Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 10 (segundo semestre de 2004) 
number 10 (second semester of 2004)

                 

 

 

La inserción de la inversión en minería en las tendencias socio-económicas de la Argentina

 

Hernán Schiaffini*

 

* Dpto. Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofá y Letras, Universidad de Buenos Aires, e-mail: ludismo@argentina.com.ar

 

Introducción

Durante la década del ’90 se inicia en Argentina un proceso de inversión en la rama de minería que da pie a la construcción y proyección de varias minas en diferentes provincias. A partir de 1997, Cerro Vanguardia en Santa Cruz, Bajo de la Alumbrera en Catamarca y Salar del Hombre Muerto, también en Catamarca, son minas de oro y plata, oro y cobre y litio, respectivamente, que se encuentran operando. Al mismo tiempo un gran número de emprendimientos se encuentran en carpeta, en etapas previas a la construcción en diferentes regiones del país; y finalmente enormes cantidades de terreno están actualmente siendo prospectadas a la búsqueda de minerales preciosos y concesionadas por el estado a distintas corporaciones privadas.

Entre 2001 y 2004, uno de estos emprendimientos a encararse a seis kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut, generó un conflicto con y entre la población de esta comunidad, que rechazó el emprendimiento a través de una fuerte movilización y un plebiscito en que un 81% de los votantes se manifestó en contra de la minería en la localidad. El conflicto, lejos de disolverse en el tiempo, sigue creciendo en la actualidad y extendiéndose fuera de los límites de Esquel, hacia la provincia y la nación, excediendo el caso específico y cuestionando la política minera a nivel nacional.  

El presente trabajo forma parte de un proyecto de investigación centrado en la constitución de fuerzas sociales, tomando como eje el caso del conflicto relativo a la minería en Esquel. Como tal pretende comprender de qué manera el proceso novedoso de inversión minera comenzado en los ’90 se articula con las distintas tendencias socio-económicas manifestadas por la formación argentina. Para eso se pretende reseñar brevemente la dinámica internacional de inversión en general y minera en particular, para abordar luego sobre qué tendencias concretas se asientan estos procesos de inversión al introducirse en la formación argentina.


La situación internacional

Para abordar los procesos que se pretenden reseñar en este acápite es necesario caracterizar brevemente la situación internacional en política y economía, a fin de comprender por un lado en qué relaciones se encuentra inserto el capitalismo argentino, y por otro cuál es la dinámica mundial de dicho modo de producción.

Para eso seguiremos los trabajos de Shaikh y Mandel (1973), que retomando a Marx señalan la importancia en el desarrollo del capitalismo de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que articulada con procesos de lucha de clases dan forma al carácter cíclico de la evolución capitalista, que tiende a la crisis por ser un sistema de acumulación autolimitado. (Shaikh, op. cit.)

La crisis económica que se desata hacia fines de los años sesenta y principios de los setenta a nivel internacional, que se conoció también como “crisis del petróleo”, determinó por parte de Estados Unidos el abandono de conversión fija del dólar en oro. La economía norteamericana, amenazada en los ‘70s por el crecimiento de las economías competidoras, en especial las de Alemania y Japón (Mandel, op. cit.), hace un ajuste en sus tasas de cambio para ubicarse en una posición ventajosa para competir. Se trata en realidad de una devaluación, que altera el régimen de intercambio internacional y “desregula” el precio internacional del oro. A partir de allí, el precio del oro acompañará la inflación de la economía mundial.

Este período que se inicia a través de esta crisis tiene contundentes influencias en la actualidad y asienta las tendencias estructurales que se desarrollan hoy. Por un lado se liquidan los restos del modelo de capitalismo keynesiano predominante hasta ese momento, que es justamente el que entra en crisis. Por el otro se inicia a nivel mundial un fuerte período contrarrevolucionario, que tiene por objetivo asegurar al capital las condiciones políticas de su reproducción ampliada y el aumento de sus ganancias.

A nivel global, la concentración de capitales y la constante tecnificación de los procesos de trabajo, de la mano con la intensificación de la explotación, son las estrategias mas comunes para mantener elevada la tasa de ganancias. Esto repercute a través de la destrucción de empleo(1) y el aumento de población sobrante para las necesidades del capital a escala planetaria. A la vez nuevos territorios son explotados con mayor intensidad, en especial en las zonas del llamado Tercer Mundo, donde el capital espera lograr nuevas “acumulaciones originarias”  a través de una expansión en extensión y en profundidad de las relaciones capitalistas, pero también de un vaciamiento financiero de los activos acumulados en forma de bienes estatales.

Entendemos a la Argentina como un “país dependiente de capitalismo desarrollado” (1999), lo que implica que experimenta, además de las crisis internacionales, sus propias crisis internas dadas por la dinámica de la forma concreta que asume su capitalismo. Esto implica una articulación compleja entre tendencias y sectores, que se expresan en alianzas y conflictos.


La producción mundial de oro

El World Gold Council(2) señalaba que hacia 2001 la cantidad de oro minado en toda la historia de la humanidad se calculaba en 145.000 toneladas. Sin embargo, a la vez George Milling Stanley, también del WGC, indicaba en el Seminario “Argentina Oro 2000” que:

“...el mundo produce hoy aproximadamente 2.298,5 toneladas de oro (793,9 millones de onzas) por año. Desde el inicio de esta década se han producido 15.750 toneladas nuevas de oro y para finales de la década el hombre habrá producido mas oro que el que produjo en los últimos 18 siglos.” (Panorama Minero Nro. 270, Abril de 2002)

Lo que habla de la notable aceleración que ha tenido la industria del oro en el último centenar de años. Si bien la minería es una actividad que acompaña a la especie humana desde sus albores, en la actualidad los principales usos del oro son tres: el uso suntuario en joyería, los usos industriales y la utilización como moneda.

El uso suntuario en joyería, si bien es uno de los consumos mas antiguos, logró ampliar su mercado luego de las llamadas “fiebres del oro” de California, Sudáfrica y Australia. La posesión de objetos de oro se generalizó ampliamente durante el siglo XX en variados sectores de la población mundial.

La utilización industrial de oro se dispara junto con la llamada “revolución informática”. Las propiedades del oro, que no se corroe, es un excelente conductor de electricidad, puede ser laminado en hilos finísimos (un kilo de oro puede ser laminado en un hilo de 250 km de longitud), lo hacen ideal para su utilización en chips, circuitos impresos y otras “nanotecnologías”. De ese modo se inserta desde en la industria aeroespacial hasta las tarjetas de crédito, que han incorporado componentes de oro en las cintas magnéticas que almacenan la información, entre otros usos.

Otro uso industrial importante se da en la medicina, fundamentalmente en lo relativo a maquinarias aplicadas al tratamiento del cáncer, y también en odontología.

La utilización del oro como reserva económica monetaria tampoco es nueva. Los tesoros nacionales de diferentes países poseen en general oro amonedado como reserva. Los bancos centrales y organismos financieros internacionales suman una 32.000 toneladas, lo que representa un 11% de las reservas totales y un 23% del total de oro en superficie en el mundo. El siglo XX ha vivenciado las diferentes formas y acuerdos en que los países han intentado relacionarse con el oro como patrón de intercambio fijo, semi-fijo, exclusivo, bi-monetario, etc. hasta el abandono del patrón en la década del ’70. El FMI posee gran cantidad de oro en reservas, ubicándose como el tercer detentador mas importante, después de los EEUU y Alemania.

Principales tenedores de oro en reserva(3)

 

Toneladas

Porcentaje en oro de

la reserva

Estados Unidos

8135,4

58,2

Alemania

3439,5

45,3

FMI

3217,0

 

Francia

3024,8

55,2

Italia

2451,8

47,4

Suiza

1666,2

32,3

Holanda

800,5

47,3

ECB

766,9

 

Japón

765,2

1,5

China (estimado)

600,3

1,9

Frente a las corridas y fugas de capitales que las transacciones bursátiles expresan, el oro se convierte siempre en un “refugio” para el atesoramiento, lo que contribuye a la tendencia al alza de precios que manifiesta.

“...se señala que la quiebra de ENRON, la séptima empresa mas grande de Estados Unidos haría que grandes corrientes de inversión se refugien en el metal dorado...” (Panorama Minero Nro 270, Abril de 2002)

De este modo, desde hace unos diez años, el precio mundial del oro viene ascendiendo, ubicándose hoy (Julio 2004) encima de los U$$ 400 la onza troy (31.1 gr.)

Las tres empresas productoras de oro mas grande del mundo son la Barrick Gold Corporation, la Anglo Gold y la Newmont Mining Corporation. Del 2000 en adelante se están generando enormes fusiones que concentran el capital en tres o cuatro empresas. Barrick se fusionó con Homestake. La Newmont se fusionó con la australiana Normandy y la canadiense Franco Nevada, pasando a manejar para 2002 reservas por 100 millones de onzas, produciendo 8 millones anualmente. Paralelamente los destinos de la inversión varían. Decaen en Canadá y Estados Unidos y apuntan hacia América Latina y África. En la misma época, la inversión total en minería a nivel mundial se calculaba en 98 mil millones de dólares según el RAW Materials de Estocolmo(4), de los cuales 29.000 millones entraría en América Latina en los próximos 5 años, ubicándola como zona preferida para la inversión, rezagando a África, Oceanía y Asia. 8.200 millones de dólares apuntarían a la construcción de nuevas minas fundamentalmente en Chile, Perú y Brasil. Un listado aproximado elaborado por el RAW indica que 7 proyectos apuntarían hacia Argentina, 4 a Bolivia, 8 a Brasil, 20 a Chile, 4 Costa Rica, 4 a Cuba, 25 a México, 3 a Venezuela y 1 ( para cada uno) a Panamá, Surinam, Colombia, Ecuador, República Dominicana y Honduras.

De un total de 107 proyectos, 45 tendrían como producto principal el cobre y 49 al oro, sin olvidar otros subproductos potenciales. 


Las tendencias estructurales en la Argentina y su historia(5)

Desde la década del ’50 el capitalismo argentino comienza a experimentar una transformación en su desarrollo dado por el agotamiento de su expansión en extensión y el inicio de su expansión predominantemente en profundidad. Este proceso, inherente a la estructura del capitalismo, no es privativo de la Argentina sino que se manifiesta a nivel mundial con sus diferentes tiempos y especificidades locales. Responde al pasaje hacia la Gran Industria como forma predominante de organización de la producción, proceso impulsado por una transformación de las fuerzas productivas de la sociedad.

Esto significa que la expansión en extensión de las relaciones sociales capitalistas del capitalismo argentino ha encontrado su tope y comienza a necesitar expandirse en profundidad, es decir a modificar y tecnificar los procesos de trabajo, generando una transformación a nivel de las fuerzas productivas (entendidas como forma de cooperación).

A nivel de la producción, esta etapa implica una alta composición orgánica del capital, una tecnificación y una serie de transformaciones en el proceso de trabajo que le permite aumentar la productividad manteniendo constante la proporción de fuerza de trabajo utilizada; lo que quiere decir que con un número mas reducido de trabajadores se puede producir mucho mas que antes.

La imposición de este régimen al conjunto de la sociedad implica por un lado su primacía hacia el conjunto de la actividad productiva y, al mismo tiempo, la creación de las condiciones materiales para la hegemonía de la fracción social que lo encarna. Puntualmente la pérdida de la hegemonía del capital industrial y la subordinación de la sociedad al capital financiero.

Mediante el uso de la fuerza material del estado se gestan a partir del 1976 las condiciones para la hegemonía del capital financiero, actor fundamental de este período, resultando subordinado el capital industrial; dominante en el período precedente.

En 1976 se abre en el caso particular argentino un período de la historia caracterizado como contrarrevolucionario. A partir del golpe militar del 24 de Marzo los cuadros militares comienzan a ejercer el poder a través del estado, iniciando un ciclo de profunda “liberalización” y “desregulación” de la economía. Paralelamente y de forma coordinada con otras dictaduras del Cono Sur, ejecutan la táctica de la desaparición y asesinato de personas como metodología sistemática para destruir la fuerza social que le disputaba la hegemonía a la nueva fracción dominante.

Con el establecimiento de esta nueva configuración de fuerzas, que culmina su realización a través de la llamada “hiper-inflación” de 1989-90, se destruyen los restos de la antigua sociedad basada en la primacía del capital industrial, a la vez que nuevas tendencias comienzan a manifestarse. La llamada “desregulación” constituye en realidad una nueva regulación de la economía, a través de la que el aparato estatal actúa y legisla a favor de la fracción social hegemónica. La caída del salario es estrepitosa a partir de 1976. Se generan fabulosas transferencias de recursos desde el sector estatal hacia el sector privado, incluida la estatización de la deuda externa privada por parte de Domingo Cavallo en 1991.

Jorge Podestá y Nicolás Iñigo Carrera (1997) señalan tres tendencias fundamentales que se inician y se corresponden con el cambio en la dirección del desarrollo del capitalismo:

-la centralización de la riqueza y la propiedad en menos manos,
-la repulsión de población de los espacios sociales que ocupaba,
-la pauperización y proletarización de grandes masas de población.

Estas tendencias pueden verificarse y funcionan a través de todo este período contrarrevolucionario.

“...estas políticas están presentes en todo el período que estamos considerando, y las luchas económicas, políticas y sociales del período deben ser leídas en este contexto.” (1989:35).

Es posible el planteo de si se han alterado a raíz de los acontecimientos del año 2001, aunque nada pareciera indicar esto pues la raíz de estos tres procesos se halla en la dinámica del modo de producción capitalista basado en el régimen de gran industria. Si bien se han abierto nuevas alternativas al capital a raíz de la devaluación de la moneda, no implican un cambio en su régimen de producción ni el establecimiento de una nueva hegemonía, aunque se haya reconfigurado en algún grado esta última.

A este respecto, Juan Iñigo Carrera señala que la crisis manifestada en Argentina desde 2001 se debe a la forma particular en que el capitalismo argentino estructuró su modo de acumulación.

“...en la Argentina la acumulación de capital choca contra un límite histórico específico, distinto al correspondiente de manera general al modo de producción capitalista (...) se trata de que la acumulación de capital ha tomado una forma nacional específica que, lejos de llevarla aceleradamente mas allá de su límite cualitativo, le impone un límite particular a su mera expansión cuantitativa y, con él, al desarrollo de su potencialidad histórica misma...”(6)

Lo que no es contradictorio con las elaboraciones precedentes sino complementario. Las tendencias estructurales del sistema mantienen y mantendrán su vigencia a pesar de la superación de esta crisis específica. Una vez superado el obstáculo puntual alcanzado por el modo de acumulación, estas tendencias continuarán actuando en un contexto transfigurado.

De hecho, variadas alternativas ha atravesado esta etapa del capitalismo argentino en las décadas de los ‘70s, ’80s y ‘90s. El patrón de acumulación iniciado en 1976 permite una ligazón entre los capitales financieros y el estado que se expresa a través de la valorización financiera sostenida por la diferencia entre las tasas internas y las internacionales, lo que alienta a los capitalistas a exportar dinero, siendo sostenida esta valorización por las transferencias de excedentes realizadas por los sectores populares, en forma de baja de salarios y pérdidas de beneficios(7). Basualdo calcula que una cantidad de recursos aún superior a los pagos de intereses de deuda externa se fugan del país en este período de esta manera.

Las consecuencias de este proceso son, como señalábamos, profundas transformaciones en la sociedad argentina, incluida la cúpula de capitales financieros dominantes. Se concreta un proceso de concentración de capitales que implica la pérdida de espacios y hasta la desaparición de empresas locales independientes y el ascenso de una alianza entre grupos económicos y conglomerados extranjeros. Puntualmente Basualdo señala:

“...es imprescindible recordar que el traumático tránsito entre las crisis hiperinflacionarias tuvo repercusiones en los grupos económicos. Fue así como un conjunto de estos agentes económicos no pudieron superarlas, desapareciendo como tales y transfiriendo sus empresas, en algunos casos, a los grandes conglomerados extranjeros que se constituyeron en esa etapa. (...) el caso mas notorio fue el de Celulosa Argentina, que le vendió sus principales empresas a CEI Citicorp Holdings. Sin embargo también se disgregó un conjunto de grupos económicos de menor importancia, como Bonafide, Noel, FV-Canteras Cerro Negro, etc. Asimismo hubo otro conjunto que sin desaparecer perdió posiciones en forma ostensible, entre los que se cuentan Bunge y Born, Bridas, Alpargatas y Garovaglio y Zorraquín ...” (1999:44)

Estos no son datos menores; por un lado reflejan uno de los aspectos en que las llamadas “crisis hiper-inflacionarias” constituyen el momento de realización de tendencias iniciadas décadas atrás, y a la vez configuran el escenario en que la inversión minera se asienta en el país. Pues al mismo tiempo que estas empresas se hundían, otras salían fortalecidas de este trance:

“...al mismo tiempo que todo esto ocurría, también se advertía que existía otro conjunto de grupos económicos, e incluso algunos conglomerados extranjeros que aumentaron sus activos e incidencia económica de una manera muy significativa, (como, por ejemplo, Perez Companc, Astra, Loma Negra, SOCMA, Arcor, IMPSA, y Clarín dentro de los grupos económicos y de Techint y Bemberg dentro de los conglomerados extranjeros nacionales)...” (1999:45) (El destacado es mío)      

Resalto estos tres grupos y conglomerados porque tienen relación directa con la inversión en minería en la década del ’90 y posterior. Perez Companc es dueña del 46.25% de la acciones de Cerro Vanguardia, la mina de oro y plata instalada en Santa Cruz, (asociada con Minorco, controlada por Anglo American, que comparte un porcentaje idéntico de acciones y FOMICRUZ la empresa estatal de fomento minero de Santa Cruz, que detenta un 7.5%) y posee también un gran número de concesiones mineras en Patagonia. Perez Companc viene invirtiendo en minería desde hace varios años.

Techint, por su parte, se ha asociado con la Barrick Gold Corporation y planea construir las instalaciones del proyecto Veladero, en San Juan. El conglomerado Bemberg, en tanto, fue uno de los dueños de El Desquite, en Esquel, previo a que Meridian Gold se apoderara de los derechos de explotación.

Considero que de explorarse mas en profundidad estas conexiones se encontrarían indicios de estas alianzas a nivel de las cúpulas de capitales financieros, implicando otra variable a través de la que el estado favoreció la concentración de la riqueza, en consonancia con los diferentes tipos de transferencia ejercidas en el período. La minería se convirtió en los ’90s en una buena opción de inversión para estos grupos y conglomerados por los altísimos retornos que aseguraba, como veremos mas adelante. Retomaré estos puntos en las conclusiones. Ahora me interesa reseñar ciertas dimensiones políticas, culturales y sociales de estos procesos estructurales.


Las transformaciones morales

La dictadura que se desata en Argentina en 1976 provoca profundas transformaciones en la estructura social y económica del país. Mapeando las relaciones entre dictadura y democracia en América Latina, el historiador Perry Anderson afirmaba en 1987(8) que las condiciones para el establecimiento de la democracia en la década de los ‘80s se basaba en la debilidad del movimiento obrero.

Efectivamente, los países con movimientos obreros fuertes (y clases terratenientes poderosas) habían sufrido durante los ‘70s las dictaduras mas sangrientas del continente, y Argentina cumplía estas condiciones. La salida de las dictaduras dejaba el campo popular arrasado, con sus instituciones y organizaciones demonizadas y sus cuadros diezmados por la desaparición y el asesinato. Sumado a esto, la pérdida de conquistas sociales, la abismal baja del salario y posteriormente el aumento descontrolado del desempleo fueron factores que contribuyeron a la realización definitiva del llamado “neoliberalismo”.

Haciendo alusión a esto, Marín (2001) distingue dos momentos: uno que refiere al triunfo militar, el aniquilamiento de los cuerpos del enemigo; que se desarrollaría desde el año 1975 con la acción de la AAA hasta la caída de la dictadura; y otro que es la realización de la victoria, es decir la implantación de la moral vencedora entre los restos de la población derrotada. Fundamentalmente este segundo momento tiene lugar durante el período democrático.

La caída de la dictadura marca también el ascenso de los reclamos populares que se organizaban desde tiempo atrás. Las múltiples manifestaciones y reclamos generan un espacio de efervescencia social durante la transición democrática. Sin embargo, sostiene Marín, a través de un proceso en que intervienen, entre otras cuestiones complejas, la “crisis de la hiper-inflación” en primer lugar y definitivamente luego el copamiento del cuartel de La Tablada y la violenta represión que esta acción suscitó, transmitida en directo por todos los medios de prensa, se construyó la derrota definitiva de la ciudadanía. Se instaló en la sociedad la idea de que las fuerzas que estaban tomando lugar en el país no podían ser detenidas. Cualquier intento de resistencia era inútil. Era preferible soportar las penurias de la democracia, aunque fuese una democracia injusta y falaz, porque la otra única opción posible era la dictadura. Los sectores combativos resultaron así aislados, demonizados e incapacitados de construir alianzas sociales que les permitan generar fuerza.

La democracia pos-dictatorial se edifica entonces sobre la derrota de los sectores populares, y se apoya en la introducción de la moral de los sectores victoriosos en el conjunto de la población. A eso apunta también la incómoda conclusión de Anderson: “...mi conclusión –provisoria- es incómoda: todo pasa, diríamos, como si las condiciones claves para la democracia en estos años exigieran un movimiento obrero débil...” (1987) 

No es casualidad entonces que algunas de las mayores realizaciones del proyecto social y económico iniciado en 1976, como las privatizaciones de empresas estatales, hayan tenido lugar en este período. Con una resistencia diezmada y aislada socialmente, el capital pudo disponer de las condiciones políticas y sociales necesarias para hacer y deshacer a su antojo, con el acuerdo de buena parte de la sociedad.En este marco nacional comienzan a gestarse los procesos de inversión minera.

 


La batería de leyes

En Argentina partir de 1993 un conjunto de leyes nuevas y transformaciones de marcos jurídicos precedentes establecen las normas legales para la acción de los capitales mineros. Puntualmente son:

-la reforma del Código de Minería,
-las leyes de Inversión Minera:
            *Ley de Inversiones Mineras (24.196)
            *Ley de Reorganización Minera (24.224)
            *Acuerdo Federal Minero (24.228)
            *Ley de Modernización Minera (24.498)
            *Ley de Actualización de la Ley de Inversiones Mineras (25.429)
- los Códigos de Procedimientos Locales.

Previamente a esto, el Régimen de Inversiones Extranjeras, promulgado en 1993 bajo la Ley 21.382 había establecido el marco para las inversiones mineras en general. Esto implica que las compañías extranjeras pueden:

-Invertir sin necesidad de aprobación previa o requisitos de registro.
-Transferir libremente su capital y sus ganancias en cualquier momento, sin tener que pagar cargas o impuestos sobre dichas transferencias.
-Acceder libremente al mercado cambiario, sin restricciones.

Las reformas al Código de Minería, entre otros puntos, establecen los siguientes principios:

“-Derechos de propiedad perpetuos, transferibles y no discriminatorios: el derecho a explotar y usar la mina es exclusivo y su espectro es amplio, es perpetuo y transferible sin discriminación de nacionalidad del comprador , permitiendo la venta y  leasing del activo, siendo también susceptible de hipoteca y demás derechos reales sin necesidad de autorización previa.

-Inexistencia de restricciones por sustancia: el Código de Minería se basa en la posibilidad de explotación privada sin exclusiones de cualquier sustancia mineral (inclusive estratégicas, nucleares y otras) a diferencia de otros países.

-Barreras de acceso a las tierras casi inexistentes: hay muy pocas barreras para acceder a las áreas mineras a diferencia de lo que sucede en otros países como consecuencia de los derechos de los aborígenes y temas relacionados con Parques Nacionales”(9).

A esto se suma la implementación de un canon progresivo, la devolución parcial de áreas, en lugar de la integridad de la concesión, y el compromiso de inversión aplicable a nuevas áreas.

Por su parte las leyes de inversión minera garantizan:

-Doble deducción de gastos de exploración
-Devolución del IVA a la exploración
-Liberación de áreas provinciales para ser exploradas por inversores privados.

Los estímulos impositivos favorecen la altísima tasa de retorno que la minería consigue en Argentina.

-Se establece un tope de 3% a las regalías por el valor del mineral en boca de mina, no en el mercado(10).
-Se garantiza estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años una vez presentado el proyecto.
-Se establece la posibilidad de amortizaciones aceleradas opcionales y la posibilidad de trasladar indefinidamente un quebranto de un ejercicio fiscal a otro.
-Exención de aranceles y tasas aduaneras.
-Exenciones impositivas y deducciones.
-Exención del impuesto a la Ganancia Mínima Presunta.
-Devolución anticipada y financiamiento del IVA.
-Exención de contribuciones sobre la propiedad minera.
-Eliminación progresiva de gravámenes provinciales y municipales.

Para 2004 estos puntos no sólo no han sido revisados sino que se ha profundizado en el sentido que llevaban, avanzándose en la exención total de IVA para la minería y otros puntos estratégicos para el desarrollo del sector minero(11). 

Finalmente, el Tratado de Complementación e Integración Minera firmado con Chile regula las actividades mineras entre los dos países en lo relativo a proyectos que, por comprometer los límites políticos trazados sobre la Cordillera de los Andes, así lo requieren. Principalmente debemos pensar en el complejo Veladero-Pascua-Lama, que podría convertirse en una de las minas de oro mas grandes del mundo.


La inversión minera en Argentina

Hacia 1992 Argentina no producía oro, o lo producía en cantidades ínfimas como producto secundario de otras explotaciones. Esta situación va a cambiar radicalmente durante la década del ‘90; pero no solamente en lo relativo al oro, sino también a lo referido a distintos metales que se presentan en general asociados al oro en el suelo.

La década del ‘90 se presenta como el momento del llamado “boom” minero argentino, como la “apertura” total del país y sus riquezas geológicas a la inversión multinacional en una proporción inédita en esa rama de la industria. Repasando algunos indicadores oficiales emergen estas cifras:


Evolución de la inversión minera (En millones de dólares)*

Año:                           Inversión:

1992

17

1993

42

1994

116

1995

297

1996

1104

1997

1788

*Fuente: “El sector minero argentino en 1997”. Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos. Secretaría de Industria, Comercio y Minería. Biblioteca de la Subsecretaría de Minería.

Igualmente se expresa este abrupto despegue de la inversión en la cantidad de metros perforados en exploración:

Cantidad de metros perforados en exploración (en Argentina)*

Año:                                                               Metros perforados:

1970-1992 (promedio anual)

  17.000

1996

160.000

*Fuente: Idem anterior

Asimismo en el período 1992-1999 la cantidad de empresas mineras trabajando en el país crece de 4 a 80, entre las que se cuentan desde algunas de las mas grandes del mundo como Barrick, Homestake, Rio Tinto, hasta otras de pequeña y mediana envergadura conocidas como “junior”, principalmente de origen canadiense, entre las que se cuenta Meridian Gold. Las “junior” canadienses hicieron punta en la exploración, junto con un número de empresas pequeñas, muchas de ellas de capitales nacionales, que se ocuparon de los tramos de exploración para luego vender los derechos de explotación a mineras mayores. Esto ha sucedido para el caso de “El Desquite”, como veremos mas adelante y parece ser el derrotero habitual de este tipo de inversión para el caso argentino.

En el mismo período 1992-1999 las exportaciones del sector minero crecieron de U$$ 16 millones a U$$ 705 millones. La acumulación de inversión estimada en el sector minero se visualizaba de la siguiente forma:

Acumulación de inversión estimada para el sector minero en etapa productiva (estimación de 2001 en millones de dólares)*

Año:

Estimación inversión acumulada:

1994

23

1997

1490

2000

1975

2003

2709

2006

5932

*Fuente: “Diez razones para invertir en minería argentina”. Guía de inversiones de la Subsecretaría de Minería del Gobierno de Nación. 2001

Las estimaciones en cuanto a porcentajes en exportaciones auguraban un paso del 5% representado por la producción minera en 1994 a un 73% en 2006. Indudablemente estas cifras han de haberse visto alteradas en el curso de estos pocos años transcurridos; sin embargo dan cuenta cabal de la magnitud de los procesos puestos en movimiento tanto para el estado como para el sector minero en ese momento. El salto cualitativo y cuantitativo realizado a partir de 1992 demuestra ser gigantesco aún cuando eventualmente no se alcancen los casi 6 billones de dólares esperados para 2006.

Fundamentalmente esta acumulación resulta de la suma de inversiones estimadas para distintos proyectos de explotación que se encontraban en 2001 en distintas fases de desarrollo. Recordemos que ya se encontraban funcionando para entonces Cerro Vangurdia, con una producción de oro superior a las 30 toneladas anuales además de plata en Santa Cruz; Bajo de la Alumbrera, que produce oro y cobre en Catamarca (cuyo producto sin refinar se envía a través de un mineraloducto hasta Tucumán, donde se lo trata y se lo envía nuevamente hacia Santa Fé, desde donde sale al exterior por vía fluvial). Así encontramos ampliaciones a proyectos que ya se encontraban funcionando (como Bajo de la Alumbrera o Cerro Vanguardia, que ya habían representado una inversión multimillonaria, en especial el primero) y otros en etapa de factibilización o pre-factibilidad. El siguiente cuadro está extraído literalmente de la guía de inversiones antes citada:


Proyectos de Inversión Minera:*
 

Mina

Mineral

Inversor

Período

Inversión estimada (en U$$ millones)


Ampliación
 

 

 

 

 

Bajo de la Alumbrera

Cobre-Oro

MIM, BHP, Billiton

2002

40

Cerro Vanguardia

Oro-Plata

Minorco, Perez Companc, Estado de Santa Cruz

2002

20

Aguilar

Plomo-Zinc

Minera Aguilar

2002

15

Salar del Hombre Muerto

Litio

FMC Lithium Corp

2002

7


Factibilizados
 

 

 

 

 

Agua Rica

Cobre-Oro

BHP, GM Aconcagua

2005-2007

975

Pascua Lama**

Oro

Barrick

2005-2007

840

El Pachón

Cobre-Molibdeno

Noranda

2005-2007

650

Potasio Río Colorado

Potasio

Minera Tea

2003-2004

350

Pirquitas

Estaño-Plata

Sunshine Argentina

2004-2006

200

Manantial Espejo

Oro

Triton

2005-2007

150

San Jorge

Cobre-Oro

GM Aconcagua

2002-2003

110

 
Pre-factibilidad
 

 

 

 

 

Veladero

Oro

Barrick, Homestake

2002-2004

500

Diablillos

Oro-Plata

Pacific Rim

2004-2006

200

Cordón Esquel

Oro

El Desquite

2002-2004

110

Total

 

 

 

4167

*Muchos de los proyectos mencionados en este cuadro no están a nombre de su definitivo concesionario. Sin ir mas lejos el “Cordón Esquel” figura a nombre de “El Desquite S. A.”, que es en realidad una subsidiaria local de Meridian Gold. Sospecho que no es el único título en esta lista que presenta  este problema. Esto reduciría la importancia de aquel número de 80 empresas funcionando en el país, dado que en realidad los inversores son, en concreto, bastantes menos. Se relaciona con la dinámica antes señalada de que las empresa que hacen la exploración en el campo en las primeras etapas suelen luego vender los derechos de concesión al verdadero encargado de la explotación.
Asimismo puede haber inexactitudes en cuanto a los plazos. Sin embargo este cuadro expresa el avance de los cateos y el interés en la concreción de las explotaciones desarrollado por el sector minero y fomentado por el estado.

**Esta es la inversión considerada en territorio argentino. Pascua Lama es un proyecto que abarca explotación tanto del lado argentino como del lado chileno de la cordillera. Forma un complejo con el proyecto Veladero, ubicado en la provincia argentina de San Juan. En realidad la primera explotación en concretarse sería este último, prevista por la Barrick Gold Corporation para 2006. Pascua Lama comenzaría a producir en 2008. (Panorama Minero, Octubre de 2002)  


Los capitales mineros y el estado

Ciertas actitudes expresan la actitud del estado hacia estos procesos. En primer lugar, es esencial la liberación de numerosas áreas para la exploración. Hacia 2001, un total de 750.000 km2 estaban abiertos a la exploración. De este terreno sólo 148.670 km2, es decir un 25%, habían sido efectivamente prospectados.

Pero a la vez el desarrollo de distintos proyectos mineros en el país implica, a fin de hacer rentable la explotación, la consolidación de una infraestructura importante que el estado argentino se apresuró a encarar desde los años ’90.

En primer lugar se gesta una articulación entre las empresas (privatizadas) de producción de energía y las minas. Los emprendimientos mineros son grandes consumidores tanto de energía eléctrica como de gas, con lo que se hacía necesario garantizar su abastecimiento. El “Gasoducto de la Puna” responde a estos intereses entre otros, en particular en lo relativo a las minas de Pirquitas y Salar del Hombre Muerto. Asimismo el carácter de consumidor mayorista de energía ofrece a las minas precios bajísimos tanto en gas como en electricidad, con réditos para las concesionarias del Sistema Interconectado.

Paralelamente están en vía de pavimentación a través de fondos nacionales 500 km. de la Ruta Nacional 40 que unen San Juan, La Rioja, Catamarca y Mendoza; es decir la zona mas explorada y en la que mas inversión minera se concreta a través de La Alumbrera, Salar del Hombre Muerto, y los proyectos de Agua Rica, Veladero y Pascua-Lama. Se contempla también para la misma zona el mejoramiento del Ferrocarril Belgrano, con una inversión subsidiada de 250 millones de dólares y la construcción de una línea de transmisión eléctrica de 500 MW llamada específicamente “Línea Minera” para abastecer los proyectos ubicados en los tramos de Gran Mendoza- San Juan- Rodeo y La Rioja,- Recreo. Esta línea implicaría 150 millones de dólares de inversión.   

En segundo lugar, no por eso menos importante, la estructura del sector público en lo referido a minería sufrió profundas transformaciones, articuladas fundamentalmente a través de un plan llamado PASMA (Programa de Apoyo al Sector Minero Argentino) diseñado y financiado por el Banco Mundial. El PASMA, que llevaba ya en 2001 10 años de implementación, se encontraba entonces en su segunda etapa, ya cerca de su conclusión. Según la Secretaría de Minería, ha provisto al sector público de:

-“Equipamiento e infraestructura de primer nivel (software, hardware, vehículos, unidades de control ambiental, etc.)
-Capacitación en la aplicación de regulaciones nacionales, especialmente aquellas referidas a temas catastrales y ambientales
-Sistemas de información gerencial modernos, para mejorar las comunicaciones con el Gobierno Nacional, depositar información provincial y manejar información catastral y ambiental para cada provincia. Esta información será publicada on-line en el corto plazo” (12).

En realidad lo que ha hecho es poner a la estructura estatal completa y gratuitamente al servicio de los inversores mineros. El ejemplo mas cabal de esto es el SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino). Constituido en 1996 a través de la fusión de la Dirección Nacional del Servicio Geológico, el Instituto Nacional de Tecnología Minera y otras instituciones hoy desvinculadas, el SEGEMAR se ha dedicado fundamentalmente a la confección del Mapa Geológico de la Argentina, determinando la estructura mineral del territorio de modo que ninguna decepción frustre las inversiones privadas en exploración. Este valiosísimo saber que el estado está produciendo está directamente puesto al servicio los capitales mineros.

La Dirección Nacional de Minería, al mismo tiempo, se encarga tanto de la aplicación de la normativa minera como de la asistencia a los productores y la gestión de oportunidades de inversión en explotación e infraestructura.    

Sumadas a la batería legal que antes reseñábamos, estas acciones alimentaron la perspectiva de la minería como política de estado, que comienza a ser un lugar común de reclamo para el sector minero, junto con la seguridad jurídica.

En ocasión del Seminario “Oro Argentina 2002” organizado por la revista Panorama Minero en Buenos Aires, un conjunto de voces del sector minero se refirió a estos puntos, particularmente preocupado por la crisis económica desatada en 2001 y en defensa del marco legal que regula su actividad. Estos son algunos ejemplos:

 “...el Dr. Roberto Cacciola señaló también que la minería en el país representaba una comunidad de ideas por la estrecha relación que existe entre el sector público y el privado, pero que lamentablemente no pueden llegar a coincidencias. Lo cierto –dijo- es que Argentina ha desandado el camino y ha castigado la inversión. Dijo que era necesario restablecer la confianza y tomar conciencia de la responsabilidad que compete a todos los que trabajamos en el sector...” Roberto Cacciola, Director financiero de Minera Aguilar S.A.

 “...cuando hablamos del restablecimiento de la confianza me refiero, primero a obtener de una vez por todas el decreto reglamentario dela Ley de Inversiones Mineras. Segundo, respetarla íntegramente, sin generar ningún tipo de flaquezas ni de dudas, y tercero es darle inmunidad a la ley...” Idem

 

Según estos argumentos, además, la inseguridad juega en detrimento de la inversión y por ello incrementa el poder de la crisis.

“...la previsibilidad es un factor fundamental para el inversionista, que está en la ley, para estimular y promover la minería. La pregunta es ¿por qué no se la respeta, entonces? Esta es una tremenda debilidad que tiene el país, no solamente en la minería, sino también en distintas actividades industriales y hasta con las personas, que debe ser superada si queremos que realmente haya inversiones...” Walter Schemale, Director de Cerro Vanguardia S.A.

“...es muy importante resaltar en esta oportunidad la seguridad jurídica, no solamente en las leyes nacionales, sino a nivel provincial, donde las direcciones de minería juegan un rol importante. Todos sabemos que en minería el único activo que respalda la inversión que se realiza es la seguridad de que las propiedades les pertenecen...” Gonzalo Tanoira, Gerente General de Patagonia Gold, ex encargado de relaciones públicas de Minera El Desquite.

Señalan también la creciente conciencia que el sector expresa con respecto a las condiciones en que quiere trabajar.

 “...creemos firmemente que la comunidad minera argentina está lo suficientemente fuerte para como para indicarle al gobierno que este no es momento de aventuras ni de cambiar ninguna regla de juego. Vivimos un momento de alta inestabilidad, el riesgo país altísimo, falta de previsibilidad y, lo que no se dice, es que hemos perdido significativamente competitividad internacional para traer inversiones en minería, pero debemos decir que tenemos una ventana grande de oportunidades...” Dr Jorge Patricio Jones, Director de Deprominsa, del Grupo Lundin. Distinguido como el “empresario minero de la década” por Panorama Minero. El destacado es mío.

“... la minería tiene que ser una política de estado, como tal debe perpetuarse y debe garantizar a los inversores el marco adecuado y necesario para llevar adelante este tipo de inversiones a largo plazo...” Dr. Julián Rooney, Vicepresidente de Minera Alumbrera Limitad. Panorama Minero Nro. 277, Noviembre de 2002. 

De forma muy significativa Hernán Celorrio, presidente de Barrick Exploraciones Argentina y de MAGSA S.A., señalaba con una lucidez superior a la de sus colegas que la verdadera preocupación no pasaba por modificaciones puntuales a las leyes mineras, sino por un contexto favorable a esos capitales para su desenvolvimiento en condiciones concretas.

“...Estamos acostumbrados a pensar que la política minera del estado depende de una decisión legislativa y de apreciaciones del Poder Ejecutivo. Y en realidad este espectro es mucho mas amplio. Aquí lo que las empresas estamos sufriendo son embates contra la seguridad jurídica, sobre todo en los últimos meses, y sabemos que mucho mas que las medidas tomadas en el mas alto nivel del gobierno, decisiones administrativas de menor jerarquía formal pero de mayor contundencia real son las que muchas veces afectan tremendamente dañando en el momento y sobre todo en perspectiva, adecuadas políticas de estado...” 

“...cuando de política minera se trata, es la política de estado en su conjunto, incluso decisiones tomadas en otras áreas que tienen esporádica participación cotidiana con la minería, pero que tienen relación con la política de estado. Lo vemos muy presente hoy en las decisiones judiciales. A nadie se le escapa que en materia cambiaria, realmente, definiciones judiciales alteran tremendamente perspectivas políticas que, con mayor o menos acierto, decidieron quienes ejercen la representación pública...” 

“...asociamos normalmente el concepto de buena política de estado al concepto de estabilidad, cuando en realidad lo que interesa no es tanto la estabilidad en sí sino la continuidad. (...) Quizá nos preocupamos demasiado por la seguridad jurídica formal y nos olvidamos que lo que importa en realidad es una continuidad que suponga un adecuado realismo en la política de estado, conforme y de acuerdo a las circunstancias que se van produciendo...” 

Pero sobre todo haciendo hincapié en la formación de un sector asociado, con estrategias comunes para hacer frente a amenazas a la rentabilidad del sector. Sería interesante indagar este aspecto a la luz de la conformación de conciencia de una fracción de clase.

“...¿qué exige tal continuidad? Creo que no tanta desesperación por elementos puntuales sino mayor preocupación por las líneas maestras de una política. Y estas líneas maestras no están para satisfacer una definición empresarial, sino para satisfacer una definición de conjunto –por eso hago tanto hincapié en el concepto de comunidad minera- lo que va a permitir que la empresa, en el desarrollo de su emprendimiento, tenga el éxito adecuado. No el éxito de primera instancia, sino la proyección en el tiempo...” (El resaltado es mío.)

Y considera lúcidamente los factores esenciales que garantizan el funcionamiento de la minería capitalista:

“...En algunas instancias del contexto económico mundial basta para ello un adecuado marco legislativo. En otros es indispensable generar las condiciones macroeconómicas básicas que lo habiliten. Estoy acostumbrado a reiterar las cuatro o cinco leyes claves como básicas, pero que en realidad las leyes fundamentales fueron las que generaron la creación de una macroeconomía sostenida, donde se insertaron las leyes mineras. Dicho en otros términos, la estabilidad que hay que buscar es la que se refiere a ese conjunto macroeconómico. Evidentemente, si las variables macroeconómicas se han alterado sustancialmente, no queda otra alternativa que, para asegurar una adecuada política minera que ir, a su vez, adecuando el marco jurídico de acuerdo a aquellas circunstancias...” 

Por su parte, en el mismo seminario, el Ingeniero Jorge Mayoral, Subsecretario de Minería de la Nación señaló:

“...es por eso que el compromiso de nuestra gestión, y eso han debido escucharme decir muchas veces, se cimenta en la defensa irrestricta y en el respeto por las condiciones mediante las cuales los inversores decidieron invertir en nuestro país y nuestro estado les fijó reglas que nosotros deseamos que se respeten.”

Lo que no hace mas que verbalizar una actitud que el estado nacional acompaña con hechos.


Conclusiones

De esta manera entonces estaríamos en condiciones de afirmar que la inversión en la llamada “Gran Minería”, es decir la concentrada en oro, plata y cobre, es un proceso que se inserta en la economía argentina de la mano del desarrollo de tendencias profundas que articulan las especificidades de la formación económico-social concreta de la Argentina con los ciclos de la economía mundial.

Efectivamente, la producción minera a nivel internacional atraviesa un período de concentración y tecnificación, a la vez que se interesa por desarrollar inversiones en zonas tradicionalmente alejadas de este tipo de producción, como ciertas regiones de América Latina de las cuales Argentina es un excelente ejemplo.

Sumado a esto, las tendencias que manifiesta la estructura socio-económica argentina también remiten a un proceso de concentración de la riqueza apuntando a los sectores hegemónicos, que da lugar al ascenso de ciertas alianzas de capitales financieros que emergen como fracción dominante después de la dictadura de los ‘70s y la realización de estos procesos en las décadas subsiguientes. Estos capitales no son ajenos a la inversión minera, sino que están directamente involucrados en ella. De modo que es falaz una distinción entre “capitales nacionales” y “capitales extranjeros” a la hora de entender estos fenómenos, puesto que justamente, los grupos económicos y conglomerados que se hacen fuertes a través de este proceso actúan aliados y buscando los mismos objetivos, aún cuando fruto de la competencia puedan oponerse entre sí. La inversión en minería no es un proceso privativo de empresas extranjeras, como bien prueba el caso de Perez Companc. Aunque el componente “nuevo” extranjero sea importante, participan también los grupos económicos y conglomerados que se concentran y benefician a través del modelo de acumulación desde 1976, que son tanto de origen nacional como extranjero.

En el marco de este modelo de acumulación, el sector minero goza de ventajas impositivas, facilidades para la exploración y producción, infraestructura en desarrollo financiada por el estado y un sector institucional que articula organismos especializados en favor de los capitales mineros.

A la vez se genera una nueva transferencia de recursos al ceder la explotación de los minerales preciosos (y otros no preciosos pero estratégicos, como los nucleares) a los capitales privados en condiciones que constituyen directamente una estafa a los sectores populares que son, en definitiva, sobre quienes recae el peso de estas acciones. Esto indica, a la vez, que los señalados procesos de repulsión de la población de los espacios sociales que ocupaba y de proletarización y pauperización actúan claramente en estos contextos. Cuando se superponen necesidades, especialmente en el ámbito territorial, entre la minería y la población, la propia legislación tiende a garantizar los derechos de las empresas mineras. De la misma manera puede entenderse todo este proceso, como una privatización de los recursos naturales.

Como señalaba el propio Hernán Celorrio, de Barrick Argentina, la dinámica macroeconómica fue y es el principal fundamento en que se basa la inversión minera. No se trata simplemente de una cuestión coyuntural, sino de una inserción profunda en las dinámicas socioeconómicas del país.

En este nivel de análisis, que guarda una perspectiva de alcance nacional, el proceso de inversión en minería se inserta en el mismo proceso económico, social y político que, por ejemplo, las privatizaciones de empresas públicas. Lo que señala que también se edifica, como la actual democracia, sobre la derrota histórica del campo popular, derrota que ha sido una condición necesaria para el establecimiento del actual modelo de acumulación. De una manera mucho mas silenciosa que otros estridentes procesos que han tenido lugar desde 1976, el sector minero apunta a convertir a la minería argentina en fuente de sus ganancias, basadas en el saqueo, la destrucción y la explotación.


Notas

1. Le Mondé Diplomatique, Marzo de 2004.
2. Http: www.gold.org
3. World Gold Council, http: www.gold.org
4. Panorama Minero Nro 270, Abril de 2002.
5. Este parágrafo se basa fundamentalmente en los trabajos de PIMSA (Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina), dirigido por Nicolás Iñigo Carrera.
6. “¿Qué crisis?”, en Razón y Revolución número 9; otoño de 2002.
7. “Acerca de la naturaleza de la deuda externa y la definición de una estrategia política”, Eduardo Basualdo, Papeles de Investigación de Página 12, Agosto de 1999.
8. Conferencia brindada en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) el 16 de Octubre de 1987.
9. Diez razones para invertir en minería argentina. Guía de inversiones de la Subsecretaría de Minería de la Nación, 2001. El destacado es mío.
10. Para 2001 casi todas las provincias del país habían adherido a la legislación nacional sobre regalías. La Rioja ni siquiera las cobra. En Chubut el estado provincial hubiera cobrado al Proyecto Esquel un 2% del valor de boca de mina y le hubiera reintegrado un 5% de valor en el mercado gracias a la legislación de reintegros por exportación por puertos patagónicos.
11. Conferencia PDAC en Canadá, informe de la Secretaría de Minería de la Nación, 10/03/2004.
12. La página web de la Secretaría de Minería de la Nación incluye un pop-up que ofrece una línea telefónica 0810 para inversores mineros.


Bibliografía:

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BASUALDO, Eduardo: “Economía y genocidio”. En, Mara Lamadrid y Juan Gelman (comp.), Ni el flaco perdón de Dios. Buenos Aires, Planeta, 1997.
BASUALDO, Eduardo: Acerca de la naturaleza de la deuda externa y la definición de una estrategia política. Buenos Aires, Papeles de Investigación, Pagina/12-UNQ, 1999.
BOURDIEU, Pierre: “Respuestas por una antropología reflexiva”. Introducción al seminario de la E. E. S. en Ciencias Sociales. París, 1987.
IÑIGO CARRERA, Juan: “¿Qué crisis?”. En, Razón y Revolución Nro. 9, Agosto de 2002.
IÑIGO CARRERA, Nicolás; COTARELO, María Celia: “Las estructuras económico-sociales concretas que constituyen la formación económica de la Argentina”. En PIMSA, Documentos y comunicaciones 1999. Buenos Aires, La Rosa Blindada, 1999.
IÑIGO CARRERA, Nicolás y PODESTÁ, J.: “Las nuevas condiciones de la disposición de fuerzas objetiva. La situación del proletariado”. En PIMSA, Documentos y Comunicaciones 1997. Buenos Aires.
MANDEL, Ernest: La crisis del dólar. Buenos Aires, Ediciones del Siglo, 1973.
MARÍN, J. C.: Conversaciones sobre el poder. Buenos Aires, CBC - Facultad de Ciencias Sociales (UBA), 1995.
MARÍN, J. C.: “La república fraudulenta. El entramado de la ilegitimidad política”. En, Revista Logos, Junio de 2001, Buenos Aires.
SHAIK, Anwar: Valor, acumulación y crisis. Tercer Mundo Editores.


Fuentes

-“El Sector Minero en Argentina 1996”. Informe  de la Subsecretaría de Minería de la Nación, Ministerio de Economía.
-“Diez razones para invertir en minería argentina”. Guía de inversiones de la Subsecretaria de Minería, Ministerio de Economia.
-Suplemento del “Mining journal”, Domingo 6 de setiembre de 1992.
-Revista “Panorama Minero”. Números 221, 268, 270, 277; Febrero de 1998 a Noviembre de 2002.
-Informe sobre la
Conferencia PDAC en Canadá, informe de la Secretaría de Minería de la Nación, 10/03/2004
-Página web del World Gold Council, www.gold.org
-Le Mondé Diplomatique, Marzo de 2004.

 


 
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