Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número 9 (primer semestre de 2004)  
number 9 (first semester of 2004)

                 

 


¿Más valor que el oro?
Los movimientos populares en oposición
a la minería con cianuro

 
Espinoza, Carlos Gustavo*

 

* Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Río Cuarto, Argentina. E-mail: carlosgustavoespinoza@hotmail.com

 


Introducción: El  panorama

El fenómeno de la minería en países sudamericanos, especialmente en Argentina y Chile ha sido un tópico que ocupó un importante lugar en las agendas políticas de los años 90. El “Tratado de Integración y Complementación Minera Argentino-Chileno”, aprobado por el senado argentino el 29 de Diciembre de 1997, compromete el aprovechamiento conjunto de los recursos mineros a toda la zona fronteriza desde Antofagasta (norte de Chile)  hasta el sur de la provincia de Santa Cruz, donde además se asientan gran cantidad de Parques Nacionales, Reservas Ecológicas, Áreas Protegidas y zonas turísticas. El Tratado permitió a los inversionistas (en su mayoría, norteamericanos, canadienses y australianos) la exploración y explotación de los recursos mineros y el uso de recursos naturales para ello, sin ningún tipo de restricción, incluyendo el permiso de hacerlo a cielo abierto. Este hecho provoca la preocupación por los impactos de éstas actividades sobre el medioambiente en los que se basa el desarrollo de actividades como el turismo, la agricultura y la ganadería. Además los emprendimientos mineros requieren ser emplazados en un determinado sitio, lo que genera un conflicto si se trata de territorios empleados o reclamados por la comunidad, no solo por su localización sino también por los efectos que conlleva sobre los modos de vida, las tradiciones, valores y costumbres de poblaciones enteras.

El proyecto de exploración-explotación de oro y plata propuesto en Esquel está emplazado a 7 kilómetros del centro de la ciudad y la técnica a emplear es la lixiviación de cianuro, un compuesto químico altamente tóxico y prohibido para este uso en el estado de Montana (Estados Unidos) a través de una consulta popular el 3 de noviembre de 1998, en Costa Rica el 12 de junio de 2002, en la Republica Checa en el año 2000 y también en otros países como Turquía y Grecia.

La minería es una actividad con una vida útil limitada. El cierre puede ocurrir cuando se agote el mineral buscado o por cuestiones económicas ajenas a la comunidad que dejan de hacer redituable el emprendimiento. Este cierre es el comienzo de una etapa de problemas ambientales con los que se convivirá para siempre ya que los desperdicios perdurarán en las rocas, el agua y el aire. Asimismo de las consecuencias sociales que pueden tener en el corto, mediano y largo plazo.

En octubre del año 2002 la empresa Meridian Gold presentó el informe de Impacto Ambiental, tercera aprobación necesaria (para la explotación); documento que despertó la reacción de técnicos y ambientalistas de la región, quienes procuraron transmitir información realmente independiente desde una perspectiva ambiental más amplia. Desde esos sectores se comenzó a informar  a la población (de aproximadamente 30 mil habitantes), que hasta el momento había sido mantenida ajena a las discusiones; mientras el proyecto de exploración ya estaba en marcha y la empresa canadiense buscaba la aprobación para iniciar a principios de enero de 2003 la etapa de explotación, mediante este informe ambiental. Es en este contexto y ante esta preocupación surge la movilización de los vecinos autoconvocados de Esquel, en la provincia del Chubut, contra el proyecto de la empresa canadiense Meridian Gold y  este movimiento ha permitido echar luz sobre éste y otros proyectos de extracción de oro que pretenden desarrollarse en la región de la cordillera de los Andes. Dentro de este marco  crítico  se ubica el fuerte cuestionamiento al informe ambiental presentado por la minera. Informe donde ”…existen numerosos aspectos que no están definidos…lo que hace imposible predecir los impactos específicos de los métodos a emplear, se nota al respecto, un alto grado de improvisación”, según dijo la Lic. Verónica Odriozola, coordinadora de la Campaña Tóxicos de Greenpeace Argentina.

El giro que se daba por este entonces fue rotundo. Ahora correspondía establecerse en la comunidad un amplio debate sobre el tipo de desarrollo deseado, y si este debía basarse en la minería o en actividades tradicionales de menores impactos ambientales.

En este trabajo se hará hincapié en dos aspectos; primero, referido a lo que existe detrás del avance minero ¿Qué es lo que se transformará de fondo si este proyecto se concreta?, y luego respecto a la oposición popular, el movimiento popular conformado y su expresión.

 

A la zaga de los avances mineros existe una reformulación; la de  tiempos y espacios

Detrás del dorado sueño del oro y la seducción del capital neoliberal, se negocia entre la lógica mercantil y la demanda popular. Al buscar en la profundidad del fenómeno se advierte un conjunto de cambios, transformaciones y reconceptualizaciones. Entre los cambios mas notorios puede percibirse lo referido a la idea de sentido de tiempo y espacio, a partir de los cuales, como afirma David Harvey, pudiéramos definir las distintas concepciones y percepciones humanas.

En este fenómeno por el que la comunidad chubutense transitaba, no se debía pensar tanto en la diferencia entre lo objetivo y lo subjetivo, sino más bien como sostiene Harvey, se trataría de la necesidad de reconocer las múltiples cualidades objetivas que el tiempo y el espacio pueden expresar y el rol de las prácticas humanas en su construcción.

La propuesta de la empresa minera alude a una nueva forma de reproducción social, no sé si rotunda, pero si al menos se puede afirmar que modificaría las formas actuales; lo que asegura esto es que los procesos materiales se trastocarían y al mismo tiempo, los significados de espacio y tiempo ligados a éstos procesos. Este panorama resulta importante poder analizarlo, pues contiene consecuencias materiales para el ordenamiento de la vida diaria y la forma en que interpretamos el mundo y cómo nos desenvolvemos en él.

El hecho de que concepciones del tiempo y el espacio se vinculen tan de cerca al trabajo, ha puesto este concepto en el centro de las discusiones y de parte de la empresa multinacional se ha realizado una estetizacion de la política en torno a éste concepto utilizándolo como figura, pues se ha buscado la adhesión al programa del progreso social y económico bajo este tópico: el del trabajo. Además de la importancia que el concepto conlleva en un contexto de altos niveles de desocupación.

Harvey en concordancia con este argumento, afirma que ”… la forma más clara que asume el problema  geopolítico, es el desplazamiento del énfasis: desde el cambio histórico hacia las culturas y destinos nacionales, que hacen chisporrotear conflictos geográficos entre diferentes espacios de la economía mundial”. Desde esta afirmación, el conflicto esquelense puede categorizarse como un problema geopolítico, donde las relaciones entre elementos naturales, en este caso la riqueza mineral, y la política de los Estados entran en tensión. En América Latina la crisis de las economías nacionales con menores resistencias administrativas y sociales se combinan peligrosamente con las agresivas estrategias de penetración que despliegan las grandes corporaciones mineras.

En este contexto, es cuando preocupa el régimen legal impulsado por el gobierno del ex -presidente Carlos Menem que fomentó las inversiones extranjeras para extraer minerales mediante exenciones impositivas de todo tipo, sumado a la devaluación del peso y el alza del valor internacional del oro con lixiviación de cianuro. En total, alrededor de 70 países han  modificado su legislación minera para atraer inversiones extranjeras, incluyendo los establecimientos de incentivos y reducción de impuestos (Instituto Panos, 1996). En el caso de la Argentina, lo hizo a través de créditos otorgados por el Banco Mundial.

Harvey agrega que “...los conflictos geopolíticos invariablemente implican una cierta estetización de la política, donde la apelación a la mitología del lugar y de las personas juega un papel importante”. Ejemplo de ello, en Esquel, días antes del plebiscito no vinculante acordado para el 23 de Marzo de 2003, la poderosa empresa minera distribuyó casa por casa un folleto tríptico de tamaño A4, color, de muy buena calidad gráfica, donde se valoraba el lugar y lo importante de su cuidado, el desarrollo y el  trabajo como su principal motor impulsor, y las relaciones humanas, aún las afectivas como los vínculos de amistad. Todas estas temáticas tratadas con una constante apelación al valor de la dignidad humana vinculada al trabajo. Harvey respecto a estos conflictos geopolíticos, afirma:”...a menudo son sumamente destructivos, y no pueden ser considerados como un mero accidente...debe tomarse con seriedad la estetizacion de la política que acompaña a este giro geopolítico...”.

Entonces a partir de reconocer esta problemática como geopolítica es que se intentará ver como es la configuración de los movimientos opositores, que ante esta realidad parecen ser el único impedimento de esta lógica transnacional.

 

El comienzo del movimiento popular esquelense

En noventa y siete años de vida, la comunidad esquelense nunca había vivido una situación similar. Comienza el movimiento popular en Esquel y se puede sostener que la gran disyuntiva es por el “SI” o por el “NO”, ante esta propuesta minera. Lo más apropiado desde esta faceta analítica cercana a lo comunicativo y lo cultural seria colocar la observación sobre los grupos movilizados por el “NO a la mina”. Esta perspectiva se justifica desde dos puntos de vista; por una parte, debido a la cantidad de personas movilizadas de forma espontánea y la diversidad de grupos apreciada en el interior del  movimiento, por otro; la red comunicativa que configuró este sector de la población.

Estaba en juego la identidad  local, este tema tan importante, se tornaría central para legitimar una serie de acciones para preservar o para cambiar, en definitiva, es el impulsar la democratización de la toma de decisiones que afectan a la comunidad (asunto que se expresaría con el 81% que dijo “NO” el 23 de marzo del año 2003, en plebiscito no vinculante, -el primero que se realizaba en el país luego de la ultima Reforma Constitucional-).

El problema está latente y parece próximo, pero al mismo tiempo, en la recién conformada agrupación de vecinos autoconvocados aumenta la conciencia vecinal de los derechos a involucrarse en el destino de la ciudad.

El comienzo de las acciones llevados adelante por este grupo de vecinos (profesionales universitarios, maestros  de distintos niveles y vecinos provenientes de distintos sectores de la comunidad) consta de reuniones en escuelas públicas, donde se debate acerca de los impactos del proyecto minero y las medidas a tomarse para hacer llegar al resto la población la información referidas a estas empresas y sus anteriores desempeños en otros lugares  del mundo donde se sufrieron diferentes problemas, tanto ambientales como sociales. Además se busca la versión de los más diversos especialistas para trazar una referencia clara, y al mismo tiempo legitimar esta “otra” campana., ésta que mostraba la cara oculta de una sólida e imponente empresa multinacional.

Se fortalece la sociedad civil, la misma población valora su capacidad de organización para resolver y enfrentar problemas comunes; y poco a poco se conforma un importante espacio de participación social. En este sentido, Safa sostiene, las organizaciones vecinales se han revitalizado ante una ciudad en crisis, porque se ha puesto en entredicho un modelo de desarrollo urbano, que favorece a las grandes empresas e intereses económicos particulares a costa de los intereses de la población. Entonces ante este estado de realidad cabe preguntarse: ¿Quiénes conforman los movimientos populares de oposición?, ¿qué es lo que los impulsa a oponerse, incluso a sus propios vecinos y decir “NO”? ¿qué aspectos son recurrentes entre estos grupos opositores?

 

Los medios  masivos y la comunicación

Los medios masivos de comunicación locales, que en el comienzo de la irrupción de la corporación Meridian Gold en el contexto esquelense parecían tener  una posición más cercana al  verticalismo y la difusión de los eventuales “progresos” en la ciudad, sobretodo lo vinculado a la cantidad de puestos laborales y el consecuente bienestar económico, pero paulatinamente comienzan a escuchar las versiones más radicales al respecto, aquellas que se referían a la calidad de vida, el desarrollo sustentable, el cuidado del medio ambiente y las consecuencias sociales, no del todo felices, de un proyecto pactado a diez años. Entonces, ante el espontáneo surgimiento de una fuerte oposición en la ciudad comienza a  restituirse el sentido de lugar y los medios comienzan a advertirlo.

Pero, ¿qué es un lugar? Irwin Altman considera que un espacio se convierte en lugar cuando adquiere significado, y Safa agrega, que las personas se vinculan a los lugares gracias a los procesos simbólicos y afectivos que permiten la construcción de lazos y sentimientos de pertenencia. El lugar, en este sentido, se opone a espacio, como categoría abstracta.

Desde este reposicionamiento los medios empiezan a hacerse eco de la reorganización del espacio público. Las acciones comunicativas empleadas por los autoconvocados en un principio puede catalogársela dentro de sistemas más bien tradicionales, ya que se trataba de comunicación interpersonal cara a cara con reuniones en las escuelas escuchando las distintas voces y posturas del tema y los medios empleados son  algunos folletos blanco y negro que circulaban de vecino a vecino. Pero el respaldo de los medios con los sucesivos informes que desde Esquel llegaban a canales televisivos de Buenos Aires trazó una red comunicativa importante; el fenómeno de la minería a cielo abierto con procesamiento de cianuro en la cordillera chubutense, adquiría visibilidad pública.

El sentido de lo urbano, dice Néstor García Canclini, se restituye y lo masivo deja de ser un sistema vertical de difusión, para convertirse en expresión amplificada de los poderes locales.

 

Comunicación, cultura y los movimientos sociales

Martin Barbero hace referencia a los actuales estudios acerca de la comunicación y llama la atención sobre los cambios de paradigma que se han dado en las distintas etapas del fenómeno comunicativo. Por ello sostiene que los procesos sociales de América Latina son los que nos están cambiando el “objeto” de estudio a los investigadores de comunicación. Es por esto, que la anterior referencia a los medios masivos de comunicación de Esquel, no puede enmarcársela en un paradigma explicativo cerrado al aspecto contextual, como lo propondría la Teoría Matemática de la Información, o algún modelo psicológico conductista del estilo omnipotente y omnipresente. Al contrario, lo que se sostiene es que los medios masivos de comunicación se hacen eco de un movimiento popular y su expresión para luego  ser amplificada. Lo que explica que la comunicación masiva está en situación muy cercana a los grupos movilizados, y que lo sostenido por Jesús Martin Barbero respecto a los cambios de paradigma se aplica a fenómenos recientes y próximos.

Profundizando en este nuevo panorama que plantea este autor, se advierte la fuerte ligazón de los medios a los conceptos de cultura y movimientos sociales, y es desde esta nueva posición desde donde la comunicación debe interpretársela, para poder comprender esa red comunicativa tejida para luchar y defender una identidad local propia ante la lógica transnacional -y podría decirse nacional también- planteada, para ésta como para otras localidades en similares condiciones. Por eso es tan significativo y vital analizar este caso de  oposición, lo que convierte a los vecinos autoconvocados de  Esquel y su accionar, en caso piloto y piedra angular de lucha contra los proyectos mineros de inversión en el país.

Ante el desamparo político en los niveles nacionales, provinciales y municipales, y la arremetida del poder económico transnacional, surge el redescubrimiento de lo popular, tal como lo manifiesta Barbero, “el nuevo sentido de esa noción cobra hoy revalorización de las articulaciones y mediaciones de la sociedad civil, sentido social de los conflictos más allá de su formulación y sintetización política, reconocimiento de experiencias colectivas no encuadradas en formas partidarias”.

Es en éstas circunstancias donde los conceptos de sujeto y de poder se tornan vitales para comenzar la  búsqueda de  una comprensión de ésta nueva configuración social. La concepción de sujetos políticos que se convierten en actores activos ante el desamparo institucional, y al mismo tiempo, las relaciones de poder que se establecen en el interior de estos movimientos, por una parte; y  en relación con las demás instituciones y organismos sociales, por otra. Las relaciones de poder  de los movimientos populares es producto de un conflicto concreto, como sostiene Barbero, “… de batallas que se libran en el campo económico y en el terreno de lo simbólico”. Los actores sociales que intervienen en esta lucha social son diversos y sustentan relaciones de poder desiguales entre ellos.

La experiencia de esos actores regionales en oposición vinculándose en un contexto conflictivo de resistencia, lleva a preguntarnos si ¿este  caso es fiel reflejo de otros tantos casos similares ocurridos en otras partes de América Latina, desde el punto de vista de su surgimiento, su constitución  y su expresión?

Este cuestionamiento nos conduce a ver la comunicación como flujo que circula entre las tramas  de este fenómeno, y no tengamos que remitirnos exclusivamente a la red tecnológica que trazaron los medios de comunicación, porque de esa manera se estaría limitando el problema comunicativo, que es más profundo y más amplio. La transformación social, y de alguna manera cultural que se hizo explícita en Esquel en torno al tema de la minería no debe ser observado como efecto de innovaciones tecnológicas; sino vinculándoselo a los aspectos culturales y analizando el interior de los movimientos populares y su constitución. Ese es el centro de la problemática aquí planteada, y es de alguna manera una forma de reconocer un emisor colectivo nuevo, que se constituye de manera compleja.

 

Los grupos  y  las movilizaciones

Por las calles de la ciudad, las marchas de los autoconvocados crecían cada vez más, a los primeros vecinos, ahora se le sumaban organizaciones civiles de otras localidades vecinas e incluso procedentes de poblaciones chilenas. Otra agrupación que se involucró en este movimiento fueron los grupos indigenistas mapuche tehuelches, adhiriendo al “No a la mina” y en el marco de su incesante y justa búsqueda de recuperación de sus tierras.

Al mismo tiempo, sería inapropiado sostener que ante esta problemática se movilizó la totalidad de la población; es imposible totalizar este tipo de fenómenos. Quizás por miedo, por desconocimiento o por el hecho de sorprenderse ante grupos movilizados en las calles aparentemente contra una simple y salvadora propuesta laboral a muchos les parecía ilógico unirse; y ante el análisis de este grupo de vecinos autoconvocados cabe hablar de fragmentos. Pero también hay que rescatar, que hablar de popular tampoco es concebido como algo inmediatamente distinguible por la nitidez de sus rasgos, ni tampoco por la identificación de lo popular con la resistencia intrínseca, espontánea, que lo subalterno opondría a lo hegemónico. La nueva percepción de lo popular en cuanto trama, dice Barbero, seria más bien, un entrelazamiento de sumisiones y resistencias, de impugnaciones y complicidades. Ante la pregunta: ¿por qué no participó la totalidad de la comunidad?, parece apropiada la explicación de Carlos Monsivais, cuando en estudios realizados acerca de las transformaciones fundamentales sufridas por lo popular urbano en México, llama la atención sobre la dinámica de los usos: “La manera y los métodos en que colectividades sin poder político ni representación social asimilan los ofrecimientos a su alcance”. En este caso los vecinos autoconvocados por el “No” en Esquel, se puede afirmar que persisten en su posición opositora, al cabo de una amplia campaña nacional despolitizadora llevada adelante contra la sociedad civil, pero estos modos despolitizadores  de proceder no han logrado manejar, ni manipular la producción de sentidos, los modos de apropiación y de conducta. Al surgir nuevos espacios de participación social construidos progresivamente, como el caso de estos vecinos autoconvocados; esos lugares es donde se juega la internalizaciòn y la comprensión que los actores sociales realizan evaluando el contexto en el que se desempeñan, trazando un valor y una actitud manifiesta en concordancia.

Pensar en las culturas locales, como es este caso, no puede transitar por el camino de las convergencias, lo compartido, lo homogéneo y la no diferenciación; como tampoco puede seguirse desde la otra perspectiva, más preocupada por vincular los procesos sociales a los territorios, reconocidos por sus características físicas y su diferencia con otros, con limites  y fronteras claras, con un nombre y un referente colectivo. Lo más congruente sería pensar lo local como espacio de negociación de identidades y de status en un contexto de fuertes desigualdades y diferenciaciones sociales que caracterizan a las sociedades contemporáneas. Siguiendo a Patricia Safa, es una necesidad pensar  lo local no solo desde adentro, sino como parte de procesos sociales más amplios Se puede afirmar que en lo local se articulan distintos niveles de realidad y donde interactúan diferentes actores implicados, en la delimitación y apropiación de ese territorio con intereses e intenciones no solo distintas acaso también, como es en este caso, contradictorios o en tensión. Esto en parte, traza una comprensión en términos de la pregunta que hacia referencia a por qué algunos dicen “SI” y otros “NO”. Los posicionamientos y los reposicionamientos que tomaron los políticos, los empresarios locales y el conjunto de la comunidad, a lo largo de este proyecto minero, que aún no concluye, demuestra que los lugares, parafraseando a Altman; no significan lo mismo para las personas, y por ello no les sirven de la misma manera.

Pertinente resulta lo sostenido por Safa respecto a las identidades locales, cuando menciona que éstas si bien se basan en delimitaciones geopolíticas históricas conformadas –barrios, pueblos, delegaciones-; son sobretodo el resultado de un proceso de construcción social y cultural.

Para finalizar con este apartado, lo interesante para destacar es la manera como el sentido de la identidad local, en el caso Esquel ha sido revitalizado y su continuo crecimiento en términos de importancia como proceso social amplio para enfrentar problemas como el deterioro de la calidad de vida, la contaminación y la elección de ciertas formas de ganarse la vida en las actuales condiciones sociales y económicas. Al mismo tiempo, que se reconocen las diferencias de un grupo por el “SI” y otro por el “NO”, también es dable registrar las diversidades en el interior del grupo opositor, pero bajo una idea común.

 

La participación de los grupos indígenas en  los movimientos populares

Buscar el principio de constitución que nuclea a estos movimientos populares, implica llegar a una trama de diferencias, diversidades y pluralismos que se procesan bajo una misma  idea, en este caso puede ser la calidad de vida y la protección de un hábitat o la rebeldía ante el imponente arrollamiento de los procesos económicos que no conocen de fronteras, ni de grupos culturales. Lo importante es el “Reconocimiento de un mestizaje, dirá Martín Barbero, que en América Latina no habla de algo que pasó, sino de lo que somos, y que no es solo hecho racial, sino razón de ser, trama de tiempos y de espacios, de memorias e imaginarios...”.

Si antes se señaló el necesario desplazamiento del estudio de la comunicación hacia lo movimientos populares, de la misma manera Barbero propone observar e investigar los procesos de constitución de lo masivo. Carga de los  procesos  transnacionales, como por la emergencia de sujetos sociales e identidades culturales nuevas.

Respecto a lo indígena, ya con anterioridad se había señalado la participación de estos grupos  de los pueblos originarios mapuche tehuelches, tanto de Chubut como de Río Negro, entre los vecinos autoconvocados de Esquel, pero ahora inmersos en la actual dinámica histórica. Lo indígena no deberá ser interpretado como un punto de partida inmóvil desde el que se mide la modernidad, como lo señala Mirko Lauer. Pensar y buscar analizar lo indígena inmiscuido en lo popular, es pensarlo desde el mestizaje señalado por Barbero. Lo que  nos lleva a reconocer, como en este espacio político de construcción social y cultural bajo la rebeldía y la resistencia a las actividades mineras, estos grupos reconocen reclamos varios frente a la estructura capitalista, no se trata este de un reclamo aislado. En este caso, estos pueblos denuncian las actividades mineras ilegales e indican su oposición a la intromisión de estas empresas u organismos del Estado  que pretenden explotar sus recursos naturales sin la consulta y autorización previa que dispone el Convenio 169 de la OIT, pero también se trata de  hacer un viejo reclamo de una propiedad robada por colonizadores hace más de quinientos años.

En referencia a los movimientos argentinos, no solo en el sur patagónico se observa esta implicancia de los grupos indígenas en los ámbitos populares, sino también en la provincia de Jujuy, la comunidad kolla mantuvo un similar desempeño el las localidades de Liviara y Orosmayo en los años 2001 y 2002. La idea  de lo indígena hoy no deberá vinculársela a la pureza de una identidad, pues seria mas apropiado relacionarlo con las contradicciones que se revelan en este tipo de situaciones populares, donde los grupos indígenas también forman parte de la toma de decisiones políticas y culturales de la ciudad. Barbero propone pensarlo indígena… en la impureza de las relaciones entre etnia y clase, de la dominación y la complicidad...como culturas subalternas, dominadas, pero poseedoras de una existencia positiva, capaz de  desarrollo.

Este autor sostiene, “...si ante lo indígena la tendencia más fuerte es a pensarlo como lo primitivo, y por lo tanto, como otro por fuera de la historia,...la concepción mas extendida es aquella que le niega lisa y llanamente la posibilidad misma de que exista culturalmente”.

Es así que la relación popular y urbano no es opuesta, sino de inclusión, hoy lo popular esta en el eje de lo urbano, y los grupos indigenistas siendo parte de ese popular; que existe culturalmente. La construcción del nuevo tejido social que conforma a la vez una nueva institucionalidad fortalece la sociedad civil y también hace visibles rasgos de nuevas relaciones sociales. Jesús Martín Barbero dice: “Mirada desde la vida cotidiana de las clases populares, la democracia ya no es un mero asunto de mayorías, sino ante todo de articulación de diversidades; una cuestión no tanto de cantidad, sino de complejidad y pluralidad. Porque así es el mundo popular”.

Dentro de los grupos inmediatamente identificables en el movimiento popular de Esquel, no solo están los indigenistas sino también el grupo de profesionales que al mismo tiempo se sumerge en este mestizaje, pero a ellos se hará mención en el próximo apartado.

 

Conclusiones

El fenómeno de los movimientos populares no es algo nuevo en la historia social y es por ello, que parecen existir algunas líneas de análisis ya trazadas; a las que se suman nuevos replanteamientos. Lo que es destacable en estos sucesos  es la global extensión de estos movimientos, su importancia en las actuales condiciones sociales y económicas, su conformación interna (hibridación y mestizaje) y el vislumbramiento de un nuevo paradigma comunicativo que busca abarcar estos fenómenos.

Los movimientos de hibridación y mestizajes no solo se observan en los movimientos populares argentinos, no se circunscriben a un aspecto propio de aquí, sino que se aprecia en movimientos similares en toda Latinoamérica, como un producto de la modernidad. Se trata de la construcción de espacios de participación social conformados en respuesta a la debilidad institucional apreciada, es la misma desorganización y reorganización de la experiencia social y de una nueva trama constituida por actores productores y constructores activos  de una malla de articulaciones e intertextualidades, donde se elaboran nuevas estrategias de poder alternativas, objeto de disputas, remodelaciones y luchas, en busca de expresiones para establecer una voz, en este caso particular; regional.

El problema puede ser diferente y distinto, de acuerdo al origen y su contexto; pero la “lógica” de los movimientos populares parece ser la misma en Latinoamérica.

En la hibridación de las culturas populares, que al mismo tiempo se refleja en los movimientos, no solo es importante el mestizaje que se hace presente, sino la reorganización de experiencias culturales que se producen en los grupos. En las agrupaciones populares no se puede hablar de oposiciones entre lo tradicional-moderno, popular-urbano, ni en lo indígena en contraste con los hijos naturales o adoptivos de la ciudad. Esta última no diferenciación se observa en los movimientos de Vecinos Autoconvocados de Esquel. Un grupo de  profesionales dentro de esta diversidad que es concreta; ha realizado una significativa colaboración respecto a la independencia informativa, amplia y diversa acerca de la minería y sus riesgos, pues esta concepción partió de estos sectores profesionales, en su mayoría, actores sociales provenientes de otras regiones del país, pero hoy miembros de la comunidad esquelense. Particular característica que  demuestra  y reafirma aquella concepción de lugar que esboza Altman  y aquí se puede experimentar en toda su magnitud con solo caminar entre los vecinos autoconvocados de Esquel en cada una de sus marchas; pues el significado que estos actores le otorgan a éste espacio geográfico, en particular, es muy importante, más allá de las diferencias étnicas, de clase social y la procedencias de cada uno. Ante esta situación de vecinos en oposición, surgen diferentes lecturas, entre ellas quizás la más englobante puede ser aquella que dice que el hombre no esta separado de la naturaleza, y que de alguna manera la “domesticación” del universo no lo llevó a perderse en si mismo, como podría asegurar un paradigma simplista de conocimiento. Lo que se conformó ante esta situación es una nueva forma de concepción social, un escenario con nuevos modos de pensar, planteando la realidad transnacional en otro contexto posible, como producto de otro tipo de relación no mecánica, no directa ni simple sino todo lo contrario; lo propuesto desde este nuevo espacio es el conocimiento complejo y global de esta relación propuesta entre el hombre y el mundo.

Cuando la mirada comunicacional se aproxima a estos movimientos populares, es importante buscar amplitud y profundidad en el enfoque, pues decir comunicación excede su directa relación con los medios masivos de comunicación locales y nacionales. Es destacable observar que bajo la comunicación oral, escrita y electrónica que estos grupos utilizan subyace  el concepto de actor/es social/es que interactúan, nuevas formas de convivencia, de encuentro y de diferencias; pues su accionar consiste en un compromiso asumido con la participación en la toma  de decisiones acerca de los destinos del lugar, respetando diferencias y reforzando semejanzas.

Es útil reconocer la dinámica que acerca la comunicación a la cultura, que estos movimientos populares procesan en una rearticulación de lo social. Se trata de una redefinición de la significación de lo popular, y por ello es valioso analizar comunicativamente lo percibido por los actores como propio, cómo se integran y se diferencian. Se trata de los nuevos escenarios urbanos de la comunicación.

 

Bibliografía

ALTMAN, Irwin y Erwin H. ZUBE (eds.): Public Places and Spaces. Human behavior and environment. New York, Plenum Press.
BARBERO, Jesús Martín: De los Medios a las Mediaciones. Comunicación, Cultura y Hegemonìa. Barcelona, Gustavo Gilli, 1987.
GARCÍA CANCLINI, Néstor: Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Buenos Aires, Sudamericana, 1995.
HARVEY, David: La condición de la posmodernidad. Buenos Aires, Amorrortu, 1998.
INSTITUTE PANOS: The Lure of Gold –How Golden is the future? Panos Media Briefing Nº 19, 1996.
SAFA, Patricia: Globalización e Identidad Cultural. De las historias locales al estudio de la diversidad en las grandes ciudades: una propuesta metodológica.

 

 


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