Revista THEOMAI   /  THEOMAI   Journal
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo / Society, Nature and Development Studies

 

número especial 2005 (Actas 1º Jornadas Interdisciplinarias Theomai sobre Sociedad y Desarrollo)  

     

 



Las instituciones académicas y su contribución a l desarrollo sustentable

Alicia E. Toribio* y Cristina Soruco de Madrazo*

 

* Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, y Universidad CAECE.
e-mail:atoribio@medioambiente.gov.ar
* Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, UBA y Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. E-mail: gbm@ssdnet.com.ar





El Programa MAB y las Reservas de Biosfera en la Argentina

El Programa del Hombre y l a Biosfera , más conocido como MAB por sus siglas inglesas (Man and Biosphere) de la UNESCO es un programa internacional intergubernamental. Está integrado por todos aquellos países que , adhiriendo a sus principios voluntariamente, deciden responder a la convocatoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En la Argentina el Comité MAB argentino existe desde 1978, siempre con sede en el organismo ambiental nacional.

Dentro de la UNESCO, el Programa MAB es uno de sus cinco programas científicos, el que se dedica al medio ambiente. Se trata de una actividad de carácter interdisciplinario enfocado a la investigación y el entrenamiento, dentro de las ciencias sociales y naturales, para lograr un uso racional de los recursos de la biosfera y mejorar la vinculación entre las poblaciones humanas y su ambiente, operando en una escala mundial. Promueve el establecimiento de un tipo particular de áreas protegidas, las reservas de biosfera, donde la participación de la población resulta esencial. Estas áreas protegidas son, por definición, territorios destinados a llevar adelante propuestas que conjuguen la protección ambiental con el desarrollo socioeconómico y el respeto a la diversidad cultural.

Están organizadas bajo la forma de una red de cooperación e intercambio de experiencias y se han constituido progresivamente en la espina dorsal del Programa.

La Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO, está constituida por 440 reservas de biosfera establecidas en 97 países (para julio de 2003). De ellas, 11 reservas están localizadas en la Argentina.
La realización en la práctica del triple objetivo (conservación, desarrollo y logística) de las reservas de biosfera descansa, a la vez, en un modo de gestión participativa y en una zonificación geográfica original. Esquemáticamente, cada reserva comprende, en efecto, una o varias áreas núcleos claramente delimitadas y legalmente protegidas consagradas a la conservación de la biodiversidad que albergan, rodeadas de zonas tampón o de amortiguación bien definidas en las que sólo están permitidas actividades compatibles con la conservación, y éstas rodeadas de un área de transición en la que se promueven iniciativas y prácticas de explotación sustentable de los recursos por parte de la población.

En cuanto a la gestión, que resulta de esta conjunción de espacios que se encuentran bajo dominio combinado de autoridades públicas y propietarios privados, se organiza según las normativas y costumbres locales, implicando generalmente el establecimiento de un comité o consejo de gestión que es piloteado por la autoridad pública de la jurisdicción.(1)

Conceptualización y evolución de las Reservas de biosfera y su aplicación al caso argentino

La concepción en que se basan las reservas de biosfera se ha ido conformando a través de los más de 30 años de existencia del MAB. Desde una primera idea, esencialmente teórica, en la década del 70, de promover una mejor vinculación entre las poblaciones humanas y su ambiente, se fue paulatinamente definiendo en la década siguiente, de que se trataba de una conservación “abierta al Hombre”, a diferencia de la clásica concepción de los parques nacionales, hasta llegar a buscar un modo de cómo hacerlo, a mediados de los 90, momento en el cual se define específicamente, que un de los criterios básicos para establecer una reserva será que se asegure contar con un mecanismo de participación de los intereses públicos y privados involucrados en la gestión del área.
De acuerdo con la evolución conceptual señalada, se habla de reservas de “primera”, “segunda” y “tercera” generación.

• Primera generación
1980 San Guillermo
1983 Laguna Blanca
1985 Parque Costero del Sur
1986 Ñacuñán
• Segunda generación
1990 Laguna de Pozuelos
1995 Yabotí
1996 Mar Chiquito
• Tercera generación
2000 Riacho Teuquito
2000 Delta del Paraná
2001 Laguna Oca
2002 Yungas

Otro aspecto novedoso de las reservas de biosfera como áreas protegidas es que en su normativa se incluye un requisito de que cada reserva deberá revisar, cada diez años, el cumplimiento de los objetivos que le dieron origen. Y entre los lineamientos que posteriormente, se han elaborado para esta revisión es que sea participativa, interdisciplinaria e intersectorial.

Las reservas de biosfera no se rigen por una convención internacional específica, sino que los países que forman parte del Programa del Hombre y la Biosfera están comprometidos a ajustarse a criterios de manejo comunes que les permiten cumplir convenientemente las tres funciones de conservación, desarrollo y logística (investigación, monitoreo y educación ambiental). Estos criterios están precisados en dos documentos: la denominada “Estrategia de Sevilla” y el “Marco Estatutario” aprobados por la UNESCO a fines de 1995. (2) Los lineamientos y objetivos de la Estrategia de Sevilla apuntan, precisamente, a ampliar la eficacia de las Reservas de Biosfera, en tanto un modelo de gestión y de ordenamiento del territorio que promueve al mismo tiempo la conservación y el desarrollo sostenible, que puede extenderse a contextos y problemáticas que trascienden el campo específico de las áreas protegidas.


Dimensiones múltiples del ordenamiento territorial

Un aspecto particularmente interesante que se encuentra en el enfoque del Programa MAB es la consideración de que para ordenar un territorio, de manera ambientalmente apropiada, hay dimensiones que no se deben olvidar.

En tal sentido, el Programa MAB ha venido enfatizando la necesidad de considerar múltiples dimensiones en el ordenamiento territorial, en particular:
• una dimensión espacial: dado que los sistemas de uso de los recursos desbordan la escala local, las escala regional y aún la escala de los ecosistemas
• una dimensión temporal: porque si se consideran diversas personas o grupos humanos, se encuentra que ellos captan los problemas vinculados con el uso de los recursos naturales y culturales en escalas cronológicas diferentes.
• una dimensión de la percepción: porque la percepción de los procesos y fenómenos ambientales varían de un grupo socioeconómico o cultural a otro, entre diferentes regiones y en los diversos períodos históricos.
Dado que las decisiones en materia de gestión del ambiente se fundan tanto en criterios objetivos como subjetivos, ambos tipos de factores deben considerarse en los procesos de ordenamiento territorial que conlleva necesariamente el desarrollo de una Reserva de Biosfera. La participación social y la investigación interdisciplinaria proveen instrumentos para la incorporación adecuada de estas dimensiones.

La idea precursora generada en la UNESCO, en los años setenta, acerca de la conveniencia de incluir al hombre en la conservación de los ecosistemas y el consecuente lanzamiento del Programa "El Hombre y la Biosfera" (MAB) como una actividad interdisciplinaria, que implicaba la cooperación entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, no resultó sencilla de llevar a la práctica e involucró algunas experiencias metodológicas frustradas que fueron reflejadas en documentos del mismo Programa de la década siguiente.

No obstante ello, al calor de los cambios producidos en el debate ambiental mundial de los noventa, especialmente a partir de la generalización de la idea de la necesaria asociación entre conservación del medio ambiente y desarrollo, y que también se reflejaron en cambios conceptuales y metodológicos dentro del Programa MAB (v.g. los principios plasmados en la Estrategia de Sevilla de 1995), nuevos actores se plantean el desafío de sentar las bases de conocimiento imprescindibles para impulsar las actividades del MAB. En especial, para cumplir con los objetivos trifuncionales de las Reservas de Biosfera; esto es así, porque el cumplimiento de esos objetivos permitiría contar en con experiencias aleccionadoras de desarrollo sustentable, que podrían extenderse a otro tipo de unidades territoriales. Para ello, también resulta imprescindible una mayor toma de conciencia de los decisores y gestores políticos y su clara decisión de incorporar estas experiencias.


La Red social de las Reservas de Biosfera

El MAB habla de tres grandes grupos de actores sociales involucrados en la gestión de una RB:
1. los agentes de la planificación, todos aquellos que en el sector público se encargan de los aspectos de planificación y ejecución
2. los científicos, o sea los que se ocupan de la búsqueda y producción del conocimiento, incluyendo la investigación, la educación y la extensión y
3. la población local, en la que ubica a las organizaciones de la sociedad civil, incluyendo las ONGs ambientalistas, los propietarios, los sectores privados proveedores de servicios, etc.
En este enfoque, se advierte sobre las consecuencias de una acción aislada, no concertada de estos tres tipos de actores, cómo resulta en un empobrecimiento de la acción social y cómo, por el contrario, esos actores actuando en conjunto, pueden lograr un ordenamiento territorial de carácter más integral. Esto no significa una negación o desconsideración de los conflictos existentes debido a los diferentes intereses atribuibles a estos actores. Las Reservas de Biosfera, a través de los mecanismos que deben constituir para garantizar la participación ( art. 4 del Marco Estatutario), funcionan también como ámbitos para la mediación y resolución de conflictos.


El papel de las instituciones académicas

El campo actual de acción de las políticas del Desarrollo no puede prescindir de la consideración de la dimensión ambiental. De esta manera se fortalece una concepción integral del Desarrollo al tiempo que se pone en práctica la concepción holística del medio ambiente, esto es aquella que lo entiende como resultante de una interacción entre el medio natural y el medio social.

Pero el reconocimiento generalizado de lo ambiental y la importancia que reviste como dimensión inherente al desarrollo, no tiene aún, un correlato adecuado en las estructuras institucionales que facilite tanto la producción de conocimientos en este campo, como la aplicación de sus resultados en la solución de problemas concretos.

La Universidad en sus ámbitos de investigación, docencia y extensión puede cumplir un papel esencial en la construcción de la base de conocimientos actualizada e integrada que permita fundamentar y orientar tanto políticas públicas como demandas y propuestas de la sociedad civil.

En esta ponencia, se hace eje en la investigación interdisciplinaria, entendida como aquella que mejor serviría a los fines de obtención del conocimiento necesario para la gestión de una reserva de biosfera, y se examinan los obstáculos, dificultades, desafíos y potencialidades de la investigación interdisciplinaria en medio ambiente, con énfasis en la experiencia de las Reservas de Biosfera del Programa MAB de la UNESCO.

Las autoras se basan, principalmente, en los resultados del trabajo que realizaron como responsables del Proyecto “Investigación interdisciplinaria en las Reservas de la Biosfera “que contó con el apoyo de la UNESCO y que se desarrolló entre los años 1999-2001, así como en la experiencia posterior de desarrollo de las actividades del MAB.


El Proyecto “Investigación interdisciplinaria en las Reservas de la Biosfera (3)

Desde su formulación en 1974, en el marco del Programa MAB de la UNESCO, el concepto de reserva de la biosfera ha sido de gran utilidad para instalar la problemática ambiental en los niveles gubernamentales de mayor jerarquía. Frente a la crisis ambiental que el mundo empezaba a reconocer, el surgimiento de estas áreas protegidas especiales fue resultado de la necesidad de concertar acciones para abordar científicamente el tema de la conservación de los ecosistemas y de los acuciantes problemas que los afectan, y que comprometen su condición de soportes de un desarrollo genuino.

En el contexto particular de los estados nacionales, las Reservas de Biosfera que a tal efecto se constituyen son, en términos formales, un valioso instrumento para el desarrollo de la cuestión ambiental en sentido amplio, en razón de los presupuestos básicos que las define como espacios singularizados, en términos biogeográficos y culturales con objetivos y funciones precisas.

El papel que las Reservas de Biosfera pueden cumplir en relación con objetivos de mayor alcance (regional, nacional e internacional), ha sido expresamente reconocido en los foros internacionales y constituye un aspecto esencial de los instrumentos que, desde 1995, regulan u orientan la constitución, implementación y funcionamiento de las mismas: la Estrategia de Sevilla y el Marco Estatutario de la Red Mundial de Reservas de Biosfera

Como ya se mencionó, los lineamientos y objetivos de la Estrategia de Sevilla apuntan, precisamente, a ampliar la eficacia de las Reservas de Biosfera, como áreas demostrativas extensibles a otros territorios similares aunque no fueran estrictamente protegidos. También a los fines de asegurar y viabilizar la nueva función que, en tal sentido les confiere, formula recomendaciones a nivel internacional, nacional y al específico de cada reserva. Con relación a ellas resulta pertinente señalar las que efectúa, fundamentalmente a nivel nacional, en orden al
Objetivo Principal II.3
Integrar las reservas de biosfera en las políticas de desarrollo regional y en los proyectos regionales de ordenación del territorio y con relación al
Objetivo Principal III
Utilizar las reservas de biosfera para la investigación, la observación permanente, la educación y la capacitación
Objetivo III.1:Ampliar el conocimiento de las interacciones entre los seres humanos y la biosfera
Recomienda a nivel nacional
7. Integrar las reservas de biosfera en programas nacionales y regionales de investigación científica, y vincular esas actividades de investigación con las políticas nacionales y regionales de conservación y desarrollo sostenible.

La cantidad de áreas protegidas que reconocen este estatuto y que integran la Red Internacional de Reservas de Biosfera, constituye, en relación con lo apuntado, un hecho promisorio. Sin embargo, en la generalidad de los casos, las reservas de biosfera están lejos de desempeñar este papel; aún subsisten problemas y limitaciones de diverso carácter que dificultan y retardan su efectiva implementación y funcionamiento y, por ende, la consecución de sus objetivos.

Algunos de estos problemas tienen que ver con el carácter complejo de la realidad involucrada en la noción de Reserva de Biosfera, cuyo conocimiento demanda, en tanto una situación específica de la problemática ambiental, un enfoque holístico y la concurrencia articulada de las Ciencias Naturales y de las Ciencias Sociales. Este requerimiento, como sabemos, implica reconocer el campo de lo ambiental como una instancia superadora de los enfoques y abordajes parciales que legitiman la competencia específica de disciplinas científicas particulares, sobre determinados aspectos o fenómenos del Medio Natural y del Medio Social que conforman la noción de ambiente.

La interdisciplinariedad que reclama lo ambiental no es todavía, en el caso específico de las Reservas de Biosfera, una práctica habitual en las actividades de investigación que deben sustentar las funciones complementarias que le son inherentes (Conservación, Desarrollo y Logística). Tampoco lo es la participación de las Ciencias Sociales en los estudios básicos y aplicados que a tal efecto se realizan, situación de la cual derivan no pocas dificultades para hacer viable la estrategia de conservación con desarrollo esencial a estas áreas.

La situación marginal que tienen u ocupan en ellas las Ciencias Sociales, resulta contradictoria o incongruente con la noción misma de Reserva de Biosfera. En tal sentido la Estrategia de Sevilla, a través de una de las diez directrices que la fundamentan, señala la necesidad de " Tener más en cuenta la dimensión humana del concepto de reserva de biosfera. Para ello es menester reforzar los vínculos entre la diversidad cultural y biológica. Se han de conservar el conocimiento tradicional y los recursos genéticos, cuya función en el desarrollo sostenible debe ser reconocida y estimulada"

La constatación del problema en el ámbito específico de las reservas de biosfera argentinas, motivó que la Unidad de Coordinación del programa MAB, área técnica del Comité MAB argentino presentara a la UNESCO, para su financiación, el Proyecto 98 ARG 403"Investigación Interdisciplinaria en las Reservas de Biosfera", cuyo objetivo principal fue contribuir a promover la reflexión sobre las causas de las dificultades en la concreción de estudios interdisciplinarios en las reservas de biosfera.

El Proyecto previó, a tal efecto, la sustanciación de un Seminario como un medio adecuado para abordar el tema, y poner a prueba la validez de las hipótesis que estuvieron a la base de la formulación del Proyecto. Hipótesis que relacionan las dificultades para la concreción de estudios interdisciplinarios, con el nivel de desarrollo alcanzado por la temática ambiental y su legitimación en las instancias de validación que ella reconoce: los niveles científico y académico y el nivel político-administrativo. En el caso específico de la escasez de los estudios que deben dar cuenta del Medio Antrópico, con factores intrínsecos a las Ciencias Sociales y otros que provienen del medio externo (del sistema científico y de las estructuras político-administrativas).

Dichas hipótesis determinaron el carácter de las Contribuciones o Trabajos presentados para su análisis y discusión, y la dinámica que se imprimió al Seminario. Fueron, asimismo, el marco referencial del Documento Base, elaborado para apoyo de la discusión. (4). Este Documento aborda el tema a través de los dos aspectos ya señalados:
a) la investigación interdisciplinaria en su mayor expresión, articulando el saber de Ciencias Naturales y de Ciencias Sociales y su pertinencia para el abordaje de sistemas complejos y
b) la investigación social, explicitando el aporte de las Ciencias Sociales en las distintas instancias de la gestión de las reservas de biosfera y el rol insustituible que ellas tienen en la determinación y selección de alternativas de uso de los recursos naturales.
Durante el transcurso del Proyecto, las ideas e hipótesis centrales fueron presentadas en algunos ámbitos nacionales e internacionales, como el Congreso "Ambiental 99" del PRODEA, Universidad Nacional de San Juan (San Juan, 15 al 17 de septiembre de 1999) y en la Comisión: "Medio Ambiente, Sociedad y Desarrollo Sustentable" del XXII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) (Concepción, Chile, 12 al 16 de octubre de 1999). En este último ámbito, se pudo recibir observaciones de investigadores de Brasil, Chile, México y Uruguay, que convalidaron la pertinencia e importancia de poner el tema en debate.

En la etapa de finalización del proyecto, algunos de los resultados del mismo fueron presentados en la "Reunión internacional sobre el cumplimiento de la Estrategia de Sevilla para la Red Mundial de Reservas de Biosfera (1995-2000) (Sevilla+5), (Pamplona, 23 al 27 de octubre de 2000) en el seno del Grupo de Trabajo 4: “Las Reservas de Biosfera como modelos de gestión del territorio y de desarrollo sostenible”, y algunas de sus sugerencias se incorporaron a las Recomendaciones Finales.

Por otra parte, la relevancia del tema, en su acepción general y particular, quedó demostrada durante el "Taller para la Revisión Periódica de Reservas de la Biosfera Argentinas, resultados de diez años de gestión” (junio de 1999), organizado por la Unidad de Coordinación del Programa MAB del Comité MAB Argentino durante los días 7 y 8 de junio de 1999, para evaluar la situación de las Reservas de Biosfera que por su antigüedad debían ser sometidas a la revisión periódica que prescribe el Marco Estatutario de la Red Mundial de Reservas de Biosfera, aprobado en 1995. Aunque la situación de las reservas analizadas: Ñacuñán (Mendoza), San Guillermo (San Juan), Laguna Blanca (Catamarca) y Parque Costero Sur (Buenos Aires) difiere en relación con el cumplimiento de las funciones específicas, en todas ellas se observa la incidencia de la escasez de investigaciones interdisciplinarias y el papel, en el mejor de los casos, secundario de las Ciencias Sociales. El Documento Base incluye una síntesis de los resultados de este Taller.


Consideraciones generales sobre la problemática ambiental y la interdisciplina

La problemática ambiental entendida como la relación dialéctica entre Naturaleza y Sociedad, susceptible de asumir formas diversas en situaciones concretas, cobra relevancia teórica y práctica a partir de las manifestaciones críticas asociadas al modelo de desarrollo dominante.

La interdisciplinariedad que requiere lo ambiental está determinada por el hecho de tratarse de problemáticas referidas a "sistemas complejos", definidos por la heterogeneidad de los elementos componentes (o subsistemas), por las interrelaciones entre los componentes y por la mutua dependencia de las funciones de los componentes dentro del sistema .

Problemas como la contaminación por la acumulación de desechos, el agotamiento o la sobreexplotación de los recursos naturales , el deterioro de la calidad de vida, exceden la competencia aislada de las ciencias y disciplinas científicas llamadas a dar cuenta de ellos. Estos problemas ponen en evidencia la interrelación de procesos materiales, que en el desarrollo histórico de la ciencia han quedado compartimentados en campos específicos y aislados del conocimiento. De ahí que la complejidad que define a los problemas ambientales -dada, precisamente, por la interrelación de los efectos de esos procesos- no se resuelva en el simple aditamento de determinados saberes específicos, provengan éstos del campo de las Ciencias Naturales o del campo de las Ciencias Sociales. Por el contrario, lo ambiental- como dimensión integradora- plantea a las ciencias y disciplinas particulares cuestiones teóricas y metodológicas que éstas deben incorporar a sus paradigmas tradicionales a los efectos de trascender las delimitaciones de sus objetos teóricos y alcanzar la visión sistémica y holística que reclama lo ambiental. A tal efecto cabe mencionar la revisión crítica de la noción de medio, entorno o ambiente que hacen ciencias como la Biología, la Economía o la Antropología, o la revisión de otros conceptos como valor, recurso, productividad, desarrollo, etc. En el orden metodológico, plantea la necesidad de pensar las condiciones o estrategias de articulación de los procesos (históricos, económicos, políticos, ecosistémicos, geográficos, culturales y sociales) que caracterizan la relación Sociedad-Naturaleza en una situación particular concreta.

Es en este sentido, que la problemática ambiental genera un proceso de integración del conocimiento; a partir de la articulación de las ciencias y disciplinas científicas que, desde la especificidad de sus propios objetos teóricos y sistemas conceptuales, están en condiciones de dar cuenta -mediante una labor concertada- de la complejidad que revisten esos dos órdenes de la realidad.

Sin embargo, en su materialización o expresiones concretas, este proceso de integración del conocimiento no siempre condujo a una correcta explicación de la relación Sociedad-Naturaleza, debido, precisamente, a la imposición de visiones que no toman en cuenta las especificidades y concertación antes aludidas.

La interdisciplinariedad que reclama lo ambiental no siempre ha encontrado las condiciones propicias para el concurso y la integración de los diversos campos del conocimiento, en particular de aquéllos que dan cuenta de lo Social. Si bien en general esto se debe a causas o motivaciones diversas (ideológicas, políticas, institucionales, económicas etc.) es indudable que en relación con lo Social también influye la tardía aparición, y la aún escasa presencia de las Ciencias Sociales en el campo de la problemática ambiental. Esta situación contribuye al no reconocimiento de las causas históricas (no naturales) de los problemas ambientales y, consecuentemente, al desconocimiento de la especificidad de los procesos que configuran el campo de lo social.


El Seminario, su implementación, objetivos y participantes convocados

En consonancia con los lineamientos ya señalados, la programación del Seminario y su posterior implementación tuvieron como meta propiciar un espacio de análisis y discusión, a partir de exposiciones que proveyeran información sobre los siguientes puntos del temario:
1. La práctica concreta de la interdisciplinariedad en el campo específico de las reservas de biosfera y la participación de las Ciencias Sociales en las investigaciones básicas y aplicadas en dichas áreas.
2. Otras experiencias de investigaciones interdisciplinarias relacionadas con otras temáticas ambientales.
3. Aspectos institucionales.
3.1 La visión de lo ambiental y el lugar que se le asigna, en los medios académicos y científicos (en los niveles de formación, capacitación, políticas de investigación y promoción de proyectos interdisciplinarios)
3.2 La jerarquía, competencia y operatividad de los organismos de gestión ambiental en las estructuras político-administrativas.

Los participantes del Seminario fueron representantes calificados de Universidades nacionales o centros de investigación vinculados con las áreas de reservas o con estudios ambientales, funcionarios especializados de sectores de ciencia y técnica y parques nacionales, representantes de las propias Reservas de Biosfera, miembros del Programa MAB nacional e internacional y como participantes del extranjero, concurrieron especialistas en áreas protegidas y reservas de biosfera de México.(5)

De tal manera ,el Seminario conformó:
 Un espacio calificado, por la índole de las presentaciones, la competencia profesional y representatividad de los participantes, fueran o no expositores, para reflexionar sobre los temas propuestos: la investigación interdisciplinaria en las reservas de biosfera y problemas que dificultan su concreción, así como sobre los que inciden en la escasa presencia de las ciencias sociales en el campo de las reservas de biosfera y/o temática ambiental en general.
 Un instrumento idóneo para poner a prueba la validez de las hipótesis que formulamos en relación con ambas situaciones dada la importante y variada información que, a tal efecto, proporcionaron las exposiciones referidas al tema específico de las reservas, a otras situaciones o problemas ambientales y a los aspectos institucionales comprendidos entre los ejes propuestos para el análisis; como también la que aportaron otros participantes durante el desarrollo del Seminario.

La primera de las hipótesis vincula las dificultades para la concreción de estudios interdisciplinarios, con el nivel de desarrollo alcanzado por la temática ambiental, y su legitimación en las instancias de validación que ella reconoce: los niveles científico y académico y el nivel político-administrativo.

La segunda hipótesis relaciona la escasa participación de las Ciencias Sociales en los estudios ambientales (lo que se traduce en diagnósticos parciales o insuficientes sobre el Medio social), con factores intrínsecos a las mismas y otros que provienen del medio externo (del sistema científico y de las estructuras político-administrativas).


Conclusiones del Proyecto

Las hipótesis se vieron no sólo confirmadas sino también enriquecidas, en cuanto a su función explicativa, a través de la explicitación de los problemas ya detectados, tanto de carácter conceptual y metodológico como institucionales y operativos; así como por el señalamiento de otras situaciones conflictivas que plantean nuevos temas susceptibles de ser objeto de análisis en reuniones futuras.

En tal sentido, existen o se aportaron importantes elementos de juicio, sobre la inserción del tema reservas de biosfera en los ámbitos institucionales ya señalados, respecto al desaprovechamiento de estas entidades territoriales distintivas o singulares, en términos biológicos y culturales, como espacios privilegiados para la investigación básica y aplicada a través de proyectos interdisciplinarios que aseguren la consideración de todos los aspectos que definen un sistema complejo.

En términos generales, en las estructuras de Ciencia y Técnica de los medios académicos o del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica, el tema de las reservas de biosfera no aparece específicamente incorporado en las políticas de investigación que se implementan. Un caso paradigmático es el de la Universidad Nacional de Misiones, respecto al desarrollo de la gestión de la Reserva de Biosfera de Yabotí, donde las investigaciones de carácter interdisciplinario están prácticamente ausentes pese a la existencia de investigadores en el campo de las ciencias naturales y de las ciencias sociales y, al hecho específico de ser, dicha Universidad, propietaria de una parte de los terrenos donde se asienta la reserva. Un factor causal no desdeñable de esta situación lo constituye el hecho de ser la transferencia de conocimientos un eslabón poco desarrollado de la cadena de investigación, como lo señala Elena Abraham. Lo señalado se mantiene pese a un mayor reconocimiento de la temática ambiental y los avances registrados en el ámbito de algunas unidades académicas, y así lo destaca Alicia Fernández Cirelli respecto a la Universidad de Buenos Aires como resultado de la contrastación que en los últimos años se está operando entre el tradicional modelo intra-disciplinario de investigación, característico de las universidades nacionales, con un modelo que apunta a direccionar la investigación en función de prioridades y necesidades planteadas por demandantes externos, es decir en tanto problemas reales y por lo tanto, complejos, que requieren el aporte de varias disciplinas. Pero señala, como nota negativa, que en general, la ausencia de una perspectiva científica y tecnológica se revela en las políticas ambientales que, que actúan sobre el daño más que sobre las causas que lo provocan.

Un correlato importante de esta situación es el escaso estímulo que se da a los proyectos de investigación interdisciplinaria y a la falta de reconocimiento o a la adjudicación de un puntaje inferior a los antecedentes de tal carácter, desarrollados en el ámbito de organismos técnicos gubernamentales.

a) El papel de los estímulos, incentivos y otros mecanismos de promoción de la investigación
La continuidad de políticas que promueven las investigaciones sectoriales - en el ámbito de las Universidades - se traduce en el régimen de incentivos que se aplica no sólo en las universidades argentinas sino también en la de otros países, como lo señalaron los expositores mexicanos. Esto revierte, necesariamente, en la débil producción científica sobre temáticas ambientales. Un elemento adicional es la escasez de profesionales con experiencia en proyectos interdisciplinarios, integrando las comisiones asesoras que dictaminan sobre la importancia de proyectos de tal carácter, lo que limita la posibilidad de obtener financiamiento para llevarlos a cabo.

En distintos momentos del Seminario, el tema de los mecanismos de promoción de la investigación apareció bajo diversas formas, a través de los comentarios de varios participantes así como siendo parte de los artículos escritos, revelándose como un aspecto de necesaria consideración.

Para Denis Baranger, existe, por diversos factores, una tendencia natural a abroquelarse en la respectiva disciplina, tendencia que es necesario quebrar con estímulos que pueden provenir de la oferta de recursos materiales o económicos para un proyecto o para el propio investigador.

Lo que se da en Argentina, sin embargo, opina, es que los criterios de los organismos de promoción de la investigación resultan poco adecuados para el desarrollo de la interdisciplina. Por ejemplo, observa que los incentivos a docentes-investigadores actualmente implementados en las Universidades Nacionales, y que son significativamente importantes por el nivel de sueldos, implican una dedicación horaria en términos de docencia, investigación y preparación de informes que no favorecen el abordaje de proyectos interdisciplinarios, con su carga de mayor complejidad e imprevistos. Y ello a pesar de que en los informes solicitados se incluya y se valorice a la actividad de extensión y sus productos. Aunque la Reserva de Yabotí es tenida en cuenta como un espacio apto para la investigación básica y aplicada, estas investigaciones no se han concretado porque no han aparecido fondos externos y ni el Gobierno provincial ni la Universidad les han asignado fondos. También opina que dado que es difícil que los científicos sociales de por sí tomen la iniciativa de lanzar proyectos de investigación conjuntos en un terreno que visualizan como un coto ajeno, se requeriría un esfuerzo especial del Estado para incitar a esta colaboración.

García y Ceretti coinciden en que, en su experiencia, la dificultad para la obtención de recursos económicos ha operado como una limitante y lo fundamentan en la siguiente descripción: "Los equipos interdisciplinarios suponen la movilización de un número considerable de investigadores con múltiples requerimientos con relación a recursos materiales e instrumental y traslados a las zonas bajo estudio. Ello supone presupuestos acordes a esas necesidades, que no siempre están disponibles en la institución universitaria ni es fácil conseguir de otras fuentes de financiamiento."

Estas autoras también se refieren a los marcos institucionales existentes en la instancia de evaluación de proyectos e informes que tampoco contemplan la especificidad requerida por este tipo de temas, en cuanto a garantizar la participación de evaluadores de las distintas especialidades involucradas la demanda los diversos especialistas. Como consecuencia, la evaluación termina cubriendo sólo aspectos parciales de las propuestas y estudios interdisciplinarios. En este aspecto, coinciden con la preocupación de María Cristina Saucede.

Alicia Fernández Cirelli aporta, por su parte, una reflexión sobre el nuevo enfoque de la investigación que busca orientarla en función de prioridades y necesidades planteadas por demandantes externos a la institución. Lo caracteriza como un nuevo modo multidisciplinario y basado en la presentación de problemas a resolver. La fuerza impulsora de este proceso es el hecho que el conocimiento producido resultará de alguna utilidad para alguien (el estado, la industria o la sociedad en general)

Frente a este nuevo modelo, nos preguntamos como podría asegurarse que todos los sectores y actores sociales de una Reserva tengan la misma posibilidad de plantear demandas al sistema científico-tecnológico, dado las asimetrías de poder que existen entre ellos. Y por último, avanzando en la perspectiva crítica que apareció esbozada en el Seminario acerca de que nuevas actividades como incentivos, categorizaciones, posgrados, publicaciones que abundan en las universidades públicas desde la década pasada, nos planteamos si no son obstáculos sutil y progresivamente impuestos para el conocimiento. O como dice María Pia López: “Lo que hay de pensamiento y compromiso público en la Universidad se construye contra esas normas que una imaginación burocrática expande y detalla. (6)

b) Incidencia de los factores político-administrativo
También se ha demostrado la incidencia de los factores institucionales (del nivel político-administrativo), para la implementación de las reservas de biosfera en aspectos relacionados con su administración, equipos técnicos e instancias o formas organizacionales adecuadas para viabilizar la participación de los pobladores y otros actores involucrados en dichas áreas.

Existen ejemplos, (entre ellos los aportados para las provincias de Mendoza y de Catamarca y por el Gobierno Federal de México), que demuestran cómo ciertos cambios en las estructuras estatales específicas y en la orientación de su accionar, han incidido favorablemente en el desarrollo de la cuestión ambiental y, específicamente, en el ámbito de las áreas protegidas donde están incluidas las reservas de biosfera. Los cambios en el accionar derivaron, fundamentalmente, de la adopción de la noción de reserva de biosfera y presupuestos del Programa MAB para la planificación y manejo del Sistema de áreas protegidas de Mendoza y para la implementación de programas de desarrollo regional de comunidades de altura de Catamarca.

Elena Abraham considera que a los efectos de que las reservas de biosfera se integren en programas de mayor alcance -nacionales o regionales - de acuerdo con las recomendaciones de la estrategia de Sevilla - el Plan de manejo debe estar inscripto en un Plan ambiental marco y referencial para todo el terrritorio, aumentando o maximizando la importancia de las reservas como zonas de base o piloto para la implantación y seguimiento del mismo. La escasez de estudios del medio social la vincula con falencias del accionar de las estructuras institucionales que no facilitan su incorporación a la temática ambiental, y especialmente a las propuestas de desarrollo sustentable, por medio de la aplicación de conocimientos en la solución de problemas concretos. Lo institucional abarca tanto a los organismos de Gestión Ambiental, como a los de Ciencia y Técnica". Para los primeros, esto se verifica en la preferencia por lo puntual, lo sectorial y lo perentorio como base de conocimiento para tomar decisiones o implementar acciones o proyectos de gestión ambiental, y en los segundos, en el escaso énfasis puesto en la transferencia de conocimientos y el privilegiar la producción individual en ciencias físico-naturales.


c) La importancia de la conceptualización y la metodología
Además de las dificultades o problemas que plantea el reconocimiento de esta nueva dimensión de la realidad, que por su carácter complejo impone el abordaje integrado de las disciplinas científicas que dan cuenta de aspectos parciales de la misma, resulta pertinente señalar que dicha problemática conlleva una reformulación del concepto de desarrollo que contraría la acepción propia del modelo dominante, situación que indudablemente incide en la dificultosa consolidación del campo ambiental. Este requerimiento se hace ineludible en la formulación de los marcos referenciales de los estudios ambientales, fundamentalmente en el caso de las reservas donde dichos estudios deben sustentar adecuadamente la implementación de acciones relacionadas con el desarrollo.

En tal sentido, se ha confirmado la necesidad de elaborar metodologías que permiten abordar la complejidad del sistema en estudio, tanto la que deviene del medio natural como del medio social, articulando los aportes de las disciplinas particulares; tarea que presupone el trabajo previo de definir el marco conceptual e ideológico que oriente la investigación, y determine la pertinencia de determinados niveles y unidades de análisis. Esto permitiría despejar concepciones erróneas respecto a la temática ambiental, entre ellas la que suele predominar respecto a la interdisciplinariedad, y su concreción en el reconocimiento de la pertinencia de diversos saberes en la explicitación de los sistemas complejos. También, contribuiría a la producción de conocimiento teórico y aplicado sobre dicha problemática facilitando la trasferencia de sus resultados a los organismos técnicos competentes en la gestión.

La exposición de la propuesta metodológica para la Evaluación Ambiental Regional resultó, en tal sentido, una contribución importante en cuanto a la definición de conceptos y a los objetivos de la evaluación ambiental, enfoques aplicados, dimensiones y unidades de análisis, así como las instancias a través de las cuales se define el estudio de la relación que se establece entre un medio biofísico y una sociedad, el aporte de las disciplinas naturales y sociales, entre otros temas; como también por hacer explícito el difícil pero necesario proceso que implica la concreción del “diálogo interdisciplinar” y su superación.

d) La importancia de las ciencias sociales
En el campo específico de las reservas de biosfera, la importancia del aporte de las Ciencias Sociales ha quedado demostrada en los efectos que produjo la falta o insuficiencia de estudios relacionados con el medio social; efectos que se revelan en las dificultades para hacer viable la estrategia de conservación con desarrollo esencial en estas áreas; así como las que tienen que ver con el tema específico de la participación social, un aspecto fundamental de la noción de reserva de biosfera. Situaciones que se explicitan en los casos de Ñacuñán y Laguna Blanca.

En cuanto a la escasa “predisposición” de las Ciencias Sociales hacia los estudios ambientales coincidimos con las apreciaciones que formula Denis Baranger, en lo que respecta a las dificultades de carácter intrínseco, tanto las que se relacionan con la historia de las disciplinas, como las causales de orden subjetivo (motivaciones). Sin embargo, nos interesa destacar el efecto relativizador que sobre este tipo de dificultades, tienen experiencias interdisciplinarias concretas (como las dadas a conocer durante el Seminario) donde el enfoque integrador de las Ciencias Sociales facilitó el diálogo interdisciplinar, demostrándose, además, no sólo la validez científica del conocimiento que les es específico, sino también su utilidad social en la resolución de problemas concretos; aspecto este que está en la base de la crisis por la que atraviesan las Ciencias Sociales frente al reconocimiento ya consolidado que, en ambos aspectos, gozan las Ciencias de la Naturaleza.

Los artículos pertenecientes a investigadores sociales han sido particularmente ilustrativos sobre la diversidad de causas que estarían explicando la escasa presencia de los científicos sociales en el campo ambiental. Pero la presencia de los científicos sociales permitió aportar el componrnte totalizador y explicativo de las ciencias sociales. Por ejemplo, lesto permitió definir la desertificación, como una problemática no solo referida a la preservación del ambiente natural, sino ante todo vinculada al bienestar humano. Tal concepción supuso la elaboración y despliegue de estrategias interdisciplinarias para lo cual hubo que superar no pocas dificultades derivadas de factores condicionantes que las autoras, Zulma García y Graciela Ceretti, sobre la base de experiencia previa en investigaciones sobre temas ambientales, identifican como factores institucionales, teórico-epistemológicos, metodológicos y personales analizando, al mismo tiempo su incidencia en la práctica concreta de la interdisciplina.

Los primeros se refieren al ámbito académico donde se inserta el proyecto, la Universidad Nacional de San Juan, y sus autoras, ponen en evidencia,que no obstante el reconocimiento de la problemática ambiental, hay situaciones contradictorias con el carácter y necesidades de los estudios ambientales que no solo desalientan la formulación de proyectos, sino que hacen más difícil el “diálogo” interdisciplinar, convalidando la actitud renuente de muchos profesionales para reconocer aspectos del problema que son competencia de otras disciplinas. Esta situación afecta particularmente a las ciencias sociales. Si bien destacan la iniciativa de la Secretaría de Ciencia y Técnica de esa Universidad de convocar a los directores de proyectos relacionados con temas ambientales, y propiciar la conformación de equipos interdisciplinarios, también señalan que en la concepción imperante en ese ámbito, la interdisciplina quedaba restringida a la mera presencia de más de una disciplina al interior de los equipos de investigación. De allí que “ la práctica no esté muy generalizada, ya que no todos comprenden claramente que la producción interdisciplinaria no implica reduccionismo ni pérdida de identidad disciplinaria y por ello no es suficientemente valorada y promovida por todos sus actores”.


Conclusiones finales y tendencias de interés

1. Las reservas de biosfera se muestran como especialmente aptas para permitir avances en el conocimiento y en la aplicación del conocimiento pero su potencialidad es difícil de concretar porque:
 como sitios privilegiados de investigación, no son adoptados claramente por los centros de investigación dependientes de las Universidades o del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica, ni aparecen específicamente incorporadas en las políticas nacionales de investigación
 las políticas y los mecanismos de promoción de la investigación (incentivos, subsidios, becas)están predominantemente orientados a la investigación individual y no al trabajo en equipos.
 en las reservas existentes, la falta de estudios sociales básicos y proyectos interdisciplinarios ha impedido concretar acciones de desarrollo sustentable, ya que no se parte de un diagnóstico completo ni se posee el conocimiento necesario para facilitar la participación social.y esto determina un círculo vicioso que atenta contra la legitimación del conocimiento social

2. Para desarrollar la investigación interdisciplinaria, es necesario elaborar metodologías adecuadas. Ellas asumen una forma interactiva de diálogo entre disciplinas. En el proceso previo de definir un marco teórico e ideológico, se sientan las bases para la producción del conocimiento teórico y aplicado sobre la problemática ambiental y para facilitar su transferencia a los organismos de gestión.

3. Es conveniente que los proyectos de reservas de biosfera se integren a otros proyectos o programas de carácter regional o nacional y abarcativos de diversas temáticas, lo que,.por el momento, se ha dado incipientemente.

4. En lo que hace a la gestión ambiental en general, el concepto de Reserva de Biosfera ha ayudado a transformar el concepto de Áreas Protegidas en uno más integral, que incorpora la dimensión humana o socieconómica, pero aún falta que el enfoque integral se sustente en investigación interdisciplinaria.

5. Las Reservas de Biosfera encuentran dificultades en su institucionalización, además, porque, en gran medida, confrontan con el modelo de desarrollo dominante.

En cuanto a las tendencias de los últimos años, pueden señalarse:
- el Sistema provincial de Áreas Protegidas de la provincia de Mendoza ha adoptado básicamente el enfoque del MAB para su planeamiento y manejo, como consecuencia de tener una reserva de biosfera en su territorio.
- el organismo nacional ambiental, Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable promovió a partir del año 2000, el establecimiento de un Sistema Federal de Áreas Protegidas, en el marco del Consejo Federal de Medio Ambiente, donde tanto los principios del MAB como las mismas Reservas de Biosfera están integradas.
- la elaboración de la propuesta de la Reserva de Biosfera en el área insular del municipio de San Fernando, en la provincia de Buenos Aires (2000), significó la adopción expresa de la Estrategia de Sevilla como guía para la reglamentación del uso del suelo.
- la asistencia técnica que la UCPMAB brinda a los administradores locales o equipos científicos durante la elaboración de las propuestas de Reservas de Biosfera presta especial atención a la promoción de la investigación interdisciplinaria, a la participación de las ciencias sociales y a la integración de diversas áreas de gestión y a la confluencia de proyectos en las nuevas reservas.

Una observación final sobre el mecanismo de participación social instituido en la últimos años para las reservas e implementado desde 1997 aproximadamente. Por el mismo, las reservas de tercera generación están obligadas a establecer mecanismos expresos de participación social y las anteriores deben ir incorporándolo. Una interpretación correcta de los alcances de esta participación incluye los tres grandes tipos de actores sociales que el MAB considera. No todas estas Reservas han conformado sus consejos o comités y menos con esta concepción amplia. Tres ejemplos de Reservas merecen seguirse con interés por haber adoptado una organización que intenta dar respuesta a la complejidad del concepto de Reserva de Biosfera. Una es la de Laguna de Pozuelos, en Jujuy, con una conducción multisectorial desde su inicio. Otra es la Parque Atlántico Mar Chiquito , en Buenos Aires, en plena etapa de actualización de sus gestión, ha conformado un comité ampliamente representativo. La otra es Delta del Paraná, también en Buenos Aires, con un activo y amplio Consejo de gestión, desde su creación.

La existencia de este mecanismo ofrece una oportunidad para un nuevo ejercicio de la ciudadanía. No sólo para las organizaciones de la sociedad civil o los propietarios, también los científicos . los investigadores, etc., pueden integrarse a él y poner en práctica su compromiso social.

NOTAS

1) Para más información,, ver en http://www.medioambiente.gov.ar/mab los apartados :Cómo se ordenan las actividades dentro de las reservas?- Reservas de Biosfera: Jurisdicción, propiedad y dominio del suelo - la Red Mundial de Reservas de biosferA - localización territorial de las Reservas de Biosfera en Argentina
2) Ambos documentos pueden consultarse en la página web mencionada en la cita anterior
3) Los resultados del Proyecto se encuentran en el libro : TORIBIO, Alicia E. y SORUCO de MADRAZO, Cristina (editoras): La investigación interdisciplinaria en las Reservas de Biosfera. Buenos Aires, Comité MAB Argentino, Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental, 2001
4) Ver Parte 2da. Cap. 7 del libro mencionado en la referencia anterior.
5) La lista completa de participantes con su profesión y ubicación institucional puede encontrarse en el libro mencionado en las citas anteriores. Algunos de los participantes serán citados expresamente más adelante.
6) LÓPEZ, Maria Pía “La burocracia acorrala a la Universidad pública” artículo publicado en el diario Clarín del 18 de agosto de 2004



 


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