Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 2 (segundo semestre de 2000)  
number 2 (second semester of 2000)
                           

 


Countries y barrios cerrados . Algunas sugerencias relativas a la gestión sustentable de estos empredimientos. El caso de Manzanares, Pilar, Provincia de Buenos Aires.

 

Verónica Paiva*, Javier Gómez **, Marta Kaplanski**, y Ana Sánchez Espiñeira***

 

* CONICET y Universidad de Buenos Aires, Argentina. paivaveronica@ciudad.com.ar
** Universidad de Buenos Aires, Argentina.
*** Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.

 

Presentacion

El artículo que presentamos, constituye la cristalización de varios trabajos que fuimos realizando en torno a una misma temática y en un área geográfica específica: se trata de los problemas derivados de la instalación de countries y barrios cerrados en la localidad de Manzanares, Partido del Pilar, Provincia de Buenos Aires. En escritos previos, analizamos diferentes facetas del problema: los subsistemas afectados por las nuevas urbanizaciones, los instrumentos utilizados para mejorar la gestión en la zona, el impacto ambiental producido por los nuevos asentamientos, los elementos a tener en cuenta en el momento de planificar sobre este tipo de intervenciones urbanas.

En verdad, el fenómeno de la instalación de barrios cerrados y countries no se reduce a Manzanares, sino que es verificable en "todo" Pilar, y por supuesto, también en otras zonas de la Provincia de Buenos Aires. Desde allí, la zona elegida, puede tomarse como un "estudio de caso", que analizando el problema a una escala menor, puede dar cuenta de algunos impactos que están produciendo las nuevas urbanizaciones, lo mismo que elementos sobre las dimensiones a considerar, al efectuar diagnósticos ambientales de este tipo.

Para ordenar el trabajo, tomamos como marco de referencia el modelo teórico metodológico trabajado por Kullock en Planeamiento y Medio Ambiente (Kullock: 1995). En dicho texto, el autor recorta el ámbito temático y espacial de la planificación urbano ambiental, según los siguientes aspectos: Medio Biofísico (relaciones entre el soporte natural y el subsistema construido) Medio Socioeconómico (relaciones entre el subsistema productivo, la organización social y cultural), los aspectos jurídico- institucionales que actúan como marco regulatorio de los procesos en marcha y el contexto político en que dichos procesos se desarrollan. Dicho esquema resulta útil tanto para sistematizar las dimensiones del medio a tener en cuenta para abordar una problemática ambiental, como para organizar metodológicamente las operaciones relativas al diagnóstico de situación y la elaboración de propuestas.

Con este soporte teórico metodológico, el análisis realizado persigue los siguientes objetivos: puntualizar los diferentes subsistemas afectados, detectar dónde se originan la mayoría de los problemas ambientales, delinear cuáles son los instrumentos de gestión (legales, económicos, etcétera) que están aplicándose respecto a la instalación de barrios y countries, identificar cuáles son los principales actores comprometidos o afectados por los nuevos asentamientos, y su posicionamiento respecto del problema, y por último, sugerir algunas propuestas "mínimas" que podrían mejorar la gestión de la zona, a fin de asegurar el equilibrio entre el soporte natural y el construido, el respeto por el paisaje natural y la identidad socio-cultural del lugar, la integración entre los nuevos y los viejos pobladores de Manzanares.

 

Identificación del área de estudio. Breve historia de manzanares

Es un hecho conocido el "furor" que ha tomado en los últimos años la creación de "countries" o "barrios cerrados" en diferentes zonas del Gran Buenos Aires.

En este trabajo, tratamos este problema en Manzanares, un pueblo ubicado dentro del Partido de Pilar, Pcia. de Buenos Aires y su zona circundante -tradicionalmente rural- en la que también se ha extendido últimamente la edificación de nuevos countries y/o barrios cerrados.

El desarrollo del pueblo se produce entre el año 1950 y 1970, cuando aumenta la edificación del casco urbano con casas de fin de semana y se instala por primera el tren. Después de 1970 cambia radicalmente la fisonomía del lugar: desaparece el servicio de ferrocarril y se logra el pavimento hasta la ruta 8, lo cual asegura el ingreso permanente del colectivo. También se consigue la conexión de luz eléctrica y el alumbrado público de mercurio. Posteriormente, se producen sucesivas divisiones de la tierra y - con su consiguiente valoración - desaparecen los tambos, remplazándose por campos de polo, haras, zonas de recreo y deporte.

En la actualidad, Manzanares cuenta con los siguientes servicios: alumbrado público y servicios de luz eléctrica, recolección de basura desde principios del año 1997, teléfono, una calle pavimentada, una escuela primaria, jardín de infantes y sala de primeros auxilios. No cuenta con: red de agua corriente, cloacas y tiene baja densidad de población y de edificación en relación a Pilar ciudad. (Pilar Ciudad: 40.671 habitantes, Manzanares: 4312 habitantes, según datos de 1991) (INDEC:1991)

Por su característica de proximidad a Pilar, Manzanares se desarrolló tradicionalmente como un área de casas de fin de semana, esparcimiento deportivo y recreo de gente de Pilar. Con el furor de los barrios cerrados, esta tendencia "histórica" aumentó en los últimos tres o cuatro años, beneficiado por la pavimentación del acceso construido en los '70.

Así, Manzanares no solamente sigue unido a Pilar como zona de recreo y fin de semana, si no que ha extendido estos beneficios a la población de Capital, que ha encontrado "vida de campo" en barrios de "vivienda permanente" a sólo 60 minutos de sus lugares de ocupación. En este sentido, podría decirse que con la creación de los nuevos barrios cerrados, Manzanares es receptora de impactos de la ciudad de Pilar, y de la Capital Federal al recibir nuevas poblaciones "migrantes", que generan cambios sobre el medio, impactándolo en sus múltiples dimensiones: desde los ecosistemas naturales, hasta los aspectos relativos a la identidad cultural y la organización socioeconómica tradicional. Estos cambios no sólo se circunscriben al área de Manzanares, si no también a su zona aledaña, eminentemente rural. ¿Cuáles son los principales subsistemas afectados y dónde se producen los principales problemas?.

 

Impacto sobre el medio biofisico:

- El SUBSISTEMA NATURAL: Suelo, Vegetación, Hidrología y Clima. Principales impactos producidos por las nuevas urbanizaciones

Características del suelo: De acuerdo a la Carta de Suelos de la República Argentina, (INTA) el suelo del área corresponde a la serie de Capilla del Señor, cuya capacidad de uso tiene clasificación III es. Este tipo de suelos puede ser utilizado para cultivos labrados, pasturas, pastoreo, forestación o conservación de fauna silvestre. Las limitaciones corresponden a la subclase "e" -susceptibilidad a la erosión - y a la subclase "s", que corresponde a problemas ligados a la escasa profundidad. De acuerdo con ello, la zona presenta drenaje moderado y escurrimiento de medio rápido. A pesar de ello, no existen graves problemas de inundaciones en la zona, excepto en las cercanías del Río Luján, donde se encuentra radicado un asentamiento llamado "La Villita". Los problemas ambientales "tradicionales" en relación al uso del suelo tienen que ver con la erosión derivada de las cavas producidas para la fabricación de ladrillos o por la cría de ganado, dos actividades típicas de la zona. Los "nuevos" problemas ambientales con efectos sobre las condiciones naturales del suelo son la erosión de la capa fértil por instalación de contrapisos de las viviendas, la construcción de caminos de acceso y circulación interna de los nuevos barrios y la deforestación del terreno para la implantación de los asentamientos.

Impactos sobre el agua y el aire: Respecto al agua, hasta el momento la zona sigue manteniendo buenos niveles de recarga de acuíferos, sin embargo, la instalación de nuevos barrios puede producir una sobreexplotación de los acuíferos naturales. En torno al aire, la única alteración posible de preveer es un aumento de la contaminación, por la mayor circulación de vehículos.

Características de la vegetación: Se trata de una zona de pastizal natural donde predominan las gramíneas cespitosas dispuestas en forma más o menos densa según la fertilidad del suelo, humedad, etcétera. En los haras -otra actividad tradicional- se observan pastizales naturales y gramíneas cultivadas por el hombre a los fines de complementar el alimento del ganado equino. La instalación de nuevos barrios puede provocar los siguientes perjuicios: desvastación de la vegetación natural por urbanización de las zonas, alteración de la microfauna local, 1 formación de neoecosistemas por parquización.


- EL SUBSISTEMA CONSTRUIDO. Características. Problemas e ineficiencias respecto de las necesidades de uso social de la zona. Alteraciones del paisaje y del patrimonio natural

En términos generales, el principal problema generado por la instalación de barrios cerrados podría resumirse de la siguiente manera: Convivencia de zonas altamente urbanizadas (barrios cerrados con todos los servicios, luz, TE, cable, agua corriente y cloacas, etc), con zonas de bajo o nulo equipamiento.

Puntualmente, los problemas detectados o previsibles recaen sobre los servicios, la infraestructura de circulación y alteraciones del paisaje:

Infraestructura de servicios: En este sentido, las principales dificultades se ligan a la provisión de agua corriente y tendido cloacal y a la recolección de residuos domésticos.

Respecto al agua corriente y tendido cloacal, actualmente la población de Manzanares y su zona aledaña se sirve de agua mediante perforación de pozos individuales dado que no existe tendido de agua corriente, ni desagüe cloacal. Los barrios cerrados contarán con su propio equipamiento sanitario, y sistemas de potabilización de aguas para consumo y planta de tratamiento de efluentes. No existe hasta el momento ninguna previsión municipal para que este tipo de infraestructura se amplíe hacia la población "histórica".

En cuanto a la recolección de residuos domésticos, Manzanares goza del servicio desde principios del año 1997, lo que se logró a partir de la demanda de los vecinos ante la Municipalidad. Con la instalación de los nuevos barrios la producción total de basuras aumentará, lo cual puede producir una saturación del sistema tanto a nivel de la recolección, como en la etapa de tratamiento y disposición final de residuos. En este sentido, no existe tampoco ninguna medida municipal proyectada para hacer frente a este aumento del volumen de residuos.

Infraestructura de circulación: Se detectan problemas relativos a los caminos de acceso e interiores de los nuevos barrios y a nivel de la trama circulatoria.

Respecto a los caminos de acceso e interiores de los nuevos barrios, contarán con sus propios caminos de acceso y circulación interna, lo cual provoca problemas de drenaje superficial de aguas, alterando funciones ecológicas naturales.

A pesar de la normativa vigente se produce la obstrucción de la trama circulatoria ya que estos empredimientos abarcan grandes sectores de terreno impidiendo la futura apertura de calles de uso público. En este sentido, y de acuerdo a lo establecido por el Decreto/Ley 8912 de 1977 y la Decreto27/98 cuando se proyecta un barrio cerrado el propietario debe ceder la calle perimetral. Sin embargo, la realidad muestra que dado que la normativa contempla que mientras la autoridad competente (Municipio) no lo exija, el propietario puede hacer uso de la calle, las cesiones se realizan desde el punto de vista legal, pero no se materializan desde el punto de vista real, existiendo resistencia para efectivizarla.

Alteraciones del paisaje. Sobre este asunto, las dificultades principales son:

-La excesiva compartimentación del espacio por los cerramientos de los barrios (cercados con alambrado olímpico perimetral).

- Contaminación visual por la presencia de torres de alta tensión, y alambrado de los barrios. En este sentido, la normativa ha comenzado a exigir que el cerramiento perimetral de estos emprendimientos urbanos no afecte la armonía del paisaje y no interrumpa la perspectiva paisajística de los vecinos linderos ( Decreto 27/98 de la Subsecretaría de Tierras y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires).

- Espacios verdes: Si bien desde la perspectiva de los nuevos pobladores el traslado hacia los nuevos barrios, implica movilizarse hacia zonas de "espacios verdes" y "mejor calidad de vida", detrás de esta creencia se esconde una falacia ya que lo se entiende como "espacio verde" se generó a expensas de la fragmentación de un ecosistema natural de mayor dimensión. La urbanización trae aparejada una reducción del terreno natural y la disminución de las funciones ecológicas primitivas del campo. Por otro lado el Decreto Ley 8912 establece los "metros mínimos de espacio verde público", que deben establecerse en función del área edificada. Sin embargo, aún cuando esto se cumpla, el problema es que ese espacio verde es de uso exclusivo de los habitantes de los barrios. La calidad de "público" pierde su verdadera dimensión, en tanto sirve solamente a las necesidades de la gente de los barrios, pero no a toda la comunidad.

Impacto sobre el medio socioeconomico cultural (Cambios en los usos económicos tradicionales del suelo, posibles cambios en la organización microeconómica y social de la región, aspectos relativos a la identidad cultural).

Impacto sobre los usos tradicionales del suelo: Actualmente, el uso dominante del suelo es ganadero y también existen haras y clubes de polo. En menor medida se realiza explotación avícola y tosquera. En el último año y medio ha comenzado la urbanización acelerada de determinadas áreas, loteadas a los fines de construcción de barrios cerrados: San Francisco, La Retama, Club Los Cerrillos, Soles del Pilar, Club de Campo Manzanares, con lo cual se registra una reducción de las tierras y actividades económicas tradicionales -ligadas al uso ganadero o avícola - que comienza a ser loteadas y cotizadas en el mercado inmobiliario. Desde la perspectiva del mercado, estos terrenos se revalorizan por el valor paisaje, por ser zonas altas, no inundables, y por estar estratégicamente ubicados cerca de la cabecera de partido y ligados a la Capital Federal por la Ruta 8 - Panamericana, pero desde la perspectiva ecológica se deteriora el medio si no se realiza una adecuada gestión del uso de la tierra. La tradición turística de la zona incrementa también el valor patrimonial a través de la explotación de deportes como el polo, parapente, ala delta y actividades náuticas.

Impacto sobre las actividades económicas tradicionales De acuerdo a los usos tradicionales del suelo, las actividades económicas de la zona son la cría de ganado y en menor medida la explotación avícola y tosquera. Conforme con esa organización económica productiva tradicional - que también incluye las ligadas a los deportes antes nombrados (polo, parapente, alta delta, náutica) - los sectores de bajos recursos de la zona desarrollan trabajos como: petiseros, criadores de caballos en los haras o cuidadores de los campos, elaboración de pan casero, trabajadores en los hornos de ladrillos, actividades en las que interviene toda la familia. Tradicionalmente, los hombres se dedican a las actividades rurales y las mujeres al servicio doméstico. Dado que muchos de los countries o barrios cerrados están en plena etapa de construcción no es posible conocer aún si habrá demanda de fuerza de trabajo de la gente de la zona en relación a las actividades o necesidades de los nuevos pobladores. Hasta el momento, hay alguna demanda de servicio doméstico (contratación de mujeres del lugar) en los barrios o countries ya construidos y de algunos hombres que trabajan en fábricas de ladrillos destinados a las nuevas construcciones. Sin embargo, no es posible todavía efectuar tendencias claras.

Impacto sobre la identidad cultural de la zona. Problemas de segregación social: Respecto de los nuevos barrios, aún no existe una conciencia clara de los problemas ambientales que pueden ocasionar, en tanto, como dijimos, todos están en plena etapa de construcción. Por nuestra parte, consideramos que la instalación de nuevos barrios puede provocar cambios en la identidad de la comunidad local, lo mismo que problemas de segregación social. Hasta el momento, no existen expectativas de que los niños de los nuevos barrios cerrados asistan a la escuela pública del pueblo, se están abriendo colegios privados para atender a los nuevos pobladores y se prevee la apertura de varias escuelas más. Este hecho ya habla de la existencia de segregación social, lo mismo que de cuestiones relativas a la pérdida "identidad local". Según puede observarse en otras zonas con barrios cerrados ya consolidados, ni los niños, ni los padres de los mismos, se sienten "parte" de la comunidad en la que están asentados, si no miembros de sus propios "barrios". Podría hablarse así, para el futuro, de una pérdida de identidad local o de "dos identidades": la de los viejos y tradicionales pobladores y la de los nuevos habitantes.

 

Nuestra evaluacion

Hasta aquí hemos realizado un breve diagnóstico de los distintos problemas ambientales que, a nuestro juicio, genera la instalación de clubes de campo y barrios cerrados en Manzanares. Ellos impactan sobre distintas dimensiones del ambiente: su medio biofìsico, su patrimonio cultural y su organización económico-social.

En este sentido, si bien la urbanización provoca siempre alteraciones sobre los ecosistemas originales, la magnitud y la importancia del impacto depende del manejo más o menos equilibrado con que se realice la gestión de los emprendimientos.

En el caso de Manzanares, no existen restricciones del sistema natural que inhabiliten el asentamiento de los barrios. Todos los problemas ambientales son de orden "conflictivo" y derivan del manejo desequilibrado entre el sistema natural y el construido o de gestiones inadecuadas respecto de las necesidades de uso social del lugar.

La Municipalidad constituye uno de los actores más importantes en el ordenamiento de las nuevas urbanizaciones, pero hasta el momento, ha resultado un agente más o menos "tímido" en el control de la gestión. Una de las herramientas con que cuenta la Municipalidad para asegurar el equilibrio de las urbanizaciones, es la ley y los reglamentos inherentes a la conservación ambiental. En la actualidad las dos disposiciones que regulan la instalación de countries y barrios, son: El Decreto Ley 8912 del año 1977 , la Disposición 9404/96 que norma sobre "clubes de campo" y el Decreto Provincial 27/98 que dispone sobre barrios cerrados.

El Decreto 8912/77 y la Disposición 9404, definen: que se entiende por "club de campo", ubicación, superficie y ancho de las parcelas, proporciones del emprendimiento que deben equiparse para actividades deportivas, sociales o culturales, y áreas destinadas a la construcción de viviendas de "uso transitorio" En torno a las cuestiones ligadas al ambiente, establece los siguientes puntos:

-Permite la instalación de clubes en zonas de valor paisajístico, lagos, arboledas añejas, etcétera. En rigor, esta disposición se generó porque la meta original de la ley era el "uso transitorio" de estas residencias, sin embargo, la tendencia actual de habitar en countries o barrios cerrados, está convirtiendo estos clubes en "complejos residenciales permanentes", con lo cual podría producirse el deterioro paulatino del patrimonio paisajístico, además de la sobrecarga de los recursos naturales en general.

- En otro de sus artículos, el Decreto 8912 manda la realización de estudios de hidráulica, de suelo, de provisión de agua potable, establece la zonificación al interior del predio y las zonas de esparcimiento que deberán ser arboladas, parquizadas y equipadas de acuerdo a la finalidad del club y a la cantidad prevista de usuarios. Sin embargo, nada dictamina sobre la realización de este tipo de estudios fuera de la zona a construir.

- Por fin, en su art. 65, inc 3, exige la cesión de una franja perimetral no inferior a 7 metros y medio para servir como vía de circulación de la comunidad. El cumplimiento de esta parte de la norma es de suma importancia, en tanto la realidad muestra que no se están cediendo "realmente" las calles perimetrales, que resultan esenciales como vías de paso.

El otro instrumento legal que rige la instalación de los "nuevos asentamientos" es el Decreto 27/ 98 que norma sobre barrios cerrados. Este decreto define qué es un barrio cerrado, establece que su localización debe ser compatible con los usos predominantes del suelo, y ordena la provisión de infraestructura al interior de los barrios. Prevee la realización de estudios de impacto ambiental, que deberán contemplar aspectos urbanísticos, socioeconómicos y fìsicos. El art. 4 manda sobre la cesión de "espacio verde" y "espacio verde público". Al igual que en los casos de clubes de campo, tiene presente la circulación perimetral y la trama circulatoria interna y exige la presentación de propuesta respecto al sistema de recolección de residuos.

Como se puede observar, el Decreto 27/98 es mucho más moderno en cuanto a la delimitación de problemas ambientales, en tanto se expide sobre dos asuntos de última generación: la cesión de espacio verde y espacio verde público, y la realización de estudios de impacto ambiental en forma previa a la realización del proyecto. Sin embargo, ¿Cuál es la realidad de aplicación de estas normas en Manzanares?

En cuanto a los espacios verdes y espacios verdes públicos a los que se refiere la normativa, no exceden el "interior" de los barrios cerrados. Regula sobre la "proporción" entre superficie edificada y superficie libre y sobre las zonas destinadas a "espacio verde" para el uso de los habitantes de los barrios, pero nada establece sobre compensaciones o sobre el uso público de estos espacios por parte del resto de la comunidad.

El otro aspecto sobre el que norma el Decreto 27/98, es la realización de estudios de impacto ambiental. Como es sabido, los "Estudios de Impacto" aparecen actualmente como la "herramienta de última generación" para asegurar el equilibrio entre los ecosistemas naturales y los impactos provenientes de la puesta en marcha de proyectos. Sin embargo, ¿Cuál es la realidad con que se están poniendo en marcha los estudios de impacto ambiental en la zona de Manzanares?.

Tal como es conocido, la Evaluación de Impacto Ambiental, establece dos fases: Por un lado, el estudio que realizan las compañías consultoras y que son acompañados "por las mismas empresas que acompañan el proyecto" y por otro la "Declaración de Impacto Ambiental" que emite la autoridad pública correspondiente.

En Manzanares, la realidad de los estudios ambientales, muestra por lo menos dos falencias. El primero tiene que ver con la falta de pericia y tradición en la realización de este tipo de diagnósticos por parte de los profesionales que las realizan, lo que, en mucho casos, convierte la "evaluación de impacto" en un "mero estudio de obra" tradicional del arquitecto, limitando el alcance y objetivo real de este tipo de evaluaciones. Por otro lado, aún cuando el "Estudio de Impacto" provenga de profesionales empapados en las últimas nociones sobre medio ambiente e instrumentos de gestión ambiental, el problema es la "mirada" con que se realizan los diagnósticos.

Sea porque dependen "directamente" de la empresas constructoras que los contratan - lo que les quita autonomía y libertad de expresión de sus verdaderos juicios de valor- o porque verdaderamente su percepción del problema es absolutamente diferente de la de los autores este artículo, lo cierto es que los consultores que hasta hoy realizan los estudios de impacto tienen una percepción totalmente "positiva" sobre la construcción de barrios cerrados. Para estos profesionales, la instalación de clubes o barrios no es generadora de problemas ambientales, sino todo lo contrario, es una instancia que "brinda una nueva opción de vida en la naturaleza" para los habitantes alienados de los sectores urbanos.

La segunda etapa de la evaluación de impacto, está ligada a la "declaración" que emite la autoridad pública correspondiente ¿Cuáles son los problemas detectados en esta fase?.

Sintéticamente, la falta de capacitación de los equipos técnicos municipales en cuanto a los conceptos actuales de medio ambiente y gestión ambientalmente sustentable y además, la ausencia de autoridad "real" por parte de la Municipalidad, para frenar y adecuar el desarrollo de las nuevas urbanizaciones hacia formas más equilibradas o sustentables.

Así las cosas, los "estudios de impacto ambiental" que hoy están acompañándose en relación a los barrios cerrados o clubes de campo, presentan puntos críticos tanto en la etapa de elaboración, como en la fase de fiscalización por parte de la autoridad competente. En relación a estas falencias, nuestro balance pasa por la necesidad de tomar medidas urgentes para ordenar el asunto, para no limitar el alcance y objetivo primitivo de este tipo de estudios ambientales.

Existe un último tema al que queremos referirnos en torno a las "Evaluaciones de Impacto Ambiental". Tal como dijimos, dicho instrumento se visualiza actualmente como la herramienta más idónea para asegurar el equilibrio entre los ecosistemas naturales y los proyectos que se emprenden sobre los mismos.

Sin embargo, y si tal como muestra la realidad hasta el momento, los estudios de impacto no exceden el mero estudio de obra o son realizados desde perspectivas muy atadas o controladas en beneficio del comitente que encarga el estudio de impacto al profesional, la pregunta es: ¿Hasta dónde puede confiarse únicamente a la herramienta "Estudio de Impacto", la efectiva gestión sustentable de los proyectos en marcha?. Dado que la "gestión ambiental urbana" excede el marco de la herramienta "Evaluación de Impacto" ¿Por dónde pasan "realmente" los verdaderos mecanismos de gestión que podrían estimularse en Manzanares, para coadyuvar al desarrollo sustentable del lugar?.

En relación a este punto, nuestro diagnóstico es el siguiente. La Gestión Ambiental alude a un conjunto de acciones que exceden la puesta en marcha de herramientas o instrumentos de ordenamiento por parte de las autoridades oficiales. Si bien desde lecturas más tradicionales, la "planificación" es entendida como la serie de instrumentos esgrimidos desde la autoridad competente para ordenar y orientar los procesos de urbanización, nuestra concepción de "gestión" alude a un proceso más amplio que abre el juego de la participación hacia otros actores implicados en el conflicto. En este sentido, ¿quiénes son los actores comprometidos o afectados por la instalación de barrios en Manzanares, y a cuáles identificamos como mejor posicionados para erguirse en agentes "protagónicos" de la tutela del ambiente zonal?.

Los actores sociales implicados en el proceso de urbanización son: la Municipalidad, los habitantes tradicionales de lugar, las empresas edificadoras y las Organizaciones Ambientalistas de Pilar.

En cuanto la Municipalidad, no existe verdadero interés por proponerse como "fiscal" u "organismo de control autorizado" o erigirse en la autoridad que manda y regula sobre la zona. Aún cuando dentro de la Municipalidad existen "personas" con interés en proponer medidas alternativas -sobre todo los técnicos con formación profesional, que tienen algo más de conciencia sobre las implicancias del problema- lo cierto es que su capacidad de actuación dentro de la Municipalidad, está fuertemente atada a los designios o miradas de los políticos o jefes próximos que limitan su capacidad de actuación.

En cuanto a los habitantes tradicionales o históricos, no tienen demasiada conciencia sobre las implicancias ambientales del proceso en marcha. Si se trata de los sectores humildes de la zona, les falta información como para erigirse en actores protagónicos del proceso. Por otro lado, no existen hasta el momento "problemas graves" (de salud, de contaminación, enfermedades de niños) que pudieran alertar a estos sectores sobre los impactos de los nuevos asentamientos, y alentarlos a proponer medida de freno o control. Si se trata de pobladores históricos pertenecientes a sectores socioeconómicamente más altos, en muchos casos ellos mismos están proponiendo el cercamiento de sus "barrios tradicionales públicos", por cuestiones de seguridad . Con lo cual, no es viable poner en estos actores el "polo" fuerte de la gestión sustentable.

Si se trata de las empresas edificadoras, tienen fuertes intereses económicos comprometidos en el proceso, con lo cual no es posible delegarles el cuidado del medio local o la gestión sustentable.

¿Quiénes pueden actuar, entonces?. Consideramos que las Organizaciones Ambientalistas de la zona, por varios motivos: su "actitud militante", su adecuada "información sobre el problema", y porque no tienen intereses comprometidos con nadie - ni con las edificadoras, ni con el poder político y fundamentalmente porque por estar "fuera" de la estructura municipal, pueden proponer y estimular acciones, que no pueden realizar los técnicos con conciencia ambiental que trabajan dentro de la comuna. Es en este polo de la "trama de actores" donde colocaríamos el pilar protagónico de la gestión ambiental de la zona.

Las ONGs pueden "demandar" a través de los derechos que les conceden las constituciones nacionales, provinciales y leyes sobre medio ambiente que existen hasta el momento, pueden pedir "vista" de los cronogramas municipales, de los estudios y declaraciones de impacto que emite la Municipalidad, pueden instrumentar programas de concientización al resto de la comunidad, y con toda esta información, son los únicos que pueden demandar ante el poder político exigiendo medidas de otro orden, justamente por estar fuera de la estructura. La única reserva que habría que tomar respecto a estas organizaciones, es que verdaderamente sean independientes y no tengan ataduras con el poder político zonal (dependencias por subsidios, etc). En Pilar existen varias ONGs de perfil ambientalista, sin embargo, aunque tienen conciencia de los problemas originadas por clubes y barrios, tampoco se han expedido suficientemente hasta el momento.

 

Para cerrar:

Tal como pretendimos mostrar a lo largo de estas páginas, la urbanización provocada por la instalación de barrios cerrados y clubes de campo trae aparejada una serie de problemas ambientales que afectan el ambiente en sus distintas dimensiones: el medio biofísico y la organización económica, social y cultural.

La evaluación final que elaboramos podría haber retomado distintos ejes que fueron tratados a lo largo de estas páginas: las características de los impactos, los subsistemas afectados, alternativas o sugerencias para mejorar los instrumentos legislativos o administrativos de ordenamiento y planificación. Frente a todas estas posibilidades nosotros preferimos cerrar con los instrumentos legales, las deficiencias de las evaluaciones de impacto, y sobre todo, la propuesta de abrir la gestión ambiental, más allá de la eficacia de esa herramienta y de la planificación meramente institucional.

En este sentido, pusimos especial atención en el recuento de los actores implicados en el proceso, tal vez porque consideramos que la verdadera llave que puede abrir las puertas hacia un manejo más sustentable está allí: Teniendo detectados los problemas ambientales, y contando con la información necesaria, la gestión armónica y equilibrada del asentamiento de nuevos barrios en la zona, dependerá del posicionamiento más o menos activo que tomen los actores implicados en la trama. Si las empresas edificadoras continúan teniendo un papel dominante sin ningún otro actor social que se les oponga, el cuadro puede derivar en situaciones negativas. Si la Municipalidad, o como marcamos más arriba, las ONGs ambientalistas del lugar, toman un papel más decidido respecto del cuidado del ambiente local, es posible que la edificación de nuevos barrios pueda realizarse con mayor equilibrio y teniendo en cuenta las necesidades y derechos de todos los habitantes de Manzanares: nuevos y viejos pobladores.

 

Notas

1. Dado que no existen estudios minuciosos sobre este tema, no es posible visualizar el alcance o importancia que pudiera tener esta alteración

 

Referencias bibliograficas

INDEC : Censo Nacional de Población y Vivienda, 1991.

INTA: Centro de Investigaciones de Recursos Naturales, Area Cartográfica de Suelos y Evaluación de Tierras. Carta de Suelos de la República Argentina, Hoja 3560-12 "Campo de Mayo, INTA.

KULLOCK, David: Planeamiento y Medio Ambiente. El caso de San Martín de Los Andes. Serie Difusión- FADU-UBA, Buenos Aires, 1995.

 

Bibliografia consultada

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CRAVIOTTO, Miguel Angel: Derecho Ambiental Aplicado a los Asentamientos Humanos, Mar del Plata, CIAM, 1997.

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GOMEZ, Javier, KAPLANSKI, Marta, PAIVA, Verónica; SANCHEZ ESPIÑEIRA, Ana: Instrumentos de Gestión Ambientalmente Sustentable (mimeo)

GOMEZ, Javier, KAPLANSKI, Marta, PAIVA, Verónica; SANCHEZ ESPIÑEIRA, Ana: El Periurbano Bonaerense: el caso de Manzanares, Pilar, Provincia de Buenos Aires (mimeo)

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MORELLO, Jorge: Funciones del Sistema Periurbano: el caso de Buenos Aires, Mar del Plata, CIAM, 1997.

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Legislacion

Constitución Nacional Argentina, según reforma del año 1994
Constitución de la Provincia de Buenos Aires, según reforma de 1994
Leyes 11723 "Derecho Ambiental. Ley del Medio Ambiente" del 9/11/1995 y Ley 11.469 de "Creación del Instituto del Medio Ambiente" del 25/11/1997
Decreto/Ley 8912 de 1977
Decreto Provincial 27/98 de la Subsecretaría de Tierras y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires.


Entrevistas y consultas realizadas

Arq. Osvaldo Guerrica, ONG "Amigos del Lago".
Arq. María Elena Villaflor, miembro de ONG ambientalista
Psicólogo Social Raúl Molina, Asociación Ecos de Vida de Pilar.
Entrevista a Docentes de la Escuela N°10 de Manzanares.

 




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Theomai: palabra de origen griego que significa ver, mirar, contemplar, observar, pasar revista, comprender, conocer
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