Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 13 (primer semestre de 2006) 
number 13 (first semester of 2006)

    

ISSN 1515-6443


 

Los Proyectos de desarrollo, trasformaciones productivas, organizacionales y reivindicaciones territoriales: el caso de la comunidad Mapuche Vera (San Martín de los Andes, Provincia de Neuquén)1


Sebastián Valverde * y Gabriel Stecher **

 

Introducción

La comunidad mapuche2 Vera que analizaremos en el presente trabajo, se localiza en las proximidades de la ciudad de San Martín de los Andes3, en la Provincia de Neuquén.

Esta localidad constituye uno de los centros turísticos por excelencia de la denominada “zona de los lagos”, ubicada a orillas del Lago Lacar, distante a unos 1600 Km. al Sur-Oeste de la capital Argentina (Buenos Aires). Fue fundada en el año 1898 y se constituyó en sus inicios en un emplazamiento militar estratégico frente a la hipótesis de conflicto con las poblaciones indígenas y ante la necesidad de consolidar geopolíticamente las fronteras con Chile. Durante el Siglo XX, la actividad económica se centró en la explotación forestal, la agricultura y la ganadería, aunque más tarde se fue perfilando el predominio de su actual fuente de ingresos, el turismo. Esto sucedió a partir de la creación del Parque Nacional Lanín y del establecimiento de su sede administrativa en la ciudad en el año 1937 y a la vez se fue definiendo en su imagen actual de villa turística “ecológica” y de “aldea” alejada de la masividad de otros ámbitos turísticos cercanos y competidores (Balazote; 2003).

Entre los cambios que esta agrupación viene experimentando en los últimos años, se encuentra la instrumentación desde instituciones oficiales y no oficiales de programas de desarrollo rural que han implicado diversas mejoras en el plano productivo, como el aprovisionamiento de agua potable, nuevas prácticas agrícolas, como así también una mayor diversificación en las actividades efectuadas por las unidades domésticas de la comunidad. No obstante, el accionar de estos proyectos no se ha limitado a estos cambios ya que ha modificado sustancialmente las relaciones comunitarias. En este sentido nos referiremos a la mayor participación de los integrantes de la comunidad en su conjunto, así como un cambio en el rol de los diversos sectores sobre la misma. Ahondaremos en las especificidades que han tenido dichas intervenciones en esta agrupación, que la diferencian de otros procesos efectuados en comunidades mapuches de la zona, que han tenido resultados disímiles.

También a partir de estas intervenciones se han modificado las interacciones que los Vera establecen con los diversos organismos y sectores sociales. En este aspecto adquiere trascendencia el reclamo que los integrantes de la agrupación vienen efectuando por el reconocimiento de su territorio ancestral asentado sobre la ladera del Centro de deportes invernales “Cerro Chapelco”. A partir de este proceso de lucha muchas de estás áreas en litigio han sido reconocidas jurídicamente para la comunidad (las fracciones “B” y “J”), faltando lo propio con las 202 has. del lote “A” de las preciadas tierras de la base del cerro.

El objetivo que nos proponemos en el presente artículo es dar cuenta de este conjunto retransformaciones atendiendo al contexto socioeconómico en que se enmarca este proceso (devaluación con el consiguiente desarrollo de la actividad turística, etc.).

La provincia de Neuquén y las comunidades mapuche

Esta región se ha caracterizado históricamente por una importante presencia del Estado, hecho explicable a partir de su rol como propietario y administrador de los territorios adquiridos en combinación con particulares (Díaz, 1997:118). Para comprender el rol clave desempeñado por este actor en el desarrollo de planes productivos en comunidades indígenas es necesario dar cuenta del proceso histórico de conformación del mismo.

La campaña de exterminio denominada eufemísticamente “Campaña al Desierto”, que tuvo lugar a fines del siglo XIX, permitió la incorporación de las áreas habitadas por el pueblo mapuche a la estructura económica del Estado – nación argentino en formación. El resultado de esta expansión fue el reasentamiento de la población indígena sobreviviente en tierras marginales, adoptando una modalidad productiva como es la crianza de ganado menor (ovino y caprino) en forma extensiva (Radovich y Balazote, 1992:160-162).

Neuquén 4 obtuvo, al igual que las restantes provincias de la Patagonia, el status de provincia en el año 1955, y las primeras elecciones de autoridades se efectuaron en 1958. Es en el marco de esta fuerte presencia que ha tenido el Estado neuquino 5 que en la década del 60’ se conformaron diversas “reservas” en las áreas donde se asentaban las poblaciones originarias (Falaschi, 1994:6-13), razón por la cual en la actualidad asciende a más de 40 la cantidad de agrupaciones reconocidas en la provincia. Entre ellas se encuentra la comunidad Vera, al igual que las que restantes que se asientan en las cercanías de San Martín de los Andes, Curruhuinca y Cayun.

En las agrupaciones que se fueron conformando a lo largo de las últimas cuatro décadas los integrantes de las unidades domésticas se han dedicado a la crianza de animales menores (caprinos y ovinos) en forma extensiva, participando del mercado mediante la venta de pelo de caprino, lana de ovino, cueros y animales en pie. Los “frutos” de los mismos (pelo y lana) son comercializados a partir de su vinculación con intermediarios itinerantes (mercachifles) (Radovich y Balazote, 1992:160-162).
La fuerte intervención de la provincia a la cual nos referíamos precedentemente se ve reflejada en una multiplicidad de prestaciones sociales del cual son beneficiarias las familias de las comunidades, entre los que se encuentran los planes de empleo 6 provincial (Ley 2128), cajas de alimentos del “Plan Provincial de Seguridad Alimentaria” (una o dos al mes según la cantidad de integrantes del hogar), programa de construcción de viviendas, bonos de la garrafa de gas, etc.

Descripción territorial y ambiental de la comunidad Mapuche Vera

La comunidad Mapuche Vera se encuentra situada en la margen norte de la Cuenca del Lago Lacar, en el departamento “Lacar” en el sur de la Provincia del Neuquén. El Lote “69”, con una superficie total de 775 has., limita al Sur con el Complejo Cerro Chapelco, al Oeste con la Comunidad Mapuche Curruhuinca, al Norte con diversos barrios de San Martín de los Andes (Bº El Arenal, Bº Los Radales y Bº El Oasis) y al Este con la Estancia “Corral” y el club de campo Las Pendientes (Lote pastoril Nº 70) (Suárez y Stecher; 2005).

El relieve es colinado y con valles intermedios en los cuales se encuentran mallines y pasturas donde algunos productores todavía practican la ganadería extensiva. El paisaje característico corresponde al del bosque andino - Patagónico y se encuentra representado por diversas especies vegetales autóctonas tales como cipres, roble pellin, ñire, lenga, maiten y radal.
El hecho de residir en este ambiente asigna amplias potencialidades de desarrollar diversas actividades (forestación, extracción de leña, recolección de hongos, fruta fina, etc.) que la diferencian de la mayor parte de las comunidades mapuche de norpatagonia que se asientan en ambientes de estepa semi – aridos o áridos. Otras especies arbóreas y arbustivas son utilizadas con fines medicinales, forrajeras y tintoreas cuando se desarrollan laboreos en telar. Del bosque alto se extrae madera tanto para uso en la infraestructura rural (corrales, galpones, etc.) como para leña; especies como el radal y la lenga son insumos necesarios para la elaboración de artesanías en madera. De esta forma la relación con el bosque no es solamente ambiental sino también muchas de sus actividades productivas y culturales dependen de él.

La agrupación se asienta en un área en la cual el turismo es la principal actividad económica de la región, da allí su uso actual y potencial. Una de las paradojas del proceso de reubicación de las poblaciones indígenas en esta zona es que los pobladores mapuche sobrevivientes de la campaña de exterminio que tuvo lugar a fines del Siglo XIX se distribuyeron sobre terrenos marginales y de poco valor para la cría de ganado o los cultivos como son ambas márgenes del lago Lacar (que como todo lago de origen glaciario tiene abruptas pendientes y pocas costas). No obstante en la actualidad, con la creciente importancia de la actividad turística, las áreas ocupadas por las comunidades mapuche Curruhuinca, Cayún y Vera poseen un alto valor paisajístico y en consecuencia inmobiliario (Impemba y Maragliano; 2005: 487).

En el caso de la comunidad Vera esta situación se acentúa dado lo estratégica de su ubicación al ser colindante al casco urbano de San Martín de los Andes y a la base del Centro de deportes Invernales “Cerro Chapelco”. Si bien esta situación constituye una ventaja al momento de insertarse en el mercado del turismo, también genera un impacto ambiental negativo, especialmente en aquellas actividades no reguladas (por ejemplo circuitos de vehículos 4 x 4) y problemas surgidos de la contaminación. De hecho se han dado múltiples conflictos del cual han sido participes los Vera, al igual que los pobladores del vecino paraje “Payla Menuko” de la comunidad Curruhuinca localizada también en la base del Cerro Chapelco.

Existe por lo tanto una estrecha relación entre el entorno natural y la propia organización de la comunidad como así la presión externa por el uso del espacio la que esta mediada por la creciente importancia de la actividad turística. La fragilidad del sistema ambiental natural no solo afecta al paisaje sino como se describe anteriormente existe una multiespecificidad e interrelaciones del medio ecológico con las actividades productivas y culturales de la comunidad.

Descripción poblacional, socioeconómica y organización política de la comunidad


La comunidad actualmente está integrada por 46 familias distribuidas en tres parajes: “Trabunco Arriba”, “Trabunco Abajo” y “Cerro Horqueta” (base del Cerro Chapelco). Cuenta con una escuela rural cerca de la comunidad, en el paraje Payla Menuko donde concurren los alumnos de la Comunidad Curruhuinca, y los de la comunidad Vera que viven en la zona “Trabunco Arriba”. Los demás niños asisten a los establecimientos urbanos de San Martín de los Andes (Suárez; 2005:12). Al igual que la mayoría de los integrantes de las agrupaciones mapuche de la provincia de Neuquén, estos pobladores pertenecen a la categoría de estructura social agraria de pequeños productores minifundistas. A dichas características debemos sumar otras del tipo cultural (organización, forma de tenencia de la tierra, etc.) por lo cual este grupo reúne una serie de identidades propias que lo diferencian de otros tipos de productores minifundistas (crianceros criollos fiscaleros, con o sin tenencia legal de su tierra). Estas diferencias son de una destacada importancia al momento de considerar los diferentes modelos de estrategias de intervención.

Como todas las comunidades reconocidas institucionalmente esta agrupación cuenta con una Comisión Directiva que es electa cada dos años por el conjunto de la comunidad y que constituye el órgano representativo de la misma. Sus funciones son fortalecer los vínculos entre sus integrantes, vincularse con otras comunidades, organismos y/o instituciones, gestionar trámites, etc. Se financia con una cuota social 1$ por persona por mes para los mayores de 18 años). Se efectúan asambleas de la comunidad una a dos veces por mes, salvo que exista algún tema a tratar con urgencia. Dentro de las organizaciones de segundo grado la Comunidad Vera participa de la Confederación Mapuche Neuquina (CMN) (Suárez; 2005:14-15).


En lo que respecta a las diversas actividades productivas, algunos miembros continúan con la crianza de animales menores en especial caprino y ovino. En los últimos años, en especial a partir de las intervenciones institucionales han comenzado con nuevas prácticas agrícolas (cultivos en invernadero, fruta fina, forestación), a fin de lograr una diversidad en su economía. Como es característico en las comunidades indígenas próximas a los centros urbanos y/o a centros de fuerte actividad económica, gran parte de los trabajos extraprediales (realizados fuera de la comunidad) están compuestos en su mayoría por trabajos temporarios en la ciudad ante la posibilidad del traslado diario para desempeñarse en estas tareas. También poseen relevancia como fuente de ingresos los planes de empleo provincial (Ley 2128) y nacional (Plan Jefes y Jefas de Hogar).

En este punto es necesario remarcar la creciente importancia que posee la actividad turística en la región de los Lagos en general y en particular en el área dónde se asienta la comunidad Vera. Más allá de la histórica importancia que posee esta fuente de ingresos en esta región, en los últimos años a partir de la devaluación del peso7 se ha dado una mayor afluencia turística, tanto de argentinos que optaron por viajar dentro del país, como de extranjeros a quienes les resulta conveniente la oferta local. Los datos sobre la presencia de turistas en San Martín de los Andes son demostrativos de esta tendencia: en el año 2000 hubo un total de 153.368 pernoctes turísticos en los meses de Enero y Febrero que es cuando más se pueden ver afectadas las comunidades indígenas por la presencia de visitantes. En el año 2004 esta cifra ascendió en el mismo período a 250.558 pernoctes, lo que representa un incremento del 63% (Municipalidad de San Martín de los Andes; 2005).

En este particular contexto esta comunidad, al igual que sus pares de la Curruhuinca y Cayun, desarrollan en forma creciente una serie de actividades vinculadas al turismo dentro de las tierras que habitan. Entre ellas se encuentran la venta de productos (artesanías, dulces, fruta, cosecha de hongos silvestres, etc.) y/o la prestación de servicios como cabalgatas guiadas. Con este mismo objetivo es que se encuentra en construcción el centro cultural mapuche sobre la base del Cerro Chapelco dónde se ofrecerán diferentes productos ya que en está área acceden una gran cantidad de turistas. El hecho que parte de las demandas de ocupación ancestral se centren en una zona tan valorada, implica una serie de especificidades. Por un lado, constituye una limitante en este proceso de recuperación territorial dado el alto valor comercial de estas tierras (Suárez; 2005:1). Pero a la vez, esto hace que estos conflictos adquieran mayor visibilidad, y las protestas efectuadas por la comunidad pueden tener gran impacto mediático tal como han sido los cortes de ruta a los accesos del centro de esquí que los mapuches de ésta y la vecina agrupación han protagonizado en más de una oportunidad.

Historia y reclamo territorial de la comunidad Vera

La Comunidad fue fundada por Carlos Vera, nacido en 1877 hijo de Narcisa Curruhuinca hermana del Lonko Bartolomé Curruhuinca. Carlos Vera se casó con Amelia Quintoman y surge un nuevo lof (comunidad en mapudungun, idioma mapuche) en tierras asignadas por Bartolomé Curruhuinca, las cuales son ocupadas en forma efectiva en 1907. Carlos Vera y Amelia Quintoman tuvieron 15 hijos de los cuales cinco son el eje de las familias que componen la Comunidad Mapuche Vera (Pollitezer; 2001:46). En 1936 el Estado Nacional8 le otorga a Carlos Vera un permiso precario de ocupación de 775 hectáreas en el lote “69” de la Colonia Maipú, (conformado por tres fracciones denominadas “a”, “b” y “j”), donando este en 1939 a la Administración Nacional de Bosques 6 hectáreas para la implementación de un ensayo forestal (actual vivero)9. Históricamente la fracción “j” ha sido el área donde se asentaron las familias de la comunidad y las fracciones “a” y “b” fueron utilizadas como pastoreos comunitarios (Suárez y Stecher; 2005).

En el año 1978, durante la última dictadura militar, el estado provincial amplió la superficie del vivero alambrando 190 has. quedando dentro los puestos de veranada10 de dos pobladores y la casa de uno de ellos.

Transcurrido el año 1982 la Dirección de Tierras de la Provincia fracciona el lote “69” en tres partes quedando dos en jurisdicción Provincial y uno es transferido al municipio de San Martín de los Andes. Este hecho significará en el futuro una serie de complicaciones reivindicatorias de tipo legales y jurisdiccionales, ya que los mapuche deberán litigar con los estados provincial y municipal en forma conjunta, muchas veces caracterizados por enfrentamientos políticos entre sí. En el año 1987 el Consejo Deliberante reconoce en términos de sucesión (no como derechos al uso comunitario de su territorio) 250 hectáreas (la fracción “j”) a los descendientes de Carlos Vera.

El 23 de junio de 1991 la Comunidad Mapuche Vera obtiene el reconocimiento legal y la obtención de su personería jurídica. En 1998 luego del dictamen de los constitucionalistas Humberto Quiroga Lavie y German Bidart Campos el consejo Deliberante de San Martín de los Andes reconoce los derechos de posesión comunitaria de los Vera (Universidad de Buenos Aires - Facultad de Derecho y Ciencias Sociales; 1997). En el año 2000 en forma inconsulta el gobernador Felipe Sapag otorga una ampliación del área de Concesión del complejo invernal Cerro Chapelco por sobre los territorios en conflicto de las Comunidades Mapuche Vera, Curruhuinca y Atreico11 generando en respuesta el primer corte de ruta y una serie de conflictos y negociaciones frente al poder político provincial y económico de San Martín de los Andes. Uno de los hechos que derivo en este corte fueron los talleres de estudio de impacto ambiental y protección del ecosistema conocidos como “Directrices Mapuches” (financiado por el I.N.A.I., Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), con la cual se fortaleció aun más la lucha por el territorio, ya desde un espacio no solo superficial, sino cultural integral.

El día 21 de enero de 2001 el Municipio entregó legalmente las 250 has. que se encuentran en su jurisdicción (la fracción “j”), continuando la comunidad con el reclamo sobre el resto de su territorio. El día 28 de agosto de 2002, luego de varios reclamos infructuosos en la justicia local, los pobladores mapuches cortaron la ruta de acceso al cerro, en el momento de mayor auge del turismo. La causa de esta protesta radicó en que los arroyos que bajaban del centro de esquí, llegaban contaminados al paraje “Payla Menuko” localizado en la base del cerro donde residen unas setenta familias de la comunidad mapuche Curruhuinca. A partir de esta acción de la que participaron las diferentes comunidades de la zona, miles de esquiadores no pudieron acceder al centro de esquí y debió ser suspendida una competencia internacional de snowboard. Al comprobarse la contaminación la jueza intervieniente dictaminó la clausura del complejo, la que fue levantada a las pocas horas al acordarse entre las partes involucradas un programa de saneamiento. Esta protesta convulsionó a la comunidad local al poner en evidencia los problemas de contaminación en los pueblos indígenas, en una localidad que precisamente se presenta como cuidadosa del medio ambiente. Unos pocos días después volvió a producirse un segundo corte impidiéndose nuevamente el acceso de los turistas al Cerro Chapelco, pero incluyendo esta vez como reclamo la regularización definitiva de las tierras en conflicto (Balazote; 2003).

En los primeros días del año 2003 ante la falta de regularización por parte de la provincia del lote “69 B” se profundizaron los conflictos. El día 12 de enero los integrantes de la comunidad resolvieron en asamblea llevar adelante un acto de ocupación efectiva de las tierras que reclamaban y comenzaron a construir un puesto comunitario (Diario “Río Negro”; 13/01/2003). En este contexto se produjeron protestas de gran repercusión como una efectuada el día 18 de enero en el centro de la ciudad, donde los mapuches se enfrentaron verbalmente con el gobernador Jorge Sobich cuando éste salía de un acto en la Municipalidad local (Diario “Río Negro”; 14/01/2003). A la vez advirtieron a través de un comunicado que “(…) si en los próximos días no se firman las escrituras de las tierras que las comunidades mapuches reclaman al pie del complejo Chapelco, la postura de las familias se endurecerá y correrá riesgo el inicio de la temporada de invierno” (Diario “Río Negro”; 30/01/2003) utilizando como recurso el recuerdo de los sanmartinenses de la mediática protesta efectuada unos meses antes.

A partir de estas acciones lograron finalmente la escrituración en marzo del 2003 de 355 hectáreas del lote “69 B”. También la comunidad Vera suscribió un convenio para desarrollar actividades agroforestales y turísticas (Diario “Río Negro”; 21/03/2003). De hecho el acuerdo incluyó un convenio para la construcción del centro cultural sobre la base del cerro con un aporte de 200.000$ de la provincia para tal fin (“Noticias on line” 16/09/2003).

En lo que respecta a la demanda territorial, aún se encuentran en litigio una porción de 200 has. ubicadas en la base del Cerro Chapelco para completar la totalidad de las áreas reclamadas. No obstante, este sector representa el más importante de todos por tratarse de la base del cerro Chapelco, que constituye el centro de esquí más importante de la provincia de Neuquén y uno de los principales de la Argentina.

Las transformaciones a partir de las intervenciones institucionales

Hasta el año 2000 en el cual comienzan las diferentes intervenciones institucionales los miembros de la comunidad sostenían la economía doméstica en función casi exclusiva del empleo asalariado extrapredial, mayoritariamente trabajos de tipo temporarios de baja remuneración. En ese momento, las actividades prediales se basaban en la producción a muy pequeña escala para el autoconsumo de productos de huerta y ganadería, ya que se contaban con 220 animales para un total de 48 familias. Los principales factores que actuaban como limitantes para el desarrollo de las actividades productivas eran la falta de agua en época estival y de asesoramiento técnico.

Las intervenciones institucionales instrumentadas hasta ese momento estaban principalmente enmarcadas en la asistencia social directa (entrega de la caja alimentaria, etc.) por parte del estado provincial y algunos proyectos productivos de poco impacto desde el municipio local, como es el caso del proyecto de lumbicultura.

A partir del 2000 las autoridades de la comunidad y en concordancia con el reclamo territorial, deciden como estrategia vincular dicha lucha con proyectos del tipo social y productivo a fin de lograr un mayor impacto tanto hacia adentro como hacia fuera de la agrupación. De esta forma se da inicio a un proceso de definición y priorización de problemas a intervenir a través de futuros proyectos por medio de una metodología de talleres que hasta el momento la comunidad nunca había trabajado.

Las diversas intervenciones fueron llevadas a cabo tanto por distintos estamentos del gobierno Municipal, Provincial - Jefatura de Gabinete, Agencia de Producción de la Provincia de Neuquén - y Nacional - Asentamiento Universitario San Martín de los Andes de la Universidad Nacional del Comahue (AUSMA-UNC), Ministerio de Desarrollo Social -, como diversas ONG’s locales con trabajos en comunidades mapuche, - Fundación Cruzada Patagónica, Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) y Asociación Civil Pro- Patagonia - y asociaciones de productores -Cámara de Productores frutícolas del Limay.

A partir del trabajo de estos organismos junto con la comunidad se desarrollaron una serie de actividades además de las que se venían efectuando hasta el momento (ganadería y las huertas), como la horticultura, la fruticultura (fruta fina), la recolección de hongos y plantas medicinales, la captación, conducción y almacenamiento de agua, el aprovechamiento y manejo de la masa forestal (en una fracción de 170 has. del lote “69 b”), así como las actividades relacionadas con el turismo como las cabalgatas, producción de artesanías, construcción del centro cultural, etc.

Cuadro 1: Cuadro comparativo de los proyectos institucionales instrumentados en la comunidad mapuche Vera
– Proyecto, Beneficiarios, Año, Objetivos, Instituciones y Monto -

Proyecto
Beneficiarios
Año
Objetivos
Instituciones
Monto
Diagnostico socio -económico comunitario
Comunidad Vera en su totalidad
2002
Desarrollar estrategias y planificación de trabajo en la comunidad
F. C. Patagónica
(*)
Ordenamiento agro forestal del lote futa malal
10 operarios + equipamiento
2003
-Elaborar y ejecutar un plan de aprovechamiento
sustentable de las plantaciones existentes.
-Capacitar a pobladores en tareas forestales.
-Equipar a la cuadrilla forestal con herramientas.
Jefatura de Gabinete
Prov. de Neuquén +
AUSMA - UNC
$38000
Agua Trabunco arriba
18 familias
2003
Dotar a los pobladores de la comunidad de agua apta para uso productivo y domestico
Jefatura de Gabinete
Prov. de Neuquén +
AUSMA - UNC
$37.094
Agua Trabunco abajo
Cerro Horqueta
14 familias
3 familias
2004
2004
Jefatura de Gabinete
Prov. de Neuquén
AUSMA - UNC
$37.868
Elaboración de dulces y conservas
9 grupos de mujeres
2004
Adecuar, habilitar y capacitar a grupos de mujeres de la comunidad en la fabricación de dulces y conservas.
Municipalidad + Desarrollo Social Nación +
Agencia de Producción
Prov. de Neuquén
(*)
Construcción de invernaderos
20 familias
2004
Mejorar el autoconsumo y venta de excedentes de productos hortícola.
Municipalidad,
Agencia de Producción
Prov. de Neuquén
Microcréditos 100$ por familia
Capacitación Turística
Comunidad Vera en su totalidad
2004
Capacitar a miembros de la comunidad en emprendimientos y servicios turísticos (camping, cabalgatas, guiadas, administración, etc.).
AUSMA - UNC
$7000
Construcción del Centro Cultural
Comunidad Vera en su totalidad
2004
Construcción de un salón para fines culturales y de servicios turísticos en la base del cerro Chapelco.
Jefatura de Gabinete
Prov. de Neuquén
$200.000

Producción de fruta fina
17 grupos familiares
8000 m2 en producción
2004- 2005

Incentivar la producción de fruta fina con destino a la elaboración de dulces y venta en fresco


Jefatura de Gabinete
Prov. de Neuquén
Cámara de Productores frutícolas del Limay

(*)
Aprovechamiento de productos no maderables (**)
Comunidad Vera en su totalidad

2004-
2005
Mejorar el aprovechamiento, uso y comercialización de sub productos del bosque (hongos, plantas y frutos comestibles y plantas medicinales.
CIEFAP
AUSMA - UNC
Agencia de Producción
Prov. de Neuquén Fundación Pro- Patagonia
U$S 5000 (aprox. $15000)
Botiquín sanitario animal
Los productores ganaderos de la comunidad
2005
Capacitar a miembros de la comunidad y dotarla de un botiquín completo para uso veterinario
Agencia de Producción
Prov. de Neuquén
$3000
Manejo Forestal del Lote Futa malal
Comunidad Vera en su totalidad
2005
Asesoramiento en el manejo silvopastoril del lote
AUSMA - UNC
(*)

(*) = No se cuenta con especificación de montos porque el proyecto ponía los insumos
(**) = El monto y asistencia técnica fueron compartidos con la comunidad Curruhuinca

A partir de los datos que surgen de dos relevamientos efectuados en los años 2000 y 2005 es factible de analizar, a través de la evolución de los diferentes indicadores, el impacto que han tenido cinco años de continuas intervenciones institucionales en la comunidad. El primero se trata del “Diagnóstico de la Comunidad Mapuche Vera” (Stecher y Altamirano; 2000) realizado en el año 2000 por la Fundación Cruzada Patagónica, a solicitud de la Comisión Directiva dentro del “Plan de ordenamiento territorial” de la Comunidad. El segundo fue efectuado en los primeros meses del año 2005 en el marco de un proyecto de desarrollo forestal “Manejo Forestal del Lote Futa malal” (Suárez; 2005), desarrollado por la Universidad Nacional del Comahue. Además de los cambios resultantes de los diferentes proyectos sin duda se ven plasmados en estos resultados la situación de crisis socioeconómica de estos años como el decrecimiento del empleo formal, el incremento del temporario, etc.

Cuadro 2: Resultados del “Diagnostico socio – productivo de la Comunidad Mapuche Vera” (años 2000 y 2005)
– Datos sociales, Escolaridad y Salud -

Año 2000
Año 2005
Argentina 2004
(*)
(**)
(INDEC)
%
%
Situación Social
Familias
48
46
Habitantes
200
179
Jefes de familia
40%
(19)
30%
(14)
70%
Jefas de familia
60%
(29)
70%
(32)
30%
P.E.A. total
56%
(113)
61%
(109)
60%
Miembros por hogar
4,17
3,89
Flias. emigradas
12
Flias. Inmigradas (1995–2005)
1
Escolaridad
Primaria
81%
(92)
similar al 2000
25,5%
Secundaria
18%
(20)
44%
Terciaria
0
-
30%
Analfabetismo
1%
(1)
0,5%
Salud
Tasa de Natalidad
31,7
18,2
Tasa de Mortalidad
2,6
7,6

(*) = Fuente: Stecher y Altamirano; 2000.
(**) = Fuente: Suárez; 2005.

Una de las características sobresalientes de la comunidad que es digno de destacar, es que es muy alta la proporción de jefas de familia, que ya era elevada en el año 2000 (60%) y es aún mayor en la actualidad (70%) superando holgadamente al promedio nacional (30%) (Suárez; 2005).

También es alto el nivel educativo comparado con otras comunidades mapuche lo que facilita la instrumentación de los diferentes proyectos y el desarrollo de gestiones participativas.

Cuadro 3: Resultados del “Diagnostico socio-productivo de la
Comunidad Mapuche Vera” (años 2000 y 2005)
–Viviendas y Servicios -

Año 2000 (*)
Año 2005 (**)
Viviendas
Con importantes signos de deterioro y situación de viviendas precarias
Otorgamiento del plan de viviendas
Servicios
Luz
Inicio de la conexión en el paraje “Trabunco arriba”
Totalidad de la Comunidad con servicio
Agua
Disponibilidad escasa
Proyecto captación agua inconcluso (42 flias.)
Teléfono
no
Casi todos tienen celular o de línea
Gas
s/d
Abastecimiento por garrafa

(*) Fuente: Stecher y Altamirano; 2000.
(**) Fuente: Suárez; 2005.

Otra de las prioridades trabajadas desde los diversos proyectos sociales fue el tema de las viviendas. En el año 2000 la mayoría de las casas eran de cemento o madera, con techos de chapa (de cinc o de cartón) de 4 a 5 ambientes con baños de material y se observaban importantes signos de deterioro. En cambio, en el año 2005 una gran cantidad de familias ha mejorado su residencia debido a la realización de un plan de viviendas provincial que se inició en el año 2004. También en el año 1996 se iniciaron las primeras instalaciones de energía eléctrica, en tanto en la actualidad poseen este servicio la totalidad de las familias de la comunidad (Suárez, 2005:13).

En cuanto a los servicios que poseen en las viviendas, a partir de las mejoras en los años transcurridos, hace que no se diferencien de los que poseen un barrio urbano de San Martín de los Andes.
Un aspecto que tiene su incidencia en la elevada participación de la comunidad y la interrelación entre sus miembros se asocia con la tenencia del teléfono fijo o celular que esta presente prácticamente en la totalidad de las familias.

Cuadro 4: Resultados del “Diagnostico socio-productivo de la Comunidad Mapuche Vera” (años 2000 y 2005) - Situación Laboral, Productiva y actividad ganadera -

 
Año 2000
Año 2005
Argentina 2004
 
(*)
(**)
(INDEC)
 
%
%
Situación Laboral
Productores
11%
(12)
38%
(41)
Empleados y Productores 55%
Empleados
20%
(22)
13%
(14)
Temporarios
16%
(18)
28%
(31)
Subocupados:
31%
Planes sociales
5%
(6)
6%
(7)
Amas de casa
9%
(10)
13%
(14)
Desocupación
20%
(23)
2%
(2)
14%
 
113
109

(*)Fuente: Stecher y Altamirano; 2000.
(**)Fuente: Suárez; 2005.

Comparando las diferentes ocupaciones para ambos registros podemos observar un incremento de tres veces en la cantidad de productores con la consiguiente disminución de la tasa de desocupación del 20% al 2%. El total de personas dedicadas a actividades extraprediales se mantuvo en la misma proporción, si bien se redujo la cantidad de empleados (20% al 13%), acorde con la flexibilización de las condiciones laborales de los últimos años y se acrecentó la incidencia de los trabajadores temporarios del 16% al 28% (Suárez; 2005:15-16).

Es importante señalar que el 38% de productores registrados en el total no se desagrega homogéneamente por sexo, sino por el contrario el 50% de las mujeres efectúan estas labores en cambio entre los varones las realizan el 30%. En cambio, entre estos últimos crece sensiblemente el trabajo asalariado ya sea fijo (18%) o temporario (54%), mientras en las mujeres esta incidencia es de sólo el 6% y 2% respectivamente (reprocesamiento propio a partir de datos de cada poblador en Suárez; 2005). Esto explica además que los trabajos sean los característicos desempeñados por los hombres integrantes de las comunidades indígenas, esto es puestos en la construcción en San Martín de los Andes.

Hace seis años había en la comunidad un total de 15 productores ganaderos, en tanto en la actualidad hay 26 productores, correspondientes a 19 familias. Todos realizan simultáneamente otra actividad, como por ejemplo: lombricultura, huerta o artesanías. Considerando las 220 de cabezas de ganado existentes en el año 2000, las 483 del año 2005 equivalen a un incremento del 120%. Esto indica un sensible crecimiento en el número de animales por familia en solo 5 años, ya que la cantidad de integrantes de la comunidad no ha variado (Suárez y Stecher; 2005).

Otro cambio importante que se ha dado, a partir de las intervenciones efectuadas a tal fin, es una gran cantidad de familias que han incorporado la producción de fruta fina de la misma forma que también se han incrementado los invernaderos de 3 grupos domésticos en el año 2000, a 8 en el 2005. La recolección de hongos (hongo de pino y de ciprés) se realiza principalmente para la venta y en menor medida para el consumo propio de las familias. Los principales compradores son los restaurantes de San Martín de los Andes y algunos compradores particulares.

Cuadro 5: Resultados del “Diagnostico socio-productivo de la Comunidad Mapuche Vera” (años 2000 y 2005) -Situación Laboral, Productiva y actividad ganadera-

 
Año 2000
Año 2005
Argentina 2004
 
(*)
(**)
(INDEC)
 
%
%
 
Situación productiva
Cantidad de productores (***)
Superficie (m2)
Cantidad de productores (***)
Superficie (m2)
 
Ganaderos
15
 
26
   
Lombricultores
7
 
1
   
Huertas
25
3398 m2
12
1200 m2
 
Invernaderos
3
106m2
8
220 m2
 
Forestales
0
 
10
   
Frutas finas
0
0
18
7200 m2
 
Cría de llamas
0
 
1
   
Artesanos
2
 
8
   
Recursos no maderables
Cantidad de familias
 
Cantidad de familias
   
Recolección de hongos
-
 
9
   
Recolección de plantas medicinales
-
 
12
   
Rec. turísticos (cabalgatas)
-
 
2
   
Actividad ganadera
Cantidad de cabezas
Cantidad de cabezas
Bovinos
43
35
 
Ovinos
49
146
 
Caprinos
75
175
 
Equinos
53
119
 
Llamas
0
8
 
Total
220
483
 

(*) = Fuente: Stecher y Altamirano; 2000.
(**) = Fuente: Suárez; 2005.
(***) = Cantidad de productores, puede haber más de uno por familia

También ha crecido la incidencia de actividades para el turismo como la producción de artesanías que en el año 2000 eran solo dos pobladores que efectuaban estos trabajos y en la actualidad son ocho, de la misma forma que las cabalgatas que han comenzado a efectuarse en los últimos años (Suárez, 2005:16-17). La elaboración de estos productos se ha dado a través de la creciente presencia de turistas que ingresan a la comunidad, tal como señaló un poblador entrevistado: “La gente de la comunidad ven que vienen turistas y le preguntan si venden artesanías, por eso han empezado a hacer más”.


La dinámica de las intervenciones y las transformaciones organizacionales

Otro de los aspectos en los que pueden observarse profundos cambios, es en lo inherente a diversos aspectos organizacionales. A medida que se fueron dando las primeras experiencias de trabajo comunitario no solo se dio la apertura a la participación de todos sus miembros, sino también se fue afianzando la organización comunitaria.

En este sentido es necesario destacar dos procesos diferenciados pero interrelacionados que han caracterizado a este proceso de intervención. El primero de ellos es la conjunción entre las innovaciones productivas instrumentadas y el proceso de reafirmación territorial que fueron efectuando los integrantes de la comunidad. El segundo son las especificidades en la dinámica de intervención y en la interrelación entre organismos, técnicos y pobladores que se ha dado en el caso

Con relación al primer aspecto se fue dando un proceso de retroalimentación permanente entre las innovaciones productivas y la reivindicación territorial donde cada proceso de intervención afianzaba y justificaba la recuperación de una fracción del territorio y a la vez esta participación se traducía en el trabajo en las diferentes opciones productivas. Un dirigente indica en relación a esta dinámica: “(…) la gente se iba entusiasmando, quería tener frutos, huertas, proyectos de agua, se entusiasmaban por concretarlo”. Precisamente un resultado de la labor conjunta con los técnicos fue la posibilidad de elaborar un programa en función de un ordenamiento territorial asignando áreas productivas y de actividades prediales, áreas para el pastoreo de ganado y la fracción de la base del complejo de esquí, que se destinaría para actividades la prestación de servicios turísticos. La construcción del complejo cultural en la base del Cerro Chapelco que fue financiada por la provincia agudizo el reclamo territorial a través de un permanente proceso de negociación que se mantiene hasta la fecha.

Como en todo proceso de reafirmación territorial que se logra sostener y hasta incluso profundizar en el tiempo se fue dando una dinámica de participación y cohesión entre los diversos miembros de la comunidad. La participación más activa en los diferentes proyectos en las fases de decisión, ejecución y administración, llevó a un involucramiento mayor de casi todos los integrantes y algunos de los cuales comenzaron a desempeñarse como autoridades de la comunidad. Esta tendencia va a ser clave para entender, el segundo elemento que señalábamos, esto es la dinámica misma de las intervenciones institucionales, donde los diferentes organismos debieron adecuar sus formas de trabajo a las propuestas más horizontales desarrolladas por la comunidad. De hecho las distintas áreas oficiales de la Provincia de Neuquén (producción, vivienda, turismo), el municipio y ONGs, se caracterizan por formas de trabajo de tipo dirigistas o asistencialistas. Sin embargo, estos organismos debieron adaptar su metodología de trabajo dada la capacidad de apropiación de los Vera no solo técnica de los proyectos sino en lo que respecta a la gestión y administración financiera de los mismos. A diferencia de otras intervenciones, las opciones productivas se definieron desde las necesidades fijadas por la comunidad y los técnicos han funcionado como ejecutores de las prioridades establecidas desde estos procesos participativos, tal como gráficamente expresó un dirigente: “Acá los proyectos no han bajado de los técnicos, sino desde la comunidad se los demandamos a la provincia. Los técnicos han hecho de intermediarios entre nosotros y la provincia”. Paralelamente, señalan el contraste con otras ejecuciones: “Acá es al revés, cumplen las ideas de la gente”. Fue en estos contextos participativos como surgieron nuevas propuestas como el aprovechamiento de productos no maderables (hongos comestibles para la venta, plantas medicinales).

Una metodología similar puede observarse en lo que respecta a la administración de los fondos de los diferentes proyectos, donde la metodología ha sido depositarlo en una cuenta bancaria que es administrada por la comisión. Luego de finalizada cada etapa rinden cuenta a quien subsidia cada proyecto y a los demás miembros de la agrupación en asamblea (Suárez; 2005:14). De esta forma en ningún momento los técnicos han contado con el manejo de fondos, lo que suele transformar en muchos casos a dicha administración en una relación de poder. Esta forma de gestión se ha instalado hasta tal punto como impronta en la comunidad, que hasta el momento se han dado tres cambios en las comisiones directivas desde el año 2000, registrándose una continuidad en formas de gestión en los diferentes períodos.

Otro aspecto de fundamental para comprender este proceso se relaciona con la forma en que las producciones instrumentadas por los diferentes proyectos se insertan en la dinámica de las unidades domésticas redefiniendo las relaciones sociales dentro las mismas. El hecho de contar con los datos desagregados de cada poblador para los años 2000 (Stecher y Altamirano; 2000) y 2005 (Suárez; 2005) nos ha permitido, a partir del reprocesamiento de la información de base, profundizar el análisis analizando la evolución de la situación laboral de cada poblador relevado en ambas muestras.

Si analizamos cual era la ocupación en el año 2005 de quienes se encontraban desocupados en el año 2000, los datos son elocuentes: la mayor parte (67%) pasaron a desarrollar actividades productivas, reforzándose esta tendencia en el caso de las mujeres, donde asciende a la totalidad de los casos (100%) que eran desocupadas en el 2000. Paralelamente, ninguno de estos pobladores que seis años atrás estaba desocupado pasó a ser empleado fijo (0%) lo que demuestra que en estos años no ha habido incorporaciones en trabajos con relativa estabilidad, sí por el contrario un 22% pasaron a ser trabajadores temporarios.
Además de quienes en el año 2000 eran desocupados, las incorporaciones a las diferentes producciones se dan entre quienes tenían un trabajo temporario o bien eran “amas de casa”. El 75% de este grupo definido como tal hace seis años, hoy efectúa alguna producción, en especial huertas, invernaderos y artesanías.

Cuadro 6: Resultados del “Diagnostico socio – productivo de la Comunidad Mapuche Vera” (año 2005*) -  Edad promedio de los pobladores según situación laboral -

 

 


 

Artesanos

54 años

 

 

Invernaderos

46 años

Poductores 

37 años

Huertas           

43 años

Empleados      

40 años

Frutas finas

39 años

Trabajadores temporarios       

28 años

Ganaderos

38 años

Planes sociales **

41 años

Forestales       

35 años

Amas de casa

27 años

 

 

Desocupados **

26 años

 

 

(*) = Fuente: Suárez; 2005.
(**) = Base reducida

Al no producirse en los últimos años incorporaciones a empleos fijos (de hecho la totalidad de quienes en el año 2005 se desempeñaban en algún trabajo estable lo tenían seis años antes) hace que la inserción a las diferentes tareas por parte de los más jóvenes en los últimos años sea a través de estas producciones, además de los trabajos temporarios. Esto explica además, tal como indicó un poblador, “(…) la participación que se da en la comunidad de la gente joven”. También esto evidencia la menor edad promedio de las mujeres “Amas de casa” como así también el pequeño sector que se encuentra desempleado. Mientras las tareas forestales y ganaderas se dan en promedio con menos de 40 años, las huertas, invernaderos y artesanías se ubican en los segmentos de mayor edad, constituyendo algunas – como las artesanas- una opción productiva en el segmento etario que los pobladores ya no son activos para trabajos asalariados (ver cuadro adjunto).

Conclusiones preliminares

Las intervenciones institucionales en la comunidad mapuche Vera, que se han dado en conjunción con el proceso de reafirmación territorial, permite dar cuenta de múltiples especificidades que la diferencian de otros casos en comunidades indígenas de la región.

En otro trabajo (Danklmaier; Stecher; Valverde; 2005) señalábamos que por lo general los proyectos de desarrollo instrumentados en estos contextos no surgen de procesos endógenos de las propias poblaciones involucradas sino diagnósticos surgidos de las instituciones donde las organizaciones y los productores solamente tienen un papel pasivo o en el mejor de los casos de “consulta” respecto a las propuestas de los técnicos.

Por el contrario, en este caso, el hecho que los programas productivos hayan sido fijados por la comunidad ha permitido una forma de trabajo participativa de los pobladores en estos cambios, a partir de metodologías que contrastan con las formas de trabajo difusionistas y verticales que refuerzan la relación de dominación entre instituciones y productores. De esta forma las implementaciones se han adaptado a las necesidades y saberes de los pobladores, a la vez que esto posibilitó que se hayan instrumentado acorde a los tiempos de éstos más que a las necesidades de “demostrar resultados”. Paradójicamente, el resultado de esta forma de trabajo ha sido “(…) acá se ven los resultados, a diferencia de otros proyectos, cuando acá se invierte se ven los resultados”.

Es importante señalar cuales son los factores –además de la demanda territorial ya destacada - que han posibilitado esta dinámica participativa donde el resultado de las intervenciones no ha sido una diferenciación social entre los beneficiarios de estos proyectos.

Un primer factor radica en que un mismo grupo familiar ha ocupado los cargos de conducción en los últimos 10 años, siendo todos descendientes de Carlos Vera. No existen en esta comunidad áreas bien diferenciadas, ni parajes con agudas diferencias entre sí lo que podría generar que un grupo a partir de los beneficios resultantes de las intervenciones agudiza su diferenciación respecto de otros y esto genera un recrudecimiento de los conflictos intra-comunitarios.

En segundo lugar los proyectos se han basado en satisfacer necesidades básicas (agua, mejora del autoconsumo y venta de excedentes) lo que puede contribuir a la participación comunitaria. A la vez las intervenciones no han generado actividades asalariadas, que luego se transforman en un factor de desigualdad (y difícil control), sino se han focalizado en reconversiones productivas desarrolladas en la orbita del grupo doméstico12.

Por otro lado no podemos dejar de mencionar como causal el carácter urbano de la comunidad con integrantes con experiencia en trabajos asalariados, en experiencias sindicales y vinculados con diversos movimientos sociales y organizaciones etno-políticas. De hecho en el proceso de lucha territorial ha sido clave la demanda conjunta con las vecinas comunidades de Curruhuinca y Atreico, lo que ha fortalecido los diferentes reclamos. El efecto de periurbanidad con fuertes relaciones de vecindad puede ser un elemento, que en conjunción con los restantes, puede favorecer la unión y participación comunitaria.
Además esta comunidad cuenta con una tradición, quizás por los factores antes mencionados, de relativa autonomía y hasta enfrentamiento frente a las autoridades municipales y provinciales y respecto de los diferentes partidos políticos, lo cual puede contribuir a las tendencias que hemos mencionado.

El hecho que estas producciones generadas en el ámbito doméstico representen un ingreso fundamental para importantes segmentos de la comunidad, permite explicar tanto la búsqueda de beneficios duraderos de estos proyectos, como la intensificación de la demanda territorial vinculada a los mismos.

En este caso además, a diferencia de otras experiencias, no se ha dado la implementación de una única innovación para unidades domésticas con disímiles problemáticas y donde la dinámica de estos proyectos hace más propensos a algunos grupos que a otros instrumentar las innovaciones. Por el contrario, los pobladores han podido implementar las diversas opciones productivas, de acuerdo a sus diferentes necesidades y al ciclo de desarrollo de los grupos domésticos en que se encuentran. Consideramos que este puede haber sido un factor clave que ha favorecido las relaciones de horizontalidad, reduciendo las competencias y conflictos.

De hecho la importancia que adquieren algunas producciones se explica a partir de visualizar como se insertan en la lógica y necesidades de los diferentes segmentos de la comunidad, lo que incluye la interrelación con otras fuentes de ingreso como el trabajo asalariado. En este sentido producciones como frutas finas, huertas e invernaderos son predominantemente femeninas, lo que va a incidir en que sean de las opciones más extendidas en la comunidad, ya que la mayor parte de los productores son mujeres. Esto puede implicar una serie de ventajas para estas integrantes ya que las elaboraciones desarrolladas en el ámbito doméstico son más compatibles que otras fuentes de ingreso (como el trabajo asalariado) con la realización de las tareas del hogar además del cuidado y crianza de los menores.

La destacada incidencia de las mujeres en estas opciones productivas, permite a su vez explicar la presencia de las mismas como jefas de hogar, y la participación que poseen desempeñándose en cargos de conducción de la comunidad13.

También, es necesario destacar la complementariedad que se da al interior de las mismas unidades domésticas en términos de ingresos entre los sexos, donde las mujeres se focalizan en estas producciones, en cambio los hombres se ocupan principalmente en trabajos asalariados y en un segundo lugar en estas innovaciones productivas.

Otra mención merece la ganadería, que tal como mencionamos precedentemente, se ha duplicado la cantidad de cabezas en 5 años. Si consideramos que los productores son hombres (es la única producción doméstica netamente masculina) quienes eran mayoritariamente empleados y desocupados hace unos años, comprendemos tanto la tendencia al acelerado crecimiento en la cantidad de ganado (dada la fuerte presión por obtener ingresos) como la tendencia a reforzar la reafirmación territorial, ya que la tierra constituye un recurso clave para el desarrollo de ésta junto con otras actividades productivas. También la forestación posee una dinámica comparable, ocupando en este caso tanto a hombres como mujeres.

También puede ser utilizada como estrategia la obtención de ingresos ambos ámbitos (trabajo doméstico y asalariado). Incluso la realización de estas actividades productivas les permite evitar aceptar trabajos “poco convenientes” ante la posibilidad de obtener ingresos en estas alternativas prediales, como reflejó un entrevistado “(…) a partir de los proyectos la gente volvió a la comunidad y a veces les conviene más que los trabajos en San Martín”.

Si evaluamos los resultados de estas opciones instrumentadas por los diferentes proyectos observamos que contribuye a una mejora en la “calidad de vida” de las población mapuche de esta comunidad. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que la reproducción de los integrantes de la misma, acorde a las necesidades del mercado laboral -en especial el sector de la construcción- resulta funcional para los sectores hegemónicos de San Martín de los Andes que requieren de una mano de obra para estas labores. En todo caso el éxito del reclamo territorial puede implicar una apuesta aún mayor para la comunidad y poder satisfacer sus necesidades en el ámbito doméstico sin la necesidad de acudir a estos trabajos.

Para finalizar queremos resaltar que las especificidades de este caso que han redundado por los factores esbozados a lo largo del trabajo en mejoras a partir de las diferentes intervenciones, no hacen más que demostrar que el punto de partida de cualquier proceso debe surgir de las demandas reales de los pobladores involucrados, teniendo estos un rol clave no solo en la instrumentación de estos planes sino en la definición inicial y actuando sobre las diversas problemáticas desde una metodología participativa en todos los órdenes y de evaluación permanente.


Referencias bibliográficas


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Referencias periodísticas y documentales


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Diario Río Negro; 14/01/2003.
Diario Río Negro; 30/01/2003.
Diario Río Negro; 21/03/2003.
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Indec - Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del año 2001. Buenos Aires, Argentina 2001.
Municipalidad de San Martín de los Andes. Noticias On Line. (San Martín de los Andes), 16/09/2003.


 

Notas

* Sebastián Valverde: Facultad de Filosofía y Letras, UBA - CONICET
** Gabriel Stecher:
Universidad Nacional del Comahue – Asentamiento Universitario San Martín de los Andes.
1 El presente trabajo ha sido financiado por el Proyecto de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica: “Problemática artesanal indígena. Procesos productivos y de comercialización: un análisis comparativo de grupos Mapuche, Chané y Wichi” y el Proyecto UBACyT (2004-2007) “Explotaciones turísticas y comunidades mapuches: conflicto interétnico y prácticas de reproducción social en Norpatagonia”. Facultad de Filosofía y Letras - UBA.
2 El pueblo mapuche (gente de la tierra) tiene su hábitat original en regiones localizadas al sur del territorio argentino y chileno. En la Argentina, los asentamientos mapuches se localizan en ámbitos urbanos y rurales de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, y más al sur, en Neuquén, Río Negro y Chubut. En la Argentina de acuerdo a datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del año 2001 (INDEC, 2004), hay 76.423 personas que se reconocen como pertenecientes y/o descendientes en primera generación del pueblo mapuche. Otras fuentes elevan esta cifra como la Coordinadora de Organizaciones Mapuche que da cuenta de 65.000 integrantes de este pueblo, solo en la provincia de Neuquén (Coordinadora de Organizaciones Mapuche de Neuquén, s/f).
3 De acuerdo a datos del último censo (año 2001), esta localidad posee 22.000 habitantes, habiendo experimentado un importante crecimiento respecto del censo anterior (año 1991) en el que registraba algo menos de 15.000 (INDEC, 2001).
4 La Provincia de Neuquén se localiza en el sur argentino en la región que se conoce como “Patagonia”. Cuenta con 474.155 habitantes (INDEC, 2001). Constituye una rica provincia en términos de recursos energéticos provenientes de la extracción gasífera y petrolífera, a la vez que posee un destacado desarrollo industrial en los rubros minero, manufacturero y derivados de las diversas fuentes energéticas.
5 El desarrollo del Estado Neuquino en las últimas cuatro décadas está estrechamente vinculado al partido provincial -el Movimiento Popular Neuquino (M.P.N.) - que se conformó en el año 1963 a partir de figuras de amplio reconocimiento en la provincia provenientes del peronismo. Esta fuerza partidaria ha desarrollado una política de corte populista – desarrollista, que favoreció la consolidación de la poderosa estructura estatal de la provincia, y a la vez le ha permitido gobernar este estado desde su conformación en todos los periodos constitucionales de esta etapa (años 1963-1966, 1973-1976 y 1983 hasta la actualidad).
6 Los planes de empleo fueron instrumentados a partir de los años 1996–1997 con el incremento en los niveles de desempleo. Consisten en el pago de una asignación $150 a jefes y jefas de hogar desempleados, los que a cambio del cobro del mismo deben efectuar alguna contraprestación. Este valor dista de cubrir las necesidades, ya que para una familia tipo (4 miembros, un matrimonio con dos hijos) se considera que el ingreso debe superar los $859,95 para comprar la Canasta Básica Total (CBT), compuesta por los alimentos y servicios mínimos que se necesitan para no caer debajo de la denominada “línea de la pobreza” (Diario “Clarín”, 07/04/2006).
7 Desde el año 1991 hasta el 2001, la moneda nacional, el peso, estuvo fijado al mismo valor del dólar (1 a 1). En Enero del año 2002 en el contexto de una profunda crisis económica, el gobierno nacional devaluó la moneda como una de las medidas instrumentadas para salir de la recesión. En la actualidad el dólar estadounidense se ubica en torno a los $3 lo que implica que en estos cuatro años la devaluación ha sido de aproximadamente el 300%.
8 Hasta el año 1955 la actual Provincia de Neuquén era Territorio Nacional, por ende los dictados político – jurídicos dependían de la Nación.
9 Actual arboretum y vivero Forestal Provincial dependiente de la Dirección Provincial de Bosques y cuya superficie es reclamada como derecho territorial de la Comunidad Mapuche Curruhuinca.
10 Se denomina “Veranada” al lugar donde se instala la familia con sus animales durante la época estival por la abundancia de pastos y agua.
11 La comunidad Atreico cuenta con un lote de unas 4000 ha. denominado “Lote 17” en una de las laderas del Cerro Chapelco.
12 En otro trabajo (Danklmaier; Stecher; Valverde; 2005) hemos analizado los efectos de las intervenciones institucionales en la comunidad mapuche “Linares” del departamento de Huiliches, provincia de Neuquén. En este caso se ha dado un importante nivel de diferenciación social entre los beneficiarios de estos programas contrastando con el resto de los pobladores, ya que algunos de ellos fueron incorporados como asalariados a la planta permanente de empleados de la provincia de Neuquén. Esto ha introducido múltiples conflictos, a la vez que no se ha dado un cumplimiento de los objetivos que estos proyectos se propusieron como metas, en parte como resultado de nuevas dinámicas inherentes a esta creciente heterogeneidad.
13 Incluso desde el último año una pobladora se desempeña en el cargo de lonko (jefe) hecho poco común en una comunidad mapuche donde la máxima autoridad tiende a ser varón.

 

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