Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 3 (primer semestre de 2001)  
number 3 (first semester of 2001)
                             

 


Reseñas / Book Reviews

 

DAVID GOLDBLATT, Teoria Social e Ambiente. Lisboa, Instituto Piaget, 1998, 312 pp.

Guillermo Foladori       
Universidade Livre do Meio Ambiente (Brasil)      


Un libro imprescindible para cientistas sociales, filósofos e interesados en la cuestión ambiental. Imprescindible porque su autor, David Goldblatt, profesor de la Open University, analiza en profundidad y con aguda crítica, el pensamiento de cuatro de los mayores teóricos sociales actuales en relación al tema ambiental. Anthony Giddens, André Gorz, Jürgen Habermas e Ulrich Beck, en ese orden, son descuartizados —en el buen sentido—. Dos características destacan en el texto: el rigor con que Goldblatt ordena el pensamiento de los autores analizados, a pesar de los cambios que tuvieron en las ultimas décadas. Eso es notorio en el caso de Anthony Giddens, y Goldblatt lo desnuda. Y, también, la agudeza crítica, que no deja lugar a vacuidades.

Todo el libro está organizado en torno de dos cuestiones: los orígenes y efectos de la degradación ambiental en las sociedades modernas, y las condiciones sobre las cuales las fuerzas políticas pueden ser movilizas con éxito contra la degradación del ambiente. Goldblatt comienza dejando mal parada a la sociología. Según él, los grandes de la sociología, como Durkheim, Marx o Weber, poco dijeron sobre la cuestión ambiental (vea una opinión contraria en el caso de Marx en los libros de John Bellamy Foster y de Paul Burkett; ambos reseñados en www.unilivre.org.br/centro/f_resenhas.htm —. El momento histórico habría sido un impedimento, en tanto dichos pensadores fueron testimonias de las dificultades históricas de las sociedades pre-modernas para sobreponerse a la naturaleza externa, y de las modernas a sobrepasar esos límites. La cuestión de la degradación del medio ambiente no estaba en la agenda histórica de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la sociología adquirió su madurez teórica.

El primer sociólogo analizado es A. Giddens. La pregunta que guía el análisis es, ¿quién es el responsable por la devastación moderna del ambiente? ¿Es el capitalismo o el industrialismo? Giddens elabora su teoría sociológica en continuo enfrentamiento con el materialismo histórico. En la década de los setenta y ochenta Marx todavía tenía fuerte presencia en la teoría de Giddens, y el industrialismo-capitalista resultó el reo, culpable de la destrucción de la naturaleza. Pero, a finales de los ochenta, y como consecuencia del conocimiento que Occidente tuvo de la destrucción del medio ambiente por las economías llamadas socialistas, Giddens cambia de posición, y se distancia más de Marx, culpando al industrialismo por la degradación ambiental. Para eso debe utilizar el concepto de modernidad —que abarca tanto capitalismo como socialismo—, como criterio sociológico central. Golblatt es implacable en la crítica. No se precisa ser marxista para demostrar, convincentemente, que el cambio teórico de Giddens debilitó su análisis. Debe ser destacado, además, que Goldblatt no se conforma con la crítica a los autores, y avanza en construcciones metodológicas propias, como cuando señala la necesidad de distinguir entre causas directas y causas estructurales de la degradación ambiental. Las primeras serían visibles, como la agricultura de quema y roza en los bosques tropicales. Las segundas, las presiones históricas y estructurales, constricciones y oportunidades que inducen a grupos e individuos a reaccionar en su comportamiento económico y demográfico en forma problemática respecto del ambiente. Por el ejemplo en el caso del subempleo urbano, la escasez de capital, etc. Otro ejemplo es la importancia que Goldblatt otorga, tanto a la cultura como a la política, para comprender la degradación ambiental. El avanza en la respuesta a la pregunta de por qué es que ciertos individuos, en determinadas circunstancias históricas, evalúan de una u otra forma la degradación ambiental; y, cómo dicha conciencia se confronta con los intereses inmediatos. En ese contrapunto, entre los autores criticados y sus propias posiciones queda clara la perspectiva de Goldblatt, crítico de los ecologistas verdes por identificar como causa estructural de la degradación ambiental el industrialismo en lugar, —como Goldblatt sostiene— del capitalismo, pero distante del marxismo, al resaltar la autonomía propia y el papel de la cultura y la política, que ejemplifica en el caso de la sociedad urbana

El segundo sociólogo considerado es André Gorz. Notoriamente menos variable en su pensamiento, y más próximo de su crítico. No obstante, Goldblatt critica a Gorz: el ignorar el papel de las fuerzas internacionales en la degradación del ambiente, como cuando hay procesos de contaminación transfronterizos; al establecer una relación directa entre impactos ambientales e incremento de los costos ambientales, cuando de hecho entre el reconocimiento del impacto y su transformación en costos hay un proceso de lucha política que se puede manifestar de diferentes formas; y al desmerecer el papel de los movimientos ambientalistas en crear una conciencia de degradación así como presionar a los gobiernos para internalizar dichos problemas.

En tercera instancia Goldblatt considera los aportes de Habermas para la comprensión de los movimientos sociales ambientalistas. Critica a Habermas por: a) no considerar la interacción entre las sociedades, como elemento político para comprender la dinámica de los movimientos ambientalistas, como cuando los problemas transfronterizos generan interacción entre los Estados; b) por considerar los movimientos ambientalistas dentro de un conjunto de movimientos de resistencia a la "colonización del mundo natural", sin ubicar los problemas concretos de degradación en el centro del análisis; y, por último, y tal vez lo mas grave, c) por olvidarse de la historia, en lo que atañe a los cambios en el industrialismo y el capitalismo.

En cuarto y último lugar, Goldblatt analiza la "sociología del riesgo" del alemán Ulrich Beck. A diferencia de los casos anteriores, para Beck la cuestión de la degradación ambiental está en el centro de una moderna teoría social, no es un elemento más. Goldblatt duda que los riesgos de la sociedad moderna hayan conducido a modificaciones tan importantes en el comportamiento, como para basar en dicho concepto toda la estructura teórica, como lo hace Beck. Para comenzar, considerar el riesgo como esencialmente negativo es, cuando menos, arbitrario. Tampoco, según Goldblatt, Beck es sensible a la relación entre los cambios históricos y la degradación ambiental.

En su conjunto, la obra de Goldblatt es una guía metodológica de gran calibre para el estudio de la problemática ambiental. A pesar de eso, la tarea de alcanzar tal perspectiva no es simple, requiere un lector cuidadoso, ya que la crítica los autores y sus propias propuestas se entrelazan continuamente.

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PIETRO FRIGATO e MARCO GIOVAGNOLI (a cura di), La continuita della vita umana. Il contributo di Karl William Kapp alla fondazione di una teoria insituzionale critica. Torino, L´Harmattan Italia, 2000, 194pp.

Guido Galafassi
Universidad Nacional de Quilmes y CONICET (Argentina)


This is a very interesting book which makes a multidisciplinary analysis of the contributions of one of the non traditional economists of the twentieth century: Karl William Kapp. Pietro Frigato, researcher at IUED in Genever and Marco Giovagnoli, professor and researcher at Bologna and Ancona, put together in this book several European and North American authors achieving to show clearly the different facets of this particular economist of the institutionalist school. The studies of Kapp, according to the editors of this book, have been characterized by a singular prospective amplitude. That is to say that Kapp extends his approach from the economy to the rest of the social sciences, going from the theory of social cost to a bio-cultural theory of institutional evolution.

The principle of "the continuity of human life", which gives the tittle to this book, tries to define one of the normative criteria in which the institutional economy is based. These normative criteria imply that human life has to continue so that the future generations will be able to have rights to live in an adequate environment which can support its reproduction.

Thus, this German thinker has promoted an economic and social science which is based on two main values: the maintenance of the possibility of human survival on the planet, and the minimization of the human suffering. These are the singular characteristics of this book that introduces the thought of Kapp into the present discussion about sustainability.

Another topic which is studied by the editors of this book has a relation with the systemic and evolucionistic matrix of Kapp approach.

It means that Kapp has defined the "evolution continuity" existing among the different levels or organization of reality. Being these different levels physic, biological and social systems having a complex and circular relation and considering their qualitative differences. But in the context of the continuity between humanity and nature, it is necessary to consider a specific characteristic: "human beings only exist within culture as well as culture is only present in human beings". As Kapp defined, human beings can be described as "culture-building" and "culture-transmitting".

All these aspects of Kapp¨s thought, which are studied by the editors and the authors included in this book, show the interest that the work of this economist has into the contemporary debate on the relationship among nature, society and progress.

Frigato and Giovagnoli guided the selection of the articles and organized the book according to three main points: the philosophy of science, the philosophical anthropology and the theory of social cost. These aspects summarize Kapp´s work since the "long reasoning" of this economist follow a unitary discourse: the theory of social cost is constructed on the basis of a human social theory (bio-cultural concept of human nature) which refers to a pragmatic philosophy of science.

In the first part of this book, called "L´intima unitarieta della realtá e l´integrazione delle scienze sociali" Fred Blum in his article "Kart William Kapp e una scienza dell´essere umano nella societá" explores the epistemological basis of Kapp´s social theory. The essay of Blum represents, according to the editors, a good and brief reconstruction of "Toward a Science of Man in Society" (1961), one of the most organic and complete works of Kapp.

To this essay of Blum follows an article by Kapp himself: "Economía política ed umanesimo razionale", first published in the Swiss Kyklos review in 1968. This essay of Kapp represents, for the editors, the best achieved synthesis of his program about the sensitiveness towards human needs in social science.

The second part "L´uomo tra biologia e istituzioni: la teoría sociale di Karl William Kapp" starts with the article of Frank Schulz-Nieswandt intitled "La sociología come scienza dell´uomo: agire e contesto in Karl William Kapp". Emotionality and rationality, action and context, individual and society are analized as fundamental components of the social theory of Kapp.

Then an essay about the institutional conception of the social economy of the german scientist follows. The author of this essay is Regine Heidenreich and his work is called: "L´economia come scienza della cultura. La fondazione costruttivista dell´economia sociale nell´opera di Karl William Kapp". The objective of the author is to explain the diverse theoretical veins in which the institutional perspective of Kapp is based.

"La teoria dei costi sociali: rilevanza empirica ed umanizzazione", the third part of the book, has an article by James Swaney and Martin Evers called "Il concetto di costo sociale in Karl William Kapp e Karl Polanyi". The Kappian economy theory is analized taking into account the important difference that exists between the traditional concept of externality of the neo-classical economy and the concept of social cost. Also Kapp and Polanyi concept of social cost is compared by the authors.

The book finishes with an article of Christian Lepert who reformulates the Kappian theory of social cost in a new context where the environmental aspects of the industrial development are considered as very important. Precisely, the tittle of this essay is "I costi ecologici e sociali derivati como fondamento dell´analisi".

To conclude, this is a highly recommended book to be thought for another alternative to classical economy and which has been formulated after the contemporary ecological (or environmental) economy and the contemporary idea of sustainable development, having some theory components unfortunately not enough considered at the present time.

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HÉCTOR HUGO TRINCHERO, Los Dominios del Demonio. Civilización y Barbarie en las fronteras de la Nación. El Chaco Central. Editorial Universitaria de Buenos Aires, 2000. 367 pp.

María Cristina Bari
Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)


"Al igual que en la economía, las demandas sociales no son "naturales" y tampoco expresión de preferencias portadas por sujetos predeterminados, sino producidas en el campo de los dispositivos y disposiciones políticas, en este caso de las relaciones interétnicas presentes en la formación social de fronteras. En los dispositivos que construyen la "necesidad" de ceder mas o menos antes que en la decisión de obtener una cosa u otra" (p.363).

Desde este horizonte de certidumbre de las condiciones de existencia social, política y económica de los grupos aborígenes en Argentina el texto analiza las formas históricas de conexión con estos grupos impuestas desde la estatalidad.

El autor se propone, como objetivo general, conocer los limites y posibilidades de las reivindicaciones territoriales de las poblaciones aborígenes de Argentina, desde una perspectiva histórica y antropológica, y específicamente, revelar esta problemática en las poblaciones aborígenes de la región del Chaco Central.

El doble enfoque, histórico y antropológico, se sostiene en el recorrido del texto, instituyendo una dinámica entre el proceso de constitución de relaciones interétnicas (partiendo del período colonial, atravesando la etapa de conformación del estado-nación argentino hasta nuestros días); y las prácticas del trabajo, las expresiones políticas y representaciones simbólicas que se configuran entre los actores involucrados en la especificidad de una región concreta: el Chaco central. Trinchero adopta un criterio de análisis histórico que busca rescatar la historicidad de las prácticas de los pueblos aborígenes de esa región intentando dar cuenta de las identidades sociales, y también de las formas de resistencia y producción de reivindicaciones políticas y culturales. Elabora como instrumento conceptual para conducir este análisis, la noción de "formación social de frontera" que le permitirá interconectar las fronteras políticas, con las fronteras económicas y culturales.

El marco teórico y metodológico que sustenta esta investigación, se ubica en el campo de la Antropología Económica buscando superar lo que considera como "el limitado campo de estudio de las denominadas economías primitivas y campesinas" a la que esta disciplina fue relegada tradicionalmente, reivindicando para sí el complejo y contradictorio campo de vinculaciones de las modalidades domésticas de producción y consumo (&), con procesos específicos de acumulación de capital" (14).

La experiencia etnográfica de mas de diez años de trabajo de campo ha permitido la formulación de hipótesis, construidas en torno a esa noción-eje de "formación social de fronteras", que conducen la lectura a través de un enfoque crítico de los saberes incrustados en el conocimiento tradicional, demostrando: que la construcción de la nacionalidad inscripta en la ocupación de espacios vacíos, construye un otro en términos de enemigo (p.34); que el énfasis puesto en los conflictos territoriales, facilita la institucionalización del uso de la violencia armada (p.39); que las relaciones de producción presentes en la formación social de fronteras Chaco central, generan mecanismos de coerción política y militar para garantizar el proceso de valorización (p.51); que la construcción de tipologías étnicas, estigmatiza los significantes de las contradicciones que en determinados momentos aparecen entre la reproducción de la vida y la reproducción del capital (p.52); que la "naturalización" del estigma étnico, oscurece las trayectorias sociales de los pobladores y la dinámica de los procesos de subsuncion del trabajo y reproducción de la vida, al capital; y finalmente, que la construcción de un escenario de revalorización del territorio y de la fuerza de trabajo, dilata la "regularización dominial" de sus ocupantes criollos y aborígenes (p.60).

El desarrollo de esta problemática comienza con una descripción y ubicación general de la región Chaco central, haciendo especial referencia a las tierras fiscales ocupadas por pobladores criollos y distintos grupos aborígenes que compiten por el usufructo de los recursos del monte. El espacio sobre el cual se centran las reivindicaciones territoriales de las distintas parcialidades aborígenes, objeto de este trabajo, son los denominados lotes fiscales 55 y 14 del Departamento de Rivadavia, en la provincia de Salta, que abarca una superficie aproximada de 660.000 hectáreas.

Profundiza esta descripción caracterizando la representación que desde el imaginario enunciado desde el poder, en distintas etapas históricas de construcción de la región, dotó de atributos al territorio y a sus habitantes, con el fin de "legitimar formas específicas de construir dispositivos de la dominación en el espacio significado" (p.79).

Se refiere, entonces, a las narrativas misionales que fundan el "mito de origen y el origen del mito" (la aparición del demonio); las elaboraciones realizadas por los viajeros y escribas de campaña que se encargan de reproducir los estigmas instalados en la etapa colonial, con la intención de "hacer visible al indígena en términos militares, como enemigo bárbaro que se enfrenta a la nación-civilización, en el marco de su reproducción como institución productora de la estatalidad-nacionalidad" (p. 95), y además, hacerlo visible por su potencial capacidad de trabajo y su inserción en las nuevas relaciones de producción capitalistas, como un "bien limitado" que había que rescatar de su supuesta extinción.

Examina luego, con mas profundidad el desarrollo de las relaciones interétnicas para marcar las lógicas reproductivas diferenciales entre las campañas de conquista y colonización, vía las encomiendas; y las misiones religiosas, vía las reducciones, pues representan a fracciones diferentes del poder, pero con el mismo interés en extender sus dominios o profundizar el control de las posiciones ya logradas. Una forma de mantener el control de las poblaciones indigenas fue la de implantar fortines en las cercanías de las misiones. Otro modo de sostenimiento y expansión de la frontera fue el establecer pactos y acuerdos con la población indígena, que significaba a su vez un camino para estos de lograr su supervivencia. Ya en la etapa de la conformación de un estado centralizado este adopta la teoría de las "ventajas comparativas" que, "tenia como eje la valorización capitalista del territorio y su población, en un doble proceso que implicó la generación de las condiciones para un control territorial&, generando las condiciones para la obtención de una renta diferencial y, al mismo tiempo, aunque en oportunidades expresándose en intereses interburgueses contrapuestos, una valorización de la fuerza de trabajo" (p.l29, l30).

La política desplegada por el gobierno nacional para alcanzar este objetivo, produce paralelamente a las "campañas al desierto", un dispositivo jurídico-normativo especial para los territorios de "frontera controlados militarmente. Así para la ocupación efectiva del Chaco este instrumento fue la Ley de Inmigración y Colonización Nº 817, de l876. Se buscaba la ocupación de los Territorios Nacionales por colonos, sobre todo inmigrantes. La apropiación de territorios significó para los grupos de aborígenes del Chaco la pérdida de su principal objeto de trabajo: la tierra y los ríos, poniendo en peligro la reproducción de los propios reproductores. El autor entiende que el límite al exterminio total de estas poblaciones está dado en "las formas particulares de valorización& de los procesos de trabajo que llevaron adelante las distintas fracciones de capital, y que requerían que una parte de la reproducción de dicha fuerza de trabajo fuera garantizada por la "economía doméstica", es decir por el usufructo del "almacén primitivo de víveres" que representaba el monte&" (p.147).

Revisa entonces, la dinámica en la formación social de fronteras del espacio chaqueño en las tres últimas décadas del siglo XIX, cuando se inicia el proceso de expansión productiva de obrajes, ingenios azucareros y posteriormente de la agroindustria, en el marco de la expansión del proceso de valorización del territorio. Este proceso va a requerir la expansión de la frontera laboral en la cual se definirán las diferencias entre las prácticas de reclutamiento forzoso por parte del ejército y las asumidas por la propia patronal de los ingenios, en la disputa por el control y disciplinamiento de la mano de obra. En cuanto a las condiciones de trabajo, explica, que la capacidad relativa de retención de mano de obra indígena en el monte era también funcional al proceso de valorización ya que "permitía la reproducción de los productores durante los meses en que estos no eran incorporados al proceso productivo del ingenio" (p.167). Este trabajo de reproducción no incluido en el salario era pagado por la economía doméstica basada en la recolección, la pesca y la caza.

En la década de 1920 se produce el auge de la producción azucarera en el oriente chaqueño que contaba con producir un movimiento colonizador pero también con la mano de obra disponible de las poblaciones indígenas, esto genera para el capital agroindustrial azucarero una nueva instancia de asegurar el reclutamiento y en este contexto se inscribieron las acciones de la iglesia anglicana en la región. En la década de 1960 el fuerte incremento de los precios internacionales provoca un nuevo ciclo de expansión de la agroindustria azucarera. Nuevas tecnologías van a repercutir en el proceso de trabajo, el problema de las crecientes dificultades para el control de la mano de obra indígena se resuelve con la desincorporación. El monte vuelve a ser el ámbito exclusivo de reproducción de este sector de la población.

Un nuevo movimiento de articulación de la frontera se produce a partir de l970 con la expansión del poroto alubia, se advierte una configuración diferente de la coerción, que, sostiene el autor, no es "externa" sino co-constitutiva a las relaciones de producción. Destaca así, la emergencia de "contratistas de mano de obra" como sujetos de mediación en la forma específica de subsunción de la fuerza de trabajo al capital, como una relación particular entre el capital y el trabajo, "expresando la forma histórica en que la población es reorganizada territorialmente en el marco de procesos de estructuración de la dominación" (p. 191). Se produce en este contexto un proceso de "expulsión" de la anterior población: pequeños productores criollos, y la incorporación de trabajadores rurales de Santiago del Estero y de aborígenes del Chaco central.

Refiriéndose al valor de la mano de obra en las plantaciones poroteras, discute aquellas posiciones que establecen una explicación de lo que se denomina "subremuneración" a partir de una sobreoferta de fuerza de trabajo, y las afirmaciones de ciertos abordajes económicos que correlacionan positivamente los niveles salariales con la productividad, relativiza la existencia de un mercado formador de precios, sosteniendo que las diferencias en los niveles de remuneración van mas allá de los mecanismos de la oferta y la demanda. Advierte que las formas de subsunción indirecta y diferenciada del trabajo por el capital, son parte intrínseca de la demanda de acumulación de la reproducción ampliada y que a medida que se expande el capital, hacia nuevas "fronteras", se desarrolla, al menos en este caso, una profundización de acciones y mecanismos de control coercitivo de la fuerza de trabajo.

Al ocuparse del proceso de expansión de la ganadería en la región del Chaco central a comienzos del siglo XIX, destaca las particularidades de la ocupación del territorio por parte de los "criollos ganaderos" y los imaginarios de representatividad que estos construyeron para legitimar su ocupación, imaginarios que son utilizados en la actualidad para sustentar los reclamos de tenencia del suelo. Se refiere también a los impactos sociales y ambientales que acompañaron al incremento de la ganadería en la región y los límites que este impacto impuso en la expansión de dicha actividad. Indica los diversos factores que explican la migración de la población criolla ganadera y las causas de su creciente y constante pauperización. Este cuadro de expansión y decadencia de la actividad ganadera de la población criolla fue profundizando con el tiempo el conflicto con el indígena y en el momento actual, afirma, esta relación interétnica se presenta aparentemente como sin salida.

Vincula las trayectorias sociales y las relaciones de los pobladores de esta región con las pautas de aprovechamiento de los recursos del medio ambiente. Caracteriza estas relaciones como altamente conflictivas, agudizadas por posicionamientos de autoidentificación social y étnica en ambos sectores y expresa, "activados desde determinados dispositivos institucionales&tienden a impedir en la actualidad un modelo consensuado de aquello que los planificadores gubernamentales han denominado como "propuestas de regularización territorial" (p. 262).

Situando el marco general de la cuestión agraria en Argentina, el autor cuestiona la hipótesis según la cual para el productor chaqueño el problema principal del desarrollo de su actividad es la tenencia de la tierra y sugiere que la propiedad fiscal de la tierra ha sido más un obstáculo para la libre movilidad del capital agrícola que para el desarrollo social del campesinado. Se pregunta, cuál es la perspectiva de uso de la tierra en tanto modalidad diferente, para la población indígena ocupante también de esas tierras fiscales?. Al analizar la ley de regulación de lotes fiscales de la provincia de Salta, el autor llega a la conclusión que, al tomar esta ley como parámetro de adjudicación a "los patrones de asentamiento" existentes, tiende a legitimizar, un proceso de adjudicación discriminatorio al suponer un modelo extensivo de la ocupación criolla y un supuesto modelo concentrado de la población aborigen.

Destaca los pactos y acuerdos llevados adelante por las comunidades aborígenes y el poder político y las demandas y movilizaciones que estas han sostenido a lo largo de mas de diez años (desde l983 hasta el presente) en torno a la reivindicación por la tierra. La oposición criollo/indígena en este sentido instala el conflicto que inicialmente era entre el poder político y los pobladores, hacia los propios demandantes.

Es que el problema, entiende, va mas allá de los deseos de los pobladores y de las formas de organización de sus demandas: "lo real de una situación se ancla también en prácticas que los trascienden" (p.308), o sea, que se deben tener en cuenta también los límites que impone un proceso de estructuración económica específica. El análisis de la renta del suelo en el lote Fiscal 55, en relación a las actividades productivas que desarrollan los pobladores criollos (ganadería extensiva de forma mercantil simple para el mercado interno), le permite considerar que la renta inicial estará en función de la explotación pecuaria. Sin que pueda considerarse como una renta diferencial, por su escasa significación, existe también una renta forestal, susceptible de ser agregada a la renta ganadera. Interviene además en este tema otro agente económico, el obrajero, que busca monopolizar esta actividad sobre un determinado territorio. Asimismo, señala que el obrajero es en muchos casos un ganadero importante y al mismo tiempo bolichero, razón por la cual, pronostica, que si el lote Fiscal 55 entra al mercado de tierras estas serían apropiadas por aquellos que desarrollen la actividad silvo-pastoril. La explotación forestal, entiende, es un escenario de etnicidad en la medida en que este recurso económico es usado políticamente: el gobierno entrega el permiso de "guía" para la extracción de postes e impone una serie de mecanismos con miras clientelares hacia la población indígena, en torno a la obtención y conservación de ese permiso. El beneficio de la renta de extracción de postes termina siendo del dueño del obraje y "los aborígenes sus precarios asalariados". A partir de estos y otros aspectos examinados, sostiene que, "para los pobladores&cualquier programa de regulación se enfrentará inmediatamente a las previsiones de intereses que pretendan valorizar dichas tierras, ya que se encontrarán con niveles de precio de entrada muy bajos y, por ende, con expectativas de altas rentas potenciales" (p. 323).

Finalmente, antes de recapitular los principales temas tratados en este texto, Trinchero se refiere a los mecanismos por los cuales se instaura un proceso de discriminación, en última instancia con fines económicos, en el marco de una cultura hegemónica.

Este examen le permite conocer las formas en que las "prácticas" de poder asociadas a dichos estigmas generan políticas de intervención social.

Menciona en este sentido, los "estigmas patronales" en el control de la fuerza de trabajo y la construcción de estigmas "etnicos" como mecanismos diferenciadores de los trabajadores. Menciona las formas estigmatizadas que desde los modelos culturales hegemónicos significan al "otro". Es el caso del tratamiento dado por los medios de prensa y organismos oficiales a la "cuestión indígena" y la "cuestión cólera", que en realidad guarda una relación oculta entre la reproducción doméstica, en la cual la pesca constituye uno de los principales recursos, y la incorporación de la mano de obra indígena en los ciclos productivos de las empresas agrícolas de la región. Y menciona la etnografía contemporánea sustentada en abordajes fenomenológicos que construyen dos imágenes de los grupos aborígenes del Chaco en base a la noción de "hombre etnográfico": una a partir de una supuesta "mentalidad primitiva" y otra en términos de "supervivencias" que sugiere la idea de existencia a partir de un pasado arcaico. Esta forma de abordaje permite a sus seguidores derivar hacia una explicación de las condiciones de explotación y dominación y visibilizar las demandas de estos sujetos como contradictorias a la "modernidad".

"Cuando las demandas de los actores sociales que han sido obligados a ceder hasta el límite de sus posibilidades de existencia (siempre históricas) tienden a expresarse en forma de reclamos étnicos (aunque no solo en estos casos), el campo de lo político se tensiona también hacia su límite posible. En este límite la política, el trabajo por la representación obliterada, cede el paso a formas de violencia simbólica en ocasiones institucionalizada: reaparecen producciones estigmatizantes de los "otros" en tanto enemigo y los dispositivos de la guerra. A partir de allí lo social se configura como teatro de operaciones en el que se pretende legitimar tácticas de batalla" (p.363).




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Theomai: palabra de origen griego que significa ver, mirar, contemplar, observar, pasar revista, comprender, conocer
Theomai is a word of greek origin wich means: to see, to contemplate, to observe, to understand, to know

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