Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 13 (primer semestre de 2006) 
number 13 (first semester of 2006)

    

ISSN 1515-6443

Editorial
Reflexionar en los caminos de “la gente sin historia”

english version       


El pensamiento y la reflexión sobre las sociedades que se estructuraron en el ámbito del saber como ciencias sociales, desde su génesis -donde sea que la fijemos-, han estado y están determinados por dos posibles y polares parámetros. Se reflexiona en la búsqueda de transformar el orden social vigente, o se reflexiona con el objetivo de su conservación y reproducción.

Eric Wolf, en la introducción de su libro “Europa y la gente sin historia” refiere a que la aparición misma de las Ciencias Sociales, particularmente la Sociología en el siglo XIX, surge de la disolución de la Economía Política -la ciencia de la producción y distribución de las riquezas-, para aislar el descontento social de la injusticia de la explotación y constituir una ciencia que pudiera resolver, en su instancia y disociada de la producción y distribución de la riqueza, “la cuestión social”.

El espectro del desorden y la revolución planteó el interrogante de cómo el orden social podía ser restaurado y mantenido, más bien dicho, de cómo el orden social se podía alcanzar”... “Estos primeros sociólogos lograron lo anterior separando el campo de las relaciones sociales del de la economía política” Wolf p.21.

Emìle Durkheim como Max Weber constituyeron sus saberes en la preocupación de las revoluciones del siglo XIX y el ascenso del socialismo en los albores del siglo XX, en la senda de resolver la “cuestión social” en la perspectiva de la crisis del orden del capital.

Quienes se alzaron contra la injusticia del orden social capitalista y reflexionaron en vistas a su transformación –discípulos en su casi totalidad de los fundadores del socialismo científico- teorizan unos en la urgencia de las numerosas revoluciones en el pasado siglo que demandaban respuestas, instrumentos y guías para la acción transformadora, y otros en hacer observables los elementos que operan la reproducción de un orden social crecientemente desfavorable a cada vez mayores sectores de población y que ciegamente camina hacia distintas posibles catástrofes planetarias.

Operando sobre modelos de realidades dispares, los unos, los teóricos de las revoluciones y los otros, los científicos sociales críticos, atienden los hechos políticos, las acciones de masas, la convulsiones en distintas sociedades buscando respuestas que hagan posibles las transformaciones pensadas como un futuro posible, deseable o simplemente más justo.

No obstante, las realidades particulares son absolutamente resistentes a adaptarse a los modelos de los hombres que teorizan; y a los hombres que teorizan le resulta muy difícil dejar de lado los modelos conceptuales con que han operado a lo largo de su vida. Así, cada nueva expresión de cambio en alguna sociedad es reflexionada, criticada, advertida, sancionada desde el saber de los portadores de modelos teóricos siempre imperfectos, siempre incompletos, que no es sino la esencia del saber científico (y de todos los saberes)

Hoy, la acción ciudadana del pueblo boliviano en su decisión electoral, y las acciones que despliega su investido presidente, con antecedentes tales como los explosivos movimientos sociales de los últimos años, el componente étnico que se expresa en una de las sociedades más complejas de nuestro continente, con la pervivencia de estructuras simbólicas que operan determinantes en la vida cotidiana de sus pueblos, barreras al uso capitalista de sus recursos vitales, particularmente la coca, han suscitado la opinión de los analistas sociales, ya como “hombres de la política”, ya como observadores, ya como científicos sociales.

Para quienes la reflexión social opera para sostener el orden social vigente, no hay demasiada complejidad en la cuestión. Se trata de la “irracionalidad de los pueblos” particularmente de lo que conciben como el más atrasado de nuestro continente.

Para aquellos atentos al cambio la dificultad mayor para construir explicaciones, para prever la marcha de los acontecimientos, para aportar a la transformación, reside, en la casi totalidad de los casos en la rigidez de los modelos con que contemplan la realidad.

En ello, cuanto más acabados, completos, refinados en sus análisis, dificultosamente puede abrirse paso lo nuevo, lo original, lo diferente. Las categorías son adversas a las originalidades, a las diferencias. Silvia Bleichmar, en un excelente artículo hacía referencia a las dificultades de las ciencias de la clasificación ante la aparición del ornitorrinco; debió pasar más de un siglo para explicar el fenómeno que eludía los modelos vigentes, y concluye señalando la necesidad de una teoría propia, en este caso “de superación creativa en la evolución”

Con notable propiedad, el investido presidente de Bolivia Evo Morales hizo presente que una componente fundamental del proceso transformador que con él se inaugura se constituye a partir del encuentro, de la alianza de profesionales e intelectuales con el pueblo, en la particularidad boliviana de su dominante componente étnico. En los últimos cincuenta años, en nuestra América Latina hemos presenciado por lo menos cuatro momentos de realización de ese encuentro con diferentes consecuencias, destino y finales, abiertos o cerrados.

El primero, en la propia Bolivia en la frustrada gesta del Che Guevara; luego, en los andes peruanos la pretendida apertura de un “sendero luminoso” que no fue sino una respuesta cruel a la opresión de siglos tanto desde el Perú del blanco opresor como a la opresión en el interior de comunidades penetradas por el orden capitalista. El tercer momento de ese encuentro, aun abierto, es la gesta del EZLN, el zapatismo en México, que puso en crisis los viejos modelos y mostró que en la acción y reflexión, todo los días, se puede construir lo nuevo, lo original, lo distinto.

Con esas condiciones, los intelectuales de América Latina hoy, tenemos el desafío de reflexionar, construir explicaciones y –por qué no aportes- a un proceso con componentes particulares que lo muestran nuevo, original, diferente. Tenemos la opción de aplicar la grilla de análisis, nuestros modelos, y criticar todo lo que ese movimiento no es, o repensar nuestros modelos en el rumbo de la realidad que se nos muestra.

Y de allí, otro desafío: compramos para ello las categorías, los análisis, los estudios de las Grandes Agencias del Saber de Europa y EEUU y sus corporaciones editoriales, y las aplicamos torciendo lo menos posible la realidad para –con citas al pie y bibliografía totalmente actualizada, en inglés si es posible asegurarnos su “cientificidad”- y explicarla según esas categorías, o retomamos desde “la gente sin historia” el difícil camino de construir reflexiones, observables, teorías en el camino abierto por los intelectuales del EZLN.

En ese camino nos acompañan solidariamente los intelectuales no latinoamericanos que eligieron la opción de alzarse con las injusticias del régimen, con sus interpretaciones, sus aportes, sus reflexiones.
Esas son nuestras posibilidades.

 

  Jorge Próspero Roze
Comité Editorial

 


Thinking while going trough
the paths of “the people without history”


The knowledge about societies that was structured in the environment of the social sciences, since their genesis –whenever it is that we set it-, is determined by two possible and polar parameters: It is a knowledge that aims to transform the social order, or it has the objective of its conservation and reproduction.

Eric Wolf, in the introduction of his book “Europe and the people without history” states that the Social Sciences (in particular the Sociology of the 19th century), arise from the dissolution of Political Economy -the science of the production and distribution of the wealth-, having the objective of isolating the social discontent coming from the injustice of the exploitation and to constitute a science able to solve “the social issue”, as if it were dissociated from the production and distribution of the wealth:

The threat of disorder and revolution posted the question of how could the social order be restored and maintained, or better said, of how the social order could be reached”... “These first sociologists achieved this objective by separating the field of the social relations from that of the political economy” Wolf p. 21.
Both Emìle Durkheim and Max Weber did build their theories as a result of their concerns with the revolutions of the 19th century and the ascent of the socialism at the beginning of the 20th century. Both theorists had the objective of solving the “social issue”, from the perspective of the crisis of the social order maintained by the capital.

Those who are opposed to the injustice of the capitalist social order and generated knowledge aimed to its transformation –most of them disciples of the founders of the scientific socialism- theorized many times in the urgency of the numerous revolutions that in the past century demanded answers, instruments and guides for the transforming action. In other historical moments they tried to make observable the elements that help the reproduction of a social order growingly unfavourable to Greater sectors of population and that blindly walks toward different possible planetary catastrophes.

Operating on different models of realities, both the theoreticians of the revolutions and the critical social scientists, attend the political facts, the actions of masses as well as the convulsions of different societies seeking answers that would make possible the transformations towards a desirable or simply more just future.

Nonetheless, the specific realities usually do not adapt themselves to the theoretical models; and those who construct the theories find extremely difficult to leave aside the conceptual models that they developed throughout its life. Thus, each new expression of change in some society is thought, criticized, warned, sanctioned from the knowledge of the carriers of always imperfect theoretical models, always incomplete: that it is exactly the essence of scientific knowledge (and of all kind of knowledge)

Nowadays, we can think about Bolivian people’s electoral decision, as well as the actions that his invested president unfolds. These events have the antecedents of the explosive social movements of the last years, whose ethnic component is expressed in one of the most complex societies of our continent, and the long lasting symbolic structures that operate in the daily life of their people. All these are barriers to the capitalist use of its vital resources, particularly the coca leave. They have also called the attention of the social analysts and "men of the politics", being them observers or social scientists.

Those whose thoughts about society aim to maintain the contemporary social order, do not find any complexity in the issue: it is just about the "irrationality of the people" in particular of those whom they consider the most backward of our continent.

For those who support social change, there is a greater difficulty to construct explanations in order to anticipate social reality as well as to contribute to its transformation. This difficulty is usually based on the rigidity of the models whereupon they contemplate the reality.

The most finished, complete, refined in its analyses, the greater the difficulty for the theory to accept the new and the original. As Silvia Bleichmar affirms in an excellent article, the categories are adverse to the originalities, to the differences. She talks about the difficulties of the classification sciences to explain the appearance of the platypus. Only after more than a century they could effectively explain the phenomenon by developing a new theory, in this case "of creative overcoming in the evolution"

The invested president of Bolivia Evo Morales made evident that a basic component of the transforming process that he inaugurated is the encounter and alliance of professionals and intellectuals with the people, in the Bolivian particularity of its dominant ethnic component. In the last fifty years, our Latin America experienced at least four moments of execution of that alliance, with different consequences, destiny and end, opened or closed.

Firstly, the frustrated expedition of the Che Guevara in Bolivia. Afterwards, the intended opening of the "Shining Path" in the Peruvian’s Andes; that was nothing but a cruel answer to the oppression of centuries imposed by the white Peruvian oppressor or even inside communities penetrated by the capitalist order. The third moment of that encounter, still open, is developed by the EZLN, the zapatismo in Mexico, that puts in crisis the old models and showed that in the everyday action and reflection, one can construct the new and original thing.

In this historical framework, as Latin American intellectuals we have a challenge to think, build explanations and –why not, contribute- to a process with particular components that show the new, original and different. We have the option to apply our framework of analysis, ours model, and criticize everything that the movement is not, or rethink our models in the course of reality.

And there we find another challenge: we buy the categories, the analyses, the studies of the Main Knowledge Agencies from Europe and US and his publishing corporations. We apply them twisting as little as possible the reality in order to assure –with footnotes and bibliography totally updated, in English if is possible- the “scientific nature” of our work, and to explain it according to those categories, or we follow the hard way of “the people without history” and build with them our thoughts and theories, on the way opened by the intellectuals of the EZLN.
We share this path with those non Latin-American intellectuals that chose the option of rising against the injustices of the regime, fighting against them with their interpretations, their contributions and their reflections.
Those are our possibilities.


 

Jorge Próspero Roze
 Editorial Board

 


 
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