Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 5 (primer semestre de 2002)  
number 5 (first semester of 2002)
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Sucesos Argentinos:
breve relato del proceso capitalista neoliberal y su crisis, y del surgimiento de una incipiente rebelión popular

 

Guido Galafassi*


* CONICET y Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, e-mail:
ggalafassi@unq.edu.ar

 

La República Argentina representa sin dudas un alto exponente del así llamado Consenso de Washington, que propuso para América Latina, una era post-dictaduras militares basada en la democracia y en la potenciación del mercado. Lejos de cualquier visión keynesiana, este consenso (al mejor estilo del puro liberalismo en sus orígenes) opone libre juego de las fuerzas del mercado a la existencia de un Estado con fuerte presencia. Incluso la Nación es atacada en este nuevo consenso (justificando la globalización capitalista), en tanto ofrece serias limitaciones a la expansión del mercado. La concepción de democracia también es más que superficial, al legitimar solo formalmente esta nueva etapa sin proponer ninguna revisión del pasado dictatorial latinoamericano. En síntesis, la República Argentina está inmersa desde 1983, en un proceso donde el mercado se enfrenta a la misma existencia del Estado-Nación moderno. Se continua, de esta manera, la labor iniciada por las dictaduras de las décadas del 60 y el 70, a partir de la instalación de una democracia débil pero que pudiera llevar adelante las reformas necesarias para el éxito total del mercado.

Así, esta destrucción del proyecto de Estado-Nación en Argentina (digo proyecto, ya que es dudoso afirmar la concreción total del mismo en Argentina) comenzó entonces con la última dictadura militar (1976-1983), la más sangrienta de la historia con 30.000 personas desaparecidas, a partir de la gestión de Martinez de Hoz como ministro de economía. Pero no podemos negar que esta dictadura contó con un amplio consenso en los distintos sectores de la población y que su final solo llegó con la fallida aventura militar en las "Islas Malvinas". Los gobiernos democráticos que vinieron luego de esta dictadura, profundizaron la destrucción de este Estado-Nación y terminaron consolidando la construcción de la Argentina como simplemente un "mercado". Raúl Alfonsin, primer presidente electo en esta última etapa democrática (por el centenario y tradicional partido representante de las clases medias, la Union Cívica Radical), solo intentó administrar las nuevas reglas de juego de apertura económica, desindustrialización y ajuste estructural heredadas de la dictadura militar. Incluso fue el precursor del nuevo proceso de privatizaciones de las empresas de servicios públicos y productivas en manos del Estado. Pero fue más precisamente Carlos Saúl Menem (segundo presidente constitucional luego de Ricardo Alfonsín) como presidente electo por el populista Partido Peronista, quien terminó de convertir a la Argentina en uno de los mayores "experimentos neoliberales". Paradójicamente fue el mismo Partido Peronista que en la década de los cuarenta profundizó la consolidación del Estado-Nación de la mano de su líder y creador Juan Domingo Perón, quien en los años noventa completaría el proceso de destrucción de este Estado-Nación. Pero nuevamente es necesario hacer explícito el muy amplio consenso de este gobierno peronista-neoliberal en las grandes mayorías, pues logró reunir los sectores altos con las clases más bajas y también con importantes porciones de las clases medias. Tanto consenso logró que gobernó durante dos periodos seguidos elegido por amplios porcentajes mayoritarios de la población. La destrucción del Estado durante el gobierno de Menem (y de su ministro de economía Domingo Cavallo), fue total. Todas las empresas esstatales de servicios públicos fueron "regaladas" a los capitales locales y transnacionales (españoles, chilenos, franceses, italianos, norteamericanos, etc.). El Estado además comenzó a desatender fuertemente la educación y la salud y permitió y favoreció una muy fuerte concentración de la riqueza en pocas manos que fue generando niveles de pobreza alarmantes (alrededor del 30% de la población al final del gobierno de Menem). Pero al mismo tiempo, con el plan de convertibilidad, logró frenar el proceso de "hiperinflación" que venía padeciendo el país(1). Esto fue la clave de su éxito electoral. Al ser un gobierno peronista, las protestas de los sindicatos, los trabajadores y en general de los sectores de clase baja fueron casi inexistentes. Solamente existieron algunas manifestaciones de trabajadores desocupados pidiendo subsidios de desempleo y surgió un nuevo sindicato (Central de Trabajadores Argentinos, CTA) que desarrollaba cierta resistencia y realizaba algunas manifestaciones de protesta. Mientras tanto, las clases medias festejaban la "estabilidad" de los precios sin hinflación, las clases más altas festejaban su triunfo total sobre el ya inexistente Estado, y las clases populares seguían sin cuestionamientos su tradicional seguimiento al Partido Peronista.

Pero la "fiesta" neoliberal basada exclusivamente en la "rapiña económica " fue llegando a su fin. El pago de los intereses de la deuda fue creciendo en forma exponencial de forma que buena parte de los recursos públicos estaban destinados a ello, las inversiones del exterior se fueron agotando (crisis del Tequila y del Sudeste Asiático mediante), la pobreza y la exclusión de amplios sectores de la población crecía y la corrupción en los gobiernos nacionales y locales era una noticia de todos los días. Este último factor fue el determinante para que importantes sectores de la población, especialmente las clases medias, se decidieran a elegir a una Alianza entre la Unión Cívica Radical y el Frepaso, un nuevo partido surgido en los últimos años como escisión del Peronismo y al cual se le unieron ciertos sectores social-demócratas y de centro izquierda. Así, De La Rúa (viejo político del ala más conservadora del Radicalismo) se hace cargo de la presidencia en 1999. Pero si un gran poder de iniciativa caracterizó a Carlos Menem (a favor, por supuesto, de los grandes grupos económicos locales y extranjeros), la parálisis en la toma de decisiones caracterizó al gobierno de De La Rua. En consecuencia, continuaron creciendo la concentración económica, la exclusión y la pobreza. Incluso la promesa de luchar contra la corrupción quedó en la nada, descubriéndose un gran acto de corrupción a partir de un "estímulo" en dinero (coima) girado por el Poder Ejecutivo hacia la Cámara de Senadores a fin de votar favorablemente un proyecto de ley de reforma laboral. Llevado a cabo por los allegados más cercanos al propio presidente De La Rua, involucró a legisladores del Partido Peronista y a grandes empresas de capital nacional y multinacional.

Como ya se dijo, durante el gobierno de Menem las manifestaciones de protesta fueron escasas, concentradas fundamentalmente en trabajadores desocupados y la CTA. Pero la represión por parte del gobierno fue muy contundente con decenas de muertos. Las protestas de los trabajadores desocupados comenzaron a darse en diferentes regiones del país pero excluyendo, al principio, el área metropolitana de Buenos Aires. La terrible crisis de las economías regionales terminó dejando a millones de personas sin trabajo. Las protestas más paradigmáticas fueron las que se llevaron a cabo en repetidas oportunidades en las áreas petroleras de Tartagal (provincia de Salta) y de Cutral-Co (provincia de Neuquén). La privatización de la antigua empresa petrolera estatal YPF dejó a miles de personas sin trabajo generando una situación de extrema pobreza a nivel regional, mientras los rendimientos de Repsol (empresa de capitales españoles que se quedó con YPF) crecían en forma exponencial. Las manifestaciones de protestas de Cutral-Co y Tartagal se generaron justamente unos años después de este proceso. El escenario estaba conformado por empresas con millonarias ganancias y amplios sectores de la población (que basaron su economía durante décadas alrededor de la estatal YPF) en una situación de pobreza extrema. Pero durante varios años las protestas populares que se manifestaban a través de los cortes de rutas ("piquetes") solo pedían un subsidio de desempleo o en el mejor de los casos algún trabajo mínimo, sin cuestionamientos al modelo. Esto se fue repitiendo e incrementando en casi todos los rincones del país. El nuevo sindicato llamado CTA que nucleaba principalmente a docentes (de escuelas públicas) y otros empleados estatales comenzó también con manifestaciones de protesta (a diferencia de los sindicatos mayoritarios de clara filiación Peronista) pero con demandas que implicaban una cierta crítica al modelo neoliberal en si mismo. Justamente los docentes y los empleados estatales fueron y siguen siendo uno de los perjudicados directos de la destrucción del Estado(2).

Si bien estas y otras manifestaciones opositoras fueron levemente creciendo en intensidad en todo el país (a medida que la pobreza y la exclusión social aumentaban) todavía eran vistas por la gran mayoría de la población con escaso interés, la cual llegó incluso en muchos casos a oponerse a los cortes de ruta por las "supuestas molestias" que esto ocasionaba. Los grandes medios de comunicación incentivaron fuertemente este sentimiento contrario a las protestas. Es necesario agregar también que las diferentes protestas iban incorporando lentamente una toma de conciencia respecto a las causas de la crisis, por lo cual el modelo neoliberal comenzó a ser cuestionada más fuertemente. Los piquetes, cortes de rutas y diversas formas de protestas de los trabajadores desocupados comenzaron tambíen a realizarse en la toda la zona metropolitana de Buenos Aires, confluyendo en mucho casos con las manifestaciones y protestas de la CTA. En este contexto se constituye, a fines de los años noventa el Frente Nacional de Lucha contra la Pobreza (FRENAPO) que plantea un modelo alternativo al neoliberal con un fortalecimiento fundamental del mercado interno a través de una serie de medidas que giran en torno a un subsidio por desempleo (llamado por ellos "de empleo y formación")(3). Mientras tanto la Confederación General del Trabajo (CGT) de explícita filiación Peronista, se escindió en dos corrientes, la CGT oficial, quien siguió apoyando el modelo neoliberal y el Movimiento de Trabajadores Argentinas (MTA) quien comenzó a manifestarse en contra del modelo. Vale aclarar que ambas confederaciones sindicales estaban igualmente conformados por dirigentes fuertemente cuestionados por corrupción, enriquecimiento ilícito, y traición.

Durante el gobierno de De La Rua, la crisis económica se agudizó velozmente lo que provocó que buena parte de las clases medias (que había sido el sostén principal de su elección a presidente) comenzara a criticar y a descreer de la "política" en su conjunto. El descontento se manifestó a los dos años de gestión, cuando el partido de gobierno perdió rotundamente las elecciones para la renovación parlamentaria de septiembre del 2001. Mas del 30% de los votos fueron nulos o en blanco (expresando precisamente el descreimiento en la política y coincidiendo con uno de los principios básicos del neoliberalismo), el Peronismo llegó al 40%, y la izquierda marxista(4) realizó la mejor elección de su historia logrando obtener 3 diputados a nivel nacional (con casi el 30% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires)(5). La situación económica se agudizaba mientras los niveles de renta de los grandes grupos económicos basados fundamentalmente en los servicios, la exportación de productos primarios y fundamentalmente en la especulación financiera, se mantenían altísimos. La fuga de capitales al exterior continuaba desangrando la liquidez interna. Ante esta crisis buena parte de los depósitos bancarios, especialmente de los grandes inversores, comenzaron a ser retirados. La sangría bancaria aumentó en forma alarmante hasta que los grandes bancos y el equipo económico del gobierno (liderado otra vez por Domingo Cavallo) decidieron decretar el congelamiento de los depósitos bancarios dejando atrapados los ahorros de buena parte de la clase media dentro del ya tristemente celebre "corralito".

Las manifestaciones de protesta seguían en aumento, aunque con muy escasa coordinación entre ellas, hasta que a mediados de diciembre de 2001, y luego de decretarse el "corralito", se comenzaron a gestar una sucesión infinita de "saqueos" a supermercados y diversos comercios de comestibles (incentivados en algunos casos por el propio Partido Peronista en un claro intento por desestabilizar al ya muy débil gobierno de la Alianza). El presidente De La Rua solo tuvo capacidad política para dictar el día 19 de diciembre el "estado de sitio" en todo el país. La reacción de la población fue instantánea gestándose una de las mayores reacciones populares de la historia argentina luego del surgimiento del peronismo en octubre de 1945. En Buenos Aires y en otras grandes ciudades del país la población salió a la calle inaugurando el "cacerolazo" con la consigna "que se vayan todos". Decenas de miles de ciudadanos, fundamentalmente de clase media ocuparon toda la ciudad y se concentraron en la histórica Plaza de Mayo. Es importante recalcar la fuerza y el significado de este "que se vayan todos" pues expresaba un fuerte rechazo a todos los políticos sin distinción, considerados los (únicos) culpables de la crisis argentina, es decir la política era una mala palabra (a esta altura todavía no existían cuestionamientos populares importantes al poder económico y tampoco una autocrítica por el apoyo masivo dado a la política neoliberal).

Al día siguiente las manifestaciones de protesta prosiguieron y la represión policial ordenada por el presiente De La Rua con el visto bueno del Peronismo fue brutal, contándose con 5 muertos civiles en la Plaza de Mayo y más de 20 muertos en todo el país.

El Peronismo, ávido de poder, le quitó todo apoyo a De La Rua, quien no tuvo más remedio que renunciar a su cargo. El Peronismo tenía ahora de nuevo el campo libre para apoderarse del gobierno. Tras dos días de presidencia provisional de Ramón Puerta (Senador Peronista) asume Adolfo Rodriguez Saa (gobernador Peronista de la cuasi feudal provincia de San Luis) como presidente elegido por el parlamento. A la semana de gobierno, la mayor parte del Peronsimo le quita su apoyo y ante un nuevo "cacerolazo" multitudinario Rodriguez Saa renuncia el día 31 de diciembre. Luego de tres días de incertidumbre con la presidencia provisional de Eduardo Camaño (Peronista y presidente de la Cámara de Diputados) los grandes bloques mayoritarios del parlamento (Peronismo, Union Cívica Radical, Partidos Provinciales y una parte del Frepaso) le otorgan la presidencia a Eduardo Duhalde quien fuera vicepresidente de Carlos Menem en su primer mandato y luego el gobernador de la provincia de Buenos Aires (el mayor distrito de la Argentina) sumergida en una profunda crisis social y económica. Duhalde asumió con toda la fuerza que le otorgaba el Peronismo bonaerense (pero con un tibio apoyo del resto del "aparato Peronista") y con un fuerte acuerdo con el Radicalismo, conducido ahora nuevamente por el ex-presidente Raúl Alfonsin.

El rechazo popular de la mayor parte de la población ante todo este proceso de renuncias y elecciones de políticos conocidos y repudiados fue importante aunque de manera muy dispersa y con muy escasa organización. El congelamiento de los depósitos bancarios se mantuvo sin alteraciones durante todos estos gobiernos, agudizándose incluso con el actual gobierno de Duhalde al pesificarse 1 a 1,40 todos los depósitos en dólares previa devaluación que llevó al dólar a una cotización en constante aumento. Nuevamente los bancos generaron multimillonarias ganancias a expensas de la población. Pero lo realmente sorprendente de esta situación fue que por primera vez en las ultimas décadas buena parte de la población comenzó a comprender la terrible injusticia sobre la que se sustenta el modelo neoliberal, a pesar de haberlo apoyado durante tantos años. Esto implico que lentamente la consigna "que se vayan todos" fue cualificándose y transformándose en "que se vayan todos los mentores del modelo neoliberal, incluyendo al poder económico". Además, mientras hasta fines del año 2001 la mayor parte de la población se desinteresaba por las políticas de gobierno, ahora comienza a discutirse el modelo de país deseado. Esto se lo puede ver fundamentalmente en las nuevas formas de organización política que se están gestando en los distintos barrios del área metropolitana de Buenos Aires y en algunas otras ciudades del país a partir de las "asambleas populares (o barriales)". En estas asambleas populares se ha comenzado a discutir principalmente los problemas locales referentes al trabajo, la salud y la infraestructura urbana del barrio, pero se debate también en forma importante la situación económica y política general del país. Estas asambleas populares se realizan una vez a la semana, generalmente en alguna plaza y otro lugar público y al aire libre. Los participantes libremente efectúan análisis de las situaciones barriales y nacionales y también plantean posibles propuestas de solución, las cuales se debaten y discuten llegando a alguna decisión o resolución final por medio del voto de todos los asambleistas. Una vez a la semana también, en día domingo, se realiza la asamblea interbarrial en Parque Centenario (ciudad de Buenos Aires) con la intención de complementar y, en la medida de lo posible, unificar criterios de análisis y líneas de acción a seguir. Cada uno de los participantes de esta asamblea interbarrial lo hace mayoritariamente a título personal y no necesariamente en representación de su asamblea barrial, más allá que luego comente en su barrio las resoluciones de la asamblea interbarrial; pero también se da el caso que distintas asambleas barriales envían "delegados" a esta interbarrial. Todavía es un fenómeno muy nuevo, por lo cual muy heterogéneo y en proceso de organización. Pero el hecho que la figura del "delegado" no sea la regla común a todos, está demostrando, el rechazo, o por lo menos el cuestionamiento a la democracia representativa y el inicio de incipientes mecanismos de democracia directa. Algunos de estas asambleas populares está proponiendo la realización de una Asamblea Constituyente, mecanismo formal de reforma de la Constitución Nacional, como única salida institucional a la crisis de país. Esto último está particularmente impulsado desde ciertos partidos marxistas de base trotskista con fuerte presencia en muchas de estas asambleas.

Hasta el momento se registran aproximadamente 70 asambleas barriales en la ciudad de Buenos Aires que se reúnen semanalmente. Pero es mucho más difícil conocer la cantidad de este tipo de asambleas existentes actualmente en el resto del país, debido a la escasa información disponible. Teniendo en cuenta esta limitación, se podría estimar que al menos entre 40 y 50 asambleas barriales estarían funcionando en el área metropolitana del Gran Buenos Aires y también otras tantas en el resto del país. Es posible que efectivamente se estén desarrollando muchas más asambleas en toda la república, pero debido al embrionario nivel de organización de las mismas y también a la premeditada desinformación por parte de los grandes medios de comunicación, es muy difícil saber con una mayor precisión la real envergadura de este nuevo fenómeno. En relación al nivel de participación de la población en estas asambleas, obviamente es muy variable. Pero sin embargo se puede establecer que en las asambleas los participantes se pueden contar por decenas y en la interrbarrial por centenas.(6).

Como se dijo más arriba, la misma democracia representativa esta en juego pues estas asambleas populares se manejan a través de la democracia directa sin representantes. La sensación general es la de un gran fraude realizado hacia la población por la inmensa mayoría de los políticos y una estafa provocada por los grandes grupos económicos. Si bien todavía en estas asambleas populares no se logró delinear una salida a la crisis por lo incipiente de la organización y por la inexperiencia política de los participantes, quienes muchas veces sostienen rechazar la política misma, no se vislumbra ninguna posibilidad de apoyo por parte de estas asambleas populares de la tradicional salida a las crisis en Argentina que son los golpes de estado dados por militares. El multitudinario acto en conmemoración del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 es una prueba importante al respecto, pues además de la acostumbrada participación de los organismo de derechos humanos y los partidos de izquierda, las distintas asambleas populares tuvieron una asistencia masiva. Así, la democracia directa, la participación popular y el rechazo del modelo neoliberal son los ejes dominantes, pero también la independencia respecto a cualquier partido político que hasta incluso coincida con sus planteamientos. Las protestas semanales contra la corrupción en la Suprema Corte de Justicia se nutren incluso de muchos de los miembros que participan de estas asambleas. Además en el centro porteño todos los días se producen manifestaciones de protesta en contra de los bancos, habiéndose producido importantes destrozos a sus instalaciones al ser estos el principal objetivo de la furia popular. Esto llevó a que los propios bancos tuvieran que "amurrallar" sus fachadas con estructuras especialmente construidas a tal fin.

El desafío más importante que hasta ahora se han planteado estas diferentes y fragmentadas manifestaciones de protestas es justamente la unificación de las mismas para reunir fuerzas. Esto se esta intentando entre las movilizaciones y cortes de rutas de los desocupados y las asambleas barriales, pero recién se esta iniciando este proceso difícil dado el escaso nivel de experiencia política.

Mientras este incipiente grado de organización política se produce en ciertos sectores de la población, el resto permanece expectante sin participar y esperando que la situación económica no empeore. Pero sin lugar a dudas, los sucesos que se vienen acaeciendo representan una verdadera transformación en la política y la sociedad argentina de las últimas décadas. El gran desinterés y apatía de la mayor parte de la población argentina hacia las decisiones políticas y económicas de destrucción del Estado-Nación, tanto durante la dictadura militar como durante los sucesivos gobiernos democráticos posteriores, ha tenido un vuelco en los últimos meses al comenzar este proceso de rebelión y participación popular. Igualmente el final de esta situación es abierto. Esto es así tanto porque la crisis económica es muy profunda poniendo incluso a los grandes capitales en duda respecto al camino a seguir para perpetuar los multimillonarios niveles de ganancia, como porque el FMI y el renovado gobierno conservador de EEUU parecen favorecer la quiebra total de la Argentina de tal manera de facilitar sus planes de dominio a través del ALCA y la "guerra contra el terrorismo". Y también porque el nivel de la protesta y el grado incipiente de organización política popular todavía no vislumbra una salida a la crisis, además de no tener tampoco, hasta el momento, la fuerza suficiente para provocar un cambio drástico de rumbo que permita la construcción de una sociedad igualitaria, justa y solidaria que termine con el modelo neoliberal que ha transformado a la Argentina en nada más que un "simple mercado".


Marzo de 2002                           

 

Notas

1. Para una historia de la inflación argentina puede consultarse, entre otros, G. Vitelli: Cuarenta años de inflación en la Argentina: 1945-1985, Buenos Aires, Legasa, 1986.
2. Para ampliar este punto puede consultarse, M. Gomez: "La conflictividad laboral durante el plan de convertibilidad (1991-1995)", en Cuadernos del Sur 22/23, 1996; A. Piva: "La década perdida. Tendencias de la conflictividad obrera frente a la ofensiva del capital (1989-2001)", en Cuadernos del Sur 32, 2001.
3. Más información en el sitio web del Frenapo: http://www.consultapop.com.ar/
4. Es importante aclarar que la mayoría de estos partidos marxistas (pero no todos) mantienen todavía un fuerte dogmatismo y una caracterización revolucionaria de la situación argentina actual. Vale remitirse a los siguientes sitios web para más información: Partido Obrero: http://www.po.org.ar/ , Movimiento Socialista de los Trabajadores: http://www.mst.org.ar/ , Partido Comunista de la Argentina: http://www.pca.org.ar/principal.html , Partido de los Trabajadores por el Socialismo: http://www.pts.org.ar/. Con una posición crítica frente al "centralismo democrático" de la izquierda más tradicional fue fundada una nueva organización política que llegó a obtener dos de los tres diputados a nivel nacional, esta es Autodeterminación y Libertad: http://www.autodeterminacionylibertad.8k.com/home.htm
5. Un análisis más detallado de estas elecciones complejas se encuentra en A. Bonnet: "Elecciones 2001: nadie vota a nadie", en Cuadernos del Sur 32, Buenos Aires, 2001.
6. Mas información respecto a las asambleas barriales y los cacerolazos se encuentra disponible en algunos sitios web creados recientemente: http://www.plazademayo.com/ ; http://argentina.indymedia.org/ ; http://elcacerolazo.com/ ; http://www.piketes.com.ar/ ; http://www.calsnet.net/argentinaarde ; http://www.guiacacerolera.com.ar/ ; http://caceroleando.8m.com/ ; http://www.cacerolazo.com/cacerolazo/

 

 




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