Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 5 (primer semestre de 2002)  
number 5 (first semester of 2002)
                   pajaro.GIF (940 bytes)

 

 

Reflexiones sobre los cambios de la agricultura
en la Región Pampeana

 

Silvia Mabel Mussari*

 

 * Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. Est- Exp. Delta del Paraná. E-mail: silmuss@infovia.com.ar

   

Así como a mediados de la década del setenta la agricultura pampeana formalizó una nueva etapa de modernización y crecimiento; los primeros años de la década de los noventa, la mostraron transitando por lo que muchos denominan "el boom agrícola". Mientras que el principal actor del fenómeno de los setenta fue el contratista, en la actualidad la figura preponderante es el inversor extra-agropecuario, tanto directo como institucional. La aparición de este último fue anterior a la etapa política iniciada en 1989 y su ingreso se produjo, entre otras formas, a través de sociedades con algunas empresas contratistas. De esta alianza se deriva el antecedente más cercano de los modernos Fondos Comunes de Inversión Agrícola, que sin embargo, como toda estrategia socio-económica, posee una complejidad que no se agota aquí; sino que es un emergente de múltiples relaciones. Aquello que sí promueve el aumento constante de esta nueva modalidad de inversión es la implementación de un paquete de políticas activas diseñadas por el Estado a partir de 1990.

Respecto de los Fondos Comunes de Inversión Agrícola, se podría destacar que su evolución nos indica no sólo una transferencia de capitales desde otras actividades a la agricultura sino que además pareciera haber acelerado el crecimiento de superficies abarcadas por la producción, es decir fueron continuadores y profundizadores del aumento de concentración de tierra. Si bien, este proceso no es nada novedoso, presenta a nivel coyuntural una característica distintiva: los grandes concentradores de tierras son grupos extranjeros. El ejemplo más claro lo aporta la empresa Cresud quien contabiliza entre trescientas y cuatrocientas mil hectáreas principalmente ubicadas en la pampa húmeda. Si nos apartamos de la región pampeana, se verá que en la Patagonia el Grupo Benetton, contaría con aproximadamente novecientas mil hectáreas de su propiedad.

Desde los Fondos Comunes de Inversión Agrícola, existe otro ejemplo: CFI, Corporación Financiera Internacional, sector del Banco Mundial para inversiones privadas, ha obtenido un lugar en la Sociedad Gerente de uno de los Fondos Agrícolas, por su fuerte participación como cuotapartista.

Retomando el concepto de contratista, el análisis de esa figura ha sido planteada por Felipe Solá (Solá, Felipe, 1985) A partir de la lectura de su trabajo se desprende que el contratista fue el verdadero motor del cambio tecnológico que derivó en el aumento de la producción, en la región pampeana, hace treinta años. De allí, se deduce por qué los inversores de origen no agropecuario, los eligen para futuras sociedades a partir de las cuales ingresar en el agro pampeano, ya que la emergencia de la figura del contratista puede haber sido causada por su comportamiento netamente empresarial. De aquí en más, la decisión sobre la gestión del proceso productivo ya no la realiza el propietario de la tierra sino que se transfiere a otro actor: el contratista. Por lo tanto, sería lógico pensar en la posibilidad de un desfasaje, un desencuentro, un desvío entre conservación de los recursos naturales y rápidos resultados económicos.

Desde ese lugar, uno de los interrogantes que parece importante tematizar a partir de estas primeras reflexiones, surge justamente de esa instancia: hasta dónde, alguien que trabaja tierras de terceros puede alcanzar plena conciencia de la necesidad de conservación de los recursos naturales, si en lo inmediato, las ganancias se perfilan más que interesantes ? En líneas generales, la lógica empresarial se basa en la relación costo-beneficio, con la tendencia a un esquema de pensamiento de tipo cortoplacista y en búsqueda de mayores ingresos en el menor lapso de tiempo. En ese sentido, una posible consecuencia de esa actitud es tener algún tipo de participación en la degradación de recursos naturales a los cuales no los une ninguna relación de propiedad.

En un contexto totalmente diferente, partiendo ahora del plano internacional, cuyas motivaciones no pueden obviarse ya que condicionan la aproximación y utilización real de las innovaciones tecnológicas, se logra observar que la posición de cada bloque económico respecto de la riqueza, se verá reflejado tanto en el discurso hacia adentro y hacia fuera, como en las políticas medioambientales que postulan a lo largo del tiempo. Cuando la degradación de los recursos impide acrecentar la rentabilidad en áreas consideradas estratégicas, recién entonces se pensará en alguna forma de conservación y se empezará a proyectar a largo plazo. En ese sentido, la agenda de lo sustentable se conformará según problemáticas y necesidades bastante diferentes, de acuerdo a la procedencia de los planteos. Si se piensa en el bloque del Mercosur, no se puede dejar de mencionar la sustentabilidad social.

Esta situación, por su circularidad, se acerca a un tema que necesita continuas evaluaciones, ya que uno de los efectos del modo actual de crecimiento económico es la fuerte desigualdad que produce y que conforma situaciones de exclusión social, tanto si se compara bloques, países como si se relaciona diferentes regiones o sectores de un mismo país. A esto se podría agregar que la gran cantidad de innovaciones tecnológicas no siempre se distribuyen entre todos los productores de forma equitativa; situación que profundiza aún más la brecha entre los que pertenecen al sistema y la mayoría que soporta la exclusión. Los altos costos sociales derivados de decisiones que no tienen en cuenta el crecimiento equitativo, es una realidad que no se puede desconocer en esta región del mundo.

En definitiva, cabe suponer que los únicos límites eficaces al acelerado y tal vez salvaje, crecimiento del capital, se los fue poniendo la naturaleza a través del deterioro de los recursos no renovables.

Desde otro ángulo, también se menciona otra problemática: la privatización del conocimiento una vez que el ámbito de lo privado como motor del crecimiento económico que incluye la producción agropecuaria, dirige la posesión o no, de un cierto tipo de saberes a partir del reconocimiento de los mismos como parte del posicionamiento estratégico de la empresa y por lo tanto, sin capacidad de difusión. Esto pareciera ocurrir cuando el estado se torna prescindente y al desligarse de su rol de incentivador de crecimiento económico con equidad social, promueve un saber fragmentario, no necesariamente extensivo a todo el cuerpo social.

Los Fondos Comunes de Inversión Agrícola abren una nueva perspectiva de análisis del concepto de economía de escala, concepto que si bien antiguo, parece tener la capacidad de reinscribirse, reinstalarse siempre bajo formas distintas. Lo jurídico transparenta, legaliza una modalidad que ya estaba presente en los pool de siembra: el trabajo a escala. Esta característica permite asimilar en cierta forma, los Fondos Comunes de Inversión Agrícola con el fenómeno del supermercadismo.

En ambos modos de gestión empresarial, la idea básica es la misma: obtener mejores precios y profesionalizar las tareas en forma creciente. Su éxito instaura un dispositivo por el cual, pequeños productores y almacenes de barrio podrían desaparecer del mercado si no elaboran rápidamente alguna estrategia eficaz.

En el agro pampeano, fueron los pool de siembra quienes entendieron que para utilizar satisfactoriamente las nuevas tecnologías debían operar a escala, motivo por el cual, en cierto modo, motorizaron el proceso de concentración de tierras. En este punto, sería importante evaluar qué relación existe entre esta modalidad de gestión y el incesante deterioro de los suelos en la región pampeana a partir de la década de los ochenta.

Cuando nos situamos en lo tecnológico, por un lado se reconoce que existen características negativas en algunas nuevas tecnologías; por otro, se intentan nuevas estrategias como siembra directa, biotecnología, etc; sin embargo, parece como si quedara un largo camino para entender que "una definición del concepto de desarrollo sustentable debe ser lo suficientemente amplia como para que los conceptos de crecimiento con equidad y conservación del ambiente queden subsumidos en la misma. Esto implica que el concepto de sustentabilidad debe necesariamente incorporar criterios políticos, socio-económicos, demográficos y también ecológicos" (Biondolillo, Aldo - 1991)

Para finalizar estas reflexiones, que intentan revalorizar y reinstalar el procedimiento de la pregunta, de la duda en lugar de las afirmaciones cerradas como forma de construcción social del conocimiento, se considera relevante proponer además, la revisión de temas tales como:

  • El crecimiento económico a expensas de la explotación masiva, extractiva de recursos naturales, estudiando con mayor detenimiento algunos casos, como el holandés o el chileno; pudiendo establecer comparaciones con Argentina.

  • El auténtico replanteo de "lo sustentable", realista y abarcativo donde tanto productores, investigadores, inversores como otros sectores socio-económicos, puedan discutir, horizontalizar posiciones en cuanto a la verdadera importancia de los recursos sociales y naturales.

  • La posibilidad que, habilitados por el concepto de propiedad privada, algunos de los actores desconociera la problemática sustentable, entonces se podría ejercer sobre ellos algún tipo de control ? Y, si la respuesta es afirmativa, quién lo ejercería ?

  • Puede ser este el momento de un claro accionar conjunto de todas las organizaciones a quienes les interese la sustentabilidad. Pero no como compartimientos estancos y desagregados, sino con realidades que permitan visualizar que es posible la obtención de ganancias, planificando a largo plazo y cuidando los recursos.

  • Pensar a dónde se dirigen, las actuales conductas generalizadas, con cierto sesgo autodestructivo.

 

 

Bibliografía:

ABRA, Instituto de Formación Bancaria: Ayer plazos fijos. Mañana ...fondos de inversión. Buenos Aires, 1996.

BIONDOLILLO, Aldo: Los recursos naturales y el desarrollo rural sustentable. INTA, Instituto de Economía y Sociología Rural, Documento de Coyuntura Nº 6. Buenos Aires, 1991.

Foucault, Michel: Microfísica del poder. Buenos Aires, Editorial Planeta, 1994.

IICA, Varios Autores: La agricultura pampeana. Transformaciones productivas y sociales. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica – CISEA, 1988.

Justo, Alicia y Mussari, Silvia: Anteproyecto Fondo Forestal Sustentable. Buenos Aires, INTA, Instituto de Economía y Sociología Rural, 1998 (Sin editar).

Justo, Alicia: "Los inversores ponen los pies en la tierra". Periódico Clarín - Suplemento Clarín Rural. Buenos Aires - 30/08/97.

SOLA, Felipe: Empresas y sujetos sociales en la agricultura moderna. Hacia un nuevo modelo de comportamiento. Buenos Aires, Centro de Investigaciones sobre el Estado y la Administración (CISCA), Documento Nº 7, 1985. 

 




       Portada/Cover     Editorial     Contenido/Contents 
Instrucciones para los autores /Instructions for Authors  
Consejo Editorial/Editorial Board

 



Theomai: palabra de origen griego que significa ver, mirar, contemplar, observar, pasar revista, comprender, conocer
Theomai is a word of greek origin wich means: to see, to contemplate, to observe, to understand, to know

theomai@unq.edu.ar


Revista Theomai es una publicación de la Red de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo
Theomai Journal is published by  Society, Nature and Development Studies Network
Coordinadores/Coordinators: Guido P. Galafassi, Adrián G. Zarrilli

Universidad Nacional de Quilmes