, 1990:63).
4) En 1978 se realiza el estudio "Proyecto de incentivación de la
explotación de tierras privadas en el área de frontera (deptos. Guaraní, San
Pedro y Gral. Belgrano)", y en 1984 se formula un "Plan de Colonización en
Tierras Privadas (deptos. Guaraní y San Pedro)". En ambos casos, se afirma
que las extensiones privadas permanecen vacías mientras las proximidades
fiscales se encuentran densamente pobladas.
5) En los procesos de ocupación espontánea que analizamos en Amazonia
oriental (estado de Pará, Br.;
Araújo R.;Schiavoni G., 2002), la implantación de pasturas
constituía el principal indicador del derecho sobre la tierra. Así, los
agricultores que ofrecían "morada" a parientes y amigos sin tierra, les
permitían plantar (subsistencia y venta), pero no autorizaban la
implantación de pasturas.
6)
A
medida que se estabiliza el poblamiento en las tierras fiscales, comienza a
plantearse la necesidad de titularización de los predios, el pago de
impuestos y las cuestiones relativas al status jurídico del
patrimonio, en conexión con la transmisión. Las figuras a las que se recurre
con mayor frecuencia ("bien de familia"; "crecer con usufructo") tratan de
evitar la subdivisión excesiva de las parcelas.
7)
Como señala un artículo periodístico: "Emprendimientos como
la Colonizadora Misionera son rémoras del siglo diecinueve, cuando la
provincia entera era propiedad de dos docenas de personas. Y aunque muchas
de estas grandes propiedades fueron divididas y vendidas en loteos a colonos
inmigrantes en el siglo pasado, en los últimos años se dio un proceso de
concentración en el que las compañías forestadoras comenzaron a consolidar
sus propiedades para plantar pinos. Según un reciente estudio catastral, más
del 30 de por ciento de la superficie de la provincia pertenece sólo a 140
personas o empresas. Este proceso ocurre en un momento en que la demanda por
la tierra es mayor que nunca, como resultado de un proceso en el que el
gobierno provincial repartió las últimas tierras públicas disponibles y la
población de Misiones se duplicó en apenas treinta años" (R. Lindsay,
Página 12, 03/02/2003).
8)
La Diócesis de Iguazú se crea en 1986 y desde el inicio estuvo a cargo del
padre jesuíta Piña Betllevel, perteneciente a las fracciones del catolicismo
que plantean una opción preferencial por los pobres y promueven una
horizontalización de la estructura de la iglesia, concibiéndola como reunión
de comunidades eclesiales de base, y proponiendo la incorporación de laicos
(agentes de la pastoral).
9) Asociación de Promoción Humana y Desarrollo Agroecológico Local.
10)
El trabajo conjunto de estas ONGs es fruto de las
recomendaciones de una agencia de financiación externa.
11)
De este modo, así como "la genealogía lleva a un espacio de relaciones
establecidas de una vez y para siempre, el conjunto espacial y temporalmente
discontinuo de islotes de parentesco, ... el plano lleva al espacio
homogéneo y continuo de la geometría el espacio discontinuo y lacunar de los
recorridos prácticos, y el calendario lleva a un tiempo lineal, homogéneo y
continuo el tiempo práctico hecho de islotes de duración inconmensurables,
dotados de ritmos particulares"(Bourdieu, 1972: 137, 138).
12) Cuando concurren a labrar actas por la realización ilegal de desmontes,
los empleados del Ministerio de Ecología de la Provincia, le sugieren a los
productores la conveniencia de establecer la residencia en las fracciones
más alejadas del lote y realizar los rozados por lo menos a 200 metros de
distancia de la ruta.
13)
"Un hecho de extrema gravedad se ha registrado en la región
misionera fronteriza con Brasil, en la que se verificó una invasión de
tierras por parte de intrusos argentinos y extranjeros. El gobierno
provincial atribuye la ocupación de nada menos que 150.000 hectáreas por
parte de unas 6000 familias, que estarían integradas por unas 30.000
personas. La legión de intrusos tendría vinculación con el Movimiento de los
Sin Tierra (MST), ya de larga vigencia y gran expansión en Brasil y
Paraguay; por ello, varias y trascendentes facetas tiene esta invasión de
propiedades" (La Nación, 5/10/2002).
14)
Promotor del Indes, Panel sobre la tierra, Facultad de Humanidades de
Ciencias Sociales, Posadas, 6/XI/02).
15)
En el caso del Movimiento Sin Tierra, la elección de
las propiedades toma en cuenta situaciones especialmente significativas en
términos de poder terrateniente. Como relata Stedile: "La ocupación más
grande fue en 1996, en la Fazenda Giacometti, en Paraná. La propiedad
sobrepasa las 80.000, cerca de 200.000 acres de tierra fértil, buena. Era un
insulto a la sociedad que esa tierra permaneciera sin usar, todos los
agricultores en la región estaban enojados con eso" (Stedile J. 2002:
83).
16)
En su origen, las grandes
superficies de los deptos. San Pedro y Gral. Belgrano (propiedades de 30.000
ha y más) resultaron de la venta de tierras realizada por la Provincia de
Corrientes en oportunidad de la federalización del territorio de Misiones en
1882. Es un ejemplo de “latifundio de manos muertas”, vastas extensiones que
quedan en reserva, a la espera de que surjan las condiciones que permitan la
valorización de la renta. En el caso de la selva subtropical de Misiones, la
puesta en producción adquiere el carácter de una simple actividad extractiva
de las maderas nativas. Luego la explotación podrá ser forestal
(implantación de especies no autóctonas, subsidiada fuertemente por el
Estado) o agrícola (venta de parcelas a colonos).
17)
En ocasión de realizarse el
Panel sobre la
tierra
(Facultad de Humanidades de Ciencias Sociales, Posadas, 6/XI/02)
los promotores de las Ongs mencionan que en Misiones los procesos de
ocupación tienen lugar en propiedades grandes y medianas. Junto a los
latifundios, de más de 30. 000 ha,
de Colonizadora
Misionera o Intercontinental, otros conflictos involucran
propiedades de 3.800 ha (Agroforestal, depto. Guaraní) o 660 ha (Schmidt
o Santa Ritat, depto. San Pedro).
18) Un ocupante de Intercontinental (depto. Gral Belgrano) relata en estos
términos el proceso de ocupación: "se fue a quiebra la empresa y dejó tirado
la gente. Y hasta ahora no pudieron cobrar, quedaron como hasta 4 quincenas,
que hasta hoy no se recibió un peso. Lo único que tuvieron que hacer es
ubicarse en una chacrita para vivir" (Dar., 2003). Este tipo de poblamiento
es distinto del que venimos analizando como característico de la frontera
agraria de Misiones, ya que aquí se trataría de una forma de "resistencia en
la tierra", no de moradores o aparceros expulsados, sino de ex—peones
forestales a quienes los propietarios de las tierras adeudan jornales.
19) En Brasil se consideran latifundios las propiedades superiores a 5000
ha.
20)
Así, el promotor de la pastoral social afirma: "Tierras
privadas no quiere decir que tengan un dueño … Quiénes son los propietarios?
Aparecen poco los supuestos propietarios. Mandan apoderados,
administradores. No los podemos tratar cara-a-cara. Estos administradores
hablan en nombre de los supuestos dueños. Que el Estado se haga cargo de
decirnos por qué no coincide la propiedad registral con el que viene a
representar" (Panel
sobre la tierra,
Facultad de Humanidades de Ciencias Sociales, Posadas, 6/XI/02).
21)
Velho subraya el tinte populista del trabajo simbólico
llevado a cabo la Iglesia católica brasilera en relación a los pequeños
productores, focalizándose en los ocupantes de la frontera agraria. Dicha
perspectiva afirma el carácter no—capitalista, e incluso anticapitalista,
del pequeño productor rural, descartando como referente los agricultores
integrados del centro—sur de Brasil. Así: "parece haber amplio consenso en
la atribución al ocupante de Amazonas de los atributos de autenticidad y
pureza que lo mantienen en contra de los gérmenes del capitalismo"(Velho,
1982: 128).
22)
El Censo de Ocupantes en Tierras Privadas (Baranger; Schiavoni, 2003)
realizado en cuatro propiedades de los deptos. Guaraní, San Pedro y Gral.
Belgrano recoge información acerca de 1267 unidades domésticas. El 31% de
estas unidades se dedica al cultivo de tabaco. A su vez, sobre el total de
ocupantes que plantan tabaco, el 47% se ubica en los estratos inferiores
(hasta 36.000 plantas; menos de 2 has. de tabaco). No obstante, hay que
señalar la existencia de un 16 % del total de ocupantes tabacaleros que
superan las 72.000 plantas, lo que supone un cierto grado de capitalización
ligado a la utilización de mano de obra asalariada.
23) También las Ligas Agrarias del Norte de Sta. Fe (Arg.), en el contexto
conservador de la Iglesia Católica (Archetti, 1988), basaron su
reclutamiento en las categorías dominadas del ámbito doméstico: jóvenes,
mujeres, recién casados.
24) Panel sobre la tierra, Facultad de Humanidades de Ciencias
Sociales de la UNaM, Posadas, 6/XI/02).
25) El Plan de Tecnología Regional del INTA (2001—2004) señala que en el
período 1987—97 la superficie bajo regímenes de conservación en Misiones
creció de 2,9% a 7,4%. El mismo documento afirma que ya no existen tierras
fiscales para colonizar.
26) En una de las grandes propiedades, actualmente ocupada: "Los Gobiernos
de la Provincia y la Nación intentan frenar el remate de las 35.156 has. de
tierras de la Intercontinental, ubicadas cerca de Bernardo de Irigoyen,
porque quieren transformar el lugar en una reserva de biosfera para evitar
el desmonte" (El territorio 30/08/00).
27) Estos acuerdos entre propietarios y ocupantes estean representados en la
prensa local mediante testimonios de este tipo: "Para los Al., negociar en
forma directa con los propietarios, es un gran adelanto. "Respetamos la
propiedad privada y el que quiere tierras tiene que esforzarse para ser
propietario", reflexionó R. Al. (El territorio 2/4/03). El periodista
concluye: "Quienes están decididos a comprar las propiedades ocupadas sin
intermediarios, utilizarán el medio directo de la ley de compra y venta.
Este esquema casi inevitable, lo plantea con claridad el productor R. Al.:
"si yo quiero un auto, negocio con el dueño: y en el tema de tierras también
debe ser así" " (El territorio 2/4/03).
28) La participación de los ocupantes se lleva a cabo mediante un sistema de
delegados, representantes de asentamientos (parajes, agrupamientos locales),
que a su vez están nucleados según propiedades. La Comisión Central de
Tierras de Pozo Azul, surgida en el año 2001, reúne a los ocupantes de
Colonizadora Misionera S.A.. También existe una Coordinación
Provincial de Organizaciones de Lucha por la Tierra que comprende 16
asentamientos.
Bibliografía
ARAÚJO R., SCHIAVONI G.: "A ilusão genealógica. Parentesco e localidade na
fronteira agrária da Amazônia", Agricultura familiar. Pesquisa, Formação
e Desenvolvimento,
Vol 1, Nº 3,
Bélem, Universidade Federal do Pará,
15—40, 2002.
ARCHETTI E.: “Ideología y Organización sindical: las ligas agrarias del
norte de Sta. Fe”, Desarrollo Económico,
Vol
18,
N°111,
447—461, 1988.
BARANGER D., SCHIAVONI G.: Censo de Ocupantes de Tierras Privadas en
Misiones, Informe final, Posadas, Facultad de Humanidades y Ciencias
Sociales, 2003.
BARTOLOMÉ L.:
"Base Social e
Ideología en las Movilizaciones Agraristas en Misiones entre 1971 y 1975",
Desarrollo Económico, Vol 22 N° 85, 1982.
BOUCHARD G. :
Quelques Arpents d"Amérique. Population, économie, famille au Saguenay
1838—1971, Québec, Boréal, 1996.
BOURDIEU P. : Esquisse d"une théorie de la pratique,
Droz,
Ginebra, 1972.
BOURDIEU P. : "Espace social et genèse des classes", Actes de la
Recherche en sciences sociales. 52/53, 3—17, 1984.
de CERTEAU M. :
L"invention du quotidien. Arts de faire,
Paris, Gallimard.[i][ii],
1990.
DETIENNE M., VERNANT J. P. : Les ruses de l"intelligence. La Mètis des
grecs, Manchecourt, Flammarion, 1999.
Harnecker M.: Sin Tierra.
Construyendo Movimiento Social, Madrid, Siglo XXI, 2002.
INTA: Plan de Tecnología Regional (2001—2004), Centro Regional
Misiones, 2002.
KEARNEY M.:
Reconceptualizing the Peasantry. Anthropology in global perspective,
Boulder, Colorado, Westview Press, 1996.
LEITE S., HEREDIA B., MEDEIROS L., PALMEIRA M., CINTRÃO R.: Impacto dos
Assentamentos. Um estudo sobre o meio rural brasileiro, São Paulo, Unesp,
2004.
MUSUMECI L.: O Mito da Terra Liberta. Colonização "espontânea",
campesinato e patronagem na Amazônia Oriental, San Pablo, Vértice, 1988.
REYES
NOVAES R.: De corpo e alma. Catolicismo,
classes sociais e conflitos no campo,
Rio de Janeiro, Graphia, 1997.
SCHIAVONI G.: “Organización doméstica y apropiación de tierras fiscales en
la Provincia de Misiones (Argentina)”, Desarrollo Económico, Vol. 34,
Nº 136, 595—608, 1995.
SCHIAVONI G.: “Organizaciones agrarias y constitución de categorías
sociales. Plantadores y campesinos en el nordeste de Misiones (Arg.)”,
Estudios Regionales Nº 20, Posadas, FHCS— UNaM, 7—22, 2001.
SCOTT J.: Domination and the Arts of Resistance. Hidden transcripts,
New Haven-London, Yale University Press, 1990.
STEDILE J. P.: "Landless battalions. The Sem Terra Movement of Brazil",
New Left Review,
77—104, 2002.
THOMPSON E. P.: The making of the English working class, New
York, Vintage Books,
1966 (1963).
VELHO
O.: Capitalismo autoritário e campesinato, San Pablo—Río de Janeiro,
Difel, 1979.
VELHO O.: “A propósito de terra e igreja” en Sociedade e Agricultura,
Rio de Janeiro, Zahar Editores, 125—136, 1982.
VELTMEYER H., PETRAS J.: "The social dynamics of Brazil"s Rural Lansless
Workers" Movement: ten hypotheses on successful leadership", The Canadian
Revue of Sociology and Anthropology, 79—96, 2002.
VEYNE P. : Les Grecs ont-ils cru à leurs mythes?, Paris, Le Seuil,
1983.
VILAS
C.: “Actores, sujetos, movimientos: dónde quedaron las clases?”, Revista
de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Quilmes, 113—142, 1996.
|