Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 7 (primer semestre de 2003)  
number 7 (first semester of 2003)
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El 5 de enero del presente año, salió en la prensa guatemalteca un artículo de Emma Bonino, parlamentaria europea y dirigente del Partido Radical transnacional italiano, quien se dirige al movimiento no global planteándole varias preguntas. Ileana Valenzuela, consultora socio ambiental, que trabaja como parte del Grupo Solidario de Acción y Propuesta de Petén, contra el modelo de sociedad que se trata de seguir imponiendo a los pueblos de mesoamérica con planes como el Plan Puebla Panamá y los Tratados de Libre Comercio, y por la construcción de un nuevo modelo de sociedad responde a sus preguntas tratando de situarse fuera de los estereotipos que contraponen globalización contra no global, proteccionismo contra libertad de comercio, etc., y de abrir un dialogo que nos permita situarnos conceptual y teóricamente fuera del marco del capitalismo (bajo su forma neoliberal) y comenzar a imaginarnos un mundo nuevo.

 

Respuesta al artículo de la Sra. Emma Bonino:
¿Globalización? Sí, gracias,

aparecido en Siglo XXI del 5 de enero de 2003

 

Ileana Valenzuela (1)


El Remate, Flores, Petén, Guatemala, 20 de enero del año 2003

 

Estimada Sra. Emma Bonino:

Me permito contestar a las preguntas que dirige a los militantes del movimiento "no global" en el artículo ¿Globalización? sí, gracias, aparecido en el Siglo XXI de la ciudad de Guatemala el 5 de enero del presente año, pues me identifico con el movimiento que se opone a la globalización neoliberal y desde hace varios años estoy tratando de analizar algunas cuestiones, entre las que se cuentan las que usted plantea. La felicito por expresar directamente sus inquietudes pues, sólo la apertura de un amplio dialogo a todos los niveles en el que se puedan discutir estos problemas puede permitir que avancemos en la clarificación de conceptos, marcos teóricos y metodologías y podamos llegar a definir nuestras estrategias de construcción del futuro.

Antes que todo, quiero dejar muy claro que no somos un movimiento "no-global", como la prensa y algunas personas como usted pretenden calificarnos. El movimiento que se opone y resiste a la globalización neoliberal no está, de ninguna manera, en contra de la globalización de la solidaridad, de la democracia, del arte y de la ciencia, ni contra ningún tipo de globalización que vaya dirigido hacia la construcción de un futuro para la humanidad más digno, justo y equitativo, por lo que nuestro movimiento podría llamarse, con mayor acierto, "Por un Mundo Digno y Solidario" (2). El movimiento contra la globalización neoliberal se opone a la globalización impulsada por las grandes transnacionales y los mercados financieros, basada únicamente en la obtención y acumulación cada vez mayor de poder, ganancias monetarias y recursos, sin ninguna consideración ni social ni ecológica. O sea, a una globalización neoliberal que podemos identificar directamente con el imperialismo, con el militarismo y con la guerra, que se expande a todos los rincones del mundo a costa de la explotación de los seres humanos y de la naturaleza a los que reduce en mercancías, carne de cañón, o deshechos que hay que exterminar, como lo ha hecho con tantas culturas y personas, si ya no sirven para sus fines de lucro y poder político. Es a esta última globalización a la que nos oponemos, afirmando que otro mundo es posible únicamente acabando con el capitalismo y comenzando a dar pasos concretos para construir otro sistema socio-económico. Negamos que las premisas, objetivos y valores de la globalización neoliberal sean perennes porque la historia ha demostrado desde siempre que cuando un sistema socio-económico es caduco y no responde más a las necesidades mínimas de los seres humanos (como por ejemplo, que todo el mundo coma adecuadamente y tenga trabajo digno) puede y debe ser substituido por otro sistema con otras premisas, objetivos y valores sociales. No creemos que el sistema económico capitalista, en su fase neoliberal, sea el único sistema viable y pensamos que los recursos naturales, la tecnología y los seres humanos pueden organizarse diferentemente con otros fines que los de simplemente hacer y acumular cada día más poder, dinero y bienes materiales. Entonces, tenemos un gran reto por delante: destructurar el sistema desigual y destructor en el que vivimos al mismo tiempo que vamos construyendo, a todos los niveles, el nuevo mundo con el que soñamos. Una vez esto aclarado, prosigo contestando sus preguntas, según mi punto de vista:

 

1.- ¿Es posible que alguien piense realmente que produciendo menos riqueza puede resultar más fácil el combate contra la pobreza?

La tranquilizo Sra. Bonino, no creo que nadie piense realmente que produciendo menos riqueza puede resultar más fácil el combate contra la pobreza pero, ¿quien le ha dicho a usted que los militantes del movimiento contra la globalización neoliberal piensen eso? Que yo sepa, todos queremos el incremento de la riqueza en el mundo. La única cosa que hay que dejar bien clara es que, lo que los representantes de la globalización económica actual consideran creación de riqueza (contabilizada únicamente en dinero) para nosotros representa más bien el empobrecimiento de la mayoría de la población mundial, la destrucción de la naturaleza, la violencia, la criminalidad y la guerra. Por ejemplo, la construcción de un misil para ellos debe constituir el incremento de la riqueza para el país que lo produce y utiliza para bombardear a otros países (para el gran beneficio de la industria y de las elites militares que tienen que renovar sus stocks de armas y pueden seguir ganando dinero y creciendo), ya que el sistema lo contabiliza como un crecimiento del PIB. Pero, para nosotros, la construcción de un misil es un crimen sin justificación, un gran perjuicio para toda la humanidad, un gran desperdicio de recursos que solamente incrementa la pobreza, la violencia y la desolación sociales y ecológicas que existen actualmente.

La creación de riquezas para nosotros no solamente no tiene una connotación monetaria sino que es eminentemente social, cultural y ecológica. Lo que significa la creación de todas las condiciones necesarias para que todos los seres humanos (y no solamente unas pequeñas minorias) tengan una vida digna y felíz. Dicho crecimiento de riquezas (y la eliminación de la pobreza que lleva consigo) únicamente podrá lograrse cuando las poblaciones concientes y organizadas de los países pobres se unan entre si y, junto con las poblaciones pobres de los países ricos, constituyan una fuerza política mundial capaz de imponer una distribución equitativa de las riquezas, de establecer una economía solidaria al servicio de la población mundial y de implantar nuevos comportamientos y actitudes tanto a nivel individual como social.

El crecimiento de la riqueza actualmente se mide, como lo dice usted, por variables macroeconómicas (tasas de crecimiento, inversión, productividad, etc.), pero éstas no tienen nada que ver con el mejoramiento de las condiciones de vida de las inmenzas mayorías ni con la lucha contra la pobreza. Al contrario, mismo cuando la economía de los grandes países ha experimentado altas tasas de crecimiento económico (PIB), muchas veces gracias a la expansión de la industria militar y a la proliferación de la guerra, la polarización entre ricos y pobres en vez de disminuir han aumentado, incluyendo al interior de las sociedades más ricas del planeta, al mismo tiempo que los diferentes ecosistemas eran destruidos o degradados al punto de poner en peligro la base existencial de la misma especie humana (3). Es por ello que, las variables macroeconomicas no sirven para medir la riqueza de la que yo le estoy hablando. Ésta se mediría, más bien, por indices como el número de niños bien alimentados y contentos que contaran con: 1) todos los satisfactores necesarios (escuela, salud, habitat, actividades deportivas y culturales, etc.) para ser felices; 2) una sociedad sin criminalidad ni violencia ni guerra que diera a sus padres estabilidad en sus empleos y la posibilidad de dedicarles el tiempo, la seguridad emocional y todo el cariño que necesitan; 3) un futuro en el que tuvieran asegurado un empleo digno y estable, la posibilidad de formar una familia y dar a sus hijos todo lo que necesitan, así como un seguro que los protejiera adecuadamente en caso de enfermedad, accidente y vejez. Ese sería uno de los indicadores que yo tomaría para medir si la sociedad está creando la riqueza que nosotros queremos para nuestra generación y para las generaciones futuras y para saber en que medida la pobreza está siendo eliminada.

Usted dice que: "Es verdad que perviven grandes islas de exclusión pero me parece igualmente innegable el progreso en términos macroeconómicos que está aportando el embate globalizador contemporáneo al producir riqueza y sacar de la pobreza a enteras regiones del planeta" y, francamente, no se a que regiones se refiere, aunque me gustaría mucho conocerlas y estudiarlas para conocer las razones de su éxito. He vivido varios años en Europa, incluso en ciudades que dicen tener los más altos niveles de vida en el mundo y, si bien es cierto que tienen unas condiciones materiales muy altas debido al progreso del que usted habla, no solamente la pobreza material de una gran parte de la población no deja de incrementarse con el desempleo y la degradación constante de las condiciones sociales y ecológicas (criminalidad, violencia, contaminación del aire y del agua, ruido, tratamiento de basura y deshechos tóxicos inadecuado, etc.) sino que la pobreza moral y afectiva de la población en general es muy grande. Muchos niños tienen escuelas y servicios de salud cada vez más degradados y viven en mayores condiciones de pobreza y violencia a nivel social y familiar, hay familias en las que ni el abuelo ni el padre han tenido nunca un trabajo estable y al adolescente no se le presentan más alternativa que una vida de trabajos precarios, desempleo, alcoholismo y/o criminalidad. Las familias, aún cuando los padres tienen trabajo y dinero, no son felices y mucha gente tiene que tomar cada día más medicamentos para poder soportar la vida estresante y vacía que la sociedad globalizada, que usted defiende, los obliga a llevar. Por lo que según mi índice de crecimiento de riqueza social, medido en términos de la felicidad y dignidad de la mayoría de niños y demás personas, dichas ciudades se encuentran muy cerca (sino por debajo) del 0, a pesar de todas las riquezas materiales que poseen.

Seguramente usted ha viajado muchísimo más que yo y ha tenido la oportunidad de conocer experiencias muy variadas alrededor del mundo por lo que sería muy interesante si pudiera indicarnos más exactamente donde se encuentran las "enteras regiones del planeta a las que el embate globalizador contemporáneo ha sacado de la pobreza" ¿Se refiere usted a los países asiáticos como Corea del Sur que en diciembre de 1996 se constituyó en miembro de la OCDE porque se consideraba que llenaba todos los criterios económicos y políticos de la globalización neoliberal y dos años después sufría una fuerte crisis económica a partir de la cual las condiciones ecológicas y las condiciones sociales no han dejado de degradarse (sin contar que a pesar del progreso material adquirido Corea del Sur ha sido uno de los países donde más se ha explotado y reprimido a la clase trabajadora y ha existido una mayor contaminación ambiental)? ¿Se refiere usted a la Argentina o al Brasil? O, ¿Se refiere usted únicamente a las elites de los diferentes países que cada vez se vuelven más ricas y cada vez quieren más dinero y más bienes materiales para satisfacer sus deseos de poder, vicio, lujo y derroche?

 

2.- Sería interesante comprobar si los procesos de globalización topan con una barrera más alta en vuestra oposición o en las políticas proteccionistas con las que los países del Norte continúan estrangulando a enteros sectores clave de la economía del Sur

Aquí, me parece, usted está hablando de dos cosas muy distintas que no se pueden confundir y a las que según mi punto de vista, muchos tratan de mezclar, precisamente, para confundir a la gente en general y a los militantes del movimiento "no global", como lo llama usted, en particular.

La primera es la que se refiere a la importancia que el movimiento contra la globalización neoliberal da a los procesos que vienen dándose desde principios de los años 80 cuando los índices macroeconómicos empezaron a deteriorarse manifiestamente en el mundo entero. Cuando, para contrarrestar esta tendencia, El Fondo Monetario Internacional (FMI) y El Banco Mundial (BM) comenzaron a aplicar las llamadas políticas de ajuste estructural: privatizaciones, recorte del gasto público en aspectos sociales, promoción de las exportaciones, aumento de la competitividad y regulación del comercio a favor de las transnacionales (eufemísticamente llamada "desregulación"), flexibilidad del trabajo, disminución del rol del Estado, etc. Medidas todas que no son sino la resurrección del capitalismo salvaje que, después de la Segunda guerra mundial había sido relativamente moderado con las políticas keynesianistas (Estado de Bienestar y propulsión de la demanda) que se impusieron con el objeto de reconstruir las economías de Europa y hacer frente al peligro socialista que representaba la Unión Soviética.

Al desaparecer este último peligro, con la caída de los países socialistas a fines de los años 80, el capitalismo se mostró con toda su soberbia y buscó a imponerse de manera salvaje, siguiendo exactamente las mismas recetas con las que se impuso el capitalismo liberal naciente hace más de 200 años, de ahí el concepto de políticas neoliberales (o sea de las políticas capitalistas liberales aplicadas nuevamente sin ningún disfraz). Todo lo cual ha tenido como resultado en el mundo una mayor monopolización y concentración del poder, las riquezas y la cultura en pocas manos, una mayor desigualdad e inseguridad sociales, mayores niveles de desempleo y explotación, una mayor y acelerada destrucción de los ecosistemas y desaparición de la biodiversidad, la imposición de los intereses de las transnacionales e instituciones financieras internacionales sobre los intereses nacionales, una mayor dependencia de los Estados, que se han puesto al servicio de los intereses externos, etc. Pero, la dominación no es solamente económica sino que tiene también una enorme connotación ideológica, política y cultural. Se quiere hacer creer que fuera de la expansión del mercado no puede haber crecimiento económico y no hay ninguna salida ni mejoramiento para la especie humana, que no hay alternativas y que a pesar de todas sus deficiencias e imperfecciones el sistema actual es el mejor que ha existido siempre y por lo tanto el único viable, se tacha de terroristas a quienes no están de acuerdo con esa ideología y se trata de imponer un pensamiento y una cultura únicos basados en el dinero (en tanto que símbolo del poder económico y político), la competencia, el consumismo y la expansión de las políticas neoliberales.

La enorme divergencia entre esta ideología que se trata de imponer como pensamiento único en el mundo y la realidad que la mayoría de seres humanos vivimos todos los días, en los cuatro puntos del planeta, la experiencia histórica de la humanidad, el entusiasmo y creatividad que trae consigo toda nueva juventud han hecho sin embargo que cada día haya más personas que se oponen y resisten al sistema neoliberal de explotación y destrucción. Al mismo tiempo, en todas partes del mundo miles de personas realizan también que ya existen todas las tecnologías y conocimientos necesarios para organizar a la sociedad mundial en forma que satisfaga a las necesidades de la población en su conjunto y comienzan a imaginar y proponer alternativas. De la convergencia de estas dos constataciones nace el movimiento que, por un lado, se opone y resiste a la globalización neoliberal y, por el otro lado, trabaja y lucha por un mundo alternativo, digno, equitativo y solidario. Miles de personas se reúnen para expresar su descontento y sus esperanzas y sueñan con que la humanidad llegue a crear un mundo mejor para las generaciones actuales y para las futuras. Es por ello que, el movimiento de oposición a la globalización neoliberal da una importancia vital a la eliminación de las políticas y procesos que refuerzan las desigualdades y la destrucción a nivel mundial y se plantea la necesidad de comenzar a presentar propuestas alternativas en las que se muestren los lineamientos principales (conceptos, objetivos, metodologías) necesarios para construir el mundo que queremos para nosotros y para nuestros hijos. Creemos que la construcción de otro mundo es posible y esperamos tener el tiempo de construirlo antes de que el proceso de globalización neoliberal termine destruyendo toda posibilidad de vida para el ser humano.

El segundo punto al que usted hace referencia es el del proteccionismo y la libertad de los mercados que, al contrario del punto anterior, no tiene nada que ver con la construcción de otro mundo (al menos desde el punto de vista desde el cual usted lo está planteando) y no debería tener más que una importancia secundaria en las discusiones y estrategias del movimiento mundial contra la globalización neoliberal (4). Como usted debe saberlo, tanto el proteccionismo de los grandes países, como el discurso sobre el libre mercado, no son sino las dos políticas, fases de la misma moneda, que los países más fuertes han utilizado a través de la historia como instrumento para hacer valer sus propios intereses (y de ninguna manera para desarrollar o apoyar a los más pobres). El libre mercado no existe (ya que, en realidad, un libre mercado y una libre competencia solamente podrían existir cuando los participantes al mercado fueran todos iguales, tuvieran la misma información y compitieran bajo las mismas condiciones). Lo que existe son industrias transnacionales, compañías financieras y gobiernos poderosísimos que dictan sus leyes a los diferentes gobiernos y al mercado internacional, teniendo el poder suficiente como para proteger las industrias (incluyendo la industria agropecuaria) de los países que les interesa cuando les interesa sin importarles para nada los efectos que esto pueda tener en los países más débiles. El discurso, anti-proteccionista, como el discurso sobre el libre mercado, no son más que pantallas para ocultar ese poder y la explotación en la que está basado, con el fin de que los pueblos más débiles se dejen manipular sin oponer mucha resistencia y pierdan su tiempo luchando contra el proteccionismo de ciertos países en vez de dedicar sus esfuerzos a luchar contra el sistema de explotación y de opresión en su conjunto y traten de construir una sociedad distinta.

Gran parte del hambre, la pobreza y las desigualdades que existen actualmente se deben a que las economías de los diferentes países se orientan prioritariamente hacia la obtención de ganancias en el exterior, en vez de plantearse, en primer lugar, la satisfacción adecuada de las necesidades alimentarías de sus propias poblaciones. Por lo que, uno de los primeros pasos para la construcción de otro mundo es la construcción de economías locales, nacionales y regionales fuertes orientadas hacia la satisfacción de las necesidades básicas de la población de cada país (o de un cierto número de países organizados regionalmente) y por ende, de un cierto proteccionismo que proteja la producción y el trabajo internos (5). Se tendría que encontrar un equilibrio entre el proteccionismo y la apertura de mercados que permitiera a los países y a las regiones desarrollarse adecuadamente según los objetivos y valores de la nueva sociedad equitativa y solidaria que se quiere crear, sin explotación y sin pobreza.

Entonces, como usted puede verlo, es perfectamente factible estar contra la globalización neoliberal y al mismo tiempo abogar por políticas que protejan los intereses de la población en su conjunto en los diferentes países. Lo cual no implica que no denunciemos enfáticamente a los países defensores del libre mercado que por delante hablan de librecambio y por atrás subsidian a sus economías y aplican políticas proteccionistas "estrangulando a extensos sectores clave de la economía del Sur", como bien dice usted. Ni tampoco, que no denunciemos a las personas que pretenden que la lucha contra el neoliberalismo se reduce a una lucha contra el proteccionismo. Es decir estamos contra toda duplicidad, entre el discurso y la práctica, de las personas y de los países que nos dicen o nos quieren forzar a hacer lo que ellos dicen pero no lo que ellos mismos hacen. No nos hemos creído el cuento de la globalización, ni creemos tampoco en todas las virtudes que el neoliberalismo pretende atribuirle. No estamos ni por el proteccionismo ni por el libre mercado que se desarrollan en el marco del sistema capitalista actual. Estamos por la protección de las economías nacionales y locales y por un comercio nacional e internacional reciproco y complementario siempre y cuando ambos se desarrollen en el marco de otro sistema económico solidario y equitativo, con fuertes objetivos sociales, culturales y ambientales.

 

3.- ¿Cómo justifican que en la vanguardia de vuestros desfiles marchen personajes como José Bove, paladín del proteccionismo agroalimentario francés y europeo? ¿Que hacen ahí los católicos y los integristas del ambiente?

Espero que la contestación a la pregunta anterior le ayude a ver más claro en lo que respecta a la participación de personas como José Bove en las marchas de los movimientos contra la globalización neoliberal. El movimiento de los pequeños y medianos agricultores franceses y europeos es un signo importante de que gran parte de la población mundial está cansada del "desarrollo" que les propone la globalización económica. Como usted lo sabe, también, la agricultura europea esta desde fines de la segunda guerra mundial en un proceso de industrialización acelerada. Las políticas agrícolas del Mercado Común Europeo, los subsidios al mismo tiempo que la importación de grandes cantidades de productos agrícolas como la soya no benefician más que a los grandes empresarios que cuentan con grandes capitales, mientras que las pequeñas y medianas unidades han estado desapareciendo rápidamente. Al principio esto no pareció afectar mucho pues los agricultores que perdían sus tierras a causa del endeudamiento o por la falta de capitales necesarios para seguir compitiendo en el mercado podían reconvertirse a los múltiples trabajos que se presentaban en la industria y en el sector de servicios en las ciudades pero, actualmente, esas posibilidades de empleo urbano ya casi no existen. Los agricultores pierden sus tierras y se quedan sin trabajo y sin futuro al mismo tiempo, por lo que personas como José Bove están luchando en realidad por proteger sus tierras, su fuente de trabajo y la capacidad de sus países de ser autosuficientes de punto de vista alimentario, al mismo tiempo que luchan por otro tipo de agricultura en la que los objetivos monetaristas sean remplazados por objetivos sociales, culturales y ambientales. Este nuevo tipo de agricultura existe y múltiples sistemas agrícolas sostenibles han demostrado su eficiencia tanto del punto de vista de la producción de alimentos sanos como desde el punto de vista ecológico.

Los productos alimentarios a los que empuja la globalización son producidos con objetivos únicamente monetarios y en el marco del capitalismo solamente las personas o compañías con suficientes capitales pueden hacer frente a la competencia y mantenerse en el mercado, por lo que deben constantemente bajar sus costos ya sea reduciendo el costo de la mano de obra ya sea bajando la calidad de las materias primas, sustituyéndolas por productos sintéticos y bajando la calidad de los productos. La finalidad del sistema no es producir para que la población consuma bienes sanos (no contaminados y sin aditivos nocivos para la salud cuya producción no degrade los ecosistemas) ni para que todos coman suficientemente. No, sus objetivos son hacer dinero sin que importen los medios que se emplee para ello y sin que importen los efectos sobre la salud y la vida de los consumidores. Así se tienen la vaca loca alimentada con cadáveres, las industrias avícolas que más bien son centros de tortura para las aves, la contaminación de la industria porcina, los productos manipulados genéticamente, de los cuales no se saben sus efectos sobre la salud y sobre el ambiente, etc. Los agricultores franceses, europeos y del mundo entero que están luchando contra esos crímenes (a los que, en el sistema de globalización actual, se consideran únicamente como negocios completamente lícitos) y que quieren construir otro tipo de agricultura constituyen una parte importante en la construcción de otro modelo socio-económico que corresponda mejor a nuestras necesidades, por lo que pienso que tienen un puesto de honor en las manifestaciones del movimiento contra la globalización neoliberal. Hacer creer que la lucha de José Bove y sus compañeros los hace paladines del proteccionismo agroalimentario es hacer una interpretación sumamente reduccionista de las acciones que ellos han llevado a cabo por el derecho de los franceses (y en realidad de todo el mundo) de comer alimentos sanos y no contaminados (sin hormonas, por ejemplo) y al mismo tiempo por poder vender sus productos en un mercado justo que no esté dominado por los grandes intereses transnacionales.

La lucha contra los transgenicos entra en este debate. No se trata de impedir la investigación científica, sino de impedir la investigación científica que tiene únicamente el lucro como objetivo y menosprecia toda consideración social y ecológica. Usted sabe muy bien que no son esas tecnologías las que van a acabar con el hambre. Desde fines de los años 60 se vino repitiendo lo mismo con las tecnologías de la llamada "Revolución Verde" que se suponía iban a terminar también con el hambre en el mundo pero que, en realidad, no han sido más que un gran negocio de las transnacionales que: desintegraron a las agriculturas tradicionales, infestaron las tierras y las aguas con productos químicos contaminantes, contribuyeron a la proliferación de plagas, dejaron a los países más enfermos, dependientes de las tecnologías externas, endeudados y empobrecidos. No es la tecnología (cualquiera que ésta sea) en un sistema basado en la explotación de los seres humanos y de la naturaleza y orientado únicamente hacia la obtención de beneficios monetarios y hacia el enriquecimiento de una elite la que va a acabar con el hambre en el mundo, Es únicamente cuando todos nuestros esfuerzos se dirijan hacia la construcción de otro sistema económico diferente, a nivel mundial, regional y nacional, en el que la organización, los objetivos y valores sociales, nuestras actitudes y comportamientos individuales y colectivos estén orientados hacia la equidad y el mejoramiento de las condiciones sociales, culturales y ambientales de la población en su conjunto, que vamos a identificar e implementar en forma adecuada las tecnologías que realmente contribuirán a eliminar la pobreza y el hambre.

En cuanto a los compañeros de la iglesia católica y todos los otros compañeros que participan al movimiento contra la globalización neoliberal, no puedo más que decirle que no todo es blanco ni negro ni en el mundo ni en el movimiento. Estamos viviendo una época de transición histórica y cada uno de nosotros reproducimos en alguna medida el sistema en el que nos encontramos. Algunos con nuestra forma de consumir o de producir, algunos difundiendo ideologías y políticas que han demostrado su caducidad y nocividad, otros viendo solamente nuestros intereses particulares y teniendo comportamientos y actitudes egoístas o de rivalidad que nos impiden unirnos y trabajar juntos en forma adecuada.

Pero, eso es natural en una época de transición histórica en la que el nuevo sistema está apenas naciendo y poco a poco tenemos que llegar a unificar nuestros conceptos, nuestros objetivos y nuestras metodologías y a delimitar lo que nos lleva delante de lo que nos hace retrocer. Lo importante es que incluso los centros de la reacción se ven obligados a disfrazarse bajo un lenguaje democrático y solidario para poder subsistir y seguir manteniendo al sistema de explotación y opresión, lo importante es que en todas partes del mundo y en casi todos los sectores sociales se encuentra gente que ya está cansada de la globalización neoliberal y de sus impactos sociales, culturales y/o ecológicos y que comienza a desear otro mundo diferente. Lo importante es que miles de personas de todos los sectores y grupos sociales están diciendo !Ya basta!, están comenzando a preguntarse ¿Que puedo hacer para que las cosas cambien? ¿Cómo podemos comenzar a construir otro mundo mejor? y están comenzando a organizarse y a participar en actividades conjuntas con el resto de la población insatisfecha para tratar de construir otro mundo.

Es por ello que, según mi punto de vista, el movimiento contra la globalización neoliberal no debería ser excluyente ni marginar a nadie, al contrario, cada uno ahí en donde está y haciendo lo que hace todos los días puede contribuir a que las cosas mejoren y avancen, cada uno es bienvenido. Esto no no quiere decir que no nos creamos en la obligación de criticar abiertamente a las personas, organizaciones e instituciones oportunistas que tratan de desvirtuar el movimiento contra la globalización neoliberal en aras de sus propios intereses, personales, partidistas o institucionales, que quieren hacer creer que un nuevo mundo es posible en el marco del sistema capitalista con el fin de debilitar al movimiento e impedir que el nuevo mundo se comience a construir.

Nuestra riqueza es la diversidad y multiplicidad de personas y de pensamientos que convergen hacia un objetivo común. El reto es crear una capacidad de critica y de dialogo lo suficientemente fuerte como para comenzar a delimitar los conceptos, comportamientos y actitudes que nos empujan hacia delante, diferenciándolos de las personas, los conceptos, comportamientos y actitudes oportunistas que reproducen al sistema, para promover los primeros y combatir y evitar los segundos. El reto es unificar nuestros objetivos, que las diferencias no nos dividan sino que sirvan para reforzarnos y hacer más rico nuestro movimiento.

 

4.- El movimiento no global exige una cuantiosa e inmediata transferencia de recursos hacia el Sur, pero no parece advertir una realidad que hipoteca el futuro de la ayuda para el desarrollo: el substancial fracaso de cuatro décadas de políticas de desarrollo que han sido hasta ahora incapaces de rescatar a un sólo país del subdesarrollo.

Estimada señora, me parece muy bien y muy interesante que personas como usted se interesen y analicen movimientos como el "no global" pues es muy importante que estas cosas se debatan y que se establezca un dialogo en todos los sectores. Sin embargo, pienso que usted tiene una idea muy pobre del movimiento mundial contra la globalización neoliberal. ¿Cómo cree usted que personas con un mínimo de atención e inteligencia no adviertan el substancial fracaso de cuatro décadas de políticas de desarrollo que han sido hasta ahora incapaces de rescatar a un sólo país del subdesarrollo? Sí, miles de personas de todos los sectores han vivido personalmente ese fracaso; sí, esa es una de las bases principales del movimiento contra la globalización neoliberal. Es precisamente porque constatamos la completa incapacidad del sistema capitalista (bajo sus diferentes formas) de resolver los problemas más graves de la humanidad (desigualdad, hambre, desempleo, injusticia, etc.) que nos vemos forzados a buscar otra solución y a tratar de construir algo diferente. Sí las políticas de desarrollo hubieran dado resultado no tendríamos más que seguirlas apoyando y no tendríamos que "quebrarnos la cabeza" (como dicen los franceses) tratando de construir otro mundo. Estaríamos dedicando más tiempo a nuestras familias y amigos, despreocupados, haciendo fiestas, estudiando, creando arte, investigando, paseando, divirtiéndonos, sin tener que preocuparnos por el estado catastrófico en que 50 años de "desarrollo" capitalista ha dejado a nuestro planeta.

Lo que pasa es que al contrario de usted, quien según el artículo mencionado piensa que la respuesta a este fracaso es simple pues solamente habría que continuar a abrir los mercados y permitir a la globalización neoliberal expandirse aceleradamente para que todo se solucionara, nosotros no queremos resucitar ideologías ni esquemas caducos que han ampliamente demostrado su ineficiencia. Si se exige la transferencia de recursos al Sur no es para continuar con las políticas de desarrollo habituales ni para para seguir reproduciendo el mismo esquema desarrollista (6), sino para utilizar dichos recursos diferentemente en la construcción de un mundo diferente en el que las relaciones entre los seres humanos entre sí y entre ellos y la naturaleza, dejen de ser relaciones de explotación y represión y se conviertan en relaciones de equidad, respeto y colaboración (7).

Ya que, el problema, que usted parece no visualizar todavía es que no son solamente las políticas de desarrollo las que han fracasado sino que todo el sistema capitalista ha fracasado, tanto bajo su fase keynesiana como bajo su fase neoliberal o de globalización. Usted lo puede constatar fácilmente. Un sistema en el que gran parte de la población mundial no deja de morirse de hambre ni de vivir en condiciones deplorables (a pesar de más de cuatro décadas de políticas de desarrollo); Un sistema que en vez de crear empleos saca a la gente de sus trabajos y los declara inservibles en tanto que seres humanos; Un sistema en el que gran parte de los ecosistemas han sido destruidos y degradados y en vez de rescatarlos dedica sus recursos a construir artefactos de destrucción masiva y a la guerra; Un sistema en el que, como usted dice, los bovinos europeos cuentan con una subvención diaria de un dólar mientras que millones de pobres en el mundo viven con menos de dos doláres diarios; Un sistema que en vez de producir productos sanos para alimentar a la población, en cantidades suficientes, produce bienes alimentarios tóxicos y contaminantes y deja a tres cuartas partes de la población del planeta sub alimentada o con hambre, con el fin de enriquecer a unos cuantos empresarios y compañías transnacionales; Un sistema decadente que en vez de dar felicidad, paz y seguridad sólo ha creado, en todas partes del mundo y para todas las clases sociales, una mayor insatisfacción, violencia, prostitución, drogadicción, contaminación, enfermedad, guerra, es un sistema que ha perdido toda su legitimidad y razón de ser por lo que tiene que ser remplazado por otro sistema, otra forma de organización socio-económica, que responda mejor a las necesidades de la población mundial en su conjunto ¿o, no lo cree usted así?

 

5.- ¿Cómo se explica que personas como yo, que siempre han considerado como un deber la lucha contra la pobreza y las injusticias, se sientan tan ajenas en relación con el movimiento anti globalización hasta el punto de considerar que el mundo -para ser más vivible- tiene la necesidad no de frenar la globalización como proponen ustedes sino de acelerarla o extenderla?

Voy a dejar para el último la respuesta a su primera pregunta, esperando que mis respuestas anteriores la hayan aclarado un poco a este respecto:

a) Al contrario del pensamiento único que quiere imponernos la globalización económica actual, las personas que luchamos contra el neoliberalismo y por otra sociedad, entendemos perfectamente que hayan personas que piensen diferentemente que nosotros;

b) Esta diferencia de pensamientos y enfoques puede ser enriquecedora en la medida que nos ayude a hacer un análisis critico de la sociedad actual y a comenzar a elaborar alternativas múltiples y concretas que nos permitan construir otra sociedad diferente pero, pueden ser también el reflejo de ese pensamiento único y totalitario que se nos quiere imponer, haciéndonos creer que ya llegamos al estadio último de la humanidad y que fuera de las políticas neoliberales actuales y del capitalismo globalizante no puede existir ninguna alternativa. Tenemos que ser vigilantes y estar cada día más claros, de punto de vista teórico y conceptual, para poder hacer la diferencia entre estas dos actitudes;

c) Algunas personas, muchas de las cuales con un alto nivel educativo y con altas responsabilidades políticas y sociales, siguen creyendo (o queriendo hacernos creer) en ese pensamiento único debido a varias causas, la principal es el medio social al que pertenecen y los intereses económicos, sociales y políticos que representan. Las riquezas, la posición social, la función que desempeñan, los ingresos, las amistades, el futuro familiar, económico y político de dichas personas dependen generalmente de la perpetuación del sistema actual por lo que, aunque digan haber pasado toda su vida a luchar contra la pobreza y las injusticias, en realidad lo que han hecho es tratado de presentar algunos paliativos al sistema para que no explote y pueda seguir perpetuándose. Proponen toda una serie de reformas y hacen toda una serie de críticas, siempre y cuando la problemática quede al interior del sistema mismo y sus privilegios no peligren. Dicen que el problema es el de vencer la resistencia de los dirigentes políticos a eliminar las barreras contra la libre circulación de productos y personas o a conceder a sus ciudadanos las libertades políticas y económicas fundamentales, evitando mencionar que esos dirigentes no son sino títeres que están al servicio de las grandes potencias internacionales interesadas en la persistencia del sistema de globalización neoliberal y que dichas libertades nunca podrán tener lugar en un sistema económico basado en la explotación y la desigualdad. Pretenden atacar los síntomas pero nunca se plantean claramente cuales son las causas de dicho síntomas, sin que ni siquiera parezca que se les ocurra que lo que hay que cambiar es el sistema socio-económico desigual y destructor en su totalidad y no solamente repetir y repetir y repetir insaciablemente que lo que se necesita es una mayor apertura del mercado y una mayor globalización.

d) Usted se siente ajena al movimiento contra la globalización neoliberal y encuentra que el mundo sería más vivible si dicha globalización se acelerara y se expandiera porque seguramente usted saca algún beneficio de ella y tiene un interés particular (o de clase social) en que continúe. Seguramente su sensibilidad o sus condiciones de vida nunca la han llevado al extremo de decir ya no soporto, !Ya basta!, ni la han forzado a comenzar a imaginar algo diferente.

Espero que mis respuestas le hayan satisfecho y la hayan ayudado a ver un poco más claramente las razones y objetivos del movimiento "anti-globalización". Espero también que si usted crea un un movimiento alternativo al nuestro, que se llame ¿globalización? sí, gracias, nos explique claramente:

1) De que tipo de globalización está hablando;

2) Porque la globalización neoliberal que usted defiende es mejor que la globalización de la justicia social que el movimiento contra la globalización neoliberal está proponiendo y tratando de definir y de implantar y porque debemos acelerarla y expandirla en vez de oponernos a ella;

3) Por que considera necesario insistir sobre los beneficios de las políticas neoliberales, cuando es evidente que estos beneficios los goza únicamente una pequeña minoría de la población mundial a costa de la explotación, destrucción y degradación de condiciones que impone a las grandes mayorías; Por que se opone a las criticas que se le hacen a la globalización neoliberal y por que se opone, por ejemplo, a los movimientos en pro de una agricultura sostenible mientras que defiende las tecnologías que quieren imponer las grandes transnacionales químicas y farmacéuticas;

5) Por que ese tipo de desarrollo es el que la población mundial en su conjunto debería tener para ella y para sus hijos convenciendo, con pruebas al apoyo, sobre todo a los jóvenes, de que no es posible construir una mejor democracia ni un mejor estado de derecho que la democracia burguesa y el estado de derecho burgueses, de que no tienen otro futuro que (si tienen suerte) competir, ganar dinero y comprarse cosas materiales o, (si se encuentran en el grupo de excluidos y marginados) adherir a los círculos del desempleo y la criminalidad, dejándose desechar cuando la sociedad ya no tenga necesidad de ellos.

Talvez su movimiento "alternativo" se identificaría con un gran número de personas que se encuentran bien y obtienen toda una serie de privilegios del sistema, que no quieren que las cosas cambien, o que por la ignorancia, inercia y pasividad que se les ha inyectado no se sienten con fuerzas para oponerse al mismo. Sin embargo, considero que su movimiento sería un movimiento bastante reaccionario que iría en contra de la historia y en contra de los valores y objetivos de solidaridad, democracia, equidad, etc., que cada día toman más fuerza a través del planeta entero.

Muchas gracias por su atención,
Deferentemente,

 

Ileana Valenzuela

 

 

Notas

1. Ileana Valenzuela, consultora socio-ambiental, que trabaja como voluntaria en la consolidación del Grupo Solidario de Acción y propuesta de Petén, contra planes tales como el Plan Puebla Panamá y por la elaboración, conjuntamente con las comunidades, de propuestas alternativas al modelo de desarrollo que dichos planes proponen.
2. "Me parece profundamente irritante y falso que la prensa nos califique de anti mundialistas. Digamos claramente que somos pro-mundialistas pues queremos compartir nuestra amistad, nuestra cultura, nuestras diferentes cocinas, la solidaridad, las riquezas y los recursos. Pero, somos ante todo Pro-democracia, y Pro-planeta, lo que no es seguramente el caso de nuestros adversarios" (Susan George, ¿que hacer actualmente?, texto para el foro mundial de Porto Alegre, ATTAC, 15 de febrero 2001).
3. Esto es porque el sistema capitalista, bajo todas sus fases, es un sistema económico que no puede desarrollarse sin crear desigualdades, sin explotar a los seres humanos y a la naturaleza y sin destruir las culturas y los ecosistemas.
4. Esta importancia está relacionada principalmente con la claridad teórica y conceptual del movimiento que cada día tiene que estar más informado y conciente de sus estrategias y prioridades.
5. Y, cuando me refiero a esto no lo hago únicamente con respecto a los países considerados como sub desarrollados, sino incluso a países "ricos" como los Estados Unidos que harían mejor en eliminar la pobreza, las desigualdades y la violencia al interior de su propio país, en vez de estar desperdiciando sus recursos y sus esfuerzos promoviendo la apertura de mercados, la guerra y la globalización, con el fin de imponer los intereses de sus elites y de sus transnacionales a nivel mundial.
6. Esquema según el cual los recursos han servido, y siguen sirviendo, más para el mantenimiento de una elite muy bien pagada de "técnicos del desarrollo" y para el funcionamiento de grandes y prestigiosas instituciones internacionales que para solucionar los graves problemas que existen a nivel local.
7. No hay recetas para hacerlo y tenemos que partir de la realidad en la que nos encontramos pero lo importante es que cambiemos el "motor" del sistema, o sea que cambiemos el afán de lucro como objetivo individual y social por un afán de servicio y satisfacción de las múltiples necesidades sociales, culturales y ambientales que existen actualmente y esto, a todos los niveles, individual, familiar, nacional e internacional.

 


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