Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número especial 2005 (Actas 1º Jornadas Interdisciplinarias Theomai sobre Sociedad y Desarrollo)  

     

 


Aportes para la evaluación del impacto social de proyectos de Desarrollo Rural en contextos de crisis: el caso del Proyecto Vinal entre pequeños productores criollos del centro de la provincia de Formosa


Carenzo S.; Blasco, C y E. Astrada*

 



* Grupo de Estudios sobre Ecología Regional (GESER), geserargentina@yahoo.com.ar



1. Introducción: El vinal como problemática ambiental

El Proyecto Vinal constituye una iniciativa enmarcada en el Desarrollo Rural Sustentable (DRS), de la participan actualmente 55 familias de pequeños productores criollos localizados en las colonias agrícolas de Ibarreta, en el centro de la Provincia de Formosa.

Esta zona presenta características climáticas rigurosas que condicionan el desarrollo productivo local. Las precipitaciones alcanzan entre 900 y 1000 mm anuales, presentando una distribución muy irregular que alterna periodos de sequía e inundación; de modo tal que al prolongado déficit hídrico que se extiende desde el otoño hasta la primavera, sobreviene una fuerte concentración de las lluvias durante el período estival. La temperatura media es de 25°C, con picos de hasta 45°C en verano; sin embargo durante los meses de julio-agosto se registran entre 2 y 5 heladas. La topografía general es plana con depresiones leves que originan importantes superficies anegables que conforman una gran cantidad de esteros y bañados estacionales y permanentes. La vegetación se presenta en forma de mosaico, ocupando distintos ambientes, donde predominan las especies leñosas, formando bosques mixtos que incluyen distintas especies del género Prosopis en asociación con bosquecillos de Quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae), Quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco), Guayacán (Caesalpinia paraguariensis), Mistol (Ziziphus mistol), y Guaraniná (Bumelia obtusifolia); mientras que en ambientes de bajos, cañadas y esteros predominan distintas comunidades de herbáceas que conforman pastizales.

Realizando una gruesa generalización, podemos decir que sobre estos ambientes se implementaron distintas modalidades de aprovechamiento de los recursos naturales, cuyo común denominador ha sido el predominio de una racionalidad productiva de tipo extractivo, que no ha considerado sus efectos sobre el sistema ecológico que hacia de soporte biofísico de estas actividades productivas. Así, el monte alto que ocupaba las lomas fue explotado con criterio minero para la extracción de maderas duras y los pastizales de zonas bajas fueron intensamente sobre pastoreados; mientras que los bosques bajos de media loma fueron desmontados para habilitar chacras que se destinaron al monocultivo del algodón, durante la época de expansión de esta actividad en el centro-este de la provincia. El grado de degradación de estos ambientes es importante, especialmente en relación a los pastizales como consecuencia del sobre pastoreo intensivo, evidenciando un claro retroceso en cuanto a la superficie ocupada, además de graves signos de erosión y salinidad. En cuanto a los bosques, se evidencia una presión selectiva sobre aquellas especies maderables como Algarrobo (Prosopis alba y nigra), Quebracho colorado chaqueño (Schinopsis balansae) y Quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco), que pone en serio riesgo la continuidad del recurso. Por otra parte, si bien los suelos son relativamente ricos en materia orgánica, evidencian una fuerte pérdida de fertilidad como consecuencia de décadas de monocultivo intensivo del algodón realizado con escasas o nulas prácticas de conservación y recuperación del suelo.

Estas prácticas culturales (sobre pastoreo, desmontes y monocultivo sin rotación) favorecieron el proceso de invasión de especies leñosas sobre áreas degradadas que se evidencia actualmente en la región del Chaco Semi-árido y que de acuerdo a los especialistas constituye una de las principales problemáticas ambientales a escala regional (Adámoli y Morello, 1999). En la zona de Ibarreta la principal especie colonizadora es el Vinal (Prosopis ruscifolia), una leñosa nativa que presenta gran eficacia para ocupar en poco tiempo estos ambientes disturbados. Una vez instalado sobre potreros sobre pastoreados y chacras abandonadas evidencia gran persistencia, lo cual dificulta su erradicación. Forma densas comunidades, llegando a alcanzar los 3.000 individuos/ha, que impiden el desarrollo del estrato herbáceo en el suelo y dificultan el tránsito animal debido a sus fuertes espinas y a su arquitectura (ramificada desde la base) (Blasco, 2004)

El avance de los vinalares sobre estas áreas afecta el potencial productivo de los predios, especialmente de aquellos pequeños productores con escasa superficie disponible, ya que el desarrollo de los vinalares puede llegar a ocupar hasta un 50% de las tierras que previamente eran destinadas a un uso agrícola-ganadero. Sin embargo, esta no es una problemática reciente ya que guarda estrecha relación con el predominio de modelos productivos extractivos que comentamos anteriormente. Hacia la década del 30, el proceso de transformación de tierras sobre pastoreadas en vinalares alcanzó tal dinamismo que motivó su tratamiento a escala regional, llegando a incluso a plasmarse a nivel jurídico a través del Decreto Ley N° 35.581/41 del Ejecutivo Nacional, que declara al Vinal “plaga para la agricultura” y se encomienda su erradicación como parte de las políticas públicas en materia productiva1. Para ello se ensayaron diversos métodos físicos y químicos para su eliminación (desde desmontes a aplicación de tóxicos), pero ninguno garantiza resultados satisfactorios a largo plazo e incluso llegan a empeorar la situación inicial.


2. Transformando la plaga en recurso: Aplicación de un modelo de usos múltiples en vinalares

La problemática asociada al vinal puede enmarcarse en lo que Leff denomina “cultura ecológica”, entendida como un conjunto de valores y prácticas que se concretan a través de la articulación entre sistemas de significación y sistemas productivos de formaciones socioeconómicas, de comunidades de grupos sociales específicos en un contexto geográfico y momento histórico determinados (Leff y Carabias, 1992). A partir de esta noción podemos comprender la relación existente entre la percepción y valoración social de los elementos de nuestro entorno natural y el rol que se les asigna socialmente dentro de un sistema productivo determinado.

En tal sentido, el uso dado al vinal durante casi un siglo entre la población rural de escasos recursos, ha estado orientado predominantemente por su valor de uso2; mientras que su incorporación en procesos productivos locales orientados por la consecución de su valor de cambio antes del inicio del Proyecto Vinal era poco significativa, limitándose a la venta de leña a escala local y en menor medida a la fabricación de carbón vegetal. De tal modo, en el marco de los sistemas productivos agro-ganaderos tradicionales que se desarrollaron en la zona centro de Formosa, el vinal fue siendo construido como una especie plaga, como consecuencia de su alta dispersión, capacidad de regeneración y resistencia a la erradicación. En efecto, esta especie se fue convirtiendo en una eficaz competidora por los elementos básicos (suelo, agua y luz) frente a las principales actividades productivas regionales (agricultura del algodón y cría de ganado vacuno), de allí que el vinal fue por mucho tiempo sinónimo de obstáculo al desarrollo.

Sin embargo, al adscribirle la condición de plaga se naturalizaron las causas que habían originado el problema, eludiendo la responsabilidad colectiva que las sucesivas generaciones de productores locales tuvieron y tienen en relación a la expansión de esta especie. Es que este último proceso se encuentra estrechamente ligado al predominio de modelos de explotación irracional de aquellos recursos naturales locales que sí fueron incorporados tempranamente en procesos de valorización (maderas duras, pastizales y suelos con aptitud agrícola) y que favorecieron la modificación, reemplazo y/o degradación de los ecosistemas locales. Del mismo modo también se invisibilizó el potencial de esta especie para realizar un aprovechamiento integral de los vinalares a través de un uso integrado que combinara su potencialidad para integrar el uso forestal al tradicional agro-ganadero.

Sin embargo, esta situación empezó a cambiar cuando en 1998 unas 30 unidades productivas domésticas de Ibarreta (de aquí en más UPD´s) junto con el equipo técnico del GESER, comenzaron a implementar el Proyecto Vinal3 en sus propios vinalares. A través de un proceso participativo de transferencia, estas unidades comenzaron a implementar un modelo de aprovechamiento múltiple de sus vinalares con vistas a lograr un aprovechamiento sustentable y diversificado de los recursos locales. De este modo, la propuesta apuntaba tanto a recuperar la aptitud productiva de las tierras invadidas por vinal, como a coadyuvar en un proceso de restauración ecológica que vuelva al sistema a su tradicional paisaje de “parque”. Básicamente se apuntó a deconstruir la percepción homogeneizante del vinal como plaga a través del desarrollo de un modelo agro-silvo-pastoril aplicado en vinalares. A través de una metodología participativa se transfirieron y adaptaron criterios y técnicas de manejo forestal que permitieron dar cuenta de la diferenciación presente en los vinalares en función de su estructura, sanidad y potencial de aprovechamiento. De este modo la idea de su erradicación definitiva pasa a ser reemplazada por la de su uso sustentable, que implica aprender a convivir y aprovechar el potencial forestal del vinal (y por extensión el bosque) en forma integrada con otros tipos de prácticas productivas como la ganadería y la agricultura (realizadas “bajo monte”), pero también productos forestales no maderables, como la apicultura y la elaboración de harinas y balanceados con frutos forrajeros de árboles del monte (algarrobo, vinal, mistol, chañar, itín) .

Cada UPD participante implementa el modelo en módulos de 3 has dentro sus propios vinalares, aplicando técnicas de raleo y poda que reducen el estrato arbustivo, disminuyen la densidad de la población de vinal utilizando criterios selectivos (extracción de individuos sobre maduros y enfermos). Estas intervenciones mejoran la sanidad de la masa boscosa remanente y a su vez disminuyen el sombreado, permitiendo que se desarrolle el estrato herbáceo (casi inexistente en un vinalar tipo), pero al mismo tiempo permite controlar la multiplicación excesiva del vinal, ya que el adecuado control lumínico es clave para controlar su expansión. Posteriormente se procede a la clausura perimetral de la parcela en función de un esquema de apotreramiento, que responde a una planificación a 20 años, incorporando una parcela de 3 has por año.

Las UPD´s participantes reciben del Proyecto asistencia técnica, equipamiento e insumos; pero como contraparte deben aportar el trabajo doméstico necesario para la implementación del modelo silvo-pastoril en sus predios. En este sentido, su participación en el Proyecto no solo implica el aprendizaje de nuevas prácticas productivas (p.e silvicultura forestal), sino que además al incorporar el trabajo en los vinalares supone una ampliación del espacio productivo predial, modificando la forma en la cual era percibido y valorizado tradicionalmente. En la mayoría de los casos esto implica una redefinición de la rutina de trabajo a nivel predial para ajustar las nuevas tareas al cronograma anual de actividades productivas. La carga extra de trabajo predial es importante, especialmente al inicio del proceso de implementación; ya que las tareas silviculturales y de clausura perimetral son las que demandan una mayor carga de trabajo doméstico; estimándose que para el módulo inicial de 3 has se requieren 67 jornales para el raleo y poda silvicultural y 30 jornales para el posteado y alambrado perimetral (Cáceres, 2003). Considerando que la implementación del primer módulo se durante el primer año, cada UPD debería incorporar un promedio de 0,25 has/mes, lo que implica asignar unos 6 jornales de trabajo a estas tareas.

En cuanto a los resultados obtenidos, debemos señalar que los avances más significativos se obtuvieron los componentes forestal y ganadero del modelo.

El componente forestal incluye un esquema de aprovechamiento integral de la madera extraída en las intervenciones de manejo silvícola, en función de su diámetro, longitud, rectitud y sanidad. De este modo es posible establecer tres usos predominantes para la madera de vinal: Energético, para la producción de carbón y leña empleando diámetros superiores a 10 cm, de mala sanidad y fustes no aptos para uso maderero (torcidos, quebrados, etc). Constructivo, a través de la elaboración de postes y espalderas para su empleo en la infraestructura rural. Para ello se emplea madera de calidad intermedia, entre 12 y 20 cm de diámetro y fustes rectos superiores a 1,5 m. Industrial, ya que la madera de mejor calidad se destina a la provisión de materia prima para la elaboración de parquet, entablonados y aserrío. Los diámetros deben superar los 25 cm, y la longitud debe superar los 90 cm. En las primeras etapas de implementación del modelo se obtiene una mayor producción de madera para uso energético y constructivo, ya que se extrae un mayor volumen de madera de calidad mala o regular. El manejo silvícola mejora la calidad y sanidad de la madera por cuanto en posteriores intervenciones aumenta el volumen de madera de calidad extraído de cada parcela.

En forma complementaria, las tareas silvícolas sientan las bases para el desarrollo del componente ganadero que básicamente comprende la recuperación del estrato herbáceo nativo y la implantación de pasturas exóticas, para incrementar la capacidad de carga ganadera de los predios4. Del mismo modo el apotreramiento permite comenzar a incorporar ciertas prácticas de manejo ganadero, ya que permite controlar, rotar y diferir el pastoreo en la parcela en función de las características de sus rodeos.

De acuerdo al modelo propuesto, las UPD´s participantes deberían incrementar sus ingresos prediales a través de la comercialización de los productos obtenidos en forma directa o indirecta de la implementación del componente forestal y ganadero en sus predios. Sin embargo, el desempeño evidenciado por estas unidades en la implementación de los distintos componentes evidenció diferencias muy significativas, que en algunos casos comprometieron el alcance de los resultados previstos en el Proyecto. A continuación presentamos algunas consideraciones en torno a esta problemática, puntualizando algunos aspectos que consideramos claves para su abordaje desde un marco de investigación-acción.


3. Aproximaciones en torno al impacto social del Proyecto Vinal

En sus aspectos macro-estructurales y siguiendo a Belli, Slavutsky y Trinchero (2004) enmarcamos este proceso en la actual redefinición de la dinámica económica y socio-política que se verifica a nivel de la Región Chaqueña en tanto “formación social de fronteras” específica; donde estos proyectos de DRS se implementan en forma concomitante y a veces complementaria a la veloz expansión de la frontera agropecuaria y al avance de los procesos de integración regional desarrollados fronteras afuera y adentro. En este sentido, acordamos con la necesidad de interpretar estas experiencias a partir de: “…las relaciones sociales que involucran comunidades poblacionales indígenas y campesinas asentadas en estos espacios en redefinición y, especialmente los procesos sociales, económicos y ambientales que impactan en su dinámica productiva y reproductiva” (Op. Cit. 2004:8).

Ahora bien, es posible identificar la existencia de grandes diferencias entre estas experiencias de DRS y aquellas relacionadas con la expansión de las distintas fracciones del capital agrario o de la implementación de mega-proyectos de desarrollo regional. Al menos las primeras, incorporan en sus prácticas espacios más o menos efectivos para canalizar la participación de los sectores sociales más postergados (campesinos e indígenas) en la definición y resolución de sus propias problemáticas. En tal sentido, la multiplicación de estas experiencias de DRS podría llegar a configurar un campo con potencial para la construcción de un verdadero modelo alternativo de desarrollo a escala regional (y por sobre todo en el ámbito de la provincia de Formosa).

Esto no implica la inexistencia de limitaciones inherentes que obstaculizan seriamente su potencial para dar lugar a políticas más amplias y abarcativas. En efecto, su implementación focalizada en un conjunto de experiencias piloto desarrolladas a escala micro-local, generalmente atomizadas y con escasa o nula articulación intersectorial e interinstitucional, da cuenta de la ausencia de una clara política integral de apoyo para estos sectores. La focalización con el pretexto de volver más eficiente y efectiva la acción de estos programas, ha resultado en una legitimación técnica de la incapacidad –en algunos casos manifiesta y premeditada- de la acción estatal bajo el paradigma neoliberal para mitigar el problema de la pobreza en el ámbito rural y lo que es más grave aún, para reinsertar a estos productores domésticos dentro de la estructura de producción primaria a nivel regional.

En este sentido y teniendo en cuenta la creciente pauperización de los sistemas productivos y de la calidad de vida del conjunto de pequeños productores domésticos en la región vale preguntarnos sobre el verdadero alcance que tienen estos proyectos en el DRS. En forma más específica, nos cuestionábamos acerca del margen realmente existente en el actual contexto socio-productivo, para implementar acciones que permitan re-estructurar los procesos productivos domésticos de base predial en un marco de sustentabilidad económica, ecológica y social, cuando en la práctica estas unidades domésticas deben operar en un entorno más amplio que no solo ignora sino que incluso obstaculiza la implementación de estos criterios. En definitiva nos preguntábamos acerca del impacto social de estas políticas compensatorias vinculadas al DRS, a nivel de estos pequeños productores que desarrollan modalidades domésticas de producción y consumo.

Queda claro que la magnitud de estos interrogantes supera ampliamente los límites de este trabajo y en tal sentido solo pretendemos realizar unos aportes preliminares que se derivan de un proceso de investigación que comenzó en el 20025. Nuestro enfoque estuvo centrado en el análisis de las estrategias de producción y reproducción social de los pequeños productores participantes, considerando que en su conformación intervienen tanto factores macro-estructurales como micro-sociales que operan en forma simultánea. El análisis de estas estrategias resultó una herramienta sumamente útil para determinar la existencia de impactos sociales diferenciales del Proyecto en función de la heterogénea situación socio-productiva de las unidades domésticas participantes.

En cuanto a los aspectos operativos, reformulamos un esquema de análisis del origen y destino de los ingresos/recursos en las economías de pequeños productores domésticos (Chiarulli et.al., 2003), que resultó de gran ayuda para guiar metodológicamente tanto la construcción como la interpretación de los datos de campo. Este esquema de análisis cualitativo de la economía mercantil simple que desarrollan estas unidades domésticas, nos permitió sistematizar su comportamiento económico a partir de la identificación del origen (predial o extrapredial), carácter (monetario o no monetario) y destino (autoconsumo o mercado) de los recursos económicos que maneja una UPD. Esto facilitó la identificación de aquellas relaciones sociales que resultan claves para la construcción de sus diferentes estrategias productivas y reproductivas, como p.e. el tipo de inserción en los distintos mercados de bienes y trabajo, o bien el grado de integración de estas unidades en el conjunto social, a partir de su interacción con otras unidades domésticas, unidades productivas capitalistas, con las distintas organizaciones de la sociedad civil y agencias del Estado.


Dinámica económica y diferenciación social entre las UPD´s del Proyecto Vinal

El colapso del ciclo productivo algodonero modificó significativamente la dinámica económica de las UPD´s de Ibarreta; principalmente porque el trabajo realizado en el ámbito predial fue perdiendo su condición de garante de la reproducción de la unidad doméstica en condiciones de relativa autonomía. Esto a su vez implicó un incremento en la dependencia del trabajo extra-predial, pero principalmente de los denominados “ingresos sociales” (programas de asistencia alimentaria, seguros de desempleo, etc) originados tanto en el sector público como privado, como precondición para garantizar su propia reproducción. En este sentido y pese a que la mayor parte de sus ingresos en dinero son aún generados en sus sistemas de producción predial, entre estas unidades domésticas se evidencia una fuerte participación de los ingresos extra-prediales para asegurar su reproducción6.

En términos generales puede decirse que actualmente el proceso productivo predial que desarrollan estas unidades comprende una estrategia de pluriactividad. Esto implica la realización simultánea de actividades agrícolas, ganaderas y forestales, cuya importancia relativa dependerá de la particular situación socio-productiva de las distintas unidades. Sin embargo, en términos generales es posible advertir una tendencia a la ganaderización de sus sistemas productivos7. Si bien esta caracterización general es representativa de las UPD´s que participan en el Proyecto Vinal, debemos remarcar que no constituyen un conjunto homogéneo e indiferenciado de unidades campesinas. Por el contrario, presentan significativas diferencias en relación a su posicionamiento en la estructura agraria local, lo que implica la existencia de limitaciones diferenciales en cuanto al acceso y aprovechamiento de los recursos productivos básicos, como la tierra, el capital y la tecnología. En la mayoría de los casos estas limitaciones determinan la escala de sus sistemas productivos y la orientación de su producción predial (comercialización o autoconsumo). Pero además existen diferencias inherentes a la esfera de lo estrictamente doméstico, relacionadas con la capacidad para aportar trabajo, aspecto que guarda una estrecha relación con la propia estructura demográfica interna en cada etapa del ciclo de vida de la unidad doméstica. De allí que exista una alta variabilidad en el peso relativo de las distintas prácticas prediales y extra-prediales, para garantizar la viabilidad de las estrategias de producción y reproducción social que implementan estas unidades domésticas.

En cuanto al análisis de los sistemas productivos prediales, tomamos como eje la situación de estas unidades respecto de la ganadería por dos razones fundamentales: En primer lugar porque a nivel provincial la actividad ganadera viene atravesando un proceso expansivo, favorecida por el control sanitario de la aftosa sobre el territorio alcanzado desde el año 2000, lo que ha permitido que la ganadería formoseña volviera a articularse comercialmente con los mercados de hacienda regionales, dinamizando por consiguiente a la producción ganadera local. En Ibarreta, el desarrollo de este proceso conectivo a nivel del capital agrario regional está transformado el perfil productivo local, abandonando su tradicional producción agrícola (algodonera) para configurarse como una zona criancera de vacunos que son comercializados a empresarios ganaderos de la zona litoral-pampeana. En segundo término, porque durante el período 2001-2003 el Proyecto Vinal recibió financiamiento del PROINDER para desarrollar una experiencia de investigación adaptativa para la introducción de componentes ganaderos al manejo silvicultural implementado previamente en el Proyecto Vinal (producción de forrajes bajo monte).

Ahora bien, este proceso de reconversión de los sistemas productivos algodoneros a la ganadería fue liderado a nivel local por grandes unidades productivas, y si bien su dinamismo traccionó a productores medianos y en menor medida a pequeños productores, debemos remarcar que sus resultados han sido sumamente variables. En efecto, una de las consecuencias asociadas a este proceso fue una creciente polarización en el sector de pequeños productores locales, diferenciando entre aquellos que contaban con potencial para desarrollar una ganadería capaz de alcanzar alguna forma de integración con dicho circuito comercial y aquellos que, como consecuencia de las limitantes estructurales de sus sistemas productivos, quedaban excluidos a priori. En efecto, la expresión de este proceso de ganaderización a nivel de las estrategias de producción de las UPD´s participantes fue muy variable, y en tal sentido también lo fue el impacto de la implementación del componente ganadero del Proyecto en dichas estrategias.

Para poder dar cuenta de ello, sistematizamos estas diferencias recurriendo a la construcción de criterios diferenciadores basados en el empleo de variables clave tales como superficie disponible, tipo de tenencia de la tierra, tamaño y composición de sus rodeos ganaderos. Como resultado de nuestro análisis pudimos establecer algunas relaciones claves para caracterizar los sistemas productivos de las UPD´s participantes en el Proyecto en función de su potencial para desarrollar la actividad ganadera:

- En cuanto a la escala de la producción ganadera se evidenciaba una relación directamente proporcional entre la superficie promedio disponible y el tamaño promedio de los rodeos vacunos. De esto se desprende que la ganaderización de los sistemas productivos es un proceso que involucra predominantemente al segmento de pequeños productores más capitalizados.
- En forma complementaria, puede apuntarse que en relación a la composición de los sistemas ganaderos se establecía una relación inversamente proporcional entre la importancia de la ganadería menor (principalmente caprina) y la superficie promedio disponible. Esto implica que aquellas pequeñas unidades más pauperizadas no presentan condiciones para desarrollar la ganadería vacuna, transformándose en todo caso en productores chiveros.
- En relación con el destino final de la producción vacuna se verifica una relación inversamente proporcional entre el tamaño de los rodeos vacunos y su uso doméstico en forma exclusiva8. De este modo la tendencia evidenciada entre las unidades más pauperizadas es a mantener los pequeños rodeos vacunos antes que comercializarlos en el mercado.

Esto nos permitió caracterizar una situación productiva base a partir de la cual era posible establecer nuevas relaciones que involucraban al resto de las principales actividades productivas prediales no ganaderas y extra-prediales que adquieren un rol destacado en la generación de ingresos en dinero dentro de estas economías domésticas, así por ejemplo:

- Considerando que el principal cultivo de renta sigue siendo el algodón, es significativa la relación inversamente proporcional que se establece entre la escala de su ganadería vacuna y la incorporación de este cultivo en la campaña agrícola anual; siendo aquellas unidades más pauperizadas las que presentan una mayor dependencia del monocultivo algodonero como forma de conseguir ingresos en dinero.
- La misma relación puede establecerse respecto de la explotación forestal del monte nativo a través de la producción de carbón, donde nuevamente son aquellas unidades más pauperizadas cuya producción ganadera no es significativa, las que deben recurrir a esta actividad para asegurar su reproducción.
- Una segunda actividad forestal de importancia económica es la extracción de postes de maderas duras. Significativamente esta práctica guarda una relación directamente proporcional con la escala de la ganadería vacuna desarrollada por estas unidades. De este modo aquellas unidades más capitalizadas son las que desarrollan una ganadería de mayor escala, disponiendo de superficies más extensas, donde aún se localizan islas de “monte fuerte” que todavía conservan cierto potencial para el aprovechamiento de sus recursos forestales. En cambio las unidades más pequeñas se localizan generalmente en áreas ya muy degradadas que sufrieron una intensa explotación forestal y agrícola en el pasado lejano y reciente.
- En cuanto a las actividades extra-prediales, debemos señalar que incluso a nivel de las unidades domésticas que desarrollan una ganadería de mayor escala se evidencia una importante participación en estas actividades. Sin embargo, al jerarquizar estas actividades de acuerdo calificación del trabajo realizado, podemos observar una relación directamente proporcional entre la escala de sus sistemas ganaderos y el grado de calificación del trabajo extra-predial realizado por los integrantes de la unidad doméstica. En este sentido, entre las unidades más pauperizadas predominan los ingresos sociales provenientes de las contraprestaciones en trabajo de los Plan de Jefes y Jefas de Hogar, mientras que entre las unidades más capitalizadas son más frecuentes los asalariados que trabajan en el Estado (generalmente docentes o empleados municipales).

El análisis precedente nos permitió establecer una diferenciación socio-productiva a nivel del conjunto de UPD´s que integran el Proyecto Vinal, y a partir de ello dar cuenta de las significativas diferencias en las estrategias de producción y reproducción social que implementan las distintas unidades domésticas participantes. Atendiendo a la relación específica entre estas estrategias y la actividad ganadera que desarrollan sintetizamos el análisis efectuado a través de un cuadro comparativo donde se caracterizan las dos tendencias predominantes identificadas a nivel de las UPD´s que integran el Proyecto Vinal (Ver Cuadro N°1): Por una parte aquellas unidades que aún en pequeña escala y con muchas deficiencias pueden considerarse verdaderos productores ganaderos, cuya actividad se encuentra estructuralmente integrada al mercado. En contraste, podemos diferenciar otro conjunto de unidades que denominamos con la categoría nativa de “tenedores de vacas” y que es utilizada para describir a aquellas unidades en las cuales su ganadería no alcanza a desarrollarse en una escala comercialmente viable. Estos últimos desarrollan una estrategia predial más diversificada pero a escala de subsistencia, donde la ganadería representa un rubro complementario del resto de las actividades prediales (agrícolas y/o forestales) con las que garantizan los ingresos necesarios para su reproducción.


Estrategias de producción predial e impacto social diferencial del Proyecto Vinal

Desde nuestra perspectiva sostenemos que una aproximación válida al tema de los impactos sociales de los proyectos de DRS, debe contemplar una visión holística e integradora de las estrategias de producción y reproducción social que implementan las distintas unidades domésticas. Como se evidencia en nuestro estudio de caso, los pequeños productores domésticos conforman un grupo heterogéneo que presenta significativas diferencias en cuanto al tipo de estrategias productivas que implementan. Estas diferencias establecen límites concretos al potencial de una determinada propuesta de intervención técnico-productiva para re-estructurar los degradados procesos productivos domésticos en este complejo contexto socio-económico.

De allí que los heterogéneos desempeños que evidenciaron las distintas UPD´s a lo largo del proceso de transferencia y adopción social de la propuesta técnica del Proyecto, pueden relacionarse con el tipo de articulación existente entre esta propuesta técnica y las prioridades/necesidades que las unidades definen en función de sus estrategias de producción y reproducción. En forma complementaria cabe decir que la misma propuesta técnica también fue siendo modificada y adaptada en la medida que se incrementaba el feedback entre el modelo teórico y su implementación efectiva en terreno (en 30 predios de diversas características ambientales y socio-productivas). La flexibilidad de la propuesta, basada en el desarrollo de diversos componentes (forestal, ganadero y agrícola), permitió que finalmente cada UPD pudiera adaptar y resignificar los objetivos, metas y plazos de la propuesta técnica original en función de dichas prioridades/necesidades. Sin embargo se trató de un proceso no explicitado que se desarrolló en un marco informal y asistemático, a medida que avanzaba la implementación del Proyecto a través de los distintos financiamientos.

En un principio, con el financiamiento del Fondo para las Américas (1998-2000) se priorizó el desarrollo del componente forestal del modelo, que basándose en las cualidades tecnológicas de la madera de Vinal buscó apoyar la introducción de esta nueva madera nativa en el mercado a través de dos subproductos: carbón vegetal y parquet para pisos9. Al menos en el modelo, durante esta primera etapa la propuesta técnica del Proyecto proyectaba una estrecha articulación con las estrategias de producción y reproducción domésticas de estos pequeños productores, ya que todas las unidades –sin excepción- contaban con densos vinalares que podrían ser aprovechados con el manejo silvicultural en forma sostenible para abastecer la demanda de madera para la fabricación de carbón y pisos de parquet. Estas unidades podrían incrementar los ingresos domésticos a través de dos mecanismos: Por una parte a partir del desarrollo de una producción con valor agregado (carbón), ya que el Proyecto facilitó las herramientas (motosierras y hornos metálicos transportables) para que el proceso productivo sea operado por las propias UPD´s. Por otra, a través de la venta de madera en bruto para la carpintería industrial, que si bien no resultaba en una actividad que agregara valor a la producción predial, permitiría otorgarle valor de mercado a una especie forestal nativa que hasta antes de la implementación del Proyecto era considerada una plaga improductiva, cuyo potencial de aprovechamiento en la industria de la madera estaba invisibilizado10.

Sin embargo, los resultados obtenidos en esta etapa fueron dispares, ya que solo la producción de carbón de Vinal alcanzó a incorporarse con relativo éxito en el marco de la propuesta de diversificación de las estrategias productivas de las UPD´s participantes11. Para ello resultó clave la preexistencia de canales de comercialización (si bien irregulares) que articulaban la zona con los mercados extra-locales, que permitieron viabilizar comercialmente esta actividad desde un principio y de este modo facilitar su adopción en el marco de la propuesta del Proyecto Vinal. Lo contrario sucedió con la introducción de la madera de Vinal para la fabricación de parquet en carpinterías industriales. Si bien este tema fue encarado desde el Proyecto solo a través de acciones exploratorias, debemos señalar que la escasa consideración de variables socio-económicas estructurales en la propia formulación de la propuesta coadyuvó para invisibilizar una serie de elementos que terminaron obstaculizando el posterior desarrollo de este componente del Proyecto.

Debemos recordar que durante la convertibilidad se privilegió una política cambiaria destinada a mantener el “atraso” del dólar respecto del peso, lo que alentó el ingreso masivo e irrestricto de importaciones en todos los rubros productivos, que establecían una competencia asimétrica con aquellos productos y materias primas de origen nacional. En este marco, más allá de las promisorias cualidades técnicas de la madera y de la sustentabilidad socio-ecológica del modelo de aprovechamiento propuesto para obtener la madera de Vinal, los operadores locales del mercado de la madera no estaban dispuestos a correr el riesgo de introducir una nueva madera nativa en un mercado que se encontraba saturado de maderas provenientes de Brasil y Paraguay, mucho más competitivas en precio, volumen de producción y regularidad de su calidad. Esto conspiró contra las posibilidades de articular un nuevo canal de comercialización y con ello consolidar el modelo propuesto en tanto una alternativa integral para el aprovechamiento forestal sustentable de los vinalares.

En efecto, solo la producción de carbón alcanzó posibilidades concretas de comercialización en el corto plazo, pero de ambas actividades era justamente la que demandaba mayor costo de producción y menor rentabilidad relativa. Si bien la totalidad de las UPD´s participantes estaban interesadas en encontrar un uso productivo para sus vinalares, no todas tenían ni el interés ni la necesidad de incorporar la sacrificada producción carbonera dentro de sus estrategias productivas para alcanzar ese objetivo. Esto resultaba aún menos atractivo para aquellas unidades más capitalizadas que, ante la llegada de compradores de hacienda de otras provincias y del incremento sostenido en el precio pagado a los productores por su ganado vacuno, comenzaban a vislumbrar la posibilidad de rearticular su producción ganadera con los mercados extra-locales.

De este modo, ante la imposibilidad de continuar desarrollando el aprovechamiento forestal de esta especie, y retomando las inquietudes de varios productores respecto de la necesidad de incrementar la superficie de pasturas en sus sistemas productivos; a partir del año 2000 la propuesta técnica fue siendo reformulada pasando de lo estrictamente forestal al desarrollo del componente ganadero del modelo. Es así como a través de los sucesivos financiamientos que permitieron dar continuidad a la experiencia (SAGPyA 2000-2001 y principalmente PROINDER/SAGPyA 2001-2003)12 los principales esfuerzos estuvieron orientados hacia el mejoramiento de la productividad forrajera en aquellos vinalares sobre los que se había avanzado previamente en el manejo silvicultural. Las acciones estuvieron centradas en la recuperación de pasturas nativas a través del cerramiento de las parcelas, introducción del boyero eléctrico, siembra de pasturas exóticas y auto-producción de alimentos balanceados utilizando productos del monte y la chacra.

Este pasaje de forestal a lo ganadero implicó que la articulación de la propuesta técnica con las estrategias de producción de las UPD´s participantes se fue volviendo más compleja y heterogénea; principalmente porque se hicieron más evidentes las significativas diferencias socio-productivas existentes entre las distintas unidades, que antes habían quedado invisibilizadas por el hecho que todas ellas contaban con el mismo potencial para desarrollar nuevas actividades prediales a partir del aprovechamiento forestal sustentable del Vinal. De hecho las nuevas acciones presentaban mayor sintonía con los intereses de aquellas UPD´s cuyas estrategias productivas apuntaban a una mayor especialización en la ganadería, en cuyo caso la recuperación de la capacidad forrajera de sus predios resultaba clave para mejorar sus rendimientos y por ende las condiciones de venta de su producción, utilizando canales comerciales cuyo acceso estaba relativamente garantizado.

En efecto, uno de los principales obstáculos para la actividad ganadera en la zona es la baja productividad forrajera de estos ecosistemas, actualmente se estima que la capacidad de carga promedio para esta región es de 4 has/UG. En estos sistemas extensivos, sin manejo del rodeo, el sobre pastoreo constituye una consecuencia generalizada que va degradando la base productiva del sistema. La falta de pasturas se agudiza durante el invierno seco cuando se produce el denominado “bache forrajero invernal”, que debilita a los animales y eleva la tasa de mortalidad dentro del rodeo. El avance del vinal sobre las chacras coadyuva a esta situación ya que bajo un vinalar maduro no se desarrolla el estrato herbáceo (en estos casos el promedio de capacidad de carga ganadera se eleva a 7 has/UG) y al ramificarse desde la base con fuertes espinas se crea una barrera natural que obstaculiza la circulación animal en los predios. Sin embargo estas limitantes pueden superarse a partir de la implementación de componente ganadero del Proyecto Vinal, ya que se logra recuperar la productividad forrajera bajo los vinalares (alcanzando un promedio de capacidad de carga que oscila entre 1 y 2 has /UG) y se libera la circulación del ganado con las tareas de raleo y poda silvicultural.

Ahora bien, considerando estos datos nos preguntamos: estos resultados tienen el mismo impacto en todas las UPD´s participantes?. Como desprende de nuestro trabajo, la mayor incidencia de limitantes de tipo ecológico para el desarrollo de la actividad ganadera (como p.e. pérdida de la aptitud forrajera por invasión de leñosas), esta estrechamente asociada a la escala alcanzada por los rodeos bovinos en cada caso. En tal sentido se establece una relación inversamente proporcional entre la capacidad de carga de los sistemas productivos ganaderos en las diferentes UPD´s y la escala que alcanzan en la actualidad sus rodeos ganaderos. Por ende, la situación crítica se verifica justamente entre las aquellas UPD´s más capitalizadas, cuyos sistemas productivos están especializados en la ganadería mayor, ya que si bien cuentan con mayor extensión de tierras, el tamaño de sus rodeos excede ampliamente la capacidad de carga estimada para dicha superficie considerando el promedio regional (en algunos casos duplicaban la capacidad de carga estimada). Para estas unidades, el desarrollo del componente ganadero del Proyecto Vinal significó una respuesta técnica a las limitantes ecológicas que encuentra su producción ganadera a nivel local, cuya implementación subsidiada supone una articulación más estrecha con las prioridades que definen en función de sus estrategias productivas y reproductivas, reforzando la tendencia hacia la especialización en la producción ganadera. Del mismo modo supone consolidar la generación de ingresos en dinero a partir de la actividad predial en forma exclusiva a partir del esquema: recuperación de pasturas = incremento producción de carne = articulación con mercados extra-locales. La alta rentabilidad de esta producción favorece la re-estructuración de estrategias reproductivas basadas en el trabajo predial doméstico, fortaleciendo el rol productivo de la unidad desde una situación de relativa autonomía respecto del establecimiento de relaciones asimétricas con unidades productivas capitalistas (trabajo extra-predial) y/o del incremento de la dependencia de la ayuda estatal a través de los ingresos sociales13.

En contraste, para aquellas otras UPD´s de “tenedores de vacas” que desarrollan una ganadería de subsistencia cuyos rodeos están lejos de comprometer la capacidad de carga promedio del sistema, las principales restricciones para desarrollar una ganadería vacuna de mayor escala son, antes que ecológicas, de índole socio-económica; ya que disponen de escasa superficie, rodeos pequeños, presentan serias deficiencias en infraestructura y sus producción no esta articulada a los mercados extra-locales. En este marco, el desarrollo del componente ganadero presentará una débil articulación con sus estrategias productivas, ya que más allá de ciertas mejoras puntuales en infraestructura, representa básicamente una solución técnica para un problema de naturaleza ecológica y por ende su acción específica no modifica en forma sustancial las carencias de su situación socio-productiva de base (falta de tierras, capital, etc) que representan verdaderas limitantes estructurales para el desarrollo de una ganadería vacuna de escala. En tal sentido, el desarrollo del componente ganadero no representa actualmente una prioridad dentro de sus estrategias de producción predial, pese a que sus resultados constituyen una mejora efectiva en sus sistemas productivos. Para estas unidades, cuyas economías evidencian una participación incremental de ingresos extra-prediales, el énfasis en sus estrategias reproductivas está puesto en la consolidación de aquellas actividades prediales que les permitan generar ingresos en dinero en el corto plazo, como forma de minimizar el riesgo de proletarización. Actualmente, de aquellas prácticas productivas apoyadas por el Proyecto Vinal solo la carbonería representa una alternativa concreta de la que pueden obtenerse resultados en el corto plazo; ya que otras actividades con gran potencial en este sentido como la apicultura y/o la producción de harina de algarroba presentan un desarrollo incipiente en el Proyecto. Es por ello que desde nuestra perspectiva sostenemos que estas unidades fueron resignificando el por qué y el para qué de su participación durante este último período, valorizando otro tipo de acciones y resultados que van mas allá de lo estrictamente económico-productivo pero que tienen estrecha relación con sus actuales estrategias reproductivas. En este sentido debemos remarcar que la situación de pobreza que atraviesan estas unidades no solo comporta carencias de tipo material sino también en cuanto a su participación en contextos tanto institucionales como comunitarios, resultando en una situación de creciente aislamiento y atomización. En este sentido, su participación en el Proyecto Vinal supone la obtención de ciertos beneficios de tipo indirecto, derivados de su articulación con una ONG con capacidad técnico-financiera para trabajar en el mejoramiento de su producción predial (aunque sea aquella destinada a su subsistencia) en un contexto local caracterizado por una débil acción estatal en la asistencia al sector de la pequeña producción rural. Esto no solo implica la posibilidad de acceder a capacitaciones y asistencia técnica personalizada sino también a infraestructura y herramientas (alambre, hornos metálicos para carbón, boyeros eléctricos, motosierras, etc) que de una u otra forma coadyuvan en la consolidación de su situación socio-productiva. Del mismo modo, su participación en el Proyecto Vinal constituye una referencia institucional que puede resultar significativa para acceder a beneficios desarrollados en otros ámbitos, como p.e. en la articulación con la Asociación de Mujeres Formoseñas de Pie que les brindó la posibilidad de direccionar las contraprestaciones del Plan de Jefes y Jefas de Hogar al trabajo en las parcelas donde implementan el modelo. Esto permitió minimizar la tensión entre asignar trabajo doméstico a las actividades prediales y extra-prediales, consolidando la infraestructura predial y el mismo tiempo accediendo a ingresos en dinero.

En síntesis, es posible afirmar que si bien estas unidades pueden incluirse “técnicamente” en la meta-categoría “pequeños productores criollos” y en tal sentido guardar coherencia con la focalización como criterio prioritario para la identificación de la población beneficiaria de la implementación de las políticas compensatorias en el ámbito rural; queremos remarcar que el Proyecto Vinal presenta impactos sociales diferenciales derivados de las distintas formas de articulación entre las acciones del Proyecto y las prioridades que estas unidades definen de acuerdo a sus estrategias de producción y reproducción social. En tal sentido, estos impactos diferenciales configuran un campo de potencialidades y limitaciones en cuanto al potencial de la propuesta técnica del Proyecto para re-estructurar los procesos productivos prediales desarrollados por estas UPD´s en el actual contexto social y económico. A partir de ello es posible poner en cuestión la validez de la focalización como criterio orientador en la implementación de políticas compensatorias en el ámbito rural, especialmente si consideramos la heterogeneidad de sujetos sociales que conforman la actual realidad agraria argentina.

Por otra parte y específicamente en el marco del Proyecto Vinal, sostenemos que puede existir una relación entre estos impactos diferenciales y los heterogéneos desempeños logrados por estas unidades en la implementación efectiva de la propuesta técnica en sus predios. En tal sentido debemos señalar que las diferencias en cuanto a la situación socio-productiva de las unidades participantes no fueron contempladas en forma sistemática en ninguna etapa de esta experiencia. La evaluación ex ante de estas características hubiese permitido mejorar el diseño de las acciones de implementación desarrolladas posteriormente. Esto quizá pueda explicarse por la fuerte orientación hacia lo ecológico que presentó el Proyecto en sus inicios, que influyó para que se prioricen las características del medio natural (principalmente las características biológicas y ecológicas de los vinalares) en tanto criterios de selección para el ingreso de los participantes. En cuanto a lo socio-económico, solo se consideraron (aunque no en forma exhaustiva ni sistematizada) algunas características de sus sistemas de producción predial (principalmente rubros productivos en los que basan su actividad e infraestructura disponible en la chacra); priorizando una visión sincrónica que coadyuvó a invisibilizar la marcada heterogeneidades socia-productiva presente al interior del grupo.

Esta investigación permitió demostrar la validez del análisis antropológico para dar cuenta del impacto social diferencial que presenta el Proyecto, a partir de la sistematización e interpretación de las diferentes acciones desarrolladas en el marco del Proyecto Vinal en función de las diferencias que evidencian las estrategias de producción y reproducción social que implementan las distintas UPD´s. De este modo sostenemos que estas diferencias establecen límites significativos en cuanto al potencial de la propuesta técnica del Proyecto Vinal para re-estructurar procesos productivos domésticos, entendiendo que esta tarea implica no solo el mejoramiento de las condiciones en las que se desarrolla el proceso productivo doméstico (tanto en sus aspectos técnicos como agroecológicos) sino que también implica facilitar su reinserción como productores primarios en el sistema económico local/regional/nacional, intentando revertir las nefastas consecuencias que ha tenido sobre estas unidades el proceso de exclusión iniciado décadas atrás.


Notas

1. En la actualidad se estima que existen unos 2 millones de hectáreas afectadas por vinal en las provincias de Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y norte de Santa Fé.
2. Clasificados de acuerdo a su importancia: Energético como leña, debido a su abundancia, fácil encendido y calidad de su brasa; Constructivo como postes y rodrigones para la construcción de viviendas e infraestructura productiva y Medicinal ya que a sus hojas poseen propiedades oftalmológicas, vermífugas y antidiabéticas (Charpentier, 1998 y Scarpa, 2000).
3. En realidad el Proyecto comenzó en 1993 con un subsidio de CONICET para realizar una serie de estudios básicos sobre la ecología y biología de Prosopis ruscifolia con el propósito de identificar claves para el diseño de un plan de manejo para esta especie adaptado a la realidad de los productores locales. Luego se llevaron a cabo ensayos experimentales en el Campo Anexo del INTA en Bartolomé de las Casas (Fsa.) donde se testeó la viabilidad del modelo desarrollado, alcanzando resultados positivos.
4. De acuerdo con Blasco (2004) en vinalares sin tratamiento se alcanza una capacidad de carga de 0,12 UG/ha, que se incrementa a 0,52 UG/ha con la recuperación de pasturas nativas luego del tratamiento y en el caso de complementarlo con la implantación de forrajeras exóticas, a los dos años se alcanza un promedio de 1,2 UG/ha.
5. Para este trabajo tomamos como estudio de caso al Proyecto Vinal, acotando nuestro análisis al período financiado por el PROINDER (2001-2003), cuyos objetivos estuvieron centrados en la introducción de componentes ganaderos al modelo de aprovechamiento forestal que se venía implementando desde 1998 en los predios de 30 unidades productivas domésticas de las colonias rurales de Ibarreta, Formosa. En tal sentido, consideramos que se trataba de una experiencia representativa que nos permitió lograr una primera aproximación a un tema complejo.
6. Esta tendencia hacia la proletarización de estos pequeños productores rurales ya ha sido señalada para la Formación Social de Fronteras Chaco por autores como Trinchero (2000) y Belli, Slavutsky y Trinchero (2004).
7. Se destaca la ganadería vacuna, teniendo en cuenta que el 93% de las unidades cuenta con rodeos vacunos dentro de sus sistemas productivos, cuyo principal destino es la comercialización tanto a nivel local como regional. También un porcentaje significativo (66%) desarrolla ganado menor (caprino, ovino y/o porcino) que en general es empleado para el consumo doméstico. La agricultura de sementera baja es también una práctica generalizada (93% de los casos), desarrollando cultivos mixtos en pequeña escala (mandioca, zapallo, maíz, batata, sandía, poroto, melón) que se destinan mayoritariamente al consumo doméstico y a la comercialización de eventuales excedentes. El principal cultivo de renta es el algodón, sin embargo su importancia viene decreciendo en forma sostenida debido a su baja rentabilidad, elevado costo productivo (semilla, y agroquímicos) y alta demanda de fuerza de trabajo doméstica (para la campaña 2002 solo un tercio de las UPD´s del proyecto había incorporado este cultivo en sus chacras). Por otra parte, todas las unidades productivas desarrollan algún tipo de actividad forestal en bosques de su propiedad, lo que incluye desde el abastecimiento de leña para consumo doméstico hasta la venta de rollizos de algarrobo para los aserraderos. Finalmente el 69% de las UPD´s practica regularmente la marisca (caza y/o recolección) abasteciéndose de una amplia variedad de plantas medicinales, frutos y animales silvestres que son mayoritariamente destinados al consumo doméstico con excepción de los cueros y las mieles silvestres que también se comercializan (Carenzo, 2004).
8. Debemos recordar que en este caso nos referimos a una definición amplia del uso doméstico, donde no solo incorporamos su consumo alimenticio (carne y leche) sino que además consideramos la función “financiera” de los rodeos, ya que en muchos casos constituyen el único reaseguro para obtener dinero en forma urgente frente a una eventualidad.
9. Ambos productos presentaban un gran potencial productivo, siendo obtenidos del manejo forestal implementado en los vinalares de los pequeños productores participantes. La madera en peores condiciones se destinaba a la elaboración de carbón y la de mejor calidad para la venta a carpinterías industriales dedicadas a la fabricación de pisos.
10. Hay que considerar que especialmente para aquellas unidades más pauperizadas, cuyos bosques se encuentran generalmente sobre-explotados, con escaso o nulo potencial de aprovechamiento de las maderas nativas ya incorporadas a un mercado consolidado (Algarrobo y Quebracho colorado), la explotación industrial del vinal representaba una verdadera alternativa que les permitiría valorizar los recursos disponibles y poner en marcha su aprovechamiento en forma sustentable.
11. Incluso numerosos informantes señalaron que la acción del Proyecto fue clave para dinamizar esta actividad a escala local (ya que Ibarreta no se caracterizaba por ser una zona específicamente carbonera en aquel entonces).
12. A través de los Proyectos “Enriquecimiento Forestal y Recuperación Productiva de Campos Invadidos por Leñosas de Pequeños Productores del Centro de Formosa” (SAGPyA) y “Diversificación Productiva de Bosques Degradados: Incorporación de componentes agroganaderos” (PROINDER/SAGPyA).
13. En efecto, resulta que aquellas unidades más capitalizadas son las que paradójicamente están en condiciones de realizar un aprovechamiento más integral de la propuesta del Proyecto, ya que cuentan con el potencial productivo adecuado para desarrollar las dos actividades que en la actual coyuntura económica cuentan con mayores perspectivas de comercialización: carbonería y ganadería. De hecho pueden lograr una articulación funcional de estas dos actividades, por cuanto la carbonería se alimenta de las tareas de limpieza silvicultural de los vinalares, que a su vez quedan en condiciones para el desarrollo de forrajes (nativos o exóticos) que permitirán mejorar o expandir su producción ganadera. Pero además la comercialización del carbón puede generar los ingresos necesarios para cubrir los costos de mano de obra que implica la ampliación de la superficie bajo manejo silvo-pastoril. De esta forma el trabajo realizado en el marco del Proyecto representa un apoyo significativo para aquella actividad predial que en este momento constituye la base de sus estrategias de producción y reproducción doméstica.


Bibliografía

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